¿Somos los seres humanos, por naturaleza, capaces de sentir por los demás?

En los pasados artículos que he escrito sobre las diferentes situaciones sociales que nos han afectado a nuestra sociedad, he discutido sobre las posibles y potenciales raíces y también de soluciones y realidades ante estos elementos que tenemos que enfrentar y no podemos negar.

Pero hay algo que me preocupa y es cómo un número grande de personas, en especialmente las que han tenido la suerte de no ser embestidas por los males sociales que cada día aumentan (desempleo, etc.) no pueden desarrollar algo que nos da un valor grande: empatía y compasión hacia los demás. Casi siempre la culpa de las desgracias que atacan arbitrariamente a los individuos se les echa la culpa a las personas que pasan por las visicitudes y no se le brinda el apoyo necesario para poder sobreponerse, obligando a estas personas a incurrir en acciones que no son las mejores- que incluyen pero no se limitan específicamente a: delinquir, cometer suicidio, o caer en depresión.

Normalmente vemos algo muy común en nuestra sociedad y es el rechazo de las personas que piensan de manera que no va con el status quo. Vamos a ponerlo de la siguiente manera: humanamente está difícil que una persona que pasa por “el valle de sombras” pueda asumir una actitud totalmente positiva en la medida que ese valle lo va lastimando. Una persona que lleva mucho tiempo desempleada, o ha tenido muchos fracasos amorosos o problemas de salud constantes que no mejorar, naturalmente desarrollará una actitud que tradicionalmente conocemos como “negativa”. Estará a la defensiva, no confiará como antes, y buscará como no cometer el error de nuevo o caer en desgracia de nuevo si sale. Muchas veces los que han tenido buena suerte en la vida acusan a esa persona de “estar agriada o amargada”, “emitir energía negativa” y de una manera que demuestra una falta de compasión total se aleja a esa persona para así mantenerse en el comfort zone y no ver más allá de nuestro mundo ideal que nos ha tratado muy bien.

Verdaderamente, no está bien asumir actitudes negativas constantes lo cual pueda incurrir en una actitud de neurosis y paranoia, pero para poder ayudar a las personas que han sido “víctimas de la mala suerte” no se les puede para nada JUZGAR. Tan reciente como la triste decisión de quitarse la vida del actor Robin Williams, vemos las opiniones de muchas personas (especialmente fundamentalistas religiosos) con una total falta de consideración e incluso crueldad. Hay muchas personas compasivas y piadosas pero me temo que no somos los más.

Por lo general, la persona que crece en un hogar donde se tiene lo más básico como mínimo, cursa estudios y triunfa a nivel académico, profesional y social, no podrá desarrollar la capacidad de sentir la empatía que desarrolla alguien que en algún momento de la vida enfrenta una crisis, y mientras más fuerte, más probabilidad de desarrollar esa empatía. Por lo contrario, quien todo lo logra y pocos problemas tiene, normalmente desarrollará arrogancia, prepotencia y creidez, características que a veces se confunden pero no son nada parecido a confianza (en inglés confidence). Confianza es saber que uno puede lograr el éxito si lucha por ello, arrogancia es creer que solo uno esta bien y los demás tienen que seguir nuestra línea de pensamiento y modus vivendi. Empatía no es tratar a alguien con problemas con mano suave, pero es darle la mano para ayudarlo y no para que se sienta mal por su situación. A veces la gente piensa que la mentalidad de “si yo puedo, tú también puedes” es correcta, y aunque contiene una buena intención, la verdad es que no todos pasamos por las mismas circunstancias que nos haga iguales a la hora de enfrentar una situación. Por eso es importante desarrollar empatía, pero lamentablemente la empatía no es una característica natural del ser humano, a menos claro que se refiera solamente a familia inmediata (especialmente hijos).

La arrogancia y la creidez lamentablemente son características de personas que piensan que todo lo merecen y todo lo pueden, pero no necesariamente significa que algún día se darán cuenta de su error. Hay muchas personas arrogantes que mueren en la arrogancia y no solo eso… no conocen nunca la crisis. Tienen éxito en la vida y desde que nacen hasta que mueren, son exitosos. Por lo menos también hay gente empática y piadosa que no necesariamente pasaron por alguna crisis que influyo en el desarrollo del pensar en los demás, pero no es común.

Si algo debe hacer pensar a la gente en Puerto Rico y otros países donde la gente se hace llamar cristiana, es meditar en que su figura principal (Jesús) no aprueba la arrogancia y la creidez, o sea, no es un buen atributo de personas que se hacen llamar seguidores de Dios a ser totalmente apáticos y egoístas. Es hora de pensar sobre esto.

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