¿Qué esperaba yo de los cristianos cuando era cristiano?

Como ya sabrán, soy agnóstico desde hace aproximadamente un año, pero dejé de ser cristiano poquito más, y aunque no dejé de ser cristiano específicamente por lo que describiré en este artículo, mi proceso de salida de la religión comenzó con esto que describiré.

Ahora que veo las cosas desde una perspectiva diferente, me doy cuenta de muchísimos errores que cometí en mi tiempo de cristiano en cuanto a mis expectativas con la comunidad de la cual formaba parte. Si bien es cierto que hay cristianos decentes y respetuosos, me temo que posiblemente no sean la mayoría en medio de una comunidad que se distingue por un discrimen en un nivel insoportable, arrogante y que sin duda contribuye enormemente a los males sociales de una sociedad. Uno va a los foros especialmente latinos, y cuando se trata de temas como derechos de los homosexuales, eutanasia, aborto, desastres naturales y otros, la comunidad cristiana se dedica básicamente, con pocas excepciones, a juzgar, a condenar, a criticar de forma negativa sin nada constructivo que decir, a declarar situaciones que sencillamente en adultos es algo como si fuera un desquicie mental severo. Si no me creen vayan a Facebook a las páginas de noticiarios latinos, y verán. Y que quede claro que no somos los únicos que tenemos una actitud que da mucho que desear.

Pero bien, ¿qué yo esperaba de los cristianos? En mi tiempo de cristiano traté por todos los medios de ser del agrado de la comunidad cristiana regular, sin mucho éxito. Esperaba de ellos una comprensión bastante fuerte de mi persona. Que cuando cometiera errores en lugar de criticarme me dieran la mano. Esperaba mayor comprensión, que me perdonaran si hacía algo malo y que me ofrecieran una amistad relativamente incondicional y donde el amor de Dios nos uniera tal que me hubiese gustado salir con dichas amistades a disfrutar sanamente. En aquel entonces estaba buscando alternativas al modo secular de disfrute de la gente que es salir a cualquier sitio y darse par de palos. Esperaba que en el momento de expresar una idea se debatiera con respeto y amor así como lo comendaba la figura de Jesús. Definitivamente no esperaba nada de avaricia, orgullo o características negativas de parte de estas personas que supuestamente tratan de ser como Jesús.

Cuando iba a la iglesia, esperaba compañerismo, camaradería, comprensión y compasión. Siempre hablaban del “mundo” como un lugar hostil (y lo es) pero me daba la impresión de que en la iglesia la gente tenía un poco más de conciencia y de capacidad para ser más honestos, más humanos en el sentido de la comprensión y compasión. Mi primera mala experiencia que puedo recordar en la iglesia fue una gran decepción porque cuando la maestra bíblica tropezó con mi pie sin querer, y le pedí disculpa obviamente lo esperado era que ella me dijera “no te preocupes”, en lugar de la mirada mala que me dio y después decirme con odio en sus ojos “le voy a decir a tus padres sobre esto”. También cuando saludé una vez a la asistente de una pastora de una de las iglesias que fui y me salió con “silencio que estoy escuchando” de una manera tosca, arrogante y seca. No voy a decir que toda la gente de las iglesias eran o son así, pero dependiendo de las circunstancias era bastante normal y usual ver a feligreses actuando de manera contraria a lo esperado.

En la medida que crecía, me daba cuenta de muchas cosas, pero aún creía que los cristianos eran personas modelos a seguir por los supuestos valores que aprenden de la religión. Pero en los retiros, era muy difícil desarrollar química con los jóvenes cristianos. Mis estándares y valores eran muy “altos” y esperaba que en una conversación con jóvenes cristianos no salieron temas “mundanos”, pero sucedía y me sentía rezagado y alienado. Mientras, seguía mirando al mundo secular como un mundo “malvado” e insistía en que el mundo cristiano era lo mejor. Por eso seguía incluso buscando una novia que fuera cristiana, y no admitía o toleraba pensar en una novia no creyente.

Ya adulto, los incidentes con los cristianos continuaron en picada, incluyendo un incidente con algunos integrantes de mi familia extendida quienes después de toda una vida alabándome por mi moralidad y valores, por una diferencia se tornaron hostiles e incluso me bloquearon de las redes sociales; otros dejaron de hablarme de manera súbita, incluyendo una integrante que era una de las más apegadas y un día sin ton ni son me sacó de Facebook y la vez que la vi en persona me despreció de una manera chocante.

Por diversas experiencias de la vida, finalmente me atreví a finales de 2013 a dar un paso que no fue fácil pero era necesario: cuestionar la existencia del dios cristiano y desde entonces, aunque de nuevo no quiero generalizar, me he percatado que el cristianismo está infestado de personas de muy baja reputación que se quieren tapar con el manto de la santidad de Cristo para ocultar su naturaleza de vertedero y alcantarilla infestada de ratas.

Si antes me llevaba mal con los fundamentalistas, ahora los detesto, y no me da ningún tipo de reparo en exponerlos y revelar la clase de personas que son. Para mí están casi al nivel de los asesinos y violadores, porque con sus actitudes y acciones contribuyen casi igual que estos a los males sociales. Miren ahora mismo los comentarios que persisten entre esta gente sobre la comunidad homosexual, sobre las mujeres que abortan (y yo no soy muy fan del aborto pero no juzgo a quienes lo hacen de asesinas), de personas como Brittany Maynard que optan por la eutanasia porque no tienen ninguna intención de sufrir con una enfermedad que comoquiera los llevan a la muerte sin remedio. Es asqueroso ver como estos estafadores y mentirosos se expresan: “se va a ir al infierno por cobarde”, “mujer de poca fe”, “el diablo la tiene ciega”… Cosas que de niño escuchaba pero no me causaban el asco y repugnancia que me causan ahora porque estaba totalmente ciego y engañado con estas personas. Su libro les dice que no juzguen, pero lo hacen y con descaro se justifican.

