El dinero sí da la felicidad

¿Cuántas veces hemos oido o leído el dicho de que “el dinero no lo es todo”? Bueno, quizás no es todo, pero insinuar que el dinero no es importante para la felicidad emocional del ser humano no es nada cierto y voy a explicar por qué.

Generalmente se conocen a las personas que aman el dinero como avaras, y en ocasiones también se les llaman superficiales, materialistas, capitalistas o caprichosos. Pero tenemos que diferenciar el aspecto del tener dinero por tener y por adquirir lujos del aspecto del dinero como un objeto de necesidad incontrovertible y básica para las necesidades humanas, especialmente nosotros los puertorriqueños que vivimos en un sistema capitalista.

El dinero existe porque el ser humano es incapaz de compartir con los demás los bienes de manera igualitaria (o equitativa). En otras palabras, si los seres humanos todos tuviésemos la intención de adquirir solo lo que necesitamos, de manera balanceada y proporcionada, no haría falta el dinero. Si todos fuéramos al supermercado y solo tomamos lo necesario y no cosas que estarían demás, de tal forma que otros puedan adquirir lo que necesitan, ¿para qué darle precio? Pero sabemos que no es así. Es con dinero y la gente muchas veces agarra demasiado y no lo necesario (como pasa cuando viene un huracán), imagínense si no hubiera que pagar.

El dinero también sirve para control de calidad. Mientras más personas hay en un lugar, más difícil la distribución de productos y por lo tanto más alto es el costo de todo, ya que si todo estuviera barato y al alcance de todos, no habría espacio o suficiente para dar abasto. Nuestro sistema capitalista democrático no limita la capacidad de capital de un individuo si no es por su capacidad económica.

De manera que el dinero en nuestro sistema es vital, y aunque ustedes saben que yo creo en un sistema donde no se debería pagar por salud, educación, vivienda y lo básico (mentalidad socialista) la verdad es que en nuestro sistema la mayoría de la gente prefiere el capitalismo y por lo tanto el gobierno sigue un “programa” económico donde todo, absolutamente todo, cuesta. Entonces, si nos vamos por este lado, realmente si necesitamos tener dinero para ser felices. Es bien difícil que una persona con dolencias físicas, deambulante, que no tiene para comer ni beber, pueda ser feliz. Las visicitudes de sobrevivir de una persona que no tiene hogar, que tiene que recoger sobras de los botes de basura, que vive pensando solamente en el sueño de poder encontrar una solución, porque no tiene dinero, son grandes y terribles.

Cuando los niños del continente africano reciben las ayudas que llevan los misioneros, las fundaciones y gente buena que viaja a esos lugares, si estas personas no pagan por los pasajes para ir, ni pagan por los alimentos que llevan, no pueden llevar nada y no pueden darle un poco de felicidad y esperanza a esos niños. Así mismo, fundaciones para mejorar la calidad de vida de personas enfermas, como la Cruz Roja, el Oncológico, St. Jude y otros; estos centros no pueden funcionar sin el dinero que reciben de los donadores, de las caminatas como las que hace Raymond Arrieta, o las iniciativas de otras personas que hacen retos y competencias para colectar dinero para fines de ayudar a otros.

La clase media necesita dinero para poder subsistir en lo básico, lo cual produce tranquilidad y paz y esto a su vez trae felicidad. Pero tambien los humanos necesitamos diversión y tiempo de ocio para recargar energías. Hoy día necesitamos de vehículos, sistemas de transporte y algún tipo de forma de llegar rápido y eficazmente a lugares que están a veces muy lejos para ir caminando. Si alguien vive en Jayuya, u Orocovis, o digamos Kansas o Montana, y quieren ir a la playa, obviamente sin dinero no pueden ir. No pueden obtener la felicidad de ir a un lugar que no está disponible en esos lugares. Así mismo: el cine, una noche de baile, un parque, todo eso, cuesta. Nada de eso es gratis del todo, se necesita echar gasolina, comprar comida para abastecerse, etc.

¿Y el amor? Bueno, algunos dicen que eso no cuesta. Pero vamos a ser claros; una familia que no pueda salir y compartir y que se queden en un estado paupérrimo en una casa sucia y abandonada, no van a estar felices. Una pareja de novios que uno o ambos no tengan dinero, ¿que van a hacer juntos? Salir a una cita, al cine, a un restaurante, a una feria, todo eso cuesta. Un padre no podrá disfrutar con un hijo de un juego de fútbol, pelota o baloncesto si no paga la taquilla de entrada. El dinero es necesario para absolutamente todo en nuestro sistema: vivienda, comida, salud (servicios médicos), agua, luz, Internet, teléfono, transportación y educación. Así es nuestro sistema.

Por lo tanto, el dinero sí es necesario para que podamos ser felices. La felicidad es un estado de ánimo relativo, pero no se puede ser feliz si uno está siempre atribulado por un mal crédito, por la falta de una casa, de un trabajo o de una forma de poder sostenerse. Esa es la verdad. Aún las iglesias que tanto hablan de nutrirse de Dios sabemos que una de las partes que más están pendientes son las ofrendas y las actividades que auspician y tienen costo. Porque las iglesias también pagan luz, agua, y si no se pintan o se inspeccionan se deterioran. No hay absolutamente nada en nuestro sistema que funcione sin el dinero.

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