¿Quiénes son las víctimas del fundamentalismo cristiano?

Por mucho tiempo, se conoce que las víctimas más frecuentes de los fundamentalistas cristianos en la isla son todas aquellas personas que aún no haciéndole daño a colaterales por sus decisiones, no pertenecen al status quo de nuestro sistema, mayormente homosexuales y ateístas (a ateístas me refiero a todas las personas con la tendencia o elección de no creer en deidades, incluyendo ateos, algunos agnósticos y algunos panteístas).
Esta pasada semana el gobierno local de la isla tomó la determinación de que no combatirá más las uniones civiles entre los gays. Este decisión no la tomaron porque “reconsideraran” o porque se dieron cuenta de su error, sabemos muy bien que todo se trata de estrategias políticas y temor ya que el gobierno federal de Estados Unidos va a terminar con este issue tan absurdo en verano, y lo digo así porque es inconcebible que se les nieguen derechos básicos a personas que no hacen ningún tipo de daño cuando su relación es consentida, pues son adultos y personas con experiencia de vida listas para asumir la responsabilidad de sus acciones. Pero aquí el asunto es que sea como sea, es un paso hacia el progreso que nos puede llevar, poco a poco en la medida que se siguen eliminando leyes y normas arcaicas y basadas en inventos humanos, a tener la estabilidad que tienen países como Dinamarca, Holanda y Canadá, eso a pesar de que los enfermos mentales religiosos dicen que vendrá fuego consumidor de la ira del dios cristiano.
Pero los homosexuales no son las únicas víctimas del daño espantoso por parte de las ideas odiosas en las que se basa el fundamentalismo cristiano. Anoche Silverio Pérez, el destacado analista puertorriqueño, quien tiene una hija lesbiana, le dedicó unos versos de un padre que acepta a su hija tal y como es, y siempre hubieron algunas personas con corazón de piedra a decirle que hace mal, que lo que hace no agrada a la deidad cristiana. O sea estamos hablando que hay personas que no están de acuerdo en el respeto de un padre hacia un hijo que es lo que es porque así lo trajo en su sistema. He leído cosas espantosas que nadie creería salen de la boca de un dizque seguidor de Jesucristo: mandarlos a matar, llevarlos al Estado Islámico, etc. El odio del fundamentalismo es agresivo, fuerte, y sediento de sangre. Las mujeres que abortan, las personas que deciden practicarse el suicidio asistido o la eutanasia; los que se suicidan en medio de depresiones profundas, todos son víctimas de la gran crueldad que abunda en los corazones de los fundamentalistas. Y aunque para nosotros los no-creyentes las amenazas con el infierno nos pueden parecer irrisorias, muchas víctimas del fundamentalismo son otros cristianos que realmente caen en depresión por el rechazo de los que se supone que los aman con el amor de Cristo. Los ateos también, aunque en el caso de éstos los métodos de amenaza con infiernos y otros lugares de fantasía no resultan importantes, pero el rechazo hace que tengan más dificultades para conseguir un empleo, por ejemplo- porque la gente atea stiene el estigma impuesto de la sociedad que es alguien que es peligroso.
Pero hay otras víctimas- las cuales son las más propensas: las personas vulnerables. Personas que están pasando por un momento en sus vidas llenos de problemas, tribulación, o simplemente ingenuos que tienen la mente fértil para absorber ideas equivocadas, entre ellas los niños. La enseñanza de un concepto como el infierno en el cristianismo, lo cual ya expliqué en otro artículo, es peligroso, dañino y abusivo. Los niños no saben distinguir entre lo que es inventos cuando parecen ser reales y lo que es la realidad, y máxime cuando en la religión todo lo irreal y mágico se ve como si fuera ley y realidad total. Cuando se indoctrina a los niños en creencias que no son positivas para la sana convivencia con personas que piensan diferente, el daño es casi irreversible y eso lo podemos ver en que una vez crecen no importa cuánta sea la edad, siguen creyendo en las fantasías tal como cuando las adoptaron cuando eran niños. Y otras personas como aquellos que se salvan de una enfermedad terminal o pasan por una crisis es común ver que se convierten a Cristo y sus testimonios inusuales de salvación los usan para “certificar” la existencia del dios cristiano, eso aún si otros miles mueren de lo que “Dios le salvo” porque “tenía un propósito con él o ella”.

¿Cómo podemos aprender a controlar nuestros impulsos cuando somos víctimas de burla y mofa por parte de otros?

