En realidad, nadie cree en Dios

Sé que el título de este nuevo artículo puede sonar ofensivo y desafiante, sin embargo esta es la conclusión a la que he llegado después de observar el comportamiento de un número significativo de religiosos, tanto a nivel personal como lo que se ve en noticias y medios en general.

Me concentraré en lo que observo en la comunidad cristiana en mi isla, pero estoy seguro que es perfectamente aplicable a todo el mundo cristiano, e incluso se puede extender al Islam, judaísmo y otras religiones donde se cree en un ente sobrenatural (supuestamente).

Cabe señalar que sí es cierto que muchas personas creen en un Creador, en un “diseñador” de nuestro universo. Después de todo, sigue siendo un misterio cómo fue que el universo se dio (nadie ha podido explicar que hubo antes del Big Bang). Pero una cosa es creer que nuestro universo fue creado por un ente y otra es realmente creer que ese ente se trata del que hablan libros como la Biblia, el Corán y otros.

La religión cristiana gira en torno a una figura mitológica- Jesucristo (posiblemente creado basado en una persona que sí existió, pero el cual se exageró para propósitos de lo que está escrito en los evangelios). Supongamos ahora que los cristianos tuviesen razón, que Jesús (como se describe en la Biblia) es real… entonces nos tenemos que preguntar, por qué si es real y dichos cristianos están tan seguros de seguir esa figura, ¿por qué se comportan de una manera que generalmente es deplorable ante esa figura?

Crecí en el cristianismo y fui “creyente” por más de 20 años. Sin embargo, ahora que llevo 4 años de agnóstico y básicamente ateo en lo que se refiere a las religiones “locales”, me consta que la mayoría de los creyentes no siguen los preceptos enseñados por Jesús. Los fundamentalistas se especializan en juzgar a los demás, y piensan que son exclusivos y que merecen ser tratados como reyes. Miles de líderes religiosos lo que buscan en aprovecharse de los feligreses. La inmensa mayoría de los feligreses hacen cosas que según su figura central religiosa es pecado, y algunos tienen la osadía de no solo admitirlo sino de no hacer nada para mejorar porque “ya Cristo pagó el precio”. Muchos creyentes usan excusas para justificar sus errores en lugar de decir “ciertamente tengo que poner de mi parte para agradar a Jesús” (y realmente poner de su parte). Es obvio que la mayoría de las personas que buscar mejorar y madurar como personas lo hacen más bien motivados o inspirados por otras cosas- como por ejemplo, mejorar su salud, estar bien con sus familias, enamorar una persona que les gusta o simplemente sentirse aceptados por algún grupo social. Nadie lo hace para “agradar a Dios”, es decir, motivados por Dios.

En mi experiencia la mayoría de las personas desagradables con las que me he topado son creyentes, algunos activos en la iglesia. Aún de cristiano no me llevaba con otros cristianos, con algunas excepciones. Notaba que en lugar de realmente ver como trataban de ser buenas personas, lejos del pecado lo mejor posible, hacían lo contrario. Dicen tener fe, pero a la hora de la verdad, no se portan como personas de fe. El adulterio, el chisme, la traición, la avaricia, la envidia y toda clase de problemas sociales abundan en muchas iglesias, y por más que pasen al altar poco antes de terminar un culto para “ser perdonados por el Señor” ninguno cambia. Y no podemos olvidar todas las cosas que se hacen en nombre de la religión… algunas culturas justifican actos realmente repugnantes “apoyados” por Dios. En realidad se usa la religión como puente para justificar la maldad, o para permanecer en la ignorancia en lugar de aceptar la realidad cruda de la vida. Pero el subconsciente no se puede engañar… ninguna persona cree en un Dios que nos cuida y nos ama. Lo más que se cree es en un Dios del orden, cósmico, “genérico” que no es como ninguno de los dioses de religión alguna.

Ser antisocial: ¿voluntario u obligatorio?

Numerosos estudios han verificado y confirmado la necesidad de los seres humanos de socializar, de alguna manera u otra. Y es algo que ha sido así desde siempre, incluso desde antes de que empezáramos a hablar. Y no es una característica exclusivamente humana, sino que se ve en el resto de los animales.

Sin embargo, sabemos que hay personas que no gustan de estar rodeadas de gente, e incluso hay quienes no les gusta estar con gente, salvo por aquellos con los que forman confianza y generalmente se limita a un grupo muy reducido de personas, a veces solo de dos o tres. Es común leer artículos sobre como las personas antisociales pueden mejorar sus habilidades sociales, pero no se lee mucho sobre el por qué hay personas que no agradan de estar con otras personas- y en muchos casos si se hace, es para, básicamente, poner el peso de la culpa en la persona antisocial, sin reflexionar ante un asunto que sencillamente no puede controlar esa persona: su disgusto a estar con otras personas por el sencillo hecho de que no tiene nada en común con ellos.

