Un mundo sin religiones…

Todos conocemos una parte de la lírica de una canción muy famosa de John Lennon, Imagine, en la cual el cantante expresa su sueño de un mundo donde la gente viva sin ningún tipo de “ataduras”, entre ellas menciona las religiones. La canción es prácticamente hoy día un himno de la comunidad ateísta.

Yo fui criado en el cristianismo, y no voy a decir que mi crianza fue negativa; aquí en Puerto Rico se asocia al cristianismo como símbolo de valores, moral y una vida agradable. Pero la verdad es que hoy día me doy cuenta de que las religiones en realidad no son necesarias para criar a un hijo, y se puede recurrir más a una enseñanza de principios y valores con el simple propósito de lograr una sociedad armónica, y no un “premio” en el cielo.

Aunque yo no tengo planes de casarme o tener familia, me pregunto, yo como agnóstico, si me casara con una mujer atea o agnóstica, ¿cómo sería la crianza de un hijo de tenerlo? Yo me crié en la religión, pero definitivamente nuestra crianza sería enfocada en los valores para propósitos de alcanzar una vida de armonía y respeto a los demás. Digo, eso es lo que yo esperaría. Donde no hay una especie de “chantaje” emocional ni un motivo escondido detrás del buen comportamiento. No seguir religiones no significa vivir sin norte y de forma libertina y desorganizada como quizá quieren hacer ver ciertos grupos fundamentalistas. Significa que uno incluso pueda ser hasta más honesto y auténtico a la hora de ser alguien de bien para la sociedad.

¿Cómo sería nuestro mundo si simplemente todos asumiéramos que solo tenemos esta vida para aprovecharla y que es aquí donde debemos cosechar bondad y altruísmo, sin un “premio” que no sea mas que la satisfacción de hacer el bien? Es difícil imaginarlo porque la mayoría de la gente necesita creer en algo y esperar algo a cambio de un acto de bien. Lamentablemente no somos altruistas por naturaleza. Pero si fuésemos capaces de vivir sin necesidad de creer en religiones y dogmas, podríamos actuar más para mejorar el mundo. Yo no voy a criticar a la gente que ora como señal de solidaridad con otras personas porque la verdad es que aveces no podemos hacer nada para ayudar a otros, dependiendo de las circunstancias; pero orar para resolver el problema que sí tenemos a nuestro alcance la habilidad de actuar y tomar medidas visibles, me parece, sinceramente, inútil. Un ejemplo es “orar por un mejor Puerto Rico”. Oramos por un mejor Puerto Rico pero seguimos alabando a Estados Unidos y menospreciando la isla, seguimos ensuciando las playas, seguimos votando por la misma porquería cuatrenio tras cuatrenio, seguimos con la homofobia y el racismo contra los dominicanos… ¿Y así vamos a mejorar la isla? Si no creyeremos tanto en orar, quizás tuviésemos de forma colectiva, mayor intención de ACTUAR para el proceso de mejorar la isla.

Obviamente sin las influencias perjudiciales de los dogmas, seríamos más abiertos de mente y limitar lo inmoral a lo siguiente: cualquier cosa que significa un daño inequívoco a otras personas. Cosas como: violaciones, matar, robar, engañar, corrupción, fraude, abusos, definitivamente seguirían siendo delitos y crímenes en un sistema 100% sin religiones. Cuando no haya consentimiento entre dos o más personas en una acción y este se someta a la fuerza, seguiría siendo inmoral e ilegal. Pero en cuanto a adultos tomando decisiones en su vida, consintiendo con otros adultos en cosas que solamente los afecten a ellos y no a los demás, eso simplemente ya no sería motivo de arrestos, cárcel u oposición social masiva. Sencillamente, cada quien que viva su vida como mejor entienda y ASUMA las conscuencias de sus acciones.

Seríamos mucho más aceptivos y abiertos a los descubrimientos de la ciencia y la apreciaríamos más, posiblemente seríamos personas menos fantasiosas y más “con los pies en la Tierra”. Nuestra naturaleza fantasiosa hace que creamos en cosas que sinceramente, no dan muestras de existir.

Sin religiones, no habría conflctos entre Israel y Gaza, no hubiera persecusión de cristianos, musulmanes, judíos, no habría una cultura islámica tan machista y violenta, no habría sacerdotes pedófilos o pastores farsantes; no habría tanto reperperio por ver a dos hombres o dos mujeres besarse… No habría tanto suicidio de gente que se siente rechazada y condenada por “Dios”; los doctores recibirían el crédito que se merecen cuando salvan vidas tras años arduos de estudios y labor muy fuerte; no habría tanto racismo basado en “superioridad” de razas, creo sinceramente que sin religioses, seríamos más transparentes. No seríamos tan hipócritas. Como dice la canción de John Lennon, viviríamos día a día y la gente no estaría tan aterrada por infiernos o emocionada por paraísos sobrenaturales que no tienen indicio alguno de existir. No habría tanta superstición y la gente viviría más tranquila. Las religiones promueven el vivir con miedo, y la gente se vuelve esclava de mentalidades colectivas dañinas.

No voy a decir que sería un mundo perfecto, pues los humanos son humanos ya sean ateos o creyentes, y sí, seguirían habiendo violaciones, matanzas y males sociales, pero probablemente sería menos el nivel de estos en un mundo donde no hayan estilos religiosos que interrumpan o “estorben” la acción de buscar solución real y visible a los problemas que enfrentamos en el mundo.

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