Mis incidentes con estos farsantes me han creado algo de mala fama en las páginas puertorriqueñas de periódicos en la isla, y de hecho me banearon en una de ellas, porque esta isla responde a los intereses de estos farsantes ya sea porque muchos tienen algún tipo de vínculo con el gobierno o porque el fundamentalismo es tan severo que aún el estado funciona como si fuera una iglesia. Primera Hora, un medio diseñado para la gente cafre y maleducada, puede dejar los comentarios de gente homofóbica y discriminatoria pero los míos los impide porque saben que mi punto de vista hace a muchas personas pensar y meditar.

Mi única crítica a los cristianos moderados- algunos con los cuales aún me llevo- es no hacer mucho para tratar de impedir que el sector fundamentalista sea la que lleve la voz representando a toda la comunidad cristiana. Los líderes máximos del cristianismo en Puerto Rico, TODOS son fundamentalistas y escoria: Wanda Rolón, Jorge Raschke, Ricky Torres, Rodolfo Font, Aníbal Heredia, Ricky Rosado, Miguel Sánchez Ávila, Omar Lugo y otros. Estas personas con sus ponencias junto al cardenal de la Iglesia Católica en PR que es otro fundamentalista tienen a PR en un marasmo social insostenible; todo se quiere resolver orando y no se quiere actuar; uno ve los comentarios de los religiosos y es como si uno leyera a una niño de 6 años apasionado con los cuentos de hadas. No hay razocinio, no hay cerebro. Tratar de razonar con un burro es más fácil que con estas personas.

El sector fundamentalista en Puerto Rico está llena de odio en su corazón, son personas con problemas a nivel emocional y mental. Se alimentan del morbo, sueñan con el terror, ven diablos por dondequiera. Y concluyo diciendo lo que he dicho anteriormente: es urgente que las autoridades de la salud a nivel mundial consideren el fundamentalismo religioso como un problema de salud mental al apar con la esquizofrenia.

¿Somos los puertorriqueños muy metiches en la vida de los demás?

Uno de los debates más comunes entre nosotros los puertorriqueños son aquellos relacionados a política y religión. Hace cerca de una semana el juez federal en Puerto Rico, usando unos argumentos obsoletos, decidió que se debe seguir desistiendo de casar legalmente a las parejas gay en momentos en que Estados Unidos ya prácticamente se acerca cada vez más al matrimonio igualitario en toda la nación. Por supuesto la bola de cretinos y basura que componen el sector fundamentalista en la isla celebró dicha decisión y en los foros se vio todo tipo de lenguaje en contra del matrimonio igualitario, incurriendo en el uso de epítetos ofensivos, argumentos basados en libros mitológicos como la biblia e incluso lenguaje amenazante y violento. Puerto Rico es una sociedad brutalmente enferma.

El puertorriqueño ha desarrollado un afán en meterse en los asuntos de otras personas que es una cosa detestable. Parejas heterosexuales supuestamente felices, con familia, con buenos trabajos y en vez de concentrarse en su felicidad se mete en este asunto para mantener a una minoría marginada y descriminada. ¿Por qué?

Estudios constantemente indican que la homofobia es simplemente síntoma de homosexualidad reprimida. Y es lógico: un verdadero heterosexual le da lo mismo si dos personas del mismo sexo se besan, aman o hacen el amor entre ellos. No tiene que gustarle, pero el hecho de molestarse cuando es algo que no le afecta no es lo esperado en una persona absolutamente heterosexual.

Y así mismo podemos aplicarlo a los creyentes que insisten en meter sus creencias a nivel de sociedad. Su inseguridad interna de que lo que creen es una falacia junto con su terror de reconocer que la vida no tiene una razón premeditada ni somos escuchados o cuidados por un señor en los cielos hace que quieran estandarizar su creencia. Los musulmanes lo hacen a un nivel donde cuestionar siquiera te lleva a la muerte. Y los cristianos no se quedaron atrás en el pasado aunque ahora no matan, pero si buscan la manera de hacerte sentir mal.

Otro ejemplo: las personas que decidimos no casarnos, ya sea por el momento o permanentemente. Hay una manía en que todos tenemos que tener nuestra propia familia, y de nuevo ¿por qué las personas felizmente casadas o con pareja dejan de preocuparse por el status civil de sus amigos o de conocidos que no estan casados o con pareja? Si pasamos de cierta edad, nos marcan. Y la gente débil de carácter, los cuales parecen ser la mayoría en este sentido, no pueden resistir la presión por lo cual el desesepero por tener pareja los lleva a seleccionar basura. He visto casos tanto de hombres como mujeres cuyo desespero por tener pareja da vergüenza ajena. Hacen unas cosas para llamar la atención que resulta en lo morboso. Pero detrás de ese desespero, aunque puede ser que se trate de problemas de auto-estima, posiblemente hay una presión indebida de familiares y amigos que por alguna razón tienen que presionar a esa persona y de hecho, incluso en muchos trabajos no se ve bien que una persona a cierta edad no sea casada, aunque se supone que la ley prohiba la discriminación por esto.

El meterse en la vida de los demas es regulado por dos fuerzas indiscutibles: la inseguridad de quien se mete y el deseo de control de la persona que se mete.una persona respetuosa le importa un comino si alguien es religioso, casado o de mentalidad X mientras no sea una mentalidad indiscutiblemente peligrosa. Y en nuestra isla este problema es muy, muy agudo.

Las religiones promueven el egocentrismo

Saludos y disculpen que no esté escribiendo tanto, estaba en unos compromisos que me consumieron tiempo. En este artículo quiero discutir sobre algo que me perturba de las religiones, usando como referencia el cristianismo que es el que conozco bien y es la que domina en Puerto Rico y Estados Unidos.