Si hay algo que he aprendido con el pasar de los años es que hay mucha gente mala. Mucha. No se si decir que sean los menos como dicen algunos. Vivimos en una sociedad basada en muchas mentiras e inventos que nos incrustan desde que empezamos a razonar. Por ende, muchas veces solemos confiar en la opinión colectiva especialmente si se basa en lo que se llama “normal”. Aún cuando la historia nos ha mostrado períodos consecuentes donde la maldad humana se revela de una manera impresionante y en muchas ocasiones resulta victoriosa (ejemplo, cuando los europeos mataron a los nativos en América y lograron quedarse con sus tierras, pues hoy día en algunos lugares no existen y en otros están apartados de los demás), las personas prefieren pensar que por lo general el humano es bueno, noble y amoroso, y de ahí partimos con las ideas de basicamente confiar en éstos.
Prácticamente, todos hemos sido víctimas de la traición de otras personas. Ya sea en el nivel de amistad, pareja, trabajo, familia o algún tipo de relación, conocemos personas que al principio y por un tiempo resultan agradables y uno piensa que uno puede confiar en ellos, y de momento cambian de una manera que uno no lo puede entender. Es normal que en un mundo tan complejo y tan aleatorio las personas inevitablemente cambien y esos cambios puedan generar separaciones, división o incluso una divergencia total entre dos personas; pero cuando estos cambios generan cosas como la envidia, la mala fe, la indisposición y el odio, entre otros defectos severos y dañinos, entonces es inevitable sentir decepción.
El ser humano puede ser muy bueno, pero puede ser muy malo. Y no, no se limita a adultos. Todos los seres humanos desde que razonan y tienen memoria, es decir, desde niños, pueden ser malos- malos de verdad. Ya sea porque es lo que ven e imitan o ya sea porque tienen “un corazón negro” lo suficiente como para cometer actos de psicopatía como matar animales indefensos, por ejemplo, como pasó con el caso de un perrito asesinado por estudiantes de primer grado en una escuela del área norte de la isla. Cuando los europeos llegaron a América, a pesar de ser cristianos que incluso trajeron curas y todo, mataron despiadamente a los locales, como si un pillo se metiera a una casa y matara a sus ocupantes. Hoy día nos atrevemos a llamarle al país de donde vinieron todos esos asesinos “la madre patria”. Y muchos que criticamos esto se nos dan cientos de excusas para justificar esto, que si “fue parte de la historia”, que si “eso fue hace mucho tiempo”… la gente no cambia en terminos de maldad o bondad, cada generación repite la misma tendencia hasta que llegue la llamarada solar, el cometa u otro elemento que cause la sexta entinción masiva.
Habiendo dicho esto, creo que entonces es importante que aprendamos a ponernos una armadura emocional impermeable y sólida como el acero en contra de las opiniones negativas con intención de ofender de otras personas. Cada vez que suplicamos amor de otros, nos humillamos de una manera inaceptable. No podemos deprimirnos ni dejanos amedrentar por personas llenas de odio, amargura y rencor y que solo desean ver que otros sean tan miserables como ellos. Esto es lo que pasa con un bully; su esencia es una de eterna infelicidad y no soporta ver que otros sean felices porque él no puede serlo. No tiene sentido preocuparnos ante las opiniones de personas que solo respiran odio e infelicidad. Esas personas que no importa lo que pase siempre te criticarán y se alejarán de tí. ¿Ustedes tienen idea cuanto tiempo de mi vida yo perdí tratando de cuajar y agradar en una sociedad que nunca me aceptó? Y ahora que no solo no me interesa sino que me gusta desenmascar su verdadera esencia maligna y oscura, me puedo dar cuenta que haber logrado ser parte de ellos me hubiese convertido en una persona sin ningún tipo de esencia buena, en otras palabras- en un ser despreciable.
Sin duda hay personas que pasan por momentos muy difíciles y no podemos pretender que trabajen con los problemas de la misma manera. Algunos se alejarán voluntariamente de contactos, otros son más fuertes y saben que no todo el mundo es igual y que hay que ser objetivo y no caer en la generalización. A pesar de considerarme enemigo de los fundamentalistas, tengo cuidado de no generalizar y empacar a todos los religiosos dentro del grupo. Muchos lo hacen y no solo eso sino que se justifican, pero yo haré todo lo posible por ser lo más objetivo posible. A veces habrá ese momento en que alguien dirá algo en el que uno se siente justificadamente aludido (lo que conocemos coloquialmente como tiraera) pero antes de tomar la decisión de lo que yo llamo diverger de esa persona, tenemos que analizar cuál es su estado de ánimo, su condición mental, su situación actual, y otros elementos que sugieran que no se debe tomar personal y si se debe buscar soluciones. Ahora, si los ataques se vuelven frecuentes y no hay señal de que habrá mejoría lo correcto es alejarse de forma definitiva de la persona, aún si se trata de alguien que se “corrompió” luego de haber sido agradable al comienzo.
La vida es así y lo triste es que a veces nunca sabemos por qué la persona rompe los lazos con uno, pues no recordamos que hicimos algo, si es que lo hicimos porque se dan casos donde no se hace absolutamente nada; yo siempre recuerdo en octavo grado y creo que fue mi primera experiencia en sentir el cambio negativo de una persona de forma súbita, algo que no ha sido común pero si me pasa por lo menos 1 vez al año; una muchacha que me saludaba y me sonreía, un día simple y sencillamente me empezó a mirar mal, a mirarme con desconfianza, incluso una vez recuerdo que se estaba riendo y cuando cruzó su mirada conmigo se volvio seria, era obvio que algo pasó aunque nunca lo supe. En ese momento por mi inmadurez eso me creó un poco de trauma ya que me daba temor que me pasara con todos los demás; llegar un día a un lugar y en vez de recibir los saludos y trato común y corriente, ver malas caras, críticas, y en los tiempos modernos, que me borren de Facebook sin saber que hice, entre otras formas de cambiar negativamente. Pero sucede, y sucederá, por eso es importante, ante todo, ser independiente y tratar de depender lo menos posible, en lo que se pueda, de otros. Siempre seremos dependientes porque no somos una raza donde cada uno solo funciona; pero limitar esa dependencia a lo obvio- en lo económico (dependemos de un gobierno, de unos intercambios, de la globalización, etc.) por ejemplo; pero no en lo emocional. Tenemos que aprender a querernos nosotros mismos lo suficiente como para no necesitar que otros nos digan te quiero para funcionar. En niños y jóvenes se puede entender por la falta de experiencia y conocimientos que les permiten ser autosuficientes, pero en adultos, aunque en ocasiones es inevitable dependiendo de la forma en que fue criado, hay que ser más independiente y tener más dignidad y no estar suplicando y rogando por amor cuando hay tantos seres humanos perversos y con un sentido de egoísmo que les impide sentir amor por los demás.

