¿Cúantas orientaciones sexuales hay? ¿Qué tipos de orientaciones sentimentales existen?

Ayer se celebró el día de la bisexualidad, una orientación sexual de la cual no se habla mucho y que para algunas personas es irreal y confusa. Vivimos en una sociedad heteronormativa, ello a causa de ideales inculcados por las religiones y la cultura, además de que por naturaleza la mayoría de los seres humanos tienen una tendencia heterosexual, aunque bien se puede cuestionar si realmente la mayoría de las personas son totalmente heterosexuales.

Conocemos principalmente dos orientaciones comunes: la heterosexualidad y la homosexualidad. Aunque se supone que sepamos bien que significan, vamos a definir lo que correctamente son para dar paso a describir otras orientaciones poco usuales pero que existen en el orden de millones de personas alrededor del mundo: la heterosexualidad consiste del deseo sexual de una persona hacia el género opuesto. A veces se añade el “estar enamorado” de alguien del género opuesto, pero esto es otro tipo de orientación: la orientación romántica. Notaremos que en términos de sentimientos afectivos hacia otra persona hay tres principales vertientes: sexual, romántico y platónico. Hay otras formas de atracción pero ya no tienen que ver con sentimientos, como lo es la orientación estética. La homosexualidad se define igual que la heterosexualidad pero contrario a ésta, es hacia el mismo género, o sexo. En un lenguaje más claro: el heterosexual siente atracción sexual, o sea el impulso de querer tener sexo o sentir placer sexual (físico, entiéndase oral, anal, penetración pene-vagina, etc.) con alguien del sexo opuesto y el homosexual lo siente hacia alguien del mismo género. No pare más.

Por lo tanto, “enamorarse” de alguien no tiene nada que ver con sexualidad. Y aquí entra otra orientación de la cual se habla menos que la propia bisexualidad (una persona heterosexual y homosexual al mismo tiempo): la asexualidad. Si a los homosexuales le atraen (sexualmente) las personas del mismo género y a los heterosexuales las personas del género opuesto, y a los bisexuales ambos, entonces hay quienes se pueden esperar no sientan atracción hacia ninguno de los dos. En una sociedad hipersexualizada, la asexualidad suena como un disparate, un invento el cual algunas personas incluyendo profesionales en la conducta sexual consideran una “represión”, un “trauma” o una negación de cualquiera de las otras tres orientaciones aceptadas. La verdad es que si somos capaces de pensar más allá de la caja, la asexualidad es tan posible y lógica como la homosexualidad, heterosexualidad y bisexualidad.
Y finalmente, tenemos la bisexualidad, que ya definimos como una combinación de alguien homosexual y heterosexual al mismo tiempo. Hay personas que simplemente se sienten atraídas sexualmente a ambos géneros y no debe resultar nada extraño; de hecho, el reconocido psicoanalista Sigmund Freud dijo que los seres humanos son (generalmente) bisexuales. Y esta aseveración tiene cierto sentido; tenemos que, para entender esto, separar las diferentes orientaciones sentimentales para conocer si realmente tenemos cierto grado de bisexualidad. De hecho hay una escala que mide la orientación sexual desde heterosexual hasta homosexual, con la bisexualidad partiendo como “gradación” entre los límites de la escala, conocido como la escala Kinsey.

Ahora voy a ir entrando en ciertos temas y explicando lo que he observado y lo que puedo decir desde el nivel personal, como persona asexual que soy.

¿Es contranatura la homosexualidad?

