¿Qué es el mal?

Desde que somos niños se nos enseña sobre dos fuerzas “poderosas” que hay en el universo: el bien y el mal. Pero, ¿Por qué se les llama fuerzas? En realidad, ambas tienen que ver con el principio de supervivencia que rige en los organismos vivos. El bien se puede definir como todo aquello que envuelve un sentido de complacencia y tranquilidad mental; el mal básicamente es la ausencia de ello; el mal se define como aquello que causa malestar, dolor y sufrimiento en las personas.

He mencionado ya en muchos artículos sobre el concepto de supervivencia pero no le he dedicado mucho en cuanto a definirlo; la supervivencia es el instinto principal en todos los seres vivos; lo que hace que se mantengan con vida lo más placenteramente posible. En cuanto a lo físico ésto se consigue a través de la alimentación, la ejercitación y los cuidados de la salud adecuados. En casi todo el mundo la facultad para lograr estas tres cosas es pagando (se necesita dinero para comprar comida, ir al médico, etc.) Pero la supervivencia también requiere de normas para evitar que otras personas y organismos se afecten; sin éstas los humanos vivirían como los demás animales- solo por instintos. Esto significa matarse entre ellos, robar, etc. (lo cual de alguna forma pasa, a pesar de las normas)


Moral y valores

La moral se basa en un principio básico: armonía entre los semejantes. Varía de cultura en cultura, pero el principio que se busca en cuanto a lo que es moral es que se viva en paz y no que estemos en guerra todo el tiempo pues si nos dejamos llevar solo por instintos la realidad a que estuviésemos todo el tiempo en guerra. En general, la moral se define como el comportamiento por el cual un humano preserva la defensa de la armonía, es decir, que una sociedad viva adecuadamente sujeta a unas normas basadas en la lógica y la razón. En muchos países también está envuelta la religión, lo cual hace que algunas normas no estén basadas precisamente en los dos mencionados preceptos. Los valores son la serie de estándares que defienden esa moral. Durante mucho tiempo, por la influencia de ideas basadas en mitos, ignorancia y deseo de control y poder, se ha “expandido” y tergiversado lo que es la moral y valores, como por ejemplo, que aquí en Puerto Rico se considera la homosexualidad como falta de ellos. Los valores no implica obligar a todos los humanos a vivir de la misma manera; esto es control.


¿Es el mal algo relativo?

Lamentablemente en nuestra cultura altamente religiosa prevalece la mentalidad en la que se considera “malo” todo lo que no sigue lo que dictan las normas de la religión (conocido como dogma). De nuevo, la homosexualidad, así como el aborto y la eutanasia se consideran “malos”, y cuando uno pregunta por qué razón se consideran así, con una explicación que sea clara, contundente e indubitable o basada en la ciencia, no pueden ofrecer respuesta satisfactoria- todo se limita a lo que dice un libro sagrado o prejuicios absurdos. Con respecto al tema particular del aborto quiero dar una opinión personal: puede resultar chocante que una mujer quede embarazada luego de haber consentido en una relación sexual, sin protección debida, sabiendo que no está preparada para asumir el rol de madre en ese momento, debido a una muestra de una actitud irresponsable y decida abortar para escapar del problema. Pero la realidad es que en la comunidad médica no se ha visto que un feto tenga capacidad de sentir dolor o tenga siquiera algún elemento de “sentimientos” durante los primeros dos-tres meses, por lo que abortar no le causa “dolor”- el feto no siente vida, por lo tanto no sentiría su muerte. Es por eso que muchos gobiernos permiten el aborto los primeros meses. No es justo tampoco que se obligue a padres a tener un hijo que no está planificado por lo que también el aborto en lugar de un “asesinato” como lo llaman grupos fundamentalistas es un acto de piedad en todo caso. Traer un hijo no deseado a un mundo sobrepoblado de humanos y con cada vez menos oportunidades y recursos no es buena idea. En el caso de la eutanasia, condenar a una persona que tiene asegurada su muerte a agonizar es algo cruel, y esperar por milagros y sanación divina es absurdo; en los muy pocos casos donde una persona desahuciada se salva muchas veces ocurren cambios dentro del cuerpo que permiten esa sanación; si fuese una deidad mágica, mucho más gente se salvaría. La eutanasia es un acto de piedad y misericordia en el que se libra a una persona de agonizar por días o meses. Si lo podemos permitir con mascotas, ¿por qué no con la gente?

La religión tergiversa lo que es verdaderamente malo aplicando lo que es “inmoral” a cosas que no lastiman a nadie pero que se salen de lo “tradicional” o “normal”. Malo es aquello que sin importar edad, raza, cultura o modo de vida, causa dolor. Por regla general podemos sin problema decir que cosas como matar, robar y violar son malos. También el mentir, engañar, estafar, ser infiel, buscar pleito, la envidia, el mal orgullo, el egoísmo, la arrogancia y la apatía son universalmente malos. La homosexualidad, la eutanasia, las relaciones interraciales, y el consumo (moderado) de alcohol se consideran malos solo por un sector mediocre de la sociedad, inspirados por dogmas y prejuicios religiosos.