Vamos a la realidad- los temas de conversación entre las personas suelen ser de tipo trivial. Hay incluso temas que se consideran “tabú” y otros que son neurálgicos, como la política y la religión, que no se recomiendan para conversaciones casuales entre desconocidos. Si bien es cierto que hay temas que no son neurálgicos y pueden entrar en cualquier campo de conversación ya sea entre conocidos o desconocidos, lo lamentable es que uno puede percibir como nuestra sociedad se ha reducido a lo trivial. A nivel oral, podemos darnos cuenta de la cantidad de personas ignorantes que hay, cuando escriben mal palabras muy comunes. A nivel de conversación predominan los temas triviales. Y claro, se podría pensar que cada quien gusta de los temas que quiere, pero esto entonces significa que como es de esperarse no todo el mundo va tener lo mismo en común. Se ha “estandarizado” una comunicación social sobre temas triviales, ya que temas profundos pueden resultar “aburridos” o neurálgicos. Quizás por eso se mantiene una preferencia de mujeres en salir con amistades mujeres, y hombres con hombres- aunque en círculos sociales liberales suele ser mixto y los temas han comenzado a pasar de un plano trivial a cosas más profundas.

En parte, la misma gente hace que un tema pueda resultar difícil dependiendo de su nivel de pasión por dicho tema. Tomemos como ejemplo la religión- para los ateos más empedernidos y recalcitrantes, que ven en todo lo que tiene que ver la religión algo dantesco, y en los fundamentalistas lo inverso y que ponen su religión como ley, la capacidad de entablar una conversación sobre el tema de religión es inmadura. Se puede estar en contra de la religión pero hay formas de expresar el por qué nos oponemos a ella sin tener que ofender. Y no es fácil tomando en cuenta aspectos históricos sobre ella, por eso suele ser un tema neurálgico: un ateo puede con razón oponerse a la religión por la cantidad de cosas terribles que se ha hecho en nombre de ella y un religioso aseverar las cosas positivas que puede aportar (si no se llega al fanatismo) y que muchos estudios también han reclamado. 

Cada tema de conversación puede ser relativo, por ejemplo yo no gusto de algunos temas que otros pueden considerar profundos o interesantes y que fuera de opiniones personales, sí lo son en su modo. Pero podemos también concluir que hay temas que son tan triviales y algunos hasta ignorantes que son temas que automáticamente crean disgusto en una persona antisocial intelectual. Temas como chismes de farándula (infidelidades entre famosos, la nueva novia de X artista, y similares) no estimulan en nada al intelecto. Bochinches de compañeros de trabajo, quejas de jefes, quejas de cosas que son comunes… en fin, son muchos los temas de conversación por ahí que no conducen realmente a nada. 

El individualismo ha creado mucho sentimiento de antisocialidad, en parte porque la gente prefiere esconder aquellas cosas que podrían significar intimidad social, por eso la gente prefiere ahora usar Facebook y se ve, por lo menos lo que yo he observado, menos interacción social excepto en las ocasiones comunes como un viernes o sábado en la noche. Recientemente incluso leí que una pareja (amorosa) pasa un promedio de 9 minutos al día que hablan. Eso es preocupantemente poco; incluso yo que interactúo por mi trabajo con diversas personas al día, noto como muchas parejas- de amigos, esposos, etc. no hablan, aunque claro, puede ser que prefieran las conversaciones cuando no hay otros presentes. En Puerto Rico por lo menos, prevalece la mentalidad conservadora y temas como ciencia, avances tecnológicos, filosofía y psicología no suelen ser atractivos; una pena. Se prefiere hablar de política (tema neurálgico) que tiende a crear rivalidades, y los demás temas se limitan a lo trivial. Es común ver ahora en una sala de espera o en general en un lugar donde hay gente esperando (en una fila, afuera de un negocio, en un banco, etc.) pendiente al celular. Y voy a hacer honesto, yo peco de eso. Es una costumbre que hemos adoptado para matar el aburrimiento. Pero a veces cuando uno hace un gesto de buscar conversación, la otra persona emite una reacción de desinterés. Claro, hay factores que pueden contribuir- la persona esta nerviosa, preocupada, tuvo un mal día o simplemente es parte de su manera de ser, no le gusta hablar y eso no es malo.

Ser antisocial no debe ser etiquetado como algo automáticamente malo, especialmente si se trata de una persona introvertida o que no gusta de temas triviales o comunes. Pero puede ayudar el incentivar a la sociedad a gustar de temas que sean inherentemente profundos o que reten el intelecto. También ayuda que se promueva la tolerancia, la neutralidad y que se reduzca el apasionamiento y la mediocridad de mente que lamentablemente abunda en nuestra sociedad. La inmadurez es muy abundante y los medios- una poderosa fuerza social- incentivan a la inmadurez y a la mediocridad, lo que hace a su vez que aumente la antisocialidad; nos están obligando a muchos a ser antisociales.

¿Qué es el amor romántico?

¿Qué es el amor (romántico)?

Es uno de los aspectos que más interés es de la humanidad en general: ¿por qué sentimos atracción hacia otras personas? Después de todo, hemos visto a través de la historia como tantos humanos han hecho daño- hombres y mujeres- y al momento, somos la especie más violenta y dañina, por ende enamorarse de una persona debe ir mucho- mucho más- allá de lo que es realmente la atracción física, que es un simple elemento animal que tenemos como parte de la especie primate a la que pertenecemos.

¿Se enamora la gente hoy en día?

El amor romántico que se ve en novelas, series de televisión, líricas de canciones, películas y otros medios es generalmente ficticio. Eso de “te vi y de repente sentí algo en mi pecho” o lo que se conoce mediocremente como “amor a primera vista” es un disparate. Atracción a primera vista es lo que verdaderamente existe y se limita exclusivamente al atractivo del físico y a lo sumo sexual. De amor no tiene absolutamente nada.

