Puerto Rico e independencia: ¿Qué nos esperaría?

Desde que el Estado Libre Asociado se convirtió en la fórmula política de Puerto Rico, muchas cosas hemos visto que afectan la isla. Al principio era un fórmula que parecía ideal, combinando el elemento de ser provista de fondos de una nación que hasta hace poco tenía una economía sólida y pudiente y de tener cierto nivel de autonomía lo suficiente para que al sol de hoy sigamos siendo una cultura fuertemente latina. Pero la verdad es que esta fórmula de por sí solo podía funcionar de manera temporal, no de forma permanente o eterna.

Con el tiempo, la mentalidad del puertorriqueño fue adoptar que en el mundo no había nada como los Estados Unidos. Se nos inculca que es la tierra de las oportunidades, del sueño americano, nos pintan solamente el lado positivo de la “gran nación”, mientras al mismo tiempo empezamos a degradar la imagen de Puerto Rico: “esto no sirve, esto es muy pequeño, aquí hay mucho crimen, mucha droga, mucha corrupción”. La mentalidad que adoptamos es una de competir como si estuvieramos en una llamada “carrera de ratas” donde tenemos que ser el mejor y lo tratamos de hacer de cualquier modo posible, aunque no sea digno.

En un principio, Puerto Rico a pesar de su área pequeña en comparación a muchos otros países, sobre todo Estados Unidos que es de los países más extensos del planeta, se desarrolló fuertemente en la agricultura. A pesar de su carácter topográfico Puerto Rico provee una impresionante variedad de suelos, algunas en las cuales se puede cultivar ciertos tipos de alimentos y en otras otros diferentes: frutas, café, vegetales, granos, de todo excepto lo que no se puede por cuestiones climáticas. Y Puerto Rico también tiene otro fuerte: sus paisajes. Entre agricultura y turismo, elementos de los cuales viven otros países autosuficientes como muchas islas en el Pacífico, Puerto Rico tiene un potencial económico sencillamente envidiable.

Pero contrario a las islas del Pacífico muchas las cuales solamente miden un área muy pequeña, Puerto Rico es lo suficientemente grande para albergar otro tipo de economías, y cuenta con tres áreas que pueden urbanizarse sin poner en peligro la naturaleza de sus alrededores. Japón aunque es más grande que Puerto Rico, es similar a Florida en tamaño y alberga más de 100 millones de personas, tiene cerca de 8 ciudades grandes y es una de las potencias económicas del planeta. El problema de Puerto Rico no es su tamaño, ni falta de recursos como quieren hacer ver algunas personas que solamente quieren seguir viviendo del mantenimiento de los Estados Unidos. El problema de Puerto Rico es la gente, y me refiero a los que se han acostumbrado a la mediocridad, a la vida de mantenimiento donde los fondos federales, estatales y ayudas subterráneas son lo que mantienen a mucha de la población.

En los foros es común leer “no se puede seguir viviendo en Puerto Rico, no hay trabajo, no hay oportunidades, tengo que buscar calidad de vida”… yo no digo que no tienen un punto o razón, la verdad es que en la realidad actual el campo de trabajo en Puerto Rico es pobre, los buenos trabajos escasean y el costo de vida ha aumentado, haciendo posible una vida estable económica en la isla solamente a los ricos y a quienes ganan salarios altos. Pero la verdad es que eso está sucediendo también en los Estados Unidos, claro a menor escala, pero es por una razón simple: porque hay más gente y más espacio.

La emigración doméstica (que es lo que confiere a Puerto Rico con respecto a Estados Unidos por nuestra situación política/status) es algo sumamente común y no es necesariamente porque los lugares de donde se emigra no ofrecen oportunidades. Hay millones de estadounidenses que se mudan de sus estados de crianza a otros estados, algunos miles de millas lejos, pero hay otros estadounidenses que se mudan de esos mismos estados a los que emigran otros, hacia los estados de donde salen esos otros ciudadanos. No es que “no hay trabajo”, sino que la gente se va a donde consigue trabajo. Eso no quiere decir que donde se crian está mala la cosa. Claro, no podemos negar que la situación económica en la isla es negativa. Pero la situación económica en los Estados Unidos no es como solía ser y de hecho, no es tan buena como se quiere proyectar.

Todos los problemas que hemos visto en la isla- crímenes, desempleos masivos, despidos inmediatos, corrupción, agresividad, trasiego de drogas, violencia doméstica, gente puerca, etc. se ven en los Estados Unidos. De hecho, hay dos ciudades (áreas metropolitanas) en Estados Unidos con mayor índice de asesinatos que Puerto Rico (Detroit y New Orleans). Irse a Estados Unidos para “evitar crímenes” es como cambiar una naranja de Florida por una naranja de California. Si la gente se va de un país es porque quiere tener individualmente, una mejor vida. No hace para nada de manera absoluta un lugar superior al otro.

Y por eso pienso que de manera teórica, la independencia es el mejor status que le puede conferir a la isla, por la misma razón que la inmensa mayoría de los países son independientes: control de sus recursos y mejor disposición de desarrollo. Si hay países de menor tamaño y menor variedad topográfica y de recursos que Puerto Rico que están sólidos (como Singapur) significa que no hay realmente un argumento que condene a Puerto Rico a tener que depender políticamente de otro país.

Muchas personas en la isla se han acostumbrado a ver la independencia como un ideal o status de anti-americanismo. Piensan que los independentistas necesariamente odian a los estadounidenses y a su gobierno. Ciertamente no todo el mundo está de acuerdo con el sistema capitalista, pues como puse en otro artículo no es un sistema sustentable. Pero eso no significa que no se quiera una relación económica y diplomática con Estados Unidos, de hecho prácticamente todos los países del mundo tienen alguna relación económica con Estados Unidos. Esa mentalidad de que “independencia significa el fin de las relaciones económicas de Estados Unidos” es una falacia y si se tiene un poco de mente se puede uno percatar que raya en lo absurdo.