Habrán visto hoy domingo 26 de octubre de 2014 la noticia de que la mujer enfermera de Texas presuntamente curada del virus del ébola agradece a Dios y cree en el poder de la oración. El comentarista y abogado Jay Fonseca puso esto en su página de Facebook y como era de esperarse, el foro se convirtió en un debate entre cristianos y ateos. Mientras los cristianos repiten la misma cantaleta para justificar su creencia en Dios, nosotros los ateos y agnósticos llevamos diferentes temáticas para debatirla y la más importante es la que quiero compartir en este artículo: ¿Por qué los cristianos realmente creen que su deidad les complace y contesta cuando es obvio que el hecho de que hay muchas otras personas que no reciben la misma aparente bendición prácticamente es evidencia de que no hay ninguna intervención divina o sobrenatural hacia las personas? Esta ha sido una pregunta que he hecho incluso antes de volverme agnóstico, y las contestaciones siguen siendo igual de vagas, mediocres y en ocasiones groseras y arrogantes.

Examinemos un poco el uso de los supuestos testimonios para justificar la creencia en Dios. Aquí hay unos ejemplos y antes de leer el próximo párrafo deténganse y noten algo interesante en estos ejemplos:

“Dios ha hecho milagros en mi vida”
“Dios me ha contestado mi oración porque tuve fe”
“No puedo negar lo que Dios ha hecho conmigo”
“Mi testimonio es prueba de que Dios existe”
“Dios ha hecho maravillas en mi familia”
“Dios me hizo sentir que yo merecía algo mejor”

¿Se dieron cuenta? En todas está presente la primera persona: me, yo, mí, mi, conmigo… Es entonces natural concluir que el cristianismo es una religión nutrida por el ego. Y es por eso que hay tantos cristianos incapaces de pensar en los demás o preocuparse por los demás. Mientras reciban “bendiciones” a nivel personal, para ellos eso es suficiente para seguir creyendo en Dios. Los demás no importan.

Entonces ¿cómo es posible que los cristianos se den a conocer como si fueran las mejores personas del mundo? Aún con todas las noticias que salen de diferentes situaciones negativas que hacen muchas de estas personas, se usa el término “cristiano” para dar la impresión que son personas decentes, buenas, empáticas y que aman al prójimo. Al final la verdad es que son de las personas que menos piensan en los demás. Y yo sé que algunos tratan de ser así, pero entonces no tienen argumentos razonables a la hora de explicar el aparente favoritismo y selección de Dios a la hora de sanar, salvar y bendecir a las personas. No se puede usar un testimonio personal para probar la existencia de un ser supuestamente omnipotente y todopoderoso. Usando el ejemplo de la enfermera, si Dios la sanó, ¿por qué no sana a los que padecen la enfermedad en África? Este es el mismo punto de vista de cuando las personas agradecen a Dios por el supuesto desvió de un huracán. Cuando pasa algo bueno, “Dios nos salvó” pero cuando pasa algo malo, “Él sabe por qué”. No hay forma que Dios pierda nunca, pero si se trata de entre nosotros mismos, entonces si el ser humano piensa lo peor. Y todo esto es porque el humano tiene una naturaleza de estar a la defensiva, como primate que es, pero lo suficientemente temeroso y depresivo para no atreverse a cuestionar las religiones y seguir creyendo en lo que no hace ningún sentido.

Hay una sola razón por la cual “Dios” contesta a unos y otros no: no existe ese Dios y la vida simplemente es suerte y sobrevivir. Ya lo he dicho anteriormente. Pero esta verdad es tan trágica que es mejor creer que todo tiene una razón. Nuestra naturaleza fantasioso se interpone para no poder ver la realidad cruel y arbitraria de la vida de todos.

Influencia negativa de los medios de Puerto Rico en la sociedad

He estado discutiendo en los artículos sobre cómo se encuentra nuestra sociedad en la isla, que bien es similar a la que vive la sociedad en general alrededor del mundo. He discutido como la manera en que vivimos, cómo nuestro sistema tanto en lo político como en los económico no está resultando prometedora para nuestro futuro.

Puerto Rico es una sociedad que se acostumbró durante décadas a un estilo de vida sedentario, en el que la llegada de las ayudas cortesía del status colonial que actualmente vivimos, hizo que las personas desvalorizaran el sentido de trabajo y ahora muchos prefieren sencillamente seguir tomando las ayudas puesto que además, el sistema resulta más negativo para la persona que trabaja y gana un mínimo en comparación a lo que se recibe en ayudas cuando no se trabaja.

Esto ha hecho a nuestra sociedad una que simplemente está asimilada en lo que se conoce como “zona de comodidad” y hoy día es más la gente que posiblemente no trabaja que la que trabaja. Todo esto ha creado una sociedad que ha desviado su atención a lo que no genera ningún tipo de beneficio: faranduleo, chismes, noticias negativas- asesinatos, crímenes, pleitos y politiquería. El pueblo se adaptó a esto y los medios, con tal de recibir ganancias, mantienen al pueblo en este estado de admiración a lo que no tiene ninguna relevancia para el mejoramiento de nuestra sociedad- lo que se llama un estado de ignorancia.

Los medios de televisión se han acostumbrado en lo que se refiere a lo producido localmente, a la basura. Doble sentido donde todo es sexual, homofobia, xenofobia, violencia y sexismo (especialmente machismo) entre otros. Nuestro pueblo ríe a carcajadas con comedia que utiliza este tipo de elementos, lo cual combinado con la negativa influencia del fundamentalismo religioso, hacen de nuestra sociedad una altamente intolerante e irrespetuosa a minorías (homosexuales, dominicanos, etc.) y también a las mujeres.