Empiezo con el tema de las orientaciones sexuales que caen en el rango de los seres sexuales; compuestos por aproximadamente el 97-99% de los seres humanos. De la heterosexualidad no hay mucho que describir pues es la orientación estándar a nivel social, cultural y religioso: nace ser humano, se cría, llega a la pubertad, tiene curiosidad por el género opuesto, se va definiendo su esencia heterosexual y eventualmente tras un proceso de apareamiento conocido como romance llega al sexo con alguien del género opuesto. Todos conocemos este proceso y no es tanto lo que se puede decir que no sepamos; los sexólogos y personas profesionales en los temas sentimentales están ya repletos de información de interés sobre la orientación heterosexual. El punto es como la estandarización de esta orientación afecta la visibilidad y aceptabilidad de las otras orientaciones. La que más seguimiento se le ha dado desde el enfoque profesional, social y religioso es a la homosexualidad. Aunque yo soy asexual voy a decir esto en mi carácter personal: veo la homosexualidad aparte de una orientación legítima como una orientación que naturalmente tiende al balance. Es decir: los heterosexuales por la naturaleza de posibilidad de reproducción entre hombre y mujer estimulan la continuidad de la especie humana; la homosexualidad estimula el balance de la población. Jamás la homosexualidad ha sido más del 10% de la población humana, que es lo que se estima contando tanto a homosexuales abiertos como homosexuales dentro del armario. Por lo tanto, la homosexualidad en cierto punto es necesaria en algunos humanos para que la población se pueda mantener, teóricamente, en un nivel de balance y no haya una sobrepoblación (que comoquiera ya hay). Y por tanto, no es una orientación contranatura amén de que se puede apreciar en otras especies.

¿Se puede volver alguien heterosexual en alguien homosexual?

Quizás como asexual no me corresponde contestar la pregunta de manera definitiva, pero en mi opinión, como persona heteroplatónica (después hablo de las orientaciones platónicas) la lógica dice que no. Si una persona siente un nivel de atracción hacia alguien del género opuesto que se da de forma espontánea, no tiene sentido que decida cambiar su naturaleza porque la naturaleza no se puede “decidir” así porque sí. Dudo que a una persona que le encanten sexualmente las mujeres, que les guste su piel suave, su voz dulce, su sensibilidad, y todo lo que coloquialmente le atraen a los hombres de éstas, a no ser que sienta una tendencia sexual existente a los hombres también (ejemplo de un bisexual) de repente le empiecen a gustar los pelos, las barbas y el “mal olor” y lo tosco de los hombres. Lo que quiero ilustrar es que la preferencia sexual no se puede cambiar como si fuera algún objeto trivial.

¿De dónde sale la noción cultural y religiosa de que la homosexualidad es pocavergüenza?

Aquí vamos a hablar de homofobia: muchas personas se expresan de una manera muy ofensiva sobre los homosexuales y ello se puede explicar desde un punto de vista que puede indicar dos cosas: o indoctrinamiento, o una potencial naturaleza homosexual reprimida. Cuando una persona se encuentra en una posición donde se siente amenazada de poder aceptarse ante los demás a veces recurre a la actitud defensiva, donde ataca eso que es para auto-creerse ser algo que no puede ser desde su subconciente. Es normal que a cada rato escuchemos casos como el de Roberto Arango, personas que atacan con apasionamiento a los homosexuales y después se les descubre que en efecto ellos mismo son homosexuales. La realidad es que el origen religioso de la homofobia posiblemente sale de esto mismo: personas que por dentro se sentían atraídas hacia gente del mismo género pero como no podían reproducir entre sí pues se sentían raros y se auto-reprimieron.

También es posible que no haya homofobia pero si ignorancia e indoctrinamiento, por lo que muchos heterosexuales que están solo en ambientes donde solo se ve un comportamiento heterosexual (no tienen amistades gays, son bien heterofílicos, etc.) cuando ven un comportamiento que se espera de homosexuales (dos hombres agarrados de mano, dándose un beso en la boca, etc.) se extrañan. En estos tiempos ya sorprenderse por eso es un poco tonto, pero las religiones y la cultura típica se encargan de mantener una mentalidad heteronormativa, por ello algunos salen con disparates de que eso trauma a los niños.

