El estilo del Molusco: ¿Ejemplo para la juventud puertorriqueña?

Este personaje conocido en los medios de Puerto Rico, Jorge Pabón “El Molusco”, fue ayer “homenajeado” por el gobernador de Puerto Rico, en una invitación a la Fortaleza.

Yo no soy seguidor de este personaje aunque si he visto algunos de sus videos en el portal de YouTube haciendo críticas de diversas situaciones. Estoy conciente de que el personaje en sí es así: vulgar, ordinario, grosero. No necesariamente significa que en su carácter personal sea así, aunque recordemos que su personaje no es precisamente uno ficticio: él critica situaciones reales, por lo cual se puede sobreentender que las expresiones que hace con el personaje sí son su sentir y quizás el modo en que lo hace, que es lo que quiero discutir en este artículo, también es reflejo de su personalidad real.

Pero no me voy a enfocar en Molusco per sé sino en su estilo, un estilo muy común en muchas personas. Grosería, arrogancia, vulgaridad y creidez: ninguna de estas cuatro son virtudes ni modelos a seguir. A veces cuando estamos molesto con algo, con una situación, podemos asumir una actitud hostil y puede que con razón. En algunos de los videos de Molusco cuando critica sobre un tema y habla malo yo le doy la razón y comparto su sentir; pero cuando se usan malas palabras y groserías cuando se habla de algo positivo o neutral, hay un problema.

Y esto no es un problema de Puerto Rico, sino uno mundial. Nos hemos acostumbrado a tener conversaciones casuales donde aunque no se hace con intención de ofender se usa constantemente palabras soeces para describir cualquier cosa negativa o de índole sexual. Los niños aprenden eso y seguimos el ciclo de generaciones en cuyo contenido de cualquier conversación casual no puede faltar un puñeta, cabrón, mamabicho o pendejo, entre otras palabras soeces. Y yo pienso que tanto uso de palabras ofensivas refleja una personalidad donde se guarda una ira interna que es perenne. En la menor oportunidad la persona saca lo de adentro y se desquita con el mayor nivel de ordinariez posible, con la intención de ofender cuando no se está de acuerdo con un punto de vista con el cual no estamos de acuerdo. Es un problema de prácticamente todos nosotros. Vivimos con coraje, con estrés, la vida no es fácil y uno aguanta y aguanta y en el momento menos esperado se nos sale esa ira que tenemos por lo que guardamos.

La educación es sumamente importante a la hora de bregar con este problema. Pero no solo la educación académica sino la educación moral. La vida no es justa, lamentablemente seguirá siendo injusta porque mientras los humanos existan no va a haber una mejoría mundial, esa es la verdad suene negativa o pesimista. Los trabajos seguirán empeorando, el costo de vida seguirá en aumento, y no podemos hacer nada para detenerlo mientras la perspectiva humana sea una egoísta y soberbia. Podemos desahogarnos de vez en cuando y se ha probado que es bueno y necesario; pero cuando hablemos de cosas positivas o neutrales podemos intentar dejar al lado las confrontaciones, groserías e insultos. A la hora de imponer ideas cuando alguien no esta de acuerdo a veces surgen los conflictos porque quien no está de acuerdo no lo expresa con respeto y/o quien establece el punto quiere imponerlo e incurre en groserías y personalismos innecesarios.

Un ejemplo:

A: “No estoy de acuerdo con lo que está haciendo Alejandro García Padilla”.
B: “Pero él no es peor que Fortuño”.
A: “Puede ser pero su actitud y estilo no me está gustando”
B: “Pues entonces lánzate tu si crees que lo está haciendo tan mal, penepete”

¿Ven como un diálogo con respeto se torna hostil e inmaduro? Esto es lo usual en cualquier foro de política. Podemos decir lo mismo en cuanto a religión, celebridades, y otros aspectos.

Y este estilo es el que la sociedad considera “normal”. Conversar con gente con posibilidad alta de insultos y groserías en la cuales a veces uno tiene que aguantarse para evitar “un show”, pero por eso es tan normal (ya que esto es un problema que va en cadena) que haya tanto rompimiento de amistades, rupturas familiares y divorcios; no hay una comunicación apropiada, todo lo que hay es “yo estoy bien y tú estás mal y san se acabó”.

Quizás por eso mucha gente cuando va entrando en edad no socializa tanto como cuando son jóvenes. Por eso es que mucha gente decide aislarse, o corta sus amistades en un 75-90%. Porque al principio la gente siempre quiere lucir bien pero con el tiempo se puede ver la realidad y a veces es una desagradable. Pareciera que en casi todos los casos alguien tiene que ceder o sea, alguien termina dominando en una relación de amistad, pareja o de cualquier tipo.

Las nuevas generaciones no pueden ser mostrados con el ejemplo de una persona que es hostil en su estilo cuando se habla de cosas positivas o neutrales. Todos fallamos y a veces nos da con ser hostiles en cualquier circunstancia, pero cuando se vuelve una norma, algo no está bien y no se puede usar como “ejemplo para la juventud”.

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