Hace unos días pasó muy de cerca el sistema tropical Gonzalo, el cual era huracán cuando pasó al noreste de la isla. Como ha sucedido con los últimos sistemas no nos han impactado directamente o no han causado grave daño, los fundamentalistas y algunos cristianos agradecieron al dios cristiano por haber cuidado la isla, a pesar de que al mismo tiempo un supertifón embestía a Japón causando heridos… Pero bueno, sabemos que muchos creyentes sencillamente creen en un dios con favoritos y usan todo tipo de excusas baratas para justificar la teoría absurda del cuidado de Dios sobre la isla por esta dizque estar bendecida. Pero en fin, al par de horas de haber visto estos comentarios, el medio Primera Hora puso un artículo en Facebook de un niño (menor de edad) bailando amaneradamente en una entrevista en la ciudad de Las Vegas en Nevada. La reseña burlona de unos de los medios más mediocres que hay en la isla incitó a decenas de comentarios homofóbicos e insultantes hacia el menor de edad (afortunadamente no los lee, aunque posiblemente si leyó comentarios similares en otros medios que quizá él siga). Yo me dispuse a cuestionar la supuesta creencia de los creyentes al burlarse del niño, y el medio decidió suspender mi participación en su página de Facebook, borrando mi crítica.

Es obvio que los medios están ajustados para la opinión que actualmente tiene el pueblo y no buscan ni les importa hacer de nuestro pueblo uno más educado y más respetuoso a las minorías y sobre todo cuando se trata de menores de edad que aún no conocen lo cruel que este mundo y quizás están siendo educados con una mentalidad que al leer comentarios fuera de lugar, avalados por los medios, los puede confundir y deprimir.

Sabemos de jóvenes que tras ser víctimas de bullying y no tener las herramientas emocionales necesarias para ignorar y/o soportar la actitud inmadura de una sociedad enferma, toman decisiones muy tristes y que pueden incluso representar un peligro para la sociedad, desde suicidios hasta actitudes psicópatas. Los medios, como un modo de comunicación pública, nunca pueden patrocinar la continuación de una práctica como el bullying y mucho menos a los niños. Aunque considero que Primera Hora es uno de los peores medios que hay en la isla no solo por esto sino porque suele publicar estupideces, otros no se quedan atrás, como el Vocero. Y esto aplica a otros países cuyos medios tampoco son lo profesional que se espera.

Lo mismo en la televisión: ¿cómo vamos a combatir la homofobia cuando las comedias insisten en seguir usando doble sentido con epítetos conocidos para referirse a la comunidad homosexual? Antier veía en el segmento de “Men in the City” como un personaje homosexual se refería así mismo como “pato”. Aunque las comedias han bajado un poco el nivel de doble sentido homofóbico, aún persiste el uso de esta palabra como también “loca”, y esto en medio de un momento en el que por fin la homofobia está siendo contrarrestada fuertemente en el país al cual pertenece Puerto Rico (Estados Unidos).

Concluyo que todo este discrimen que tiene su raíz en la influencia fundamentalista del cristianismo tanto católico como protestante y que avalan los medios me hace pensar que nuestro pueblo realmente tiene una influencia del fundamentalismo enfermiza, la cual controla los medios; éstos no se atreven ir en contra de una corriente malsana e inapropiada basada en inventos mitológicos de hace siglos y percepciones absurdas. No podemos seguir dejando que el fundamentalismo siga ejerciendo influencia en nuestro país. No podemos seguir siendo tan intolerantes y los medios son los primeros que deben atreverse a enfrentarse a los pelafustanes que siguen inyectando miedos tontos a nuestra sociedad. En muchos de estos medios trabajan personas con mentalidad liberal con lugares que no existen. Estados Unidos es cada vez más liberal y si queremos realmente ser estado o que los estadounidenses nos respeten más podemos empezar por detener la influencia negativa de la mentalidad fundamentalista. Que un medio decidiera suspenderme de opinar en su página por desenmascarar a los fundamentalistas es clara evidencia de que los medios en la isla necesitan un cambio y es ya. Tiene que entrar gente dispuesta a no tolerar más los comentarios insultantes innecesarios. Referirse a un menor de edad como pato, loca, pluma pluma gay, maricón y otras expresiones, no borrarlas y penalizar a quien critica ese tipo de expresiones dice mucho de qué clase de personas trabajan en ese medio. Así mismo se puede referir a otros que hacen lo mismo en otro tipo de industrias. Si la razón es rating y vender, definitivamente como ciudadanos no deberíamos patrocinar este tipo de medios que no educan y no edifican en nada.

Los cambios en las personas: cuando alguien simpático se torna antipático y viceversa

Prácticamente todos hemos pasado por la triste experiencia de que personas que en algún momento dado nos cayeron bien e incluso llegamos a construir una buena amistad con ellas cambiaran de manera negativa y a veces de manera súbita e inesperada, y puede que algunos incluso se hayan vuelto fuertes detractores y enemigos; pero también muchos de nosotros hemos pasado por la experiencia de aprender a conocer personas que nos cayeron mal en un principio y que incluso de manera mutua se dio una actitud negativa al inicio y después cambiaron positivamente. Esto es el simple cambio que dan las personas y debemos explorar que lleva cada uno de estos casos para intentar entender.

A lo largo de mi vida he conocido muchas personas; algunas se han retirado, quizás para siempre o quizás regresen en un futuro no determinado. Otras siguen ahí, aunque no todos de la misma manera; y otros siguen ahí de alguna manera teniendo que aguantarlos porque no son sencillos de descartar (familiares, amistades de amigos mutuos, etc.). Y la experiencia me ha llevado a aprender a ser mucho más juicioso y precavido a la hora de conocer personas, observando su comportamiento para determinar de la mejor manera posible si son personas de confianza o si son personas que ocultan, tapan o sencillamente traman algo o simplemente buscan algo que uno no les puede dar y se tornan hostiles como una forma de represalia (conocidos como falsos e hipócritas).