Yo de pequeño, como crecí en un ambiente heteronormativo y perdí muchos años en las iglesias, era homofóbico. De hecho recuerdo que en el barrio donde vive mi abuelo en Hormigueros en una casa vivía una pareja de gays y a mí me daba miedo pasar cerca. Hoy día puedo perfectamente quedarme hospedado en una casa de alguna amistad gay de confianza que viva con su pareja. Pero lamentablemente no todos logran salir del marasmo cultural y religioso que persiste en nuestro país.

¿En qué afecta la conducta homosexual a los heterosexuales?

La respuesta es muy simple: la homosexualidad no afecta en absolutamente nada a los heterosexuales. Un hombre heterosexual seguro de sí mismo, por ejemplo, seguirá sintiendo atracción sexual por los senos, las piernas de una mujer, sus pompis y su rostro. En nada le afecta que a otro hombre le gusten los pechos con cabello y las barbas de otro hombre. En el caso que un homosexual le haga un acercamiento sexual a un heterosexual, la respuesta debe ser un simple no, como se lo daría a una mujer casada o alguien con quien no pueda o quiera estar. No hay que formar peleas ni reperperios; el homosexual debe respetar la orientación del heterosexual y seguir su camino. Un heterosexual que se moleste y actúe violentamente ante un acercamiento gay, algo no está bien con su heterosexualidad. Algo no está cuajando. Ciertamente si un gay insiste y se vuelve hostigador se deben tomar medidas LEGALES, pero si no hay hostigamiento, pues un no y ya, y se sigue de largo.

¿Qué pasa con los bisexuales? ¿Están confundidos o estamos cayendo en cerradez de mente con ellos?

La bisexualidad es una orientación que para muchos resulta confusa y ciertamente, hay casos donde en realidad no hay bisexualidad en quien lo reclama; pero no significa que no haya bisexuales. La atractividad sexual de una persona no tiene nada que ver con quien esté de pareja; ¿o un heterosexual por estar casado dejará de mirar otras mujeres y fantasiar con ellas? Hay que ser bien ingenuo si se cree que una pareja es 100% fiel (o sea, incluyendo en la mente). Una persona bisexual seguirá teniendo sus fantasías sexuales con hombres y mujeres aunque ya esté con alguien; al final sabemos que la fidelidad pura o perfecta no existe en los seres humanos. Además la mayoría de los humanos tienen muchas parejas a lo largo de su vida; no necesariamente tienen que ser todos del mismo género. Los bisexuales pueden estar estables en una relación con una persona del género opuesto, dejarse por razones variadas y después darse una oportunidad con alguien del mismo género.

El problema es que el bisexual es visto como una persona infiel por “default”. Como se siente atraída a ambos géneros pues se piensa que engaña a alguien con otra persona del género opuesto al de la actual pareja. Pero esto se da perfectamente similar en el caso de los heterosexuales y homosexuales. De hecho, en proporción la infidelidad es más común en la comunidad heterosexual.

¿Qué es la pansexualidad?

Se define alguien pansexual a una persona que se siente atraída a TODOS los géneros humanos; en realidad es una forma más completa de la bisexualidad. Mientras la bisexualidad se limita a hombre y mujer, o masculino y femenino, hay casos donde sabemos hay transgéneros, hermafroditas y otras formas donde la gente prefiere no adjudicarse el masculino o el femenino. Están los llamados andrógenos, los intersexuales y personas neutras y “agender”. En lo personal se puede considerar como alguien bisexual para efectos de lo que se conoce como la realidad de que no hay un tercer género completamente irrelacionado a femenino o masculino; pero se respeta quien prefiera usar el término pansexual y no bisexual.

¿Qué es la asexualidad?

La asexualidad en realidad no es una orientación similar a las comunes ya descritas. La persona asexual no tiene ningún tipo de atracción sexual hacia hombres, mujeres o cualquier tipo de género humano. Por lo tanto, los asexuales carecemos de una atracción que nos lleve a fantasiar sexualmente o a querer tener intercurso sexual ya sea con un hombre o una mujer. Nada tiene que ver la asexualidad con no enamorarse y no necesariamente un asexual no tiene sexo; asexualidad no es celibato o abstinencia sexual.

