¿Cómo podemos cooperar los no-creyentes para una mejor convivencia con la mayoría creyente?

Durante muchos años he estado debatiendo en diversos foros sobre asuntos religiosos; antes cuando era creyente con los ateos y agnósticos, y ahora como agnóstico con los creyentes y ateos, aunque con los últimos me siento relativamente identificados sobre todo con respecto a las religiones.

Sin embargo, sabemos que los debates relacionados a creencias y religiones no suelen ser “de paz”. Y no voy a negar que yo he incurrido a veces en estilos que no son el mejor, tanto antes como creyente como ahora siendo agnóstico. También sabemos que la fe de los creyentes (independientemente de que quizás en su subconciente tengan dudas) no es fácil de hacerlos cuestionar y dudar y se afianzan a ella como si cuidaran de ella como un hijo, por lo cual debemos preguntarnos: ¿valen la pena estos debates? Y si la respuesta es sí, ¿cómo podemos ser nosotros los que cooperemos para que un debate no se torne en uno de ataque de parte y parte?

Cada uno de nosotros tenemos que entender que no podemos controlar ni esperar de otra persona lo que nosotros deseemos. Habrán personas que no importa cómo uno se comunique con ella propiciarán un diálogo inútil; pero otras simplemente escucharán y respetarán aunque no cedan. Otras, especialmente los que estén abiertos a pensamientos diferentes, quizá propiciarán un diálogo donde cada una de las partes estén dispuestos a aprender y a cuestionar. Al final es mejor simplemente ignorar la idea del debate con los primeros dos.

Si hay algo que me he dado cuenta jamás funcionará para fines de convencer o persuadir a una persona a salir de lo que entendanos es un error es el de ofender, insultar, burlar una idea o lo que conocemos como trollear. Estos estilos lo que hacen es alimentar el estereotipo que sufrimos tanto creyentes como no-creyentes: si un ateo se burla de un creyente, el creyente dirá “se burlan de uno porque no son felices y quieren ver a uno igual que ellos”, lo mismo si un creyente se burla de un ateo. Estos estilos debemos eliminarlos.

Debido a la diversidad y la naturaleza humana de creer en algo (general) siempre habrán creyentes y además recordemos que no todos procesamos las interrogantes filosóficas de la vida de la misma manera. Como puse en el artículo de antier lunes, un ejemplo es el asunto del origen de lo que nos rodea: no todos aceptan la teoría de un universo sin origen, o un universo originado por el Big Bang- porque son teorías, no leyes. Y aún si para muchos de nosotros el creacionismo suene absurdo, lamentablemente hay muchos que aún lo creen con gran fuerza.

Hace unos días alguien preguntó en un grupo que pertenezco cómo sería una sociedad de 100% ateos. La verdad es que personalmente creo que será casi igual a como es ahora. Definitivamente en el sentido “físico” será mejor pues se buscarán soluciones reales a los problemas en lugar de recurrir a oraciones y ritos que no funcionan y son solo “tranquilizadores”, pero seguirán habiendo personas avaras, arrogantes, “cafres y yales”, vagos, controladores y enfermos sexuales por lo cual en términos de males sociales no creo que las cosas cambien mucho en este sentido. Estos males no se resuelven solamente dejando la religión; hay que trabajar con el comportamiento humano de raíz.

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