Los farsantes de los “evangelios de la properidad”

Me veo precisado a escribir a este artículo que es más bien una reacción al artículo escrito en El Calce sobre la pastora “apóstol”, Wanda Rolón- de quien ya he hablado anteriormente y hasta le dediqué un video en mi canal de YouTube.

En dicho artículo, alguien que escribió usando la figura de Dios (Jehová), le indicó a Wanda lo que ya sabemos: que es una farsante y una estafadora, al igual que todos los auto-proclamados apóstoles, muchos conocidos a nivel internacional como Joel Osteen, Kenneth Copeland, Benny Hinn, Cash Luna y de Puerto Rico esta señora, Rodolfo Font, su hijo Otoniel, Miguel Sánchez Ávila- los “evangelistas de la prosperidad”.

Y no cabe duda que una mirada exhaustiva a estos charlatanes de la fe rápidamente muestra que todos tienen en común el amor y la pasión por las riquezas materiales. Prácticamente todos poseen autos de marcas prestigiosas como Mercedes, BMW o Audi; algunos tienen hasta aviones privados o incluso aeropuertos propios; viven en mansiones o en casas localizadas en urbanizaciones o complejos de clase alta. Ninguno, aparentemente, tiene un trabajo adicional aparte de ser pastores de sus iglesias de miles de seguidores- y no, no todos los seguidores son pobres- especialmente los “evangelistas de la prosperidad” de Estados Unidos- pero ciertamente casi todos viven en un nivel inferior al de estos estafadores.

Vamos a establecer el siguiente punto: la prosperidad económica depende de dos y solo dos factores: el esfuerzo y/o la suerte. De nuevo vemos la suerte en la ecuación porque la suerte está en todo en el cosmos. No necesariamente se necesita un gran esfuerzo para poder obtener riquezas- una persona que solo tiene dos dólares en efectivo puede ir a una gasolinera, jugar el Power Ball y pegarse y convertirse en un segundo en una de las personas más ricas del país donde reside; si usted cuenta “esfuerzo” el ir a una gasolinera y comprar un boleto, esa es su prerogativa pero sin duda la suerte fue la principal fuerza que determinó que esa persona se volviera millonaria. Por supuesto, comprar un boleto de la lotería es solo una manera en que la suerte puede dictar si una persona obtendrá prosperidad económica. Esa persona que jugó bien puede ser creyente de una religión o no ser creyente; de manera que si suponemos que no es creyente, esa persona no necesita de la predicación de los estafadores de los evangelios de la prosperidad para, efectivamente, prosperar.

Los estafadores de los evangelios de la prosperidad usan otros medios para prosperar- pero contrario al de una persona que se pega en la lotería, o cualquier otro modo de prosperar por suerte como por ejemplo Justin Bieber quien se hizo famoso después de subir videos a YouTube u otras personas que suben videos o escriben artículos que se hacen famosos de forma inusual y eso les deja después mucho dinero, todo de forma legal y con muy poco esfuerzo comparado al “trabajo” de la suerte, ellos usan modos inmorales y malvados para sus propósitos. Primero, mienten. Usando un lenguaje que enamora, estos charlatanes se montan frente a un púlpito y hablan de todo lo grandioso que Jehová hará en las vidas de las personas, pero a cambio deben demostrar que tienen fe y confían en su representante- nada más y nada menos que el estafador que está hablando- y deben diezmar. Y contrario a las iglesias humildes donde la congregación dona cantidades de dinero que van desde centavos a no más de 10 dólares, estos estafadores piden sumas cuantiosas de dinero- algunos ni siquiera aceptan menos cantidad. Ahora, les pregunto- estas megaiglesias conocidas, ¿se oye hablar de ellos cuando surgen tragedias como reciente en Nepal, o las que han habido en el pasado? ¿Se sabe si donan dinero a entidades como la Cruz Roja o el Hospital St. Jude en Memphis, Tennessee? Algunos dirán que “cuando algo se hace de corazón no se tiene que decir”. Claro… cuando uno dona uno no debe fanfarronear que lo hizo para que digan “ay que buena es esta persona, que generosa” pero da la casualidad que estas iglesias tienen muy mala reputación fuera de su entorno fundamentalista y conviene que demuestren que usan el dinero adecuadamente, por eso creo que si hacen obras de caridad, deben revelarlo y así sacan de dudas a quien cuestiona el uso de los diezmos- pero no lo hacen y entonces ¿qué uno ve?

Si buscan en el Internet información de todos estos estafadores, como mencioné, todos viven de forma opulenta. Todos. Y todos tienen una característica que los hacen ver aún peor- su desfachatez y cinismo al hablar. Si tu vas a sus páginas de Facebook y les comentas el por qué estás en desacuerdo con sus estilos, te suspenden de sus páginas (te banean). Y si un medio a nivel ya de comunicaciones los expone, rápido contestan diciendo que esos medios buscan perjudicarlos y los “amenazan” e insultan diciendo que representan al diablo.