¿Cómo es que existimos los asexuales? ¿No seremos personas sexuales reprimidas, con trauma o sencillamente estaremos locos?

La asexualidad no se reconoce profesionalmente como una orientación normal, desgraciadamente. Hay un movimiento fuerte sobre la visibilidad de la asexualidad liderado por un muchacho de San Francisco, California: David Jay. Poco a poco se ha ido dando a conocer sobre esta orientación que en realidad, es una realidad que conlleva diferentes tipos de personas y es quizá en este renglón donde podemos apreciar mejor las diferencias de las orientaciones sentimentales que describen a los humanos a la hora de establecer relaciones íntimas entre sí. No podemos confundir asexualidad como orientación con asexualidad como lo que se conoce en la biología como la capacidad de reproducirse de un organismo sin necesidad de interacción con otro organismo. Una persona asexual simplemente no tiene ese llamado, esa necesidad “biológica” que tiene el 97-99% de la humanidad de aparearse con otra persona para tener sexo. Un asexual puede vivir perfectamente sin tener sexo, por días, meses y años, incluso toda la vida, no se va a morir por eso, no se va a traumar y no se va a desesperar como en el caso de las personas sexuales.

¿Puede un asexual enamorarse?

Claro que sí. El enamoramiento no surge del deseo de tener sexo con alguien. Cuando una persona solicita los servicios de un escort o una prostituta, ahí no hay nada de amor. El cliente paga y la persona que se prostituye ofrece el servicio sexual. No hay amor por ningún sitio ahí. Igualmente sabemos de muchos rufianes que fingen amor a una mujer sin sentirlo y se ponen “románticos” hasta que logran el objetivo de tener sexo, después cambian y el “amor” desaparece. No hubo amor ahí. El enamoramiento surge cuando una persona demuestra un interés especial y sin un propósito premeditado, por lo que un asexual puede enamorarse de acuerdo a su orientación romántica; un asexual heterorromántico se comporta como un heterosexual, pero sin el deseo sexual; lo mismo un asexual homorromántico, birromántico o panromántico en analogía a un homosexual, bisexual y pansexual, respectivamente. También hay asexuales arrománticos, como yo; personas que no se pueden enamorar, que no sienten ninguna “necesidad” de incurrir en elementos románticos que son esenciales para la formación de una relación de pareja. En otras palabras, los asexuales arrománticos como yo somos los que estamos garantizados en que no podemos tener una relación de pareja, teóricamente.

¿Qué tipos de orientaciones sentimentales hay?

Ya hemos visto como no todo tipo de atracción tiene que verse desde la perspectiva “sexual”. Ya describimos como en las personas asexuales hay una gama de diversidad a la hora de entablar relaciones o no entablarlas según su preferencia sentimental. Un asexual heterorromántico puede formar una relación con una persona heterosexual y el grado de éxito de la relación radica en cuán flexible puede ser la parte asexual de ceder y ofrecer sexo a su pareja sexual así como la parte sexual no caer en el deseo enfermizo de sexo todo el tiempo tal que sea el sexo lo que nutra la relación. En lo personal entiendo que el sexo no puede ser la parte “core” de una relación de pareja, ya que el sexo es un elemento que de por sí es solo físico, y sería tanto como que una relación dependa de la cuenta bancaria o del tipo de carro que tenga una pareja.

Pero los asexuales arrománticos como el caso mío no necesariamente somos “robots” que no sentimos nada de atracción hacia otras personas. Por lo tanto hay una tercera y última forma de atracción a describir: la orientación platónica. El sentimiento platónico se conoce simplemente como la idealización secreta sobre otra persona. Si bien no tengo ningún deseo sexual o romántico (ganas de tener sexo, besar, acariciar, sentir el cuerpo de otra persona en mí) sí siento atracción platónica y me puede atraer una mujer al punto de ponerme nervioso en cierto grado o sentirme diferente y con ganas de actuar especial si me atrae. Algunas personas pueden pensar de nuevo en la “represión” y que una persona que solo se limita a tener atracción platónica no es completamente feliz y debe explorar más y expresar más sus sentimientos. En realidad es algo demasiado complejo por lo cual muchas personas no les gustan ser expresivos o fingir algo que no sienten o quieren sentir.