Suelen haber muchas teorías de por qué a veces la gente cambia con uno. Si es el sexo opuesto se suele pensar que “buscaban algo a nivel romántico” y como no se les dio, se tornan hostiles y vengativos. Y puede ser cierto, pero no necesariamente siempre es así, porque suele suceder que pasa entre personas del mismo género a menudo, y puede haber muchas otras razones como buscar favor económico, algún tipo de apoyo particular que no siempre es fácil o posible dar, etc. A veces hay personas que toda una vida uno les hace favores, y cuando llega la hora de no hacer un favor que la otra persona entiende crucial, se tornan hostiles como si nada de lo que se hizo antes tuviera peso alguno. Esta es la actitud humana de la ingratitud y que define que solamente está interesada y no aprecia o quiere a nadie en verdad.

La verdad es que cuando una persona se torna hostil sin uno lograr entender el por qué, aunque lo ideal sería hablar con la persona y tratar de “localizar” la raíz del problema, a veces esa raíz obliga a que uno determine que lo mejor es descartar a esa persona. Hay muchas personas en el mundo y siempre habrá quienes no cuadren con uno, y eso se debe a la selección natural: habrá quienes nos caigan y les caigamos bien a unos y quienes no caigan o les caigamos mal a otros; y si los unos se convierten en los otros, a veces es mejor buscar la manera de cortar relación y no dejar que el “odio” de esa persona pueda aumentar. He pasado por la experiencia de conocer gente que al principio lucen chéveres pero después demuestran su verdadera naturaleza envidiosa, celosa, oportunista e hipócrita. Hace unos años conocí a uno; a pesar que de que algo siempre me decía que yo no le caía tan bien, aparentaba ser simpático y era de los que llamaba para actividades y a veces compartía como si yo estuviera equivocado en mi “mal presentimiento” de que algo no cuadraba. Al final me enteré que estaba hablando a mis espaldas y un día, cuando me vio, me viró la cara. A través de esa experiencia de esa persona que obviamente ya no existe en mi vida actual y si algún día regresara jamás le volvería a pisar su casa o dar confianza de ninguna forma, me he armado de sabiduría para detectar a otras personas con actitudes similares tal que las pueda descartar antes de que me hagan formal su traición y falsedad.

Quizás en el caso de las parejas sea algo más doloroso, aunque yo personalmente no he pasado por una traición amorosa pero debe ser aún más terrible pasar por un evento donde uno se da cuenta de una infidelidad o donde alguien que supuestamente te ama de repente te das cuenta que no tanto, e incluso en un momento de confrontación pueda revelar su verdadera naturaleza egoísta, falsa y donde se puede deducir solo estaba buscando ocasión con esa persona que le dio parte de su vida a través de su amor y dedicación.

Pero vamos a ser honestos; si bien a veces nos sentimos que estamos rodeados de gente falsa, hipócrita y oportunista, a veces sucede al revés: hay quienes vemos y nos parecen arrogantes, creídos, no confiables y la verdad es que no son como pensamos y nos damos cuenta de que juzgamos por las apariencias. A veces pienso que cuando uno se predispone, se equivoca en muchas ocasiones; y aún con todo seguimos asociando “simpatía” con las apariencias. Especialmente a la hora de buscar o encontrar pareja a veces por ese prejuicio muchas personas dejan pasar potenciales buenas relaciones para terminar con rufianes, oportunistas y gente que no tienen la más mínima buena intención.

En el caso de las redes sociales esto se puede apreciar también; personas que añadimos o nos añaden, al principio todo chévere y de repente, cuando uno no lo espera, llega la hostilidad. También me pasó con varias personas incluyendo una compañera de escuela, una muchacha que en su tiempo parecía incluso estar interesada en mí; hubo una diferencia en una conversación por un tema de índole social y terminó borrándome de su página de Facebook, y desde ese entonces dejó de existir en mi vida. Otra señora también hizo lo mismo un día empezó a tener algunas diferencias conmigo y un día me borró; y recientemente dos muchachas, las cuales en su inicio prometían ser potenciales buenas amigas; se tornaron hostiles de la nada, de forma súbita e inexplicable, una me borró y la bloquié posteriormente y otra la bloquié antes de que me borrara tras un comentario ofensivo hacia mi persona que hizo de manera discreta (sin decir a quién) pero era obvio que se refería a mí.

De manera que sí, gente… a veces quienes creemos son personas de confianza quizá en un futuro nos traicionen, se tornen hostiles sin que uno sepa por qué. A veces influyen asuntos personales, a veces hay intereses de por medio que cuando ya no están pues resultan en la hostilidad para buscar retirarse; a veces incluso pueden ser problemas de salud mental; es curioso que muchas de las personas que me han criticado por mi supuesta negatividad son personas que también se portan de la manera que critican. Eso se llama coloquialmente “juzgar por la condición propia” (ladrón juzgando por su condición). Es muy usual que quien critique a alguien por ser negativo, o ser pesimista, o ser falso, o ser hipócrita termine siendo eso mismo que está criticando; se está proyectando y culpa a otros de la condición o actitud que ellos mismos tienen; pero muchas veces lo que hacen es buscar un entorno diferente y auto-engañarse y vivir para el agrado de los demás.

Miren, uno es como es. Las personas extremadamente realistas no van a ser ilusorias y alegres todo el tiempo. Sobre todo cuando se sabe y se conoce como es la realidad CRUEL y arbitraria de la vida y del mundo. Por más que uno quiera convertir nuestro bendito planeta en una proyección de Nunca Jamás del cuento de Peter Pan, o de la tierra de Alicia en el país de las maravillas, este mundo seguirá plagado de injusticias innumerables, terribles e infinitas. Usted como persona decide si trata de ser neutral y objetivo, asumir una actitud totalmente pesimista y empezar a ver lo negativo también donde no lo hay, o asumir una actitud fantasiosa donde todo es color de rosa aunque algunas veces las cosas realmente sean lúgubres. Observe que los extremos no son las mejores opciones.