Realmente la inmensa mayoría de las personas diría yo que no se enamoran de verdad. Recordemos que somos animales- y este hecho por más que se quiera negar especialmente los que son religiosos fundamentalistas- por lo que el elemento de atracción física y sexual es realmente lo único necesario para llegar a la reproducción- que es inherentemente lo que busca la especie humana, especialmente en nuestra especie, el hombre. Es por eso que entre el hombre y la mujer el primero suele ser más directo en su intención de procrear y no se enamora tan fácil, aunque sí puede enamorarse profundamente dado lo que explicado más adelante. El atractivo físico quizás, inconscientemente, se da para engendrar humanos de mejor facción física.

Todo esto es puro comportamiento animal y no tiene nada que ver con el amor. La cultura y los medios hoy en día le han querido inyectar ese elemento pero hace mucho tiempo las parejas por lo general se daban de varias formas- incluyendo poligámica (aún se ve en el mundo islámico y algunas comunidades mormonas), arregladas o simplemente por cuestión de supervivencia (ejemplo, cuando los europeos se unían con nativas). Es en los últimos siglos, especialmente desde la era del romanticismo, que las relaciones humanas de parejas se les ha dado el toque del “amor”.

No quiero decir con esto que el amor romántico es un invento. Hace un tiempo lo pensaba, y lo comparaba con la religión- y ciertamente sigo pensando que ciertas formas de amor romántico son una farsa, pero el hecho de que hayan muchas parejas de larga duración predominantemente felices (absolutamente felices no existen porque las relaciones humanas siempre tendrán entre sus filas los problemas y eso no es solo en relaciones de pareja sino todo tipo de relaciones sociales) me hace pensar que si existe, aunque en pocos humanos. Sin embargo, y lo digo como ejemplo y no por sexismo- cuando un hombre le dice a una mujer que es linda, bella o preciosa, en ningún caso algo como esto significa que la ama. A lo sumo puede ser desde un mero cumplido como puede ser que tenga una intención oculta- que nada tiene que ver con amor- pero un elogio por el físico no significa amar.

La palabra amor es quizá la palabra más contaminada del idioma español- la frase “hacer el amor” por ejemplo, es la más usada de este tipo, y si bien muchas parejas que se aman hacen sexo como señal fuerte de ese amor, sabemos muy bien que el sexo por sí no tiene nada que ver con amor, porque por ejemplo las escenas sexuales en películas tradicionales no se hacen con los actores y actrices enamorados uno del otro en la vida real, ni tampoco en las escenas pornográficas, ni tampoco en las llamadas parejas swingers. Enamorarse conlleva mucho más y toma tiempo, que aunque no está definido, y no requiere atracción física.

El enamoramiento se da cuando dos personas se conocen y se dan cuenta que disfrutan tanto su tiempo juntos, su comunicación y su compartir que transforman su sentimiento de amistad en algo más íntimo, más personal. En las parejas que se enamoran de verdad el tiempo de problemas personales es muy inferior al de tiempo de alegría y felicidad que ambos comparten. Un hombre que se enamora de una mujer no piensa en cuando tendrá sexo con ella ni cuando tendrá un hijo con ella. Eso se da de forma aditiva, pero una cosa no lleva siempre a la otra. El enamoramiento no se demuestra solo con detalles materiales (que pueden servir de “símbolo”) y no se da cumpliendo caprichos y antojos todo el tiempo. 

¿Vemos esto en las relaciones hoy en día? MUY POCAS. En parte hay que agradecer al individualismo creciente en nuestro entorno. En cierta medida el enamoramiento infiere una forma de dependencia emocional que- en forma apropiada- es esencial en una pareja de enamorados. Los celos (no los que son “psycho”, sino los normales, los “menores”) son señal de enamoramiento, y que una persona se preocupe porque alguien de que esté enamorado o enamorada se pueda fijar en otra u otro es natural (y punto), mientras no se pierda el control y haya confianza que mitigue esos celos, la relación no debe sufrir reveses. Pero obviamente para que esto no suceda, la relación NO puede ser unilateral en cuanto a como se demuestre el amor. Hay que entender primero las diferencias entre el hombre y la mujer como consecuencias de su biología y como funcionan los cerebros de cada uno. Imponer que la otra parte piense como uno quiere va a perjudicar el amor. Hay también que respetar un espacio, ese espacio que necesitan todos los humanos para cultivar su espíritu. Estar con esa persona el 100% del tiempo podría crear rutina, hartamiento y “sofocación”. Las amistades de cada uno no deben ser alejadas especialmente los que son parte de la vida de cada parte antes de que conociera a su pareja. Y hay que por lo menos, aceptar un trato cordial con familiares inmediatos de la pareja aunque quizá no se tenga una buena relación con ellos. 