Yo confieso que el que ocho muchachas de manera corrida me rechazaran entre los años 1996 y 2009 contribuyó enormemente a que ya no sea una persona romántica. Fui de los que escribía cartas, daba flores, incluso una vez escribí un libro y todo (el libro se lo di a una maestra de español en décimo grado y nunca más lo pedí), fui detallista, invité a salir aunque si fui tímido hasta que la última me rechazó de manera hiriente y fulminante diciéndole a un amigo que yo la estaba asustando. Eso fue el inicio de un proceso que terminaría en mi apatía a lo romántico, aunque respeto quien lo sea y no lo veo tampoco como algo malo. A eso después se le añade las observaciones individuales que hecho de la mayoría de las parejas que conozco en el plano personal así como en los medios tanto a nivel de celebridades como otras personas conocidas pero que no están en la farándula per sé. Me volví arromántico porque es demasiado de muy poco lo que puedo ver en cuanto a “amor verdadero de pareja” y entiendo que no vale la pena el trabajo excesivo y que personalmente encuentro hasta ridículo que hay que tomar para lograr conseguirlo, además que al nunca haber tenido una relación me acostumbré a mi estado actual el cual se ha convertido en mi estado base, contrario a la mayoría cuyo estado base es el de estar con alguien (la mayoría de la gente que han tenido pareja y se deja, puede ser que estén un tiempo bien sin nadie pero generalmente después lo extrañan y se desestabilizan emocionalmente si no tienen a nadie, eso según he observado). Pero mi atracción platónica hacia las mujeres está ahí y seguirá ahí hasta el día de mi muerte. A estas alturas aunque socialmente he ido siendo un poco más “atractivo” (o sea hago amigos más fácilmente que antes, ello porque también han ocurrido otros cambios en mí que incluyen el volverme agnóstico luego de años perdidos en el cristianismo) generalmente estoy ya muy acostumbrado a mi vida solitaria y no hago daño a nadie por lo cual prefiero simplemente conservar amistades sin intención de llegar a nada más allá con nadie.

En conclusión, ¿es posible el respeto mundial en medio de lo compleja y diversa que es la naturaleza sentimental del ser humano?

Cuando uno se mantiene aferrado a creencias por miedo y temor, cuando se incrusta el fanatismo religioso es difícil poder lograr la armonía necesaria para respetar toda la diversidad que hay aunque en el carácter personal haya dudas sobre esta. La verdad es que tampoco ha habido una cooperación completa por parte de las minorías para que haya una aceptación como la que se desea. Ejemplo es cuando el homosexual Lance Bass (ex integrante de la banda N’SYNC) se hizo pasar antes como asexual, fortaleciendo un estereotipo equivocado de que los asexuales somos gays en el closet; así mismo muchos hombres que llegan a edades como la que tengo actualmente sin pareja y en efecto están envueltos en relaciones homosexuales, lo cual en sí no es malo pero indirectamente crea el estereotipo equivocado de que quienes llegamos a cierta edad especialmente si nunca hemos tenido una pareja del sexo opuesto pues es que somos necesariamente gays. Así también la cantidad de homofóbicos que eventualmente salen del closet e incluso, gente de las mismas comunidades minoritarias que se atacan entre sí, como un ignorante que ayer puso que era gay pero que les daban asco los bisexuales y que eran “patos de closet”. Los estereotipos son signo de gran inmadurez y en muchas ocasiones todos caemos en juzgar a otros en base a estereotipos inmaduros, por lo que todos debemos poner de nuestra parte para abrir totalmente nuestra mente.

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