Para que se considere mala a una persona tiene que haber un elemento claro de ausencia de empatía hacia los demás; una actitud maquiavélica (el fin justifica los medios), y una falta de escrúpulos y disposición a hacer daño. Sin esto, no hay elemento de maldad; muchas veces una persona hace algo malo pero sin la intención, como lo es el caso triste y lamentable de niños que disparan armas dejadas irresponsablemente por sus padres u otros adultos al alcance de ellos y accidentalmente matan a alguien. Tampoco hay un elemento de maldad cuando una persona mata a otra en defensa propia (ejemplo: un portador de arma con licencia mata a un asaltante)


La intención es importante

Por lo tanto, para que algo sea malo, se tiene que tener una intención clara de hacer daño. ¿De donde viene lo malo? Son muchas las personas con aparentes deseos de hacer daño, o que nos les importa lastimar a otros para lograr sus objetivos. ¿Será que el instinto de supervivencia supera la capacidad de razonar? Si usamos como ejemplo la cadena alimenticia, en esta es necesario matar para sobrevivir- ya sean plantas o animales. Esto a la vez sirve de evidencia (de las muchas que hay) de que los humanos somos animales sin importar quien lo niegue. Este es uno de los casos en las que a pesar de que se recurre a matar a otros seres usar el adjetivo de malvado puede ser no muy preciso. La intención es seguir el instinto de supervivencia básico de la alimentación- no hay intención de que otro ser sufra. Otro caso: cuando una persona roba por extrema necesidad. Supongamos que tenemos un hombre desempleado, con familia, que pasa el tiempo y no consigue trabajo y no recibe ayuda de nadie. En el desespero por ver sus hijos con hambre decide robar en un supermercado. Claramente bajo la ley comete un delito, pero, ¿sería justo decir que es malvado? La insensibilidad, la apatía, la falta de misericordia y los perjuicios son cosas que conllevan cierto grado de maldad. Si estuviéramos pasando por la situación de ese hombre cualquiera de nosotros podría hacer lo que él hizo.


Psicopatía

Ahora, hablando de algo diferente; supongamos que tenemos a una persona que nació y creció en un ambiente totalmente disfuncional. Vivió en medio de un patrón de abuso físico y psicológico. No sintió amor en su casa, en la escuela era víctima de bullying y en general sintió que la sociedad lo rechaza. Crece almacenando rencor, resentimiento, deseos de venganza y desconfianza por los demás. Sin la ayuda psicológica necesaria, esta persona muy posiblemente se convierta en un psicópata; una persona carente de sentimientos y emociones hacia los demás. Esta persona hará daño sin temor a nada- ni a la cárcel ni a la muerte. Vemos que a veces la maldad es algo que se forma por consecuencia indirecta o directa de cómo la sociedad nos forma. Las autoridades en muchos países no hacen nada para bregar con este problema, ejemplo- Estados Unidos, donde el número de psicópatas es altísimo y parece ir en aumento, pero cree que la raíz del problema son “las armas”. 25% de la población estadounidense se siente solitaria (en inglés lonely) y la mentalidad individualista aumenta los niveles de ansiedad y depresión en la población, que a su vez termina a veces en psicopatía y suicidios. La falta de espiritualidad (contacto con la conciencia) por el ajoro fuera de lugar de vida aumenta los riesgos de padecer psicopatía.


Negatividad promovida por los medios

Como he mencionado en otros artículos, los medios generalmente enfatizan el morbo y lo negativo y por razones no del todo conocidas pareciera psicológicamente atraídos hacia ese tipo de noticias. Sentimos como esa “necesidad” o deseo morboso de buscar lo trágico y las noticias positivas las encontramos “aburridas”. Y los medios lo saben. ¿Tenemos una naturaleza maligna? Es probable que haya mucho que ver con el instinto de supervivencia; al conocer de cosas malas creamos mecanismos en la mente para enfrentar la adversidad en caso que seamos nosotros los afectados. Pero creo que es importante también que desarrollemos empatía y buscar lo positivo, lo que nos hace sentirnos orgullosos.


La hipocresía y la maldad

En realidad, todos los seres humanos tenemos algo de hipócrita. Solemos juzgar acciones en otros que cometemos nosotros mismos y después no nos agrada que se nos critique. En lugar de enmendar el error, muchas veces optamos por justificar y dar excusas, demostrando así una actitud inmadura e infantil. Esto generalmente es hipocresía accidental- o sea, no es la intención ser hipócrita. Sin embargo, en otros casos hay personas que son hipócritas a lo descarado. En este caso, ya la hipocresía contiene maldad porque la persona lo que busca es hacer daño. Una persona conscientemente hipócrita presenta rasgos de psicopatía, falta de humanidad y maldad incontrovertibles.


Para ser malo, hay que saber que se es malo

En conclusión, una cosa es cometer errores sin intención y otra es hacer algo incorrecto con maquinación y conciencia plena del acto. La maldad es algo que de tenerlo, hay que saber que se tiene. A veces como sociedad, somos los responsables que hayan muchas personas malas, especialmente aquellos que un momento fueron diferentes y por razones diversas, se corrompieron.

El problema con la astrología

En pasados artículos he escrito bastante sobre los temas del alma, las dimensiones alternas y como el multiverso, de existir, consiste de todas las variaciones posibles, permitiendo que todo lo que imaginamos en realidad consisten de “memorias” de vivencias en otros períodos de tiempo y universos.

Existe algo que relaciona lo que sucede a nivel cósmico con lo que vivimos: la astrología. Nominalmente podemos considerar la astrología como una teoría sobre la relación del cosmos en general con nuestra vida. Pero, al igual que como sucede con la teoría teológica, la astrología carece de evidencia o sustento razonable científico, por lo que no es posible saber si realmente hace sentido, y de la forma en que se trata esta teoría, ésta es principalmente adoptada por estafadores y charlatanes.

