Al final todos tenemos fe

La palabra fe para muchos implica creencia religiosa, especialmente en el cristianismo. Pero la fe es algo que no se limita a religiones: la fe es simplemente la necesidad de creer en algo. Entre muchas cosas que puede haber en ese “algo” se encuentra la religión pero también pueden ser muchas más cosas: como la familia, un amigo, una pareja, la humanidad en general, el gobierno, e incluso uno mismo entre otros. Yo diría que todos los seres humanos sí tenemos fe en algo.

Últimamente he debatido “fuertemente” con otros no-creyentes (en las religiones) como yo sobre el aspecto de ridiculizar las religiones; muchos se concentran en el contenido que yo denomino “banal” de las religiones: las figuras mitológicas, los libros sagrados, los cuerpos institucionales que regulan las religiones, y otros aspectos que no van a la raíz del gran problema que se da por las religiones; la verdad es que la raíz del problema del fanatismo e intolerancia religiosa que ha dado pie a guerras y conflictos a través de los siglos viene de la necesidad de creer en algo; al final, cuando ese algo no tiene relevancia real o probable, la gente opta por querer imponer su creencia improbable para sentirse que tiene validez, por lo que le añade unos toques que la hacen atractiva a la gente, o si no le añaden un toque de temor, que es como el cristianismo y el islam funcionan y han tenido acogida; se han vuelto las religiones más seguidas porque desde sus orígenes recurren al miedo para crecer. Y no son las únicas religiones que lo han hecho.

La mayoría de la gente no cree en Dios porque le da la gana. La verdad es que hay dos razones: miedo e/o indoctrinamiento. No, no creen en Dios (de X religión) porque les parece lógico. Una persona puede ser deísta sin tener que ser cristiana o musulmana, o de cualquier otra religión y creer en una energía suprema y sapiente en la cual creer sin darle nombres o características humanas como las que tienen la mayoría de las deidades específicas de las religiones conocidas. Pero cuando una persona defiende a tapa y fondo la existencia de un ser humanizado con unas características específicas (que en realidad han sido designadas para beneficio de los más listos y jaibos en las religiones) hay un miedo incrustado, o un indoctrinamiento severo y difícil de cuestionar o retar.

Pero los ateos tienen fe, solamente que no la tienen en religiones. Los ateos pueden enamorarse y para enamorarse se necesita fe. Todo aquello que requiera confiar en algo sin tener conocimiento claro y seguro de lo que es o representa, requiere de fe. Muchos tenemos fe en nuestros políticos a pesar de que hemos visto como nos fallan una y otra vez.

Muchos incluso confían ciegamiente en la ciencia. Se supone que la ciencia sea totalmente empírica y confiable, imparcial y neutral y libre de “bias”. El problema es que la ciencia que conocemos la estudian y trabajan los seres humanos, y todos sabemos a cierta edad que los humanos no están libres de bias, por lo que creer en la ciencia aunque tenga más sentido que los libros sagrados o filosofías de pensamiento, siempre requerirán de la fe.

El eterno debate entre teístas y ateístas se debe a que ninguna de las partes, en general, quiere dar “el beneficio de la duda”. Al igual que vemos aquí en PR el debate entre populares y novoprogresistas, o en Estados Unidos entre demócratas y republicanos, o en el ámbito de la economía entre capitalistas y socialistas, la mayoría de la gente se concentra en defender y ofender, y no en cuestionar