El problema hoy día es que millones de personas (la mayoría hombres y da vergüenza tener que decirlo, aunque hay un número creciente de mujeres haciendo lo mismo) quieren vivir toda su vida- incluyendo teniendo pareja- enfocados solo en ellos mismos (individualismo). Si un hombre no le gusta algo y a su mujer sí, y viceversa, lo que se observa es que no hay forma de que cedan; “a mí no me gusta, así que no me pidas que vaya”, como ejemplo, con referencia a ciertas actividades. Obviamente no incluyo las veces que por falta de dinero o presupuesto no se accede a una petición porque ya eso no está en control de la persona. En otras palabras, quieren vivir vidas de solteros estando casados. Se ve mucho a hombres casados queriendo hacer cosas que son de gente soltera, o comportarse como personas solteras, por ello se ve tanta infidelidad. Recordemos que solo lanzar un piropo a una persona estando casado es una falta crasa de respeto a tu pareja. 

Se ven familias que dan la impresión de ser felices pero te das cuenta por la forma de sus caras que viven en la mentira. Es imposible que una relación de familia sea sana cuando se pasa más tiempo peleando y discutiendo que pasándola bien. Pero es natural pensar que si una familia no se lleva bien en público lo más probable es que en privado sean un ambiente de abuso y maltrato. Muchas personas viven así porque sus vidas son miserables, no son felices y se desquitan con las personas allegadas.

La desesperación por tener pareja- algo que no tiene ningún sentido- puede llevar a esto. Ves a tus amigos o amigas casarse (la mayoría posiblemente sin estar realmente enamorados) y rápido quieres verte igual. Ves imágenes de enamorados- especialmente en los medios, y te da “envidia”. Tienes que saber que quien exhibe mucho su “amor” muy probablemente no lo siente de verdad y solo quiere llamar la atención y hacer fieros, pero muchas veces en vez de darte cuenta de eso dices “tengo que buscarme un/a novio/a a como de lugar”. Conoces a alguien guapo o linda y simpático/a y ya, el desespero por tener pareja te engaña y te hace sentir “enamorado/a”, e idealizas a esa persona aunque sea una porquería en cuanto a su manera de ser.

Así se dan muchas parejas. Y los resultados son contundentes: sobre 50% tasa de divorcios en países desarrollados, y del resto la mayoría se quedan juntos por los hijos o por temor a la soledad o problemas económicos. Diría que por amor- 10% o menos.

Para que una relación de pareja funcione “hasta que la muerte nos separe”, y lo que para bien o mal es algo reservado para muy pocos humanos en el mundo, se debe entender la diferencia clara y contundente entre amor romántico y sexo, tener una excelente relación de amigos (un novio o novia se supone sea tu mejor amigo/a), llevarse bien la mayor parte del tiempo, resolver los problemas lo más civilizadamente posible, perdonarse y pedirse perdón cuando se ofende, NO VER LOS HIJOS COMO FORMA DE ATAR LA PERSONA, respetar sus espacios de reflexión espiritual y sí, tener la mayor cantidad posible de cosas en común y ceder en lo que no (aunque no tiene que ser todo el tiempo- por ejemplo, no invites a tu novio o esposo al mall contigo todo el tiempo ni te molestes si a veces te dice que no). El sexo NO ES SU FOCO de la relación, en fin- aprendes a ver a esa persona más que como un amigo o esposo/a como parte de tu familia, con amor filial. El amor filial hace que el amor romántico perdure hasta la muerte. Y no quiero decir con esto que no les importe el sexo, claro que no- pero no puede ser el “core” de la relación. Si un día tu esposo sufre una mutilación genital involuntaria y padece entonces de impotencia y lo dejas porque “no te cumple como hombre” (y lo mismo viceversa), entonces no hay amor, y probablemente nunca lo hubo.

Religiones: fantasías y creencia en lo irreal por parte de personas adultas

Algo que es típico en los niños, especialmente los más pequeños, es la imaginación. A muchos nos gustaban los cuentos, fábulas e historietas que sirven para guiones para películas de Disney. Creemos en las cosas que ahí se cuentan hasta que llega el momento en que nos damos cuenta de que relatan cosas imposibles y después optamos por ir más a lo real, y enfocarnos en cosas que sí existen y afectan nuestra vida emocional y social… excepto cuando se trata de creencias indoctrinadas por parte de adultos: lo que se cuenta de las religiones (la mitología religiosa).

En el cristianismo, la religión que predomina en Occidente, hay un sinnúmero de características con elementos irreales y absurdos que cientos de millones consideran como “real”. Empezando por la creación, los días claros (el día cuando hay iluminación) vinieron antes que el sol, una serpiente habló, un hombre consiguió una esposa que no se sabe de dónde salió y por ahí siguen una serie de relatos absurdos y totalmente fantasiosos e irreales exactamente igual a lo que leemos en historias como Cenicienta y Blanca Nieves: palos que se convierten en serpientes, aguas que desafían la gravedad, rocas que obedecen mandatos orales, hombres que no se queman en medio de fuego ardiente, y otros relatos que violan las leyes de la física, energía y termodinámica entre otros. Lo sorprendente es que al indoctrinar a los niños tal que cuando son adultos siguen creyendo que estas cosas ocurrieron en la realidad, sea solo un puñado de personas las que se atreven a cuestionar (y descartar) todas estas cosas y se percatan que lo que se cuenta en estos relatos no tiene ningún sentido ni lógica. ¿Por qué?