Estos estafadores necesitan mantener su imagen limpia ante los seguidores ignorantes que los defienden porque ya han sido exitosamente engañados- personas vulnerables, muchos con crisis en sus vidas y cuyo refugio es escuchar los engaños y mentiras de quienes siguen. De Rodolfo Font por ejemplo se conoce su transfondo donde se habla de mujerieguez, adulterio y estafa cuando vivía en Puerto Rico. Se involucró con una amiga íntima de su ex-esposa y esta mujer (la amante) a su vez que tenía una familia propia, los abandona para irse con este rufián de mala muerte para Estados Unidos. Y ahora ambos, que llegaron totalmente desconocidos a dicho país en tiempos donde no existía Facebook y que la Internet todavía no tenía la influencia que tiene ahora, engañaron a la comunidad hispana en Houston, Texas, donde tienen su nuevo quiosco y usan el mismo estilo de estafa y mentiras que usaba este mequetrefe en Carolina, Puerto Rico.

Sabemos la realidad: todo es aleatorio en el cosmos- TODO, incluyendo nuestra vida y nuestra naturaleza. No existe una ecuación garantizadora de la prosperidad. Miles de personas tienen todo lo necesario para prosperar económicamente y circunstancias aleatorias no se lo permiten; otros, como puse en el ejemplo del jugador de lotería, prosperan sin mayores esfuerzos- sin estudiar, sin trabajar, sin nada. Nadie va a prosperar por creerles las mentiras a estos charlatanes. Cada vez que uno de estos te dice “créele a Dios” cuando te pide dinero, lo que esta diciéndote en realidad es “Necesito que me des dinero para seguir viviendo como un rey, no tengo trabajo, no tengo talentos reales, por eso necesito que me mantengas”.

¿Se puede realmente descartar la “deidad genérica”?

Me gustaría usar el término “Dios” (con mayúscula) para referirme a una posible deidad genérica, pues el universo es demasiado misterioso para que se descarte con “confianza” este concepto. El término lamentablemente ha sido usurpado por la religión, en el cual los seguidores usan el término para referirse a su deidad local.

Pero llamemos entonces a la deidad genérica “Dios” en este artículo. La ciencia no ha logrado encontrar una explicación definida a varios aspectos del universo, desde su origen si alguno; lo que ocasionó el Big Bang si es que ocurrió como se teoriza; la fuerza de gravedad; la materia oscura y la energía oscura, entre muchas otras cosas. Si bien nuestro universo exhibe un comportamiento aleatorio, y por lo menos en mi opinión muy personal estoy confiado de la inexistencia de elementos sobrenaturales como karma, energía mística negativa y positiva y justicia divina entre otras supersticiones socialmente aceptadas en nuestras sociedades religiosas, esto no necesariamente niegan todo tipo de deidad, incluyendo una deidad desconocida.

Ya he hablado anteriormente de la deidad genérica, pero debemos preguntarnos, dentro de los misterios que guarda el universo, como la gravedad, la materia oscura y la energía oscura, ¿cómo podemos realmente estar tan seguros de que nada de esto tiene relación con una posible deidad? Estas tres cosas que aún la ciencia no logra explicar y que solo se sabe que están ahí porque si no las leyes físicas del universo serían incoherentes, mantienen preguntas muy fuertes que impiden, por lo menos en mi caso, desechar a Dios.

Quizás mucha gente no gusta usar el término “deidad” o “dios” porque de existir algo detrás del comportamiento del cosmos, probablemente se trate de algo que no tiene ningún tipo de poder como el que se asigna a las deidades locales. Quizás solo sea una energía y ya, sin más ni menos- que sigue unas leyes, pero están ahí sin necesidad de haber sido diseñadas. Pero, ¿por qué aseverar que no hubo diseño? Los creyentes tienen buenos argumentos en favor de la existencia de una posible deidad. El cosmos sigue, en lo general, unas leyes físicas. O por lo menos la materia visible las sigue. Probablemente la materia oscura también tiene sus propias leyes, y lo mismo la fuerza de gravedad y la energía oscura responsable de la expansión universal.

¿Y qué de las emociones? ¿Por qué tenemos sentimientos?

Aunque quizás este aspecto si tiene un poco más de explicación empírica en base al principio de supervivencia, no podemos todavía definir por qué razón sentimos emociones. Aún en los animales. ¿Por qué muchas personas se enamoran de otras, sin que realmente haya un elemento que uno puede decir “eso lo/la enamoró”? ¿Por qué hay maldad? ¿Por qué hay tanta gente egoísta? Son preguntas que hacen a uno pensar si realmente todo se puede explicar a través de la ciencia.

Dios no puede ser rechazado por ahora (ni tampoco se puede probar o estar seguro de su existencia). Incluso muchos cristianos cuando definen a Dios, entran en una línea de definición acorde con el deísmo y el panteísmo. Pero decir “no existe”, requiere fe.

¿Somos malas personas los que no creemos en ninguna religión y no nos afiliamos a la creencia de Dios u otras deidades?