Hay muchas circunstancias que pueden hacer cambiar a las personas también y hay que tomar eso en consideración a la hora de decidir descartar a una persona que se torna hostil; muchas veces no está bajo su control y quizás sea mejor mostrar compasión aunque definitivamente la persona debe buscar ayuda de la forma que lo crea posible. Una persona puede cambiar significativamente cuando pierde un empleo, se divorcia, pierde un hijo o un familiar querido o es diagnosticado con cierta enfermedad, entre otros ejemplos, Y cuando haya personas que nos demuestren que no son lo que pensamos en el aspecto de que sí son bastante confiables, debemos dejar los prejuicios a un lado. Yo toda mi vida de cristiano pensaba que los cristianos eran por lo general gente confiable y leal y los ateos libertinos e indecentes y hoy me doy cuenta de que es, generalmente, exactamente al revés. Ha habido algunos ateos que no son confiables, que por no estar de acuerdo con sus ponencias militantes incluso me han borrado de Facebook y me han dejado de hablar, porque hay de todo en este mundo diverso; pero por lo general son personas que simplemente se atreven a cuestionar lo que el resto fantasioso prefiere tapar y engañarse o creer sin pruebas confiables lo cual a su vez los hace ser quienes son en realidad, y no lo que la sociedad espera de ellos, de manera general.

La integridad del ser humano

Ya he hablado anteriormente sobre la realidad actual del status quo; cómo el mundo siempre ha sido, desde el comienzo de la historia humana, ajustado para satisfacer una mentalidad uniforme, según cada cultura; y cómo quienes no están de acuerdo con el modo del status quo son rechazados y señalados, obligándonos a todos, básicamente, a vivir en una realidad de opresión que nunca ha cambiado, hasta el sol de hoy.

En Puerto Rico, como se definió anteriormente en pasados artículos, la realidad del status quo es heteronormativa, cristiana y capitalista. En otras palabras, se espera que cada ser humano viva según este orden específico y con alguna influencia religiosa, en términos morales se espera que se viva aún más estandarizadamente: casarse, tener hijos, trabajar y suplir a la familia y ésta es la única realidad aceptada. Lo demás es visto como “extraño”, “libertinaje” y/o “pocavergüenza”.

A consecuencia de las mentalidades estandarizadas, vivimos en una sociedad oprimida, donde los ateos tienen que callarse o hacerse pasar por creyentes para evitar problemas en diferentes situaciones ya que obligadamente tenemos que lidiar con creyentes en algún momento de nuestras vidas, mientras estemos en esta isla y en este lado del planeta. Tenemos que casarnos a cierta edad y tener hijos o luciremos raros, no confiables y extraños; tenemos que tener una mentalidad donde lo más que nos importe sobre cualquier otra cosa sea nuestra estabilidad económica. Muchos de nosotros entendemos y sabemos que pensar de esta manera no es la única moralmente válida, pero somos una minoría tan extrema que la presión que ejercemos no es fuerte; somos hormigas tratando de empujar una pared de hormigón reforzado de 5 metros y un pie de espesor. La corriente del status quo, según cada cultura, puede ser tan fuerte que posiblemente la mayoría de las personas acepten este modo de vida aunque su subconsciente no esté de acuerdo; vivimos con una actitud de esclavos, y hemos dejado que nuestros esclavizadores tengan más poder sobre nosotros.

Por ejemplo, la mentalidad que se ha adoptado en la isla- con un punto que se puede entender, es que aquí no hay futuro y que lo mejor para nosotros y para las próximas generaciones es irse de la isla, preferiblemente a Estados Unidos. Es una mentalidad que ha habido desde que tengo uso de razón pero que se ha agudizado a raíz de que las cosas en la isla se han tornado negativas a nivel socioeconómico y político. Lo que muchos no quieren aceptar es que la cosa en Estados Unidos tampoco luce como se pinta, y es aquí donde entra el factor humano de la negación por conveniencia. Nuevamente, la mentalidad concluyente de una mayoría es que allá todo está bien y aquí todo está mal y se espera que todos, aun los que sabemos la verdad (en mi caso he vivido allá), adoptemos dicha mentalidad.

Hablamos de la necesidad de la diversidad, de ser diferentes, pero a la hora de la verdad, el miedo nos gobierna. A la hora de venir alguien con alguna mentalidad “revolucionaria” y diferente, se ve a esa persona como una amenaza y se le segrega; y esto es una situación que sucede a nivel mundial. Queremos cambios, pero cuando llega la oportunidad de un cambio potencial, nos da pánico y preferimos seguir con lo que hay; una mediocridad mental rampante donde todos tenemos que ser como dice el status quo del momento, volviendo a más personas tristes, infelices y amargadas. Y esto se refleja en la sociedad tal que hoy es difícil ver gente sonriendo a nuestro alrededor. Vamos a los centros de compra, a los bancos, a los supermercados, a las playas, y vemos tanta gente con cara de infelicidad… porque hay personas que optan por vivir para complacer a la sociedad y no a ellos como personas; padres de familia que supuestamente son felices pero a la hora de la verdad sabemos que no lo son, que cuando tienen la oportunidad y a escondidas viven otra vida, en la que sí son felices; homosexuales, heterosexuales, ateos, que con sus familias se portan forzadamente de una forma pero en el internet, o cuando están libres o sus familias están fuera, viven su verdadera naturaleza que los hace felices y sentirse satisfechos. Nuestra realidad de opresión hace que muchos vivan una vida de mentira, porque una vida de verdad implica ser señalados, rechazados, marginados y expuestos a situaciones innecesarias. Y en los trabajos ni se diga. Con tan pocas posibilidades de que una persona en estos tiempos pueda ejercer en lo que le gusta porque su carrera ya no requiere tanta labor humana, o porque no está en demanda, tienen que trabajar en otra cosa que no les causa felicidad con el fin de poder sobrevivir y no quedarse en la calle.