Creer fervientemente de adulto en cosas totalmente imposibles, normalmente si no se trata de religiones, socialmente se ve como un trastorno mental. Por ejemplo, si vas caminando y de repente viene una persona y empieza a hablar contigo y en medio de la conversación te viene con que sabe que los humanos pueden volar (sin ningún objeto o ayuda artificial), que puede viajar al pasado o teletransportarse, o visitar universos alternos o hacer algo que físicamente no es posible, reaccionarías con asombro y hasta con un poco de preocupación. Ahora, si en lugar de esto esa persona te habla de la Biblia y que cree que Dios encarno en un humano, que caminó sobre el agua, convirtió el agua en vino, multiplicó comida y resucitó físicamente al tercer día de fallecer, si eres cristiano tu reacción será de aceptación y es como si te contaran un evento complemente posible. Esto a pesar de que ambos relatos tienen el mismo nivel de ilogicidad y absurdo.

Lo anterior sucede porque la religión tiene un efecto social muy poderoso; simplemente por el hecho de que en nuestra sociedad los eventos y sucesos absurdos relatados en la Biblia se consideran verdaderos e incluso indebatibles, la psicología interna que pide ser aceptada por dicha sociedad entonces los aceptos con acertados. Si nuestros padres creen en estas cosas, de niños es más difícil el no hacerlo (especialmente si dichos padres son fanáticos de la religión) y se incrusta en las mentes de tal forma que de adultos siguen pensando igual y le pasan esa doctrina a sus hijos y así, lo que ha hecho que esto dure siglos y siglos aún cuando la ciencia continúa contradiciendo las “verdades” de la doctrina cristiana. Hay quienes niegan cosas que no pueden ser debatidas porque ya las ciencia las ha confirmado… ¿convendría en un futuro considerar la creencia en la mitología religiosa como un trastorno mental?

Para los tiempos que estamos viviendo hay que notar que la Biblia no fomenta una sociedad justa y sana: se promueve de forma incontrovertible la superioridad del hombre sobre la mujer (lo que explica gran parte del machismo que prevalece en Puerto Rico y otros lugares de Occidente), tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento; se fomentan los prejuicios, el que unos pueblos sean más importantes para “Dios” que otros, lo cual se usa en ocasiones para justificar genocidios e infanticidios en las historias del Antiguo Testamento. Incluso el incesto abunda en el libro de Génesis. Se muestra un “Dios” implacable, injusto, iracundo e inmisericorde a lo largo de dicha parte de la Biblia e incluso en partes del Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento en general tiene muchas historias donde se podía ver la preferencia de “Dios” por su “pueblo” Israel, y esta mentalidad de favoritismo fue heredada por los cristianos, especialmente el ala fundamentalista, quienes se consideran los “escogidos” o “elegidos” y los demás son impíos e inferiores a ellos.

De esta manera, estas fantasías y relatos absurdos en el cristianismo hacen que sus seguidores tengan una mentalidad inapropiada y por esto muchos consideran la religión en general como un mal social. Lo triste es que dependiendo de su carácter, los adultos en general se aferran a sus creencias más allá de razonamiento posible.

¿Cómo se puede vivir si no se vive según el status quo?

En nuestra sociedad se nos inculca que hay que vivir, preferiblemente, según como se dicta en la cultura y tradición de un lugar- ya sea a nivel de país o a nivel de algo más local. No podemos tampoco olvidar el factor religión en esto. En resumen, por lo menos aquí en Puerto Rico y en Latinoamérica y países de Occidente en general, se asume como “correcto”lo siguiente, entre otras cosas:

  1. Ser criado bajo los preceptos cristianos (por un padre y una madre, preferiblemente casados)
  2. Estudiar una carrera socialmente aceptada como algo “de alto nivel” (ejemplo en Puerto Rico- medicina, leyes/derecho o ingeniería)
  3. Casarse (con alguien del sexo opuesto)
  4. Tener hijos

Se espera que las personas cumplan con expectativas que se consideren como “cristianamente aceptables” como éstas, pero no entendemos que no todos los seres humanos son iguales y por tanto no todos realmente se van a sentir felices y plenos cumpliendo con todo lo que se espera a nivel social. De hecho, es aún cuestionable que las personas en su mayoría sean felices cuando viven según dicta el status quo, ello debido a la cantidad de problemas sociales que hay a nuestro alrededor y la abundante infelicidad en la sociedad.

Nuestra cultura puertorriqueña lamentablemente no fomenta el desarrollo del intelecto humano más allá de lo que se hace individualmente para propósitos de empleo o academia. Muy pocas personas aman la lectura y prefiere entretenerse con cosas rutinarias y que realmente no instruyen la mente, y es por eso que en foros y cualquier medio escrito cuando uno lee personas comunes escribiendo es relativamente normal ver errores ortográficos en ocasiones en palabras usadas con mucha frecuencia, lo cual es preocupante. Al mismo tiempo se puede notar un uso desmedido y consecuente de palabras soeces y los temas de conversación tanto verbal como escrito se reduce a tonterías como farándula, chismes y otros temas que no son de nuestra incumbencia y no fomentan la educación intelectual. Podemos notar una sociedad que se resiste al cambio, especialmente cuando se trata de tecnología- muchas personas no se actualizan y prefieren seguir en lo que ya se puede considerar como arcaico. También en el ámbito social hay resistencia- aquí todavía prevalece la homofobia, el sexismo y una mentalidad que solo admite la religión cristiana como la única verdad (supuesta) aceptada. Y los medios, por miedo a perder seguidores, alimentan esta mediocridad, adoptando programas que en lugar de fomentar el cambio, fomentan que se siga con dicha mentalidad.