En países donde dominan las religiones abrahámicas, así como probablemente otras religiones, se ve el aspecto de la irreligiosidad como un gran defecto. En Puerto Rico, Estados Unidos y cientos de países se consideran a los no-cristianos, no-musulmanes y no-creyentes en general como personas frustradas, amargadas y especialmente rebeldes. Si es cierto que algunas personas que se consideran ateas no demuestran ser felices, la realidad es que nada tiene que ver la falta o presencia de una religión para un estado de felicidad; lo que sí hay que aceptar y esto pues ha sido demostrado en varios estudios es que en muchas personas la creencia en religiones ofrece un sentido de tranquilidad o satisfacción, pero esto no implica o significa que sea evidencia de la existencia del elemento al que sirve dichareligión. Y no podemos tampoco olvidar que a pesar de esto, la religión también ha sido un tema de gran controversia al punto de causar genocidios a lo largo de la historia, pues cuando se lleva la religión a un plano donde se quiere convertir en un estándar donde todos tienen que seguir sus preceptos se convierte en un grave mal social.

 

Hemos visto todos los males del fanatismo religioso, y los seguimos viendo porque prevalece la mentalidad absurda de que las personas que son buenas y gentiles tienen que creer en Dios, entiéndase Jehová. En nuestra isla el estándar de los que no-creyentes en Jehová es negativo, tanto que ahora mismo un ateo no puede ser alcalde, gobernador o jefe de ninguna agencia pública (al menos no de forma abierta). Eso aun cuando se supone que la Constitución nos hace un estado laico; no ser cristiano en la isla es algo que se ve como sumamente ofensivo y extraño, y no ayuda tampoco a que no se vea así el que dentro de la poca cantidad de no-cristianos existente hay mucha división y algunas personas presentan actitudes militantes que no ayudan en nada a atacar ese estereotipo. En cierto punto, hay un sector ateo y no-creyente que sí luce rebelde, y sin intención lo que hace es fortalecer y consolidar el estereotipo de que los no creyentes en Jehová no somos buenas personas.

 

¿Somos buenos o no?

 

En mi experiencia personal cuando fui cristiano este fue uno de los peores errores de mi vida: pensar que había que ser cristiano para ser una persona decente y con valores. Durante toda mi vida me rodeé de personas que aparentaban ser gente decente solo porque asistían a la iglesia y como es lo que vi pues fue lo que practqué hasta que llegó el momento de descubrir la vida real ya entrado en la adultez. Los chismes, las traiciones y la falsedad imperaban en ese entonces pero yo estaba muy ciego. Rechacé amistades “mundanas”, me oponía a ir a discotecas, creía que beber era malo, y obviamente era homofóbico como lo son todos los fundamentalistas en general. Yo era fundamentalista, por eso es que hoy día soy enemigo de éstos; viví engañado por ellos por más de 2 décadas y ahora siento que debo subsanar el error alejando a otros, especialmente a los que tienen dudas, de este error de pensar que hay que ser cristiano para ser bueno.

 

Empecemos por entender que la bondad del ser humano no depende de presencia o ausencia de religiones; hay gente religiosa que es buena y que no necesariamente se escudan en la religión para tratar de ser decentes. Pero sí he notado que por lo general, el sector fundamentalista se compone de gente con serios problemas mentales que se traducen en mentalidades esclavistas, perversas, maquiavélicas, oportunistas y mentirosas. La razón para lo “alborotoso” de este sector es porque tratan de cubrir o tapar las malas costumbres que AÚN tienen, que pueden ir desde lo leve hasta cosas tan perversas como lo es matar gente, violar niños o incurrir en algún tipo de conducta petrificantemente mala en su máximo nivel. Es por esto que es tan común leer de casos de pederastía en las iglesias, alrededor del mundo, o vemos costumbres tan espantosas que van desde las muertes horrendas que se hacen por religión en las regiones arábicas como quemar viva a la gente o degollarlas frente a una cámara. El fundamentalismo es algo espantoso porque se usa para justificar o camuflajear conductas terribles y quienes se consideran que agradan a un ser científicamente no probado haciendo cosas como éstas definitiva e inequívocamente no están bien de la cabeza.

Mientras todo sigue sucediendo, la mayoría de los creyentes siguen dejándose llevar por simples estereotipos para juzgar quien es bueno y quien es malo. Por lo general cuando alguien ve a una persona vestida con ropa oscura, labios y uñas pintados de negro, un arete en la boca, cejas de “demonio”, y ropa de Metallica o Black Sabbath y tatuajes, la impresión es “ese sirve a Satán”. Esto hace que la inmediata reacción sea una de rechazo; mientras, cuando vemos a una persona bien elegante con una biblia debajo de la axila, “ese es hombre o una mujer de Dios”. No importa ver como muchos tienen un contundente negociazo con iglesias que recaudan cada domingo más de 100,000 dólares en diezmos, o cuantos pastores y sacerdotes sean encontrados culpables por perversión de menores, el estereotipo del “hombre de Dios” es que es santo y es incapaz de hacer algo malo mientras que el gótico, emo y rebelde que seguramente nunca ha hecho nada malo y simplemente se viste así ya sea porque le gusta o es su forma de expresar que quiere ser diferente y quiere ser aceptadoes “malo” y hay que alejarse de él o ella porque es peligroso.

