Las raíces de la depresión

Esta semana la noticia más activa en los medios es el suicidio del actor Robin Williams, y con este hecho se ha abierto un debate masivo sobre el problema grave que representa la depresión. Es penoso que tenga que ocurrir una tragedia de una figura internacional de renombre como la ocurrida para activar una discusión que en realidad es un problema que ha existido siempre y no va a dejar de existir mientras sigamos como vivimos actualmente.

Sabemos que la depresión tiene unas “causantes” fisiológicas- desbalances biológicos en el cerebro, y por ello se considera una enfermedad de salud mental a nivel clínico: pero en prácticamente todos los casos, hay unas causas emocionales que son las que rigen este comportamiento biológico; a lo que me refiero es que normalmente quizás muchas personas creen que uno está feliz y contento y de repente cae en depresión sin que haya ocurrido algo en nuestras vidas que lo cause. No, generalmente la depresión está muy relacionado con eventos y sucesos en la vida que conducen a ello.

Es difícil establecer una causa emocional específica que conduzca a una persona a sufrir de depresión, pero hay varias causas que tienden a ser las más comunes: problemas económicos, abusos, divorcios, problemas de salud, despidos de trabajos y desempleo extenso, acoso (bullying) y la muerte o pérdida de seres queridos entre otros. ¿Cuán empática es realmente la sociedad ante estos eventos hacia las personas que sufren de depresión?

Vamos a empezar diciendo lo siguiente: no todos los seres humanos son iguales. Hay diferentes personalidades y caracteres, y usualmente esperamos o mejor dicho pretendemos que todos sean uniformemente de la siguiente manera: extrovertidos, fuertes, proactivos, optimistas, persistentes y creyentes (en Dios, fe, etc.) y la verdad es la siguiente y es la primera que hay que entender; no solo debido a las diferentes personalidad y caracteres en el ser humano, sino también al entorno social, cultural y familiar en el que cada persona se cría: ¡NO TODOS LOS SERES HUMANOS SOMOS IGUALES!

Vivimos en una sociedad que quiere estandarizar y uniformar la mentalidad humana y por ello hemos adoptado un sistema que solamente se ajusta un solo tipo de persona, con las características ya antes mencionadas arriba y adicional a eso: heterosexuales, padres de familia, cristianos y con mentalidad capitalista. Cualquier persona que caiga fuera de estas características se considera una persona problemática, rara, peligrosa, o en terminos generales, no confiable.

¿Saben cuántas personas no pueden ser extrovertidas, heterosexuales, proactivas, positivas al nivel de la ilusión, cristianas, etc.? Muchas. Quizás más de las que pensamos. Sencillamente no pueden porque no está en ellos, y NO TIENE POR QUÉ ESTAR EN ELLOS. Podemos decir que el mundo está como está por que a pesar de que han habido muchísimos humanos extrovertidos, optimistas, fuertes, proactivos, persistentes, cristianos, heterosexuales, padres de familia y capitalistas (lo cual de ahora en adelante en el resto del artículo llamaré personas “del status quo”) que han sido corruptos, estafadores, tramposos, abusadores y todo tipo de elementos negativos que se nos pueda cruzar por la mente, la sociedad sigue abrazando la idea (digo, aquí en la mayoría de los países de Occidente) de que ser del status quo es lo único aceptable y correcto y se ha configurado el sistema (en todos los sentidos) que tenemos (para conseguir trabajo, para conseguir pareja, etc.) únicamente para beneficio de las personas del status quo. Por tal razón muchas personas se han visto en la necesidad de fingir ser del status quo a costa de lo más importante para el ser humano y lo que lo salva de la depresión: su paz mental.

¿Será esto por lo que se han suicidado Robin Williams, y otros millones de personas? Uno los ve exitosos, casados, con buena salud (aparentemente, descontando la depresión) y se suicidan… Y yo creo que hay que mirar lo que he explicado como la raíz verdadera de la depresión. Un mundo donde la naturaleza es diversa no puede ser ajustada para solamente un grupo de personas, especialmente cuando no hay razón coherente para validar que hay que ser del status quo para ser confiable. Yo les puedo asegurar que mientras sigamos con un sistema que solamente se adapte a las personas del status quo, los suicidios seguirán y aumentarán. Cuando no hay paz mental y se vive en una presión constante, es fácil caer en la depresión. La vida a veces no es justa y aún siendo parte del status quo no te garantiza que tendrás una vida estable.