Vemos también un aumento dramático en el individualismo y aislamiento de la gente a consecuencia de la tecnología. Aunque ésta tiene cosas muy buenas, el uso que se le da en ocasiones no es el mejor o el más que fomente el desarrollo intelectual; se prefiere mayormente el consumo de páginas de faranduleo, redes sociales para perder el tiempo, pornografía o medios para noticias negativas, escándalos o sensacionalismo sin fuentes. Tenemos una cantidad alarmante de adultos que tienen mentalidad de niños o adolescentes, lo cual a la vez representa un serio problema para las nuevas generaciones que se crían en hogares sin preparación adecuada para su crianza.

Puerto Rico (y otros países con el mismo o similar problema) necesita urgentemente cambios en sus programas de educación, que fomenten el intelecto emocional y social y no se limite tanto a lo académico pues es obvio que muchos hogares, que se supone son los encargados de la crianza fuera de éste ámbito, no lo están haciendo de forma adecuada y es un riesgo para la sociedad en general. La psicología parental debe ser desarrollada, por ejemplo, que se ofrezca ayuda profesional adecuada a personas que esten en el proceso de tenero ya tengan hijos y sientan que les falta parte de lo necesario. Y los medios, si realmente quieren ser más útiles, deben cambiar para ayudar al cambio que necesita la sociedad en lugar de, por mantener sus ratings altos, seguir alimentando dicha sociedad con basura.

¿Quiénes son los seguidores y simpatizantes de Donald Trump?

El mundo entero se ha estremecido ante la victoria en la contienda presidencial de un hombre que durante los últimos años ha hecho un sinnúmero de cosas realmente repugnantes- comentarios despectivos hacia las mujeres, hispanos, musulmanes y otros grupos; ha sido abiertamente descarado, está siendo acusado de fraude y de abuso sexual a menores, ha fracasado en varias ocasiones en sus finanzas e incluso en su carácter personal no simpatiza aún con muchos de su propio partido. Donald J. Trump, un hombre que ha sido conocido desde hace décadas por sus cadenas de hoteles y casinos, que ha incursionado en ambos partidos principales y que ha utilizado un estilo poco ortodoxo para dirigirse a la nación, hoy día, es presidente electo; aún no está en la oficina pero ya en dos meses y varias semanas, tanto él como el resto del gobierno controlado por el GOP auguran un futuro dantesco para Estados Unidos y al menos inicialmente, para el resto del planeta, en lo que los demás países se aislan y lo dejan solo para proteger sus economías.

Pero bueno ya en los medios pueden buscar información sobre este personaje; la pregunta es, ¿quiénes son sus seguidores? ¿Quiénes votaron por él?

Además de la gente ignorante que vieron en él una esperanza ante medidas de los demócratas cuestionables e irresponsables (porque el partido demócrata no está compuesto por santos y de hecho, Hillary NO era una buena candidata) como el aumento en la prima de Obamacare, el asunto de los e-mails de Hillary, y el abandono de los sectores rurales de Estados Unidos, donde hay mucha pobreza aunque al pitiyankee promedio esto le sorprenda, tenemos a los siguientes sectores:

1. El sector racista. A pesar de que estamos en el 2016, en Estados Unidos- especialmente en los estados del sur, sureste, centro y algunos del centro oeste, hay un racismo rampante. Aunque no todos son abiertamente racistas, el trato que le dan a las minorías es diferente a los de la mayoría blanca.

2. El sector supremacista. Grupos como el Ku Klux Klan y simpatizantes, aunque sean una raquítica minoría de todos los simpatizantes, motivaron a personas racistas a que votaran en masa.

3. El sector fundamentalista. Como es de esperarse de este repugnante sector que defiende todo lo malo usando el nombre de Dios, y que se compone de un inmenso número de personas, casi todos le dieron su apoyo.

4. El sector islamofobo. Con todo lo que ha acontecido con ISIS y otros grupos terroristas, el sector que pone a todos los musulmanes en el saco de papas podridas entiende que Trump con su política anti-islámica los va a proteger, especialmente aquellos cristianos que rivalizan ferozmente con este sector religioso.

5. El sector ignorante. Aquellos que no leen, que se dejan comer los oídos, que justifican el comportamiento deplorable de Trump. Los que minimizan su comportamiento poniendo por encima de eso su simpatía por la discriminación contra los ilegales. 

Además de estos grupos, que aunque parezcan ser una minoría, son una grande ya que son la mayoría en los estados anteriormente mencionados, lo peligroso de esto es que la ignorancia de estas personas antepone ante los que pensamos y razonamos un futuro lúgubre, pues tanto Trump como el Congreso republicano no se preocupa para nada en el ambiente, antepone lo militar ante todo, son conservadores acérrimos, no se extrañen que intenten revertir muchos de los derechos logrados durante la administración de Obama. Y lo peor de todo: motivados por un presidente abiertamente racista, el sector supremacista, fundamentalista y racista ahora serán más descarados a la hora de discriminar; si a usted le toca un jefe racista en su trabajo, no se extrañe que empiece a discriminarlo abiertamente sin preocupación. Verá a las autoridades encargadas de la seguridad persiguiendo ilegales como cuando los Nazi perseguían a los judíos en Alemania durante la década del ’40. Lo del muro no creo que vaya, pero la idea del muro ha cementado el racismo y discriminación por parte del sector que apoya a Trump. 