Con la independencia, Puerto Rico sigue manteniendo relaciones económicas con Estados Unidos pero a un nivel, claro, menor y limitado a condiciones que son las que se usan con otros países. Seguiremos recibiendo productos de Estados Unidos pero aún mejor, podremos tener una relación económica más libre con otros países y nuestra ubicación es ventajosa para recibir productos y exportar hacia todo el continente americano (estamos cerca del canal de Panamá) y también Europa y África. El turismo se puede desarrollar de forma brutal, a todos los mercanos internacionales. Puerto Rico cuenta con atracciones naturales y si se desarrolla la economía pueden también construirse atracciones para complementar y sencillamente sería imposible aburrirse en la isla del encanto. Los mercados latinoamericanos están mejorando desde hace años y hay varios países estables como Costa Rica, Chile, Panamá, Uruguay y recientemente Perú, que traería turistas en adición a europeos y asiáticos (aunque estos últimos seguirán prefiriendo mayormente el Pacífico por la distancia) por lo cual el “revenue” económico de la isla, si se gobierna de manera prudente, sería posiblemente el mejor de todo el Caribe. Ya Puerto Rico cuenta con cierta infrastructura que ayuda, es cuestión de mejorarla y modificarla en lo necesario, no tendría que incurrirse realmente en empezar desde cero; simplemente, se descarta todo lo innecesario y se empieza con un plan de desarrollo económico sustentable y que no tenga que depender necesariamente de otros países. Definitivamente seguiremos dependiendo del mercado global, pero no al nivel actual de que para todo se tiene que pedir permiso a los Estados Unidos.

Pero claro, no podemos ignorar la realidad de que en términos prácticos no damos muestras de estar preparados para una independencia que nos beneficie. Hay muchos escollos a nivel cultural y de mentalidad que no nos ayuda. La verdad es que el sector independentista en la isla no ha dado un mensaje convincente a la población de los beneficios de la independencia y más parecen grupos anti-estadounidenses. Se ha proyectado una “falsa independencia”, en la que no se le explica al pueblo cuales son los beneficios de un status de autosuficiencia, y esto en combinación con las falsedades que nos enseñan y que nos hacen sentir inferiores a Estados Unidos ha sido detrimental para la causa. El pueblo se ha afianzado a que necesitamos del gobierno federal, a que sin ellos somos como un niño perdido. Cuando vemos por ejemplo lo sucedido con Mr. Cash recientemente, fue arrestado por portación ilegal de un arma y lo iban a dejar ir, y tuvieron los federales que detenerlo, nos damos cuenta de que en realidad no hay un carácter fuerte local para lidiar con personas que infrigen la ley y eso preocupa a la población, que si se retira la presencia federal entonces la isla estaría a merced de una posible situación parecida a la que se vive en países como Venezuela, México y República Dominicana, en lugar de Singapur o Irlanda.

Necesitamos educar al pueblo antes de implementar una condición de independencia, pues de manera práctica no estamos preparados. Pero la estadidad no es un status positivo para la isla por una simple razón: nuestra situación colonial no va a cambiar mucho con la estadidad, por lo menos de manera positiva. La situación económica en Estados Unidos, de nuevo, no es la mejor y el gobierno federal eventualmente no podrá proveer los fondos que actualmente provee a los estados, estos tendrán que ser más autosuficientes y de hecho podria ser que volvamos a estar igual que ahora en la actualidad. En adición a eso, habrán que pagar más impuestos que ahora; si seguimos con la misma gente que nos está controlando la luz, el agua y otros servicios nada cambiará. En Hawaii se paga más de luz que en Puerto Rico, siendo estado. En algunos estados también hay problemas con eso de las uniones. Seguiremos dependiendo (de hecho, se estaría fortaleciendo) de las leyes de cabotaje. Y llegará el momento en que las ayudas federales las van a reducir y quien sabe hasta eliminar en la medida que la situación económica en Estados Unidos sigue afectándose.

Eventualmente tenemos que tomar una decisión con respecto al status pues hace mucho el Estado Libre Asociado dejó de funcionar y eso se comprobó con la degradación del crédito de Puerto Rico. Hemos dejado que las únicas dos opciones nos tengan en vilo, queriendo extender el fracasado modelo colonial actual que ya murió y que eventualmente va a apestar si no lo enterramos. Puerto Rico no es un desierto plano e infértil, es una de las tierras con mayor ventaja natural del planeta. El turismo y la agricultura son la respuesta, y claro, con un control establecido se pueden introducir otros elementos que ayuden al desarrollo de una nación puertorriqueña autosuficiente y estable. Con una población que tenga una mente abierta, práctica y que no se deje engatuzar con lo que dice el que habla bonito, con una disposición y amor a la patria que fomente el desarrollarla al máximo entendiendo que no se eliminan las relaciones diplomáticas y económicas con Estados Unidos, esta fórmula es la que más conviene a la isla. Y de hecho estoy seguro que los mismos estadounidenses estarían prefiriendo esto sobre el tener que mantener otro estado que de convertirse en estado sería el más pobre y violento de la nación en la actualidad y que puede representar una enorme carga económica para ellos.

2 thoughts on “Puerto Rico e independencia: ¿Qué nos esperaría?

  1. Wow! Yo creía que era la única que pensaba de esa manera. Todo eso yo lo he planteado con mis amistades. Pero muchas personas piensan q la independencia, sería el suicido d PR. Éxito y muchas bendiciones.

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