Hay veces donde simplemente hay que aceptar que no se puede alcanzar la felicidad y la satisfacción al cien por ciento y ello es porque sencillamente queremos muchas cosas que no se pueden dar al mismo tiempo. Muchas veces queremos un buen trabajo, una buena pareja, vivir en un estado de vida específico y tener una vida específica y en ocasiones no se puede tener todo al mismo tiempo porque la vida es arbitraria. Pero esto no significa que tenemos que aceptar vivir bajo opresión y en falsedad. Sobre lo que mencioné de la gente que se tiene que ir; es una triste realidad que personas emigren de sus respectivos entornos en diferentes países, dejando atrás amistades, familias, recuerdos y otras cosas para irse a un lugar que no conocen y que a veces, dependiendo de cada individuo, nunca satisface a los que se mueven. Y no importa cuán saludable sea su vida social, o si se van solos o acompañados; algunos se acostumbran y viven con nivel de felicidad aceptables, pero otros tienen que oprimirse y vivir una felicidad falsa que se traduce a veces en depresión, mal humor, insatisfacción general, problemas de salud y negatividad constante.

Describir la complejidad de nuestra existencia es complicado y puede ser posible que siempre, no importa en qué circunstancia estemos, estemos insatisfechos con nuestra realidad; aún si fuésemos ricos, tengamos una familia bonita, vivamos donde nos guste, y podamos ser nosotros y no fingir para satisfacer a otros, siempre hay algo que nos falta…

Uno como ser humano pierde la integridad cuando deja de ser uno a voluntad y acepta la opresión y el vivir una vida falsa cuando por dentro el subconsciente se resigna a sufrir y a vivir lo que no quiere. No es fácil vivir con integridad absoluta en un mundo cruel que prácticamente nos obliga a no ser del todo honestos y posiblemente la inmensa mayoría de nosotros, si no es que todos, tenemos que ceder en ocasiones para evitar problemas con el entorno, especialmente en ocasiones como lo es compartir con gente que no es de nuestra misma mentalidad, o cuando vamos a entrevistas de trabajo y tenemos que decir algo para complacer el oído de los entrevistadores y no es realmente lo que sentimos, o incluso cuando nos gusta alguien o estamos ya emparejados con alguien pero sabemos que hay unos defectos que no nos atrevemos a decirle para evitar una discusión que pueda terminar en un rompimiento o un divorcio; pero creo que si todos nos los propusiéramos podríamos minimizar este grado de falsedad en el que tenemos que recurrir en ciertas ocasiones si simplemente aceptamos la realidad de que somos una especie diversa y que con ciertas excepciones extremas, como lo es la gente con instintos asesinos, de depravación sexual o delincuentes, tenemos que aceptarnos como somos y únicamente trabajar con aquellos defectos que inequívocamente afectan a los demás. Y con esto me refiero a daño físico, económico y moral; no incluye personas que “se afectan” sin ninguna necesidad por decisiones ajenas que no le competen ni causan daño en sí como lo es que un padre o una pareja se afecta porque uno no tenga la mentalidad que desea.

O podemos aceptar todo como está, seguir en la opresión social y seguir viviendo como siempre ha sido la historia; pero tomemos en cuenta de que en la medida que nos mantengamos conformes (en colectivo) con esto, las cosas en nuestro mundo no van a mejorar. No se puede mejorar una sociedad donde la mayoría de las personas viven en una mentira.

Al final todos tenemos fe

La palabra fe para muchos implica creencia religiosa, especialmente en el cristianismo. Pero la fe es algo que no se limita a religiones: la fe es simplemente la necesidad de creer en algo. Entre muchas cosas que puede haber en ese “algo” se encuentra la religión pero también pueden ser muchas más cosas: como la familia, un amigo, una pareja, la humanidad en general, el gobierno, e incluso uno mismo entre otros. Yo diría que todos los seres humanos sí tenemos fe en algo.

Últimamente he debatido “fuertemente” con otros no-creyentes (en las religiones) como yo sobre el aspecto de ridiculizar las religiones; muchos se concentran en el contenido que yo denomino “banal” de las religiones: las figuras mitológicas, los libros sagrados, los cuerpos institucionales que regulan las religiones, y otros aspectos que no van a la raíz del gran problema que se da por las religiones; la verdad es que la raíz del problema del fanatismo e intolerancia religiosa que ha dado pie a guerras y conflictos a través de los siglos viene de la necesidad de creer en algo; al final, cuando ese algo no tiene relevancia real o probable, la gente opta por querer imponer su creencia improbable para sentirse que tiene validez, por lo que le añade unos toques que la hacen atractiva a la gente, o si no le añaden un toque de temor, que es como el cristianismo y el islam funcionan y han tenido acogida; se han vuelto las religiones más seguidas porque desde sus orígenes recurren al miedo para crecer. Y no son las únicas religiones que lo han hecho.

La mayoría de la gente no cree en Dios porque le da la gana. La verdad es que hay dos razones: miedo e/o indoctrinamiento. No, no creen en Dios (de X religión) porque les parece lógico. Una persona puede ser deísta sin tener que ser cristiana o musulmana, o de cualquier otra religión y creer en una energía suprema y sapiente en la cual creer sin darle nombres o características humanas como las que tienen la mayoría de las deidades específicas de las religiones conocidas. Pero cuando una persona defiende a tapa y fondo la existencia de un ser humanizado con unas características específicas (que en realidad han sido designadas para beneficio de los más listos y jaibos en las religiones) hay un miedo incrustado, o un indoctrinamiento severo y difícil de cuestionar o retar.

Pero los ateos tienen fe, solamente que no la tienen en religiones. Los ateos pueden enamorarse y para enamorarse se necesita fe. Todo aquello que requiera confiar en algo sin tener conocimiento claro y seguro de lo que es o representa, requiere de fe. Muchos tenemos fe en nuestros políticos a pesar de que hemos visto como nos fallan una y otra vez.