Y los latinos que lo apoyan, son una vergüenza para la comunidad latina en general. Traidores, sin dignidad alguna, vendidos por dinero y una mentalidad materialista, son los peores enemigos de los latinos que serán perseguidos durante los siguientes cuatro años.

¿Qué es el mal?

Desde que somos niños se nos enseña sobre dos fuerzas “poderosas” que hay en el universo: el bien y el mal. Pero, ¿Por qué se les llama fuerzas? En realidad, ambas tienen que ver con el principio de supervivencia que rige en los organismos vivos. El bien se puede definir como todo aquello que envuelve un sentido de complacencia y tranquilidad mental; el mal básicamente es la ausencia de ello; el mal se define como aquello que causa malestar, dolor y sufrimiento en las personas.

He mencionado ya en muchos artículos sobre el concepto de supervivencia pero no le he dedicado mucho en cuanto a definirlo; la supervivencia es el instinto principal en todos los seres vivos; lo que hace que se mantengan con vida lo más placenteramente posible. En cuanto a lo físico ésto se consigue a través de la alimentación, la ejercitación y los cuidados de la salud adecuados. En casi todo el mundo la facultad para lograr estas tres cosas es pagando (se necesita dinero para comprar comida, ir al médico, etc.) Pero la supervivencia también requiere de normas para evitar que otras personas y organismos se afecten; sin éstas los humanos vivirían como los demás animales- solo por instintos. Esto significa matarse entre ellos, robar, etc. (lo cual de alguna forma pasa, a pesar de las normas)


Moral y valores

La moral se basa en un principio básico: armonía entre los semejantes. Varía de cultura en cultura, pero el principio que se busca en cuanto a lo que es moral es que se viva en paz y no que estemos en guerra todo el tiempo pues si nos dejamos llevar solo por instintos la realidad a que estuviésemos todo el tiempo en guerra. En general, la moral se define como el comportamiento por el cual un humano preserva la defensa de la armonía, es decir, que una sociedad viva adecuadamente sujeta a unas normas basadas en la lógica y la razón. En muchos países también está envuelta la religión, lo cual hace que algunas normas no estén basadas precisamente en los dos mencionados preceptos. Los valores son la serie de estándares que defienden esa moral. Durante mucho tiempo, por la influencia de ideas basadas en mitos, ignorancia y deseo de control y poder, se ha “expandido” y tergiversado lo que es la moral y valores, como por ejemplo, que aquí en Puerto Rico se considera la homosexualidad como falta de ellos. Los valores no implica obligar a todos los humanos a vivir de la misma manera; esto es control.


¿Es el mal algo relativo?

Lamentablemente en nuestra cultura altamente religiosa prevalece la mentalidad en la que se considera “malo” todo lo que no sigue lo que dictan las normas de la religión (conocido como dogma). De nuevo, la homosexualidad, así como el aborto y la eutanasia se consideran “malos”, y cuando uno pregunta por qué razón se consideran así, con una explicación que sea clara, contundente e indubitable o basada en la ciencia, no pueden ofrecer respuesta satisfactoria- todo se limita a lo que dice un libro sagrado o prejuicios absurdos. Con respecto al tema particular del aborto quiero dar una opinión personal: puede resultar chocante que una mujer quede embarazada luego de haber consentido en una relación sexual, sin protección debida, sabiendo que no está preparada para asumir el rol de madre en ese momento, debido a una muestra de una actitud irresponsable y decida abortar para escapar del problema. Pero la realidad es que en la comunidad médica no se ha visto que un feto tenga capacidad de sentir dolor o tenga siquiera algún elemento de “sentimientos” durante los primeros dos-tres meses, por lo que abortar no le causa “dolor”- el feto no siente vida, por lo tanto no sentiría su muerte. Es por eso que muchos gobiernos permiten el aborto los primeros meses. No es justo tampoco que se obligue a padres a tener un hijo que no está planificado por lo que también el aborto en lugar de un “asesinato” como lo llaman grupos fundamentalistas es un acto de piedad en todo caso. Traer un hijo no deseado a un mundo sobrepoblado de humanos y con cada vez menos oportunidades y recursos no es buena idea. En el caso de la eutanasia, condenar a una persona que tiene asegurada su muerte a agonizar es algo cruel, y esperar por milagros y sanación divina es absurdo; en los muy pocos casos donde una persona desahuciada se salva muchas veces ocurren cambios dentro del cuerpo que permiten esa sanación; si fuese una deidad mágica, mucho más gente se salvaría. La eutanasia es un acto de piedad y misericordia en el que se libra a una persona de agonizar por días o meses. Si lo podemos permitir con mascotas, ¿por qué no con la gente?

La religión tergiversa lo que es verdaderamente malo aplicando lo que es “inmoral” a cosas que no lastiman a nadie pero que se salen de lo “tradicional” o “normal”. Malo es aquello que sin importar edad, raza, cultura o modo de vida, causa dolor. Por regla general podemos sin problema decir que cosas como matar, robar y violar son malos. También el mentir, engañar, estafar, ser infiel, buscar pleito, la envidia, el mal orgullo, el egoísmo, la arrogancia y la apatía son universalmente malos. La homosexualidad, la eutanasia, las relaciones interraciales, y el consumo (moderado) de alcohol se consideran malos solo por un sector mediocre de la sociedad, inspirados por dogmas y prejuicios religiosos.