 

Hemos hecho de nuestra sociedad, gracias a los estereotipos, una sumamente prejuiciosa y por esto hemos rechazado personas que posiblemente valen la pena por otras que nos traicionan y usan una y otra vez. Todo es apariencia. Y claro: esto no significa que esté bien irse al extremo y pensar ahora que todos los cristianos son malos o que todos los rebeldes son buenos. Muchos de los crímenes más terribles que han ocurrido en Estados Unidos han sido perpretados por personas que nunca tuvieron expediente criminal y sencillamente un día su decepción con la sociedad que los margina es tanta que sencillamente pierden control de sus emociones e incurren en este tipo de actos. Tristemente, estos casos sumamente aislados- mucho más aislados que los casos de religiosos envueltos en perversión de menores por ejemplo– causan más estereotipos contra la gente que no sigue la norma social porque alimenta el estereotipo presente, mientras que las personas religiosas como no tienen ese estereotipo pues genera de forma muy lenta la conciencia de entender que el ser religioso no te hace ser confiable.

 

Un verdadero ateo no pierde su tiempo atacando cosas que no tienen esencia propia. Esta es mi opinión. Poner imágenes de “blasfemia”, o herejía; o estar expresándose con “es que los cristianos son esto o lo otro”, no ayuda en lo absoluto, o sea ni una onza, a hacer que cambie el estereotipo contra la comunidad no-creyente. El uso del artículo los implica absolutez, una generalización que no acepta excepciones, y cuando usamos completo los cristianos para hablar de forma negativa, no solo erran y caen en lo mismo que tratan de criticar de un sector fundamentalista sino que desagradan a personas que tienen la misma postura ateísta o no-creyente. 

 

Los cristianos son personas que simple y sencillamente creen en la religión cristiana. No entra en esto el que sean falsos, hipócritas, charlatanes, o cualquier otro insulto que les podamos aplicar a los fundamentalistas cristianos. Algunos cristianos son fundamentalistas, pero otros no lo son.

 

¿Somos los no-creyentes personas malas? Claro que no. Creer que hay que creer en algo sobrenatural para ser bueno es absurdo. Es como pensar que solamente puedehaber vehículos rojos. La existencia de cristianos malos debe ser suficiente prueba a los cristianos en general de que no todos son confiables y sinceros. Así mismo hay personas que sencillamente pueden ser decentes y productivos para la sociedad si creen solamente en lo que hay evidencia de que existe. Los valores y la moral no están ligados a ser creyente a una religión. La esencia del bien o del mal está en el carácter y personalidad de la persona junto con la forma de ser criada y su entorno. Si bien puedes tratar de que la religión ayude un poco a tener paz, eso no significa que tu esencia cambia y se transforma, porque si esto sucediera no existiesen las recaídas ni las apostasías. Si hay algo que sí hay presente- terriblemente- en muchos creyentes, incluídos todos los fundamentalistas, es la necesidad de vivir con miedo y terror, y muchas veces infundirlo. La miseria de la mente fundamentalista no admite que otras personas sean diferentes a ellos, y cuando no hay controles legales terminamos teniendo cosas como la Inquisición, las Cruzadas, ISIS, Boko Haram, etc.


Nosotros los no-creyentes no podemos darnos el “lujo” de caer en lo mismo que tratamos de criticar. Actitudes de intolerancia, arrogancia, prepotencia, “hay que pensar de esta manera porque si no tal cosa”, y lo he leído en posturas de ateos, agnósticos y minorías en general. Algo que veo mucho en la gente es la inaceptabilidad de la neutralidad: hay que inclinarse a una postura porque si no “eres tibio”, “no tienes dignidad”, “eres inestable”, etc. La neutralidad en casi todos los casos es la postura correcta porque es la que da el beneficio de la duda a posturas extremas. Si bien sabemos que el fundamentalismo religioso no tiene absolutamente nada de positivo y es un mal social probado en la historia de la humanidad, el otro extremo lo es también: si tenemos a un ateo que odia a todos los religiosos por igual y que no puede vivir sin promover el odio a la religión, esto puede ser peligroso porque existe algo que se llama libertad de pensamiento. Legalmente si usted quiere creer en Blanca Nieves y los Siete Enanos y quiera hacer una religión de este cuento de hadas, mientras usted se mantenga en un nivel moderado, no imponga su posición y funcione dentro de lo relativo de forma normal, es su derecho. Nada ganamos ridiculizándolo, aunque no dude que lo haremos si impone su creencia usando tácticas de miedo o terror como se hace con el fundamentalismo en el cristianismo y el Islam. Filosóficamente los no-creyentes podemos invertir mejor el tiempo de meditación “espiritual” en conocer cómo funciona el universo, y es lo que hacen muchos científicos. La parte activista contra lo religioso debe limitarse a la parte del fanatismo. Si se quiere ofrecer algún tipo de información buscando que las personas cuestionen sus creencias, la táctica no debe ser la burla, la mofa o métodos ofensivos. Podemos empezar con preguntas como qué hace una religión superior a otra y por qué el mundo es tan aleatorio como para pensar que hay un propósito o razón para lo que vemos. No hay que incurrir en poner imágenes de Jesús en forma despectiva u ofensiva; es inmaduro.

 

Los no-creyentes somos tan humanos como los creyentes, erramos igual, y tenemos en general los mismos resabios y las mismas virtudes. No necesariamente por ser no-creyentes todos somos más racionales. Pero podemos ser decentes, tener valores, principios- eso sí, no basados en libros sagrados sino en la razón y en la lógica.

¿Somos malas personas los que no creemos en ninguna religión y no nos afiliamos a la creencia de Dios u otras deidades?

