Resiliencia social: enfrentando la presión externa

Sabemos que existe algo que se llama acoso, o en inglés, bullying. Este se manifiesta de muchas formas: en forma de burla, en forma de insultos, en forma de violencia; se puede dar en todo tipo de ambientes donde haya muchas personas, puede ser en vivo o virtualmente y puede tener implicaciones que van desde nada hasta tragedias. Este tipo de situación, al darse también en todas las edades me hace pensar en la teoría de que el ser humano no nace siendo bueno, aunque claro con mi mentalidad actual pienso que el ser humano no nace siendo bueno o malo, sino que se hace dependiendo de las circunstancias y su carácter y personalidad.

Yo fui víctima de acoso en cuarto grado de escuela elemental y en algunos períodos cortos en los grados 5to a 7mo. También fui víctima de un poco de bullying en uno de los trabajos que tuve, por una persona ya bastante crecida. Lo que significa que esto no tiene que ver con edades sino con mentalidades. En los foros de política y religión el cyberbullying es intenso pero en estos casos yo no ha hago ningún caso y tiendo a ser mucho más contundente al ripostarles a estos perdedores por excelencia. Me ha costado algunos bloqueos en Facebook y un período en el que estuve censurado en páginas, pero bueno así funciona la vida, y hay que aprender a ser fuerte.

La pregunta es, ¿por qué algunas personas no tienen resiliencia hacia los acosadores?

La respuesta a esta pregunta es muy compleja. Depende de tantos factores que van desde el entorno, hasta la crianza, hasta el carácter de las personas. Hay personas que el más terrible de los insultos no les importa ni les mueve un pelo, y hay otros que por un insulto “menor” se suicidan. El acoso es un comportamiento que denota miedo y temor en las personas que ejecutan el acoso y eso es algo ya probado; por lo tanto, este es el principio de poder batallar con el problema del acoso: entender que el acosador es una persona con problemas; ¿han oído el refrán “el ladrón juzga por su condición”? Pues aquí aplica. Un ejemplo reciente: Roberto Arango. Anti-gay al nivel de que se echó de enemigos a los activistas gays más conocidos de la isla, hasta que salió en unas fotos enseñando su trasero en un sitio gay conocido como Grindr y subsecuentemente filmado en vídeos con un muchacho gay en Miami besándose. Estudios sostienen que los homofóbicos (OJO: no estar de acuerdo con la homosexualidad NO ES necesariamente homofobia) son potenciales homosexuales, u homosexuales en el armario (closet). Lo mismo aplica a todo de tipo de acoso; quien acosa con un tema, es porque ese tema le afecta a esa persona y necesita “propagar” su problema con alguien más débil y vulnerable.

Vivimos en una sociedad donde lo más que se valora aparte del dinero es la aceptación social. Por lo tanto, las personas que son más introvertidas muchas veces tienden a tomar personal o con mucha sensibilidad los desprecios de los demás. A mí me pasaba, a mí no solo me acosaron como dije, ninguna de las muchachas que traté de conocer para propósitos de pareja me hizo caso, la última la cual le comentó a un amigo que yo “le di miedo”. Esas cosas me dolieron pero me hicieron más fuerte y me hicieron observar más de mi alrededor hasta darme cuenta de que las cosas no eran como yo las imaginaba o esperaba. Vamos a entender lo siguiente: no importa lo que hagas: nunca vas a ser aceptado por todo el mundo. Cambiar, ¿para qué, para atraer potenciales parejas? ¿Para tener más amigos? ¿Para ser más popular? ¿Y cuál es la ganancia emocional, mental, espiritual, etc.? Ninguna, solo estás acomodándote para la sociedad. Conozco gente que se corrompieron para ser más “atractivos”. Que curioso que el porciento de separaciones y divorcios esten tan altos, aparentemente esos cambios al final no sirvieron de nada. Uno no cambia por los demás; uno cambia para crecimiento personal.

Yo fui cristiano por cerca de 27 años, y aunque en mi caso mi relación con los demás cristianos por lo general nunca fue la mejor, se que mi actual agnosticismo no me favorece socialmente pues vivo en medio de una sociedad fundamentalista, quizás si viviera en Noruega, Japón u otros país más abierto de mente sería productivo socialmente ser agnóstico pero rodeado de cristianos homofóbicos y prejuiciosos en una isla donde la gente parece estar obsesionada con la homosexualidad porque para todo se insulta con palabras como pato, bugarrón o maricón, y donde ser ateo o agnóstico “es del diablo”, no es fácil.

Así que lo primero es reconocer que el acosador tiene un problema por lo tanto sabes que estás en ventaja como tal; ahí se construye dentro de lo posible,cuna fortaleza. Hay acosos que no son fáciles de enfrentar como acoso físico o sexual, aquí pues se necesita un poco más de asistencia de especialistas, pero en cuanto a acoso verbal, la mejor herramiento es ignorar. Al final este tipo de acosador se cansa, y buscará otra víctima. Otra forma de enfrentar los acosos es atacar los estereotipos. ¿Te dicen que eres gay? Bueno, esto es fácil: si no te gusta la gente del mismo sexo, no te tienes que enojar porque te digan algo que no eres y que en esencia no es ofensivo. Es como si te dijeran “tu eres rubio” siendo pelinegro, o “tu eres alto” siendo no tan alto, y así. Si tomas en consideración el primer elemento sabes que estos insultos no significan nada.

¿Cuales son las raíces de los prejuicios? Bueno pues hay muchos elementos que pueden dar origen a un prejuicio: acciones consecutivas de un mismo grupo de personas, religiones, supersticiones, temores internos, entre otros. Ningún prejuicio está justificado, pero no es mala idea estar activo en un proceso de educación en contra de elementos que dan origen a los estereotipos y prejuicios que a su vez dan lugar al acoso. Y hay que practicar el no acosar, algo en lo que prácticamente todos fallamos como humanos. Los niños y jóvenes ven mucho de lo que hacen sus padres, tutores, maestros y modelos adultos que incluyen artistas y gente famosa. Quizás algunos se preguntan por qué es importante que una figura pública mantenga una imagen lo menos cuestionable posible. Si una figura muy conocida incurre en un comportamiento deplorable, como hemos visto en personas como Justin Bieber y Lindsay Lohan, los jóvenes dirán que ese comportamiento está bien sobre todo si a estas figuras públicas les va bien aun cuando cometen estas faltas algunas las cuales los han llevado a situaciones legales. Así mismo los padres que son las figuras más importantes. No es de extrañar que muchos acosadores sean hijos de padres disfuncionales. Si sus padres se la pasan peleando no es nada extraño que sus hijos emulen ese comportamiento y lo practiquen con otros en la calle y en la escuela y eventualmente lo repitan con una pareja. Por lo tanto el ambiente incluye en la naturaleza del acosador.

Hoy día la psicología humana, y con esto termino, está muy sistematizada, todo es a base de pastillas, jeringazos, y terapia reparativa a base de narcóticos, y muy poca conversación y discusión en la cual una persona con problemas (ejemplo: un acosador) no se siente libre para expresarse. Una persona con problemas emocionales no mejorará con elementos físicos. Los medicamentos simplemente esconden penas, no las eliminan. Mucha gente se acostumbra a que no hay solución y por eso se refugian en el alcohol, la marihuana y otras sustancias para alejarlos de las penas temporalmente. Y de ahi salen los demás males que conocemos. Quizás es hora de retomar las terapias conversacionales y eso puuede ayudar a que una persona con problemas madure y enfrente la vida de una mejor manera.

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