Los horóscopos

Los horóscopos son un invento absurdo empleado por gente ridícula e infantil para hacer creer a otros que la posición de un astro en el espacio influye en todas las personas nacidas en un intérvalo de tiempo en el año. No podemos decir si hay una influencia hiperdimensional entre un cuerpo en el cosmos y una persona en específico, pero es absurdo que haya dicha influencia con millones de personas.

No todas las personas que pertenecen a un signo zodiacal pasan por las mismas circunstancias. Cuando uno lee los horóscopos se da cuenta de que hay que tener un reducido nivel de intelecto para creer en lo que dicen. “Tendrás a alguien en tu vida que te amará”… ¿acaso todas las personas de ese signo están solteras y sin compromiso? Lo mismo aplica a dinero, salud y otras áreas tratadas comúnmente en los horóscopos.

Espiritismo

Como discutí en pasados artículos, cuando una persona muere, su alma posiblemente se fragmenta en unidades de energía que se desplazan hiperdimensionalmente. Por lo tanto, que hayan supuestos “médiums” entre seres vivos y “almas ambulantes” no hace mucho sentido. No existe modo en el que se sepa si hay personas con habilidades psíquicas de conocer otras realidades y por lo que se ha visto tradicionalmente, hay muchos espiritistas y videntes que son simplemente charlatanes y estafadores que buscan hacerse de dinero de gente necesitada emocional y espiritualmente.

Energía mística

A la energía que no se puede medir y que es completamente hipotética y se le asocia con cosas como magia lo sobrenatural se le llama energía mística. No podemos decir con precisión que no existe, pero como se describe en la astrología es absurdo. Considerando que el universo (y probablemente el multiverso) es predominantemente aleatorio, si existe una energía desconocida no es lógico pensar que ésta funciona según creen los humanos. Por lo tanto, eso de que hay una energía que “te favorece” es absurdo.

Destino

El principio del destino es que todo lo que pasa ya está predeterminado- es decir, lo opuesto a la naturaleza aleatoria. Aún si existiese una energía mística o hiperdimensional, no significa que ésta opera con una “conciencia” que sería la que causa el destino. Los astrólogos emplean métodos cuestionables en los que asocian eventos positivos o trágicos al destino y hay que tener cuidado de no permitir que la charlatanería de algunos causen un sentido de falso entusiasmo o angustia innecesaria.

Cartas

A menudo muchos astrólogos usan las famosas cartas (tarot, briscas, etc.) para simular un supuesto contacto con fuerzas místicas o hiperdimensionales. El problema es que sería totalmente lógico pensar que se usen signos de antemano para “adivinar” un evento en el futuro, o simplemente se sacan predicciones de la “manga” para engañar a personas ingenuas y crédulas.

Predicciones

Nadie en el mundo ahora mismo tiene la habilidad de predecir el futuro; lo único seguro para el ser humano en cuanto al futuro (a partir de 1.0 x 10 a la -infinito segundos hasta años despúes del presente) es la muerte. Todo lo demás puede ser impedido por ésta. Todo lo que sea “predicho” por alguien que dice conocer el futuro es muy probablemente mentira.

En conclusión, la astrología no es ninguna ciencia, y lacera mucho la seriedad con lo que se trata temas relacionados como la astronomía, la psicología y la filosofía. Es un modo de algunos de aprovecharse de la necesidad emocional y espiritual de otros.

¿Qué es la madurez?

Madurez… una palabra ambigua. Dícese de maduro en referencia a un fruto sobre un estado en el que se encuentra en la condiciones adecuadas para consumo. En el ser humano, en una definición análoga, madurez se refiere a un comportamiento que ha alcanzado un nivel de conocimiento y experiencia lo suficiente como para poder actuar de forma justa. La madurez es algo que ningún ser humano alcanza en su nivel óptimo (las personas continúan aprendiendo a lo largo de su vida), pero una persona puede alcanzar un nivel madurez suficiente en ciertas áreas. Es importante recalcar que no se tiene que ser maduro en cuanto a todo; la madurez académica, profesional, intelectual, emocional y espiritual son independientes. Puedes ser maduro intelectualmente, pero ser inmaduro espiritualmente.

Madurez académica

Se refiere al nivel cognitivo máximo con referencia a conocimientos académicos. No existe un nivel óptimo porque una persona puede seguir aprendiendo materias en diferentes campos toda la vida.

Madurez profesional

Se refiere a la capacidad máxima de una persona para realizar una labor, especialmente si se prepara para ello. Como en el caso de la madurez académica, existen variaciones para siempre mejorar el desempeño, por lo que no existe un nivel óptimo de madurez profesional.

Madurez emocional

Ésta es la más difícil de definir porque suele estar relacionada a cómo es una persona referente a la cultura y sociedad en la que se cría. Por regla general, madurez emocional se refiere a la capacidad de afrontar cualquier tipo de situación sin perder la compostura, actuar precipitadamente, y asumiendo responsabilidad. Una persona emocionalmente madura sabe que la vida trae problemas sin provocarlos y que “no todo lo que brilla es oro”. Da consejos basados en experiencias personales o didácticas, reconoce cuando necesita ayuda, no presume, reconoce errores sin salir con excusas infantiles y trilladas como “soy humano”, “la carne es débil” o “todo el mundo lo hace” y sobre todo tiene criterio propio.

Madurez espiritual

Se refiere a la capacidad de hacer “contacto” con la conciencia propia. Todos los humanos poseen la capacidad de razonar y meditar, pero las situaciones del diario vivir, los problemas, las tensiones de la vida y otras cosas hacen que las personas no se preocupen por ellos mismos. La madurez espiritual implica sacar un tiempo ocasionalmente para hacerse un análisis sobre el comportamiento y mejorar en lo necesario.