En países donde dominan las religiones abrahámicas, así como probablemente otras religiones, se ve el aspecto de la irreligiosidad como un gran defecto. En Puerto Rico, Estados Unidos y cientos de países se consideran a los no-cristianos, no-musulmanes y no-creyentes en general como personas frustradas, amargadas y especialmente rebeldes. Si es cierto que algunas personas que se consideran ateas no demuestran ser felices, la realidad es que nada tiene que ver la falta o presencia de una religión para un estado de felicidad; lo que sí hay que aceptar y esto pues ha sido demostrado en varios estudios es que en muchas personas la creencia en religiones ofrece un sentido de tranquilidad o satisfacción, pero esto no implica o significa que sea evidencia de la existencia del elemento al que sirve dichareligión. Y no podemos tampoco olvidar que a pesar de esto, la religión también ha sido un tema de gran controversia al punto de causar genocidios a lo largo de la historia, pues cuando se lleva la religión a un plano donde se quiere convertir en un estándar donde todos tienen que seguir sus preceptos se convierte en un grave mal social.

 

Hemos visto todos los males del fanatismo religioso, y los seguimos viendo porque prevalece la mentalidad absurda de que las personas que son buenas y gentiles tienen que creer en Dios, entiéndase Jehová. En nuestra isla el estándar de los que no-creyentes en Jehová es negativo, tanto que ahora mismo un ateo no puede ser alcalde, gobernador o jefe de ninguna agencia pública (al menos no de forma abierta). Eso aun cuando se supone que la Constitución nos hace un estado laico; no ser cristiano en la isla es algo que se ve como sumamente ofensivo y extraño, y no ayuda tampoco a que no se vea así el que dentro de la poca cantidad de no-cristianos existente hay mucha división y algunas personas presentan actitudes militantes que no ayudan en nada a atacar ese estereotipo. En cierto punto, hay un sector ateo y no-creyente que sí luce rebelde, y sin intención lo que hace es fortalecer y consolidar el estereotipo de que los no creyentes en Jehová no somos buenas personas.

 

¿Somos buenos o no?

 

En mi experiencia personal cuando fui cristiano este fue uno de los peores errores de mi vida: pensar que había que ser cristiano para ser una persona decente y con valores. Durante toda mi vida me rodeé de personas que aparentaban ser gente decente solo porque asistían a la iglesia y como es lo que vi pues fue lo que practqué hasta que llegó el momento de descubrir la vida real ya entrado en la adultez. Los chismes, las traiciones y la falsedad imperaban en ese entonces pero yo estaba muy ciego. Rechacé amistades “mundanas”, me oponía a ir a discotecas, creía que beber era malo, y obviamente era homofóbico como lo son todos los fundamentalistas en general. Yo era fundamentalista, por eso es que hoy día soy enemigo de éstos; viví engañado por ellos por más de 2 décadas y ahora siento que debo subsanar el error alejando a otros, especialmente a los que tienen dudas, de este error de pensar que hay que ser cristiano para ser bueno.

 

Empecemos por entender que la bondad del ser humano no depende de presencia o ausencia de religiones; hay gente religiosa que es buena y que no necesariamente se escudan en la religión para tratar de ser decentes. Pero sí he notado que por lo general, el sector fundamentalista se compone de gente con serios problemas mentales que se traducen en mentalidades esclavistas, perversas, maquiavélicas, oportunistas y mentirosas. La razón para lo “alborotoso” de este sector es porque tratan de cubrir o tapar las malas costumbres que AÚN tienen, que pueden ir desde lo leve hasta cosas tan perversas como lo es matar gente, violar niños o incurrir en algún tipo de conducta petrificantemente mala en su máximo nivel. Es por esto que es tan común leer de casos de pederastía en las iglesias, alrededor del mundo, o vemos costumbres tan espantosas que van desde las muertes horrendas que se hacen por religión en las regiones arábicas como quemar viva a la gente o degollarlas frente a una cámara. El fundamentalismo es algo espantoso porque se usa para justificar o camuflajear conductas terribles y quienes se consideran que agradan a un ser científicamente no probado haciendo cosas como éstas definitiva e inequívocamente no están bien de la cabeza.

Mientras todo sigue sucediendo, la mayoría de los creyentes siguen dejándose llevar por simples estereotipos para juzgar quien es bueno y quien es malo. Por lo general cuando alguien ve a una persona vestida con ropa oscura, labios y uñas pintados de negro, un arete en la boca, cejas de “demonio”, y ropa de Metallica o Black Sabbath y tatuajes, la impresión es “ese sirve a Satán”. Esto hace que la inmediata reacción sea una de rechazo; mientras, cuando vemos a una persona bien elegante con una biblia debajo de la axila, “ese es hombre o una mujer de Dios”. No importa ver como muchos tienen un contundente negociazo con iglesias que recaudan cada domingo más de 100,000 dólares en diezmos, o cuantos pastores y sacerdotes sean encontrados culpables por perversión de menores, el estereotipo del “hombre de Dios” es que es santo y es incapaz de hacer algo malo mientras que el gótico, emo y rebelde que seguramente nunca ha hecho nada malo y simplemente se viste así ya sea porque le gusta o es su forma de expresar que quiere ser diferente y quiere ser aceptadoes “malo” y hay que alejarse de él o ella porque es peligroso.