Muchos incluso confían ciegamiente en la ciencia. Se supone que la ciencia sea totalmente empírica y confiable, imparcial y neutral y libre de “bias”. El problema es que la ciencia que conocemos la estudian y trabajan los seres humanos, y todos sabemos a cierta edad que los humanos no están libres de bias, por lo que creer en la ciencia aunque tenga más sentido que los libros sagrados o filosofías de pensamiento, siempre requerirán de la fe.

El eterno debate entre teístas y ateístas se debe a que ninguna de las partes, en general, quiere dar “el beneficio de la duda”. Al igual que vemos aquí en PR el debate entre populares y novoprogresistas, o en Estados Unidos entre demócratas y republicanos, o en el ámbito de la economía entre capitalistas y socialistas, la mayoría de la gente se concentra en defender y ofender, y no en cuestionar y aprender. La actitud es “yo estoy bien y te toca a tí mostrarme que estoy mal”. Una actitud de arrogancia y prepotencia muy vista en todo tipo de fanáticos. El fanatismo es producto del miedo; la gente, por su orgullo, teme aceptar un posible error en su pensamiento porque siente que si lo acepta es un perdedor y que no tiene credibilidad. En el campo de lo místico y lo físico hay muchas cosas que podemos aprender y decidir si rechazar o aceptar, y tener argumentos sólidos y libres de bias para defenderlos; ¿pueden los humanos hacer eso, o siempre habrá una intervención del sentimiento y deseos internos a la hora de defender o rechazar ideas?

Sí, ateo: usted tiene fe. Si no tuviera fe, dudaría de todo, ni siquiera negaría porque negar sin pruebas consiste de fe: fe en que su suposición es cierta. Toda suposición por la que nos inclinemos y defendamos requiere de la fe. Usted tiene fe cuando cree en la ciencia en su totalidad. Usted tiene fe cuando confía en expertos, porque los expertos no dejan de ser humanos y por lo tanto no podemos estar seguros de que no mienten por algún lado. Observe que muchos “letrados” les da con ser corruptos, no piense que la preparación académica o experiencia de trabajo le quita lo humano. El humano falla, a veces adrede por lo que usted para todos los efectos, tiene que tener fe hasta que pueda probar que la persona realmente es confiable o no lo es. Si usted tiene pruebas de algo, estas deben ser incontrovertibles para que entonces se diga que usted no tiene fe y si está seguro de algo. Todas las personas que se enamoran, tienen fe. Ateos, creyentes y agnósticos por igual; ustedes saben que hay gente al principio todo es color de rosa y es solo cuestión de tiempo para mostrar su realidad, que puede ser que de verdad son personas sinceras o son rufianes que solo quieren usar a otros. Yo tengo fe en algo, y todos ustedes también.

Ahora, para terminar este artículo quisiera opinar un poco sobre una opinión que tienen muchos ateos sobre el no tener que respetar las creencias de los religiosos. Creo que el problema está cuando no se separa el fanatismo religioso del “contenido” de las religiones. Ayer se celebró lo que se llama el día internacional de la blasfemia, en el que se quiere enforzar el hecho de que las religiones no deben ser impuestas a los ciudadanos. Varias personas pusieron memes y fotos que bueno, algunas me parecen (con todo respeto) inmaduras y que se rebajan al nivel de los fanáticos religiosos; otras pues tenían un mensaje un poco más liviano y pasable e incluso fotos cómicas, una la cual yo mismo compartí en el wall de Facebook de una amiga. Al punto: el contenido de las religiones no tiene nada que ver con el fanatismo religioso. Recuerden que la necesidad de la fe es innata en prácticamente todos los humanos y la mayoría no acepta la idea de un mundo accidental. Es la realidad y esto es probado con el hecho de que casi todas las culturas han servido o tenido alguna creencia en alguna forma de deidad. No significa que hayan deidades, pero si que hay una búsqueda de conocimiento que mientras no se tiene la gente prefiere asociar con ideas supernaturales e imaginarias. En la medida que las personas lo hagan sin forzarlo u obligarlo, no veo cual es el problema. Ciertamente las religiones en general a través de la historia han probado ser nefastas y entiendo perfectamente el deseo ateísta de que no existiese la religión, pero ¿la cosa realmente cambiaría si se eliminaran las religiones? Posiblemente se formarán nuevas corrientes filosóficas pues la religión es una forma de aplicar la filosofía, lo único que recurre a elementos que no pueden ser probados o analizados empíricamente. Si los cristianos, digamos, decidieran que van a respetar total y absolutamente la separación de iglesia y estado, no se meten más con los homosexuales, no tapan ni cubren más casos de pedofilia y trabajan arduamente para ser lo menos hipócritas y falsos posibles, yo diría que simplemente los dejemos que crean en lo que deseen. Que sigan orando, congregándose y hacer sus cuestiones en paz. Por lo tanto, si vamos a trabajar en contra de algo de que poseen las religiones no es el contenido de estas. No es poniendo fotos de Jesús en una situación vulgar, o llamadas imágenes herejes; no vamos a deconvertir ni siquiera vamos a hacer pensar a los creyentes de esta manera. Si no queremos que lo religiosos creen un estereotipo equivocado del ateísmo y la no creencia, debemos de dar el ejemplo. Creo que es mejor concentrarnos en el problema contundente que hay en las religiones: la falsedad, la hipocresía, la mentira, la falta de respeto al laicismo, el discrimen, y el estereotipo esperado de que todos tenemos que creer en un ser imaginario o que no se puede probar que existe. Si los creyentes son realmente felices creyendo en Dios, no deben estar preocupándose por lo que hace el que no cree o el que no sigue los estándares esperados del cristianismo, si no perjudica ni causa daño. Más tienen que preocuparse por bregar con el festival de pedófilos, pederastas, hipócritas y estafadores que abundan en demasía en su su institución. Lo mismo aplica a otras religiones como el Islam.