El principio del respeto, Parte 1

Saludos,

He estado ausente del blog desde hace algún tiempito y es que estaba ocupado y sin mucho tiempo para poder escribir.

En esta ocasión quiero hablar de dos aspectos muy importantes que afectan a los puertorriqueños en términos de la situación actual en nuestra sociedad: la incapacidad de respetar y tolerar ideas con las que no estamos de acuerdo.

En estos días he estado compartiendo en diferentes foros en el site de Facebook (lamentablemente en estos momentos estoy bloqueado de opinar en dichos foros por un incidente donde fui reportado cuando una persona no estuvo de acuerdo con un comentario que hice) sobre los temas religiosos y de situaciones sociales y veo lo mismo de siempre- la incapacidad o falta de disposición de enteder el concepto básico del libre albedrío de las personas. No voy a repetir lo que mencione en el primer blog, pero si quiero expandir un poco el hecho de que en Puerto Rico hay muchas personas que no pueden siquiera tolerar un comentario hecho con respeto que riposte lo que esas personas creen.

En nuestra isla no se promueve mucho la habilidad de preguntar y buscar explicación concisa ante interrogantes de peso, y se pretende que en muchas ocasiones sea crea por fe. Vivimos a la defensiva, “mi opinión es la que es y si no te gusta no lo leas”… ¿cuántas veces me han salido con esto aún cuando pregunto algo con respeto? Cuando debates algo y alguien te contesta de esta manera, puedes estar seguro de que la persona tiene ya las dudas pero enfrena el pánico de aceptar posibles errores en lo que esa persona cree. Que quede claro que cada quien puede pensar como desee aunque sepa que está equivocado. Lo que no puede es imponer esa posible equivocación para que todo el mundo la adopte.

Vamos a poner las cosas claras: si nos ponemos a meditar detenidamente sobre el tema de la religión, de manera concisa, imparcial, neutral… no hay manera en que todo el mundo pueda estar de acuerdo. Lo ideal es que cada uno tenga su propia opinión. El problema es cuando un grupo ataca al otro y lo trata como si fuera algo inferior. Ejemplos son los ateos que están tan seguros de su posición que se disponen a burlarse de los religiosos; y tenemos el ejemplo de los religiosos que con prepotencia demandan que su religión o fe es la ÚNICA verdadera. Se usan frases arrogantes para defender su posición. Y si no están de acuerdo contigo, y tu les ripostas, no importa si lo haces con el mayor respeto del mundo, muchos se ofenden como si se tratara de algo imperdonable.

Podemos decir lo mismo entre personas con diferentes ideas económicas, políticas o sociales. Cada uno cree tener la única solución pero la verdad es que lo ideal es compartir todas las posibles soluciones y llegar a un consenso y para eso necesitamos ser personas neutrales. Ser neutral no significa ser agnóstico en cuanto a religión, apolítico, o no sentir preferencia por algun tipo de fórmula; significa reconocer que no existe tal cosa como “la única verdad”.

En Puerto Rico, muchas veces los diálogos entre personas en una situación común recurre al uso de obscenidades, vulgaridades e insultos en el proceso de dialogar. Esto se basa en lo mismo de siempre, la mala costumbre del “yo estoy bien y tú estás mal”. Esta actitud es una actitud humana innata, muy común en niños. ¿Recuerdan cuando jugaban, que si un amiguito o amiguita se molestaba con ustedes les decia que “ya no te voy a hacer caso”? Pues algo muy parecido pasa entre los adultos, quienes se suponen han desarrollado la madurez y conocimiento para actuar de manera balanceada. Hablando de manera grosera y actuando de forma egoísta lo que se demuestra es que no ha habido esa madurez y adquisición de conocimientos- la persona sigue oscilando en una actitud infantil y de poca calidad y cuando vemos que eso es lo que sucede en gran parte de Puerto Rico y se ve en todas las estratas y esferas; pues no podemos concluir otra cosa sino que la isla no tiene futuro.

Para que haya futuro, hay que dejar las actitudes del “yo bien, tú mal y punto”. Considera que las personas crecen según sus entornos y no hay una fórmula de crecimiento única que le aplica a todo el mundo. Si alguien te pregunta algo, si no quieres contestar no lo hagas, pero demuestra que no es algo que te afecta. Recuerda que no importa donde vivas, siempre vas a estar rodeado de personas muchas las cuales no van a estar de acuerdo contigo. Y si el desacuerdo lo ves como algo “mortal” y necesitas que los demás estén de acuerdo contigo, no vas a encontrar lo que buscas.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s