 

Hemos hecho de nuestra sociedad, gracias a los estereotipos, una sumamente prejuiciosa y por esto hemos rechazado personas que posiblemente valen la pena por otras que nos traicionan y usan una y otra vez. Todo es apariencia. Y claro: esto no significa que esté bien irse al extremo y pensar ahora que todos los cristianos son malos o que todos los rebeldes son buenos. Muchos de los crímenes más terribles que han ocurrido en Estados Unidos han sido perpretados por personas que nunca tuvieron expediente criminal y sencillamente un día su decepción con la sociedad que los margina es tanta que sencillamente pierden control de sus emociones e incurren en este tipo de actos. Tristemente, estos casos sumamente aislados- mucho más aislados que los casos de religiosos envueltos en perversión de menores por ejemplo– causan más estereotipos contra la gente que no sigue la norma social porque alimenta el estereotipo presente, mientras que las personas religiosas como no tienen ese estereotipo pues genera de forma muy lenta la conciencia de entender que el ser religioso no te hace ser confiable.

 

Un verdadero ateo no pierde su tiempo atacando cosas que no tienen esencia propia. Esta es mi opinión. Poner imágenes de “blasfemia”, o herejía; o estar expresándose con “es que los cristianos son esto o lo otro”, no ayuda en lo absoluto, o sea ni una onza, a hacer que cambie el estereotipo contra la comunidad no-creyente. El uso del artículo los implica absolutez, una generalización que no acepta excepciones, y cuando usamos completo los cristianos para hablar de forma negativa, no solo erran y caen en lo mismo que tratan de criticar de un sector fundamentalista sino que desagradan a personas que tienen la misma postura ateísta o no-creyente. 

 

Los cristianos son personas que simple y sencillamente creen en la religión cristiana. No entra en esto el que sean falsos, hipócritas, charlatanes, o cualquier otro insulto que les podamos aplicar a los fundamentalistas cristianos. Algunos cristianos son fundamentalistas, pero otros no lo son.

 

¿Somos los no-creyentes personas malas? Claro que no. Creer que hay que creer en algo sobrenatural para ser bueno es absurdo. Es como pensar que solamente puedehaber vehículos rojos. La existencia de cristianos malos debe ser suficiente prueba a los cristianos en general de que no todos son confiables y sinceros. Así mismo hay personas que sencillamente pueden ser decentes y productivos para la sociedad si creen solamente en lo que hay evidencia de que existe. Los valores y la moral no están ligados a ser creyente a una religión. La esencia del bien o del mal está en el carácter y personalidad de la persona junto con la forma de ser criada y su entorno. Si bien puedes tratar de que la religión ayude un poco a tener paz, eso no significa que tu esencia cambia y se transforma, porque si esto sucediera no existiesen las recaídas ni las apostasías. Si hay algo que sí hay presente- terriblemente- en muchos creyentes, incluídos todos los fundamentalistas, es la necesidad de vivir con miedo y terror, y muchas veces infundirlo. La miseria de la mente fundamentalista no admite que otras personas sean diferentes a ellos, y cuando no hay controles legales terminamos teniendo cosas como la Inquisición, las Cruzadas, ISIS, Boko Haram, etc.


Nosotros los no-creyentes no podemos darnos el “lujo” de caer en lo mismo que tratamos de criticar. Actitudes de intolerancia, arrogancia, prepotencia, “hay que pensar de esta manera porque si no tal cosa”, y lo he leído en posturas de ateos, agnósticos y minorías en general. Algo que veo mucho en la gente es la inaceptabilidad de la neutralidad: hay que inclinarse a una postura porque si no “eres tibio”, “no tienes dignidad”, “eres inestable”, etc. La neutralidad en casi todos los casos es la postura correcta porque es la que da el beneficio de la duda a posturas extremas. Si bien sabemos que el fundamentalismo religioso no tiene absolutamente nada de positivo y es un mal social probado en la historia de la humanidad, el otro extremo lo es también: si tenemos a un ateo que odia a todos los religiosos por igual y que no puede vivir sin promover el odio a la religión, esto puede ser peligroso porque existe algo que se llama libertad de pensamiento. Legalmente si usted quiere creer en Blanca Nieves y los Siete Enanos y quiera hacer una religión de este cuento de hadas, mientras usted se mantenga en un nivel moderado, no imponga su posición y funcione dentro de lo relativo de forma normal, es su derecho. Nada ganamos ridiculizándolo, aunque no dude que lo haremos si impone su creencia usando tácticas de miedo o terror como se hace con el fundamentalismo en el cristianismo y el Islam. Filosóficamente los no-creyentes podemos invertir mejor el tiempo de meditación “espiritual” en conocer cómo funciona el universo, y es lo que hacen muchos científicos. La parte activista contra lo religioso debe limitarse a la parte del fanatismo. Si se quiere ofrecer algún tipo de información buscando que las personas cuestionen sus creencias, la táctica no debe ser la burla, la mofa o métodos ofensivos. Podemos empezar con preguntas como qué hace una religión superior a otra y por qué el mundo es tan aleatorio como para pensar que hay un propósito o razón para lo que vemos. No hay que incurrir en poner imágenes de Jesús en forma despectiva u ofensiva; es inmaduro.

 

Los no-creyentes somos tan humanos como los creyentes, erramos igual, y tenemos en general los mismos resabios y las mismas virtudes. No necesariamente por ser no-creyentes todos somos más racionales. Pero podemos ser decentes, tener valores, principios- eso sí, no basados en libros sagrados sino en la razón y en la lógica.