Leo a muchas personas juzgando, curiosamente muchos de ellos religiosos (lo cual no me sorprende para nada) y critican a los suicidas como personas cobardes y que se rindieron por ser débiles. La verdad es que la inmensa de las personas que se suicidan tras un cuadro crítico de depresión son personas que se rindieron porque vieron que su batalla no está rindiendo frutos y no ven que rinda frutos en el futuro. Saben que la sociedad los seguirá criticando, juzgando, maltratando y abusando y concluyen que no hay forma en que puedan verle sentido a seguir viviendo. A mi me aterra que en medio de todo este debate sobre la depresión muy pocas personas mencionan uno de los ingredientes más esenciales para alejar a un persona con pensamientos suicidas del suicidio: la comprensión.

Aquí voy a criticar especialmente a los llamados cristianos: en diferentes foros que he leído (lo que fortalece mi desconfianza en este sector) decir que los suicidas son así por “no tener a Cristo”. En lugar de ofrecer ayuda y consejo, lo que hacen es reprochar y zafarse de la responsabilidad o del deber de ayudar, de manera visible y medible, aumentando más la depresión en las personas que lo padecen. “Busca de Dios y encontrarás las soluciones”… ¿Qué clase de consejo y ayuda es esta? ¡Una persona con pensamientos suicidas ya tiró la toalla y no tiene energías para buscar nada! En adición algunos los llaman cobardes, les dicen que si lo hacen van a ir al infierno, que la biblia es clara, etc. o sea, lo que hacen es empeorar la depresión del afectado. Y no solo son algunos cristianos, muchas personas (creyentes y no creyentes) incurren en criticar y juzgar a las personas con depresión, culpándolos de su infortunio, e incluso a veces con crueldad, los incentivan a suicidarse. Los siguientes son ejemplos de críticas que no ayudan en nada a una persona con pensamientos suicidas:

“Tu necesitas a Cristo”
“No seas cobarde, la vida es maravillosa”
“Si lo haces te quemarás en el infierno, lo dice la Palabra”
“Otros están pasando por lo mismo que tú y no son tan débiles”

Independientemente que haya o no una buena intención en frases como estas, tienen que entender lo siguiente: una persona con pensamientos suicidas no está en un estado mental normal. Pretender que piensen normalmente cuando ya están sin energía para seguir es pretender que un carro que se quedó sin gasolina prenda y funcione. Obviamente estas personas necesitan nueva gasolina, pero esa gasolina no se consigue reclamando, juzgando, reprochando o queriendo imponer unos criterios que sencillamente no están en la persona con la depresión.

Tampoco funciona la ayuda psicológica a base de tratamiento netamente físico como lo es estar con medicamentos. Los medicamentos no combaten el sufrimiento psicológico de una persona con depresión. Inducir una felicidad artificial y temporera puede ser incluso contraproducente. ¿Alguna vez se han preguntado por qué la inmensa mayoría de las personas consumen drogas (legales o ilegales)? No es por socializar, no es por estar igual que los demás, no es por hacerse lo más importantes… Es para fingir un estado de ánimo que no existe sin la ayuda de una ayuda artificial. Posiblemente si nadie consumiera alcohol o algun tipo de sustancia que los ayude a olvidar aunque sea por un tiempo las tensiones de la vida, serían muchisimos más los casos de suicidio los que viésemos. Acumular tensiones y no buscar un neutralizador sería catastrófico y como la realidad es que la sociedad no muestra ningún interés en ser más humanitaria, altruista y respetuosa con los que no siguen los estándares del status quo, se necesita aunque sea una solución temporal, por eso el consumo de alcohol y otras drogas es tan alto y solicitado. A pesar del daño físico que puedan causar, alivian el sufrimiento emocional y mental que de dejarse así haría que la cantidad de gente deprimida sea mayor a la que actualmente es.

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