Es difícil alcanzar un adecuado nivel de madurez en estas cinco áreas al mismo tiempo, pero no imposible. Muy a menudo (yo diría en todos los casos) para lograrlo hay que pasar por experiencias en la vida desagradables y crisis; una persona que nace en cuna de oro, que todo se lo dan, y no enfrenta mayores problemas en la vida muy difícilmente adquiere lo necesario para madurar emocional y espiritualmente y es normal que carezcan de empatía y siempre se proyecten en otros, creyendo que todo el mundo debe operar como ellos (desarrollan arrogancia). La capacidad de empatía es requisito para la madurez emocional. Tampoco la madurez espiritual tiene necesariamente que ver con algún precepto religioso. Si bien es cierto que algunas instituciones religiosas pueden ayudar en el proceso de maduración emocional y espiritual, no siempre es así- especialmente en las instituciones que fomentan el fanatismo religioso.

El lenguaje complicado de la ciencia

Una de las cosas que muchas personas como yo nos preguntamos es ¿por qué con tanta información que hoy día está al alcance de nuestras manos en las computadoras, tabletas y teléfonos inteligentes, hay aún tanta gente con un intelecto mediocre? La realidad es que a pesar de que haya más información disponible sobre tantos temas, a veces el lenguaje es tan complicado que incluso mucha gente con intelecto avanzado no lo entiende. Una matemática complicadísima que apenas algunas mentes privilegiadas pueden visualizar, el uso de comparaciones que no son comunes en el diario vivir, y métodos que parecen que están diseñados para que una élite científica sea la única que la entienda. Al no intentar simplificar el lenguaje científico hacemos que la población común no se interese en adquirir conocimientos valiosos basados en evidencia creíble.

Cuando cursamos materias básicas en ciencias, el lenguaje usado es uno simple; se evita el uso de expresiones matemáticas avanzadas como ecuaciones diferenciales, tensores y matrices; sin embargo, en cursos universitarios apenas algunos logran visualizar la matemática abstracta en aplicaciones de la ciencia. Considerando que por lo menos en Puerto Rico más de la mitad de la población no se gradúa más allá de escuela superior, y que se conforman con una vida basada en el status quo, entonces la teoría preferida para explicar y entender el universo es la teología. Con la matemática complicada usada en explicaciones científicas, se quedarían igual.

Es a mí que me gusta la ciencia y hay conceptos matemáticos que no logro visualizar. Los científicos profesionales componen una minoría diminuta de toda la humanidad y la mayoría no puede visualizar lo que ellos pueden, por lo que es preciso que usen un lenguaje simplificado o la gente en su mayoría nunca sentirán atracción a la ciencia. Algunos tratan, pero terminan usando ejemplos que solo entienden sus colegas. ¿Será que no quieren compartir los conocimientos de manera justa con todos?

Lenguaje científico vs. lenguaje tradicional teológico

Para explicar nuestro entorno por lo general contamos con dos tipos de métodos: el método científico y el método teológico. Éste último era el preferido por la humanidad cuando todavía no habían herramientas para entender misterios. ¿Qué es un misterio? Es todo aquello que sabemos existe pero no podemos darle una explicación lógica o razonable. El campo de la filosofía se encarga de exponer las preguntas a estos misterios y las teorías que se van respaldar un entendimiento posible del misterio se exponen. Debido a la curiosidad del primate homosapiens, estas preguntas no van a pasar por alto.

El humano tiene dos componentes: el cuerpo y el alma. Esta última regula el razonamiento y el análisis crítico profundo. A falta de conocimientos científicos el humano necesita dar alguna explicación a cualquier misterio, por lo que escoge el normal en la teología: explicaciones sobrenaturales. Los fenómenos atmosféricos, las sequías, los terremotos, las erupciones volcánicas o el impacto de un asteroide eran tradicionalmente explicados como “castigos” o señales divinas- hoy día aún muchas supersticiosas así lo creen a pesar de todo lo que se ha conocido desde la perspectiva científica. Sin embargo, el ser humano tiene una intuición innata de la importancia de objetos fuera de nuestro planeta, por lo que no resulta extraño que las primeras deidades que adoraban los humanos fueran (o estuvieran basados en) el sol, la luna y y las estrellas, y luego con el pasar del tiempo fueron personificándose/humanizándose para dar paso a deidades imperceptibles. La ciencia moderna no tuvo unos inicios fáciles especialmente cuando el método teológico incluso formó parte de lo político (teocracia), pero eventualmente mentes brillantes como las de Galileo, Copérnico, Descartes, Da Vinci, Newton, Leibniz, Faraday, Maxwell y Einstein entre otros, desarrollaron modelos empíricos confiables, desplazando eventualmente el método teológico por lo menos en el mundo cristiano y otros lugares.

El lenguaje sin embargo era tan complejo que incluso muchas de estas mentes no pudieron dar todas las explicaciones sobre sus postulados. Como saben la matemática usada por ellos no era precisamente 1 + 1 = 2. Hoy día y esto es mi opinión pero es lo que percibo: muchos científicos arrogantemente se resisten a usar un lenguaje más comprensible por la masa de la gente. Esperan que sean éstos los que surja ese interés, de la nada, y eso no va a suceder. La mayoría de la gente está acostumbrada a lo simple; si toda la vida han creído en un Génesis literal para explicar nuestro origen y pretendes usar matemática avanzada (o lenguaje complicado en general) para explicarles sobre la evolución, no se van a ir a lo complejo (al menos no a la mayoría)

Ideas para simplificar el método científico

Aquí menciono algunas sugerencias:

1. En textos generales, evitar lo mayor posible la matemática avanzada: ecuaciones diferenciales, gradientes, números complejos, álgebra avanzada, trigonometría hiperbólica y otros. Si se tuviesen que usar alguna de estas formas, ofrezcan ejemplos que no solo puedan ser comprendidos por científicos en CERN o la NASA.