Para que se considere mala a una persona tiene que haber un elemento claro de ausencia de empatía hacia los demás; una actitud maquiavélica (el fin justifica los medios), y una falta de escrúpulos y disposición a hacer daño. Sin esto, no hay elemento de maldad; muchas veces una persona hace algo malo pero sin la intención, como lo es el caso triste y lamentable de niños que disparan armas dejadas irresponsablemente por sus padres u otros adultos al alcance de ellos y accidentalmente matan a alguien. Tampoco hay un elemento de maldad cuando una persona mata a otra en defensa propia (ejemplo: un portador de arma con licencia mata a un asaltante)


La intención es importante

Por lo tanto, para que algo sea malo, se tiene que tener una intención clara de hacer daño. ¿De donde viene lo malo? Son muchas las personas con aparentes deseos de hacer daño, o que nos les importa lastimar a otros para lograr sus objetivos. ¿Será que el instinto de supervivencia supera la capacidad de razonar? Si usamos como ejemplo la cadena alimenticia, en esta es necesario matar para sobrevivir- ya sean plantas o animales. Esto a la vez sirve de evidencia (de las muchas que hay) de que los humanos somos animales sin importar quien lo niegue. Este es uno de los casos en las que a pesar de que se recurre a matar a otros seres usar el adjetivo de malvado puede ser no muy preciso. La intención es seguir el instinto de supervivencia básico de la alimentación- no hay intención de que otro ser sufra. Otro caso: cuando una persona roba por extrema necesidad. Supongamos que tenemos un hombre desempleado, con familia, que pasa el tiempo y no consigue trabajo y no recibe ayuda de nadie. En el desespero por ver sus hijos con hambre decide robar en un supermercado. Claramente bajo la ley comete un delito, pero, ¿sería justo decir que es malvado? La insensibilidad, la apatía, la falta de misericordia y los perjuicios son cosas que conllevan cierto grado de maldad. Si estuviéramos pasando por la situación de ese hombre cualquiera de nosotros podría hacer lo que él hizo.


Psicopatía

Ahora, hablando de algo diferente; supongamos que tenemos a una persona que nació y creció en un ambiente totalmente disfuncional. Vivió en medio de un patrón de abuso físico y psicológico. No sintió amor en su casa, en la escuela era víctima de bullying y en general sintió que la sociedad lo rechaza. Crece almacenando rencor, resentimiento, deseos de venganza y desconfianza por los demás. Sin la ayuda psicológica necesaria, esta persona muy posiblemente se convierta en un psicópata; una persona carente de sentimientos y emociones hacia los demás. Esta persona hará daño sin temor a nada- ni a la cárcel ni a la muerte. Vemos que a veces la maldad es algo que se forma por consecuencia indirecta o directa de cómo la sociedad nos forma. Las autoridades en muchos países no hacen nada para bregar con este problema, ejemplo- Estados Unidos, donde el número de psicópatas es altísimo y parece ir en aumento, pero cree que la raíz del problema son “las armas”. 25% de la población estadounidense se siente solitaria (en inglés lonely) y la mentalidad individualista aumenta los niveles de ansiedad y depresión en la población, que a su vez termina a veces en psicopatía y suicidios. La falta de espiritualidad (contacto con la conciencia) por el ajoro fuera de lugar de vida aumenta los riesgos de padecer psicopatía.


Negatividad promovida por los medios

Como he mencionado en otros artículos, los medios generalmente enfatizan el morbo y lo negativo y por razones no del todo conocidas pareciera psicológicamente atraídos hacia ese tipo de noticias. Sentimos como esa “necesidad” o deseo morboso de buscar lo trágico y las noticias positivas las encontramos “aburridas”. Y los medios lo saben. ¿Tenemos una naturaleza maligna? Es probable que haya mucho que ver con el instinto de supervivencia; al conocer de cosas malas creamos mecanismos en la mente para enfrentar la adversidad en caso que seamos nosotros los afectados. Pero creo que es importante también que desarrollemos empatía y buscar lo positivo, lo que nos hace sentirnos orgullosos.


La hipocresía y la maldad

En realidad, todos los seres humanos tenemos algo de hipócrita. Solemos juzgar acciones en otros que cometemos nosotros mismos y después no nos agrada que se nos critique. En lugar de enmendar el error, muchas veces optamos por justificar y dar excusas, demostrando así una actitud inmadura e infantil. Esto generalmente es hipocresía accidental- o sea, no es la intención ser hipócrita. Sin embargo, en otros casos hay personas que son hipócritas a lo descarado. En este caso, ya la hipocresía contiene maldad porque la persona lo que busca es hacer daño. Una persona conscientemente hipócrita presenta rasgos de psicopatía, falta de humanidad y maldad incontrovertibles.


Para ser malo, hay que saber que se es malo

En conclusión, una cosa es cometer errores sin intención y otra es hacer algo incorrecto con maquinación y conciencia plena del acto. La maldad es algo que de tenerlo, hay que saber que se tiene. A veces como sociedad, somos los responsables que hayan muchas personas malas, especialmente aquellos que un momento fueron diferentes y por razones diversas, se corrompieron.