2. Usar ejemplos que fácilmente una persona pueda emular en su mente- usar ejemplos prácticos.

3. Ofrecer información gratuita en la web. Muchas agencias que trabajan en ciencia ofrecen información que es cara o requiere de suscripciones que no son asequibles por la gente común.

4. Cuando se ofrezca un curso de ciencia en la universidad, empezar a usar ejemplos simples para entender la matemática envuelta. Eventualmente el estudiante programa su mente para conceptos más complejos.

5. Evitar una actitud de obligación a los estudiantes (especialmente en las escuelas) tal que le tomen apatía a la ciencia. Usar un método recreativo en estudiantes de grados elementales en lugar de tratarlos como genios. 

Muchas veces se piensa que usando un lenguaje simple en la ciencia se pierde seriedad o credibilidad y se mantiene un estereotipo de que ésta no puede simplificarse. Pero este pensamiento hace que para muchos los temas científicos resulten aburridos prefiriendo el faranduleo, la vulgaridad sexual y otros asuntos sin sustancia. Y preferirán creer en lo que dice la biblia, el corán y otros libros basados en superstición y religiosidad que en lo que es realmente lo que ocurre, porque prefieren algo simple que algo como f(x) = ln(x) + grad n sin (theta) + (d/dx)t^n (expresión inventada, pero que es del estilo de lo que se ven en libros de ciencia avanzada).

Raíces y componentes del fanatismo religioso

Ya en varios artículos de mi blog he hablado mucho sobre el fanatismo religioso. Pero es un misterio el conocer por qué tantos seres humanos padecen de esta enfermedad. Aún cuando la ciencia ha demostrado de manera basta muchas explicaciones contundentes e indebatibles sobre tantas cosas en nuestra naturaleza, nuestro comportamiento, y nuestra biología entre otras cosas, millones y millones siguen atribuyendo aspectos de éstos a asuntos religiosos. Por ejemplo, la gente sigue achacando los temblores en zonas próximas a fallas a “la ira de Dios”.

Ya he hablado sobre la necesidad de creer en el humano promedio. Éste no se siente complacido ni contento con la idea de que muchas de las cosas que pasan en nuestro entornos suceden aleatoriamente- especialmente aquello que es trágico. No culpo a la gente por eso, es algo natural. El problema viene cuando esa necesidad de creer que se supone es algo individual viene acompañado de un deseo de imponer la idea como si tratara de asegurarse, con eso, de que lo que cree es absoluto e indebatible.

En muchas partes del mundo la religión es algo que merece el mayor de los respetos. Se habla de “lugares sagrados”, “animales sagrados”, o “tiempos sagrados”. Se practican rituales extraños- en general, lo religioso es lo que mayor importancia tiene- más que la búsqueda de la armonía y de la paz entre los seres humanos. Hay quienes dan su vida, con orgullo, por la religión y los que siguen dicha línea los consideran mártires. Todo esto es señal de la necesidad que siente el humano de sentirse especial en su entorno; pero nada de esto cambia una realidad que no se puede cuestionar: el cosmos funciona independiente de lo que querramos creer de él.

El principal ingrendiente para caer en el fanatismo religioso es la indoctrinación fuerte desde una edad temprana. Usando elementos de terror como el infierno o un lugar de tormento eterno y la ira de Dios, por ejemplo, se les enseña a los niños a obedecer y seguir sin cuestionar. Se incrusta una actitud de temer a conocer el por qué de las cosas, y esto llega tan fuerte a la adultez que es tarde, en la mayoría de los casos, de recuperarse de ello. Cuando esa indoctrinación es fuerte se cae en el fanatismo. Si una persona no goza de buen intelecto, es débil y vulnerable en cuanto a criterio y carácter propio, el fanatismo es tan fuerte como lo es pegarle agregado a la pasta de cemento, arena y agua al hormigón; no es posible salir de él y en edades ya avanzadas, cuando el cerebro empieza a ceder y no hay más maduración, el fanatismo ya es perpetuo. De manera que no se puede subestimar el peligro de la indoctrinación; puede fomentar un fanatismo incurable.

La inmensa mayoría de los fanáticos religiosos niegan su enfermedad, o la justifican y comparan con otros tipos de “fanatismos” como el que se tiene por un artista. Este tipo de fanatismo es diferente; el fanatismo religioso interviene directamente con la parte del cerebro que se encarga del conocimiento y aprendizaje, del cuestionar, preguntar y dudar para alimentar el intelecto. No se trata de rebeldía, sino de la necesidad de comprender más de nuestro entorno; cuando reemplazamos esa necesidad de aprender por teorías absurdas e infantiles sobre el origen del universo, la vida, y nuestro lugar en este mundo, se crea una actitud sedentaria que busca entonces que la vida se le busque sentido con cosas banales y que no tienen ningún tipo de beneficio. Además de atrofiar esa habilidad de cuestionar y dudar, en colectivo puede presentar peligros serios como los que hemos visto a lo largo de la historia, que han ocurrido guerras, masacres y matanzas a nombre de la religión, además de nutrir situaciones como la homofobia, la xenofobia, el discrimen y los conflictos interpersonales.

Hoy día, las siguientes características son comunes en la basta mayoría de los fanáticos religiosos:

Pasados oscuros

Vulnerabilidad emocional

Hipocresía

Homofobia y otras formas de discrimen

Ingenuidad e inmadurez

Actitudes y comportamiento infantil

Ignorancia educativa (falta de argumentos, analfabetismo, hostilidad al contestar preguntas científicas, disparates como el creacionismo contra la evidencia de la evolución, etc.)

Intelecto mediocre

Todas estas características son inaceptables en adultos y hoy en día yo diría que en jóvenes mayores de 12 años. En estos tiempos la información científica confiable está al alcance de un teléfono móvil. Pero lo lamentable no es que hayan adultos con estos defectos sino que lo transfieren a sus hijos y la mediocridad y fanaticismo pasan de generación en generación. Pero en muchas partes del mundo ha pasado algo bueno: en los países desarrollados la religiosidad ha ido en declive, quizá porque las nuevas generaciones han abrazado el conocimiento sobre la indoctrinación compulsoria; los dogmas resultan tan anticuados y obsoletos, además de cuestionables, que los jóvenes no tardan en darse cuenta que las religiones hoy día no tienen mucha cabida, por lo menos a lo que dogmas se refiere.

Por eso las religiones pierden atractivo, pero casi siempre los afortunados son los que tienen facilidad de educarse; en los hogares pobres, la religión ocupa ese vacío que deja la falta de conocimiento y la ciencia. En estos casos, para ellos, los dogmas religiosos explican lo que sucede en nuestro entorno- aunque las explicaciones contengan magia, fábulas y aspectos sobrenaturales, similar a los cuentos de hadas. La religión se presenta como una especie de refugio y dependiendo donde una persona se congrega, con quiénes se rodean, y qué carácter tiene, puede caerse en el fanatismo. 

El fanatismo religioso es una enfermedad mental grave que requiere de ayuda profesional especializada, conlleva lidiar con traumas y conceptos incrustados desde edades tempranas, y la mejor manera de prevenirlo es fomentando la educación científica, preferiblemente en lenguaje científico. No todas las mentes entienden matemática complicada con ecuaciones que aún gente con preparación académica no entienden del todo.

Puerto Rico: tierra de tesoros

Los que vivimos en Puerto Rico estamos asediados de demasiada negatividad, tanto por parte de los medios como de las conversaciones en el diario vivir de la gente. Es mi percepción personal que el gobierno de los Estados Unidos ha demostrado un menosprecio no visto anteriormente en tiempos modernos: le dicen a los estadounidenses que no visiten la isla por temor del virus del zika, que provocó que recientemente un juego del Béisbol de las Grandes Ligas cancelara unos juegos pautados para finales de mayo del 2016 aún después que el municipio de San Juan invirtiera dinero en mejoras y en preparación para el evento; no brindan ayuda económica ante la crisis económica sin precedentes pero sí tratan de recomendar un junta de control fiscal que más que nada lo que busca es cómo se le pagará la deuda a los bonistas y acreedores incluso a cuenta de tierras protegidas. Con todo este maltrato, la inmensa mayoría de los puertorriqueños sigue teniéndole pánico a la independencia.

No cabe duda que la negatividad que abunda en el ambiente ha contribuido para que la “ceguera” del puertorriqueño continúe aún cuando la situación se complica aún más a nivel económico y social. La isla cuenta con un potencial agrícola y turístico incalculable, pero sigue habiendo una cantidad grandísima de personas que han abrazado el pesimismo e insisten que Puerto Rico está perdido sin Estados Unidos. Es algo que en lo personal me causa desilusión, repugnancia y asco, porque me doy cuenta que mi pueblo carece de autoestima y dignidad. 

El motivo de este artículo es principalmente desahogarme compartiendo la siguiente pregunta: ¿cómo es posible que estemos consumidos por la falta de ideas, de querer siempre buscarle un pero a cada solución propuesta para los problemas de la isla? A veces se mencionan, en medio de esas soluciones, ejemplos tomados de países independientes como Islandia, Irlanda y Singapur, pero el argumento negativo persiste: “ellos son diferentes a nosotros: al boricua le gusta el mantengo”. En otras palabras, otros pueden, pero nosotros no. Siempre necesitaremos de los Estados Unidos, al parecer.

La localización de Puerto Rico es privilegiada: es la última de las Antillas hacia Europa con la suficiente área como para ofrecer un turismo y una agricultura diversificados. En estos momentos cuenta con la mejor infraestructura en transportación tanto aérea como terrestre de todo el Caribe. Cuenta con las mejores universidades- públicas y privadas- de la región. Y también cuenta con diferentes tipos de suelos para la agricultura. La medicina es de las más avanzadas de la zona y hay varias industrias establecidas en campos como la biotecnología, la informática, la farmacia y la manufactura. Su potencial de turismo es gigantesco- espacio tiene para diferentes facilidades que incluso armonicen con el medio ambiente. Por lo tanto, quien comenta que la isla no puede funcionar por sí misma o no conoce mucho la isla (por lo que es recomendable que haga turismo interno) o está consumido por la negatividad que predican muchos, incluyendo los medios.

Yo no niego que la situación sea muy difícil, pero quedarse pensando en eso, esperando siempre por lo más trágico y lo más terrible y viendo a Estados Unidos como la salvación a nuestros problemas, ya sea que media población se mude para dicho país como que haya un rescate en todas las facetas, no es la respuesta. Sobre la situación económica miremos el siguiente detalle: Estados Unidos nunca fiscalizó lo fondos que les otorgó a la isla. Los gobiernos del Partido Popular Democrático (PPD) y el Partido Nuevo Progresista (PNP) han malversado parte o gran parte de dichos fondos desde el 1973, y estamos en el 2016; han pasado más de cuarenta años, y Estados Unidos nunca atendió el asunto que se veía cuajar, aún desde el 2013 cuando el crédito de la isla pasó al nivel chatarra. Sin embargo, el pueblo está tan indoctrinado con la idea de que Estados Unidos es el paraíso que nada de lo que ha pasado, ellos tienen alguna responsabilidad, ni siquiera indirecta, según ellos.

La gente ha perdido la fe en la isla y en cierto punto, no los culpo. Especialmente las generaciones de ahora que fueron indoctrinadas con ideas ficticias sobre Estados Unidos y su fraudulento sueño americano. Muchas personas han sido víctimas del abuso del sistema. A nivel de educación el sistema ha fallado, no que el sistema no sirva pues muchos de los que se han graduado de escuelas y universidades del sistema público han llegado lejos, pero sí en cuanto a la corrupción. Nuestra ciudadanía americana permite la cómoda mudanza (no es correcto usar el término emigración pues no pasamos por el complicado y costoso proceso de visado) a los cincuenta estados de la unión, y se entiende que aquellos que necesiten encontrar la manera de ganarse la vida miren a Estados Unidos como una alternativa razonable. Lo que sí es lastimoso es la actitud que asumen algunos cuando se mudan: una arrogancia y un sentido de individualismo que es deplorable. 

Algo que me parece muy curioso es que a pesar de que se habla de las “grandes oportunidades que ofrece la nación”, la mayoría de los puertorriqueños se ubican en áreas específicas y tenemos varias zonas que superan el medio millón de éstos: Tampa-Orlando, Nueva York, Hartford, Chicago y Philadelphia. Otras zonas como Houston, Dallas y Boston tienen cantidades significativas. También Los Ángeles, Washington DC, Atlanta, Miami y Austin; fuera de todas estas ciudades mencionadas, la población de puertorriqueños es mínima o nula. Estados como Idaho, Wyoming, Nebraska, Nuevo México, Oklahoma y muchos más apenas tienen puertorriqueños. Si toda la nación fuera “una tierra de oportunidades”, se ubicarían a lo largo y ancho de todo el país y no en zonas donde incluso los trabajos están saturados. Hace poco salió un reportaje donde se habló de puertorriqueños en el área de Orlando que estaban viviendo en refugios, en sus autos o incluso en la calle, y me consta que en Florida es algo común ver familias viviendo en la calle. Es posible que muchas de estas personas se dejaran llevar por la corriente que denomino pitiyankista, muy común en los medios locales y gente en general, que alarman y asustan y hacen ver como la isla en un estado comatoso destinado a morir. Se tiran a aventurar y muchos van a vivir con amigos, hermanos, tíos, primos y familiares que terminan sintiéndose incómodos por su presencia por diversas razones. 

Sin duda los impuestos, la situación de la deuda, y el desempleo son preocupaciones legítimas. Pero las soluciones ofrecidas muestran a los puertorriqueños totalmente divididos: “cada quién jala para su lado”. En lugar de unirnos masivamente y exigir explicaciones y respeto, la actitud que prevalece es “estoy loco por irme”. Y con las idas de 200 en 200 al día hacia los Estados Unidos, las familias y amistades están destinadas a romperse y crece la probabilidad del fin de la raza puertorriqueña, diluida en medio de otras que a fin de cuentas, muchas no nos aceptan.

Ningún país que declaró su independencia empezó bien: cuando Estados Unidos se independizó de Inglaterra, perdió todos los beneficios que tenían como territorio inglés y los americanos tendrían que empezar desde cero. Para ese tiempo no existía la globalización industrial ni económica; la comunicación era a base de telegramas que tardaban meses en llegar a sus destinos y los viajes a tierra tomaban horas cada 10 kilómetros, por ejemplo. Pero ellos pidieron la independencia porque estaban incómodos por el trato que estaban obteniendo como territorio. En el presente, Puerto Rico debería sentir el mismo nivel de indignación y molestia ante el desinterés y maltrato recibido por los Estados Unidos, lamentablemente persiste una mentalidad de complejo de inferioridad que es repugnante

Cuando ves los comentarios en los foros en Facebook, por ejemplo, sobre el tema del éxodo de puertorriqueños es impactante ver el contenido materialista y codicioso al dinero de la inmensa mayoría: “Ahora me gano tres veces más de lo que ganaba en Puerto Rico”. Ciertamente es bueno cuando aumentan los ahorros pero ¿qué se negocia a cambio de eso? Este frenesí por Estados Unidos es tanto que muchos que poseen buenos empleos en la isla (los afortunados) y viven bien, por amor al dinero y a tener más se van; muchos con hijos que están en edad escolar, los obligan a dejar sus amistades y alejarse de familiares, sin ninguna necesidad, solo porque sus padres aman más al dinero que al bienestar emocional de sus hijos (OJO: no estoy hablando de los que tienen que irse por necesidad). Mientras, el gobierno del país amado únicamente por Puerto Rico, Israel y el Reino Unido, pone a la isla al nivel del betún recomendando a sus habitantes no visitarla por un temor paranoico al zika. No olvidemos que el pueblo americano suele ser extremadamente paranoico.

¿Qué tiene Florida aparte de los parques de Orlando? El estado no tiene una sola montaña desde Pensacola hacia los cayos- ni una sola. Apenas tiene cuevas, y no cuenta con un rain tropical forest; básicamente su distintivo natural es un pantano lleno de serpientes, cocodrilos y mosquitos. Ni siquiera sus playas comparan con las de la isla; todas son iguales, no hay acantilados ni rocas donde el agua golpee. El estado ha tenido que inventárselas para crear un turismo, y al sol de hoy, ese estado pantanoso sin vistas espectaculares cuenta con el mayor turismo del Nuevo Mundo. Y no es por el precio: los parques ubicados en Orlando son extremadamente caros. ¿Cómo es que Puerto Rico con tanto más que ofrece naturalmente no ofrece un turismo que compita con el del pantano? Simple: porque el puertorriqueño subestima enormemente el potencial de la isla, al punto que esa actitud es la que se refleja al mundo exterior. 

Basta con cambiar esa imagen paseando, haciendo turismo interno, y descubres que hay mucho que la isla puede ofrecer. En otras partes del mundo- incluyendo Estados Unidos, tienes que manejar tu auto por más de medio día para ver montañas o una playa. En la isla tienes vistas espectaculares del mar desde lo alto del Monte del Estado, desde el Yunque o incluso directamente desde las montañas de Yabucoa y Rincón. Puedes realizar muchas actividades a corta distancia de tu casa. También contamos con una gastronomía superior y un clima benigno; todo el año se puede disfrutar al aire libre.

¿Qué es el alma? ¿Qué es el espíritu?

En pasados artículos he hablado del alma, a pesar de que no sigo ninguna religión y no creo en dioses. La palabra alma se asocia en la religión cristiana a la esencia del ser humano que nunca muere. Sin embargo, aunque esta definición es algo cierta, personalmente no creo que vaya a un lugar predeterminado como el paraíso o el infierno. Primero, hay que ver de qué está hecha el alma, si es que está hecha de algo reconocible. Y segundo, hay que analizar la posibilidad que una vez el cuerpo en el que habita el alma (al menos, mientras no dormimos) muere, ésta pueda “fragmentarse” lo cual, si fuese el caso entonces no se podría ir a otro lugar, sino a muchos. Hay que investigar si el alma se compone de algo físico que sólo puede manifestarse en seres vivos, lo cual nos pone a pensar, ¿es el alma lo que da vida a algo inanimado? Todo parece indicar que sí, pero la ciencia tiene aún que investigar más.

Componentes del alma

El alma es la esencia de la vida. Los seres vivos siguen un instinto básico: sobrevivir. La manera en que se sobrevive no se limita solo a luchar, sino a formas de comunicarse y generar conexiones. En el caso del humano, el alma se manifiesta a través de las emociones y sentimientos: el amor, la paz, la esperanza, el sentido de dignidad, la compasión, la misericordia, la felicidad y otros así como lo que no es muy positivo. Por lo tanto, el alma se puede resumir como la expresión del interior de cada ser vivo.

El alma influye en el cuerpo ya que las expresiones corporales voluntarias provienen del alma. Las que son involuntarias provienen de los instintos. Muchas personas que no creen en la existencia del alma usan el argumento de que todo es provocado por actividad involuntaria en el cerebro, pero olvidan que por lo menos el humano tiene la capacidad de decidir, o escoger. No todo se puede decidir: dormir, comer, ir al baño, sentir sed, etc. Sin embargo, qué comer, cómo dormir y otros son controlados por el alma pues son cosas que el humano puede decidir. 

En realidad, alma es otra palabra para conciencia. Alma se usa mucho en las religiones, por lo que la comunidad científica prefiere el otro término; pero son el mismo concepto. La militancia atea suele rechazar el término por el sentido religioso de que el alma se mantiene intacta al morir, lo cual no tenemos aún evidencia de eso. Pero de lo que sí tenemos evidencia es la existencia de ese yo interno en cada uno de nosotros. El gran misterio es ¿de dónde surge? El alma es algo innato- no se da con el tiempo, simplemente se manifiesta en el humano a temprana edad. 

La teoría más aceptada es que el alma es creación de una deidad- Dios, en las religiones abrahámicas y otros dioses o deidades en otras religiones. Esta teoría no cuenta con base científica y carece de argumentos fuertes para que sea considerado una teoría razonable. Esta teoría se nutre primordialmente de indoctrinación y supersticiones a lo largo del tiempo. Muchos piensan que es la manifestación de la deidad de su creencia predilecta. El alma sin embargo puede estar hecha de alguna “materia” misteriosa, posiblemente (y yo diría con gran probabilidad, tomando en consideración lo explicado en artículos anteriores) hiperdimensional. Si este fuese el caso (que hace más sentido) entonces es muy difícil que la ciencia pueda explicar (por lo menos hasta dentro de bastante tiempo) las características del alma. Pero vale la pena filosofar sobre el asunto y encontrar teorías que hacen sentido científico.

¿Qué es el espíritu?

En un sentido religioso, espíritu se usa para referirse como la parte del alma que se conecta con la deidad de la religión profesada. Desde una perspectiva más genérica, el espíritu es lo que permite una conexión entre cuerpo y alma. Me explico- en el diario vivir, la mayoría de las personas están muy ocupadas en cosas materiales, problemas, el trajín de la vida (trabajo, hijos, familia, salud, cuidado físico, etc.) y descuidan su conciencia: no meditan, no hacen introspección de su vida, no buscan ayuda profesional cuando la necesitan; se vuelven apáticos, amargados en muchas ocasiones, y terminan optando por dejarse llevar más por sus instintos que por la conciencia que ha sido descuidada. La salud espiritual es la que se encarga de que esto no suceda y es fundamental para que una persona funcione lo mejor posible.

Es por esto que explico que lo espiritual no se limita exclusivamente a las religiones (y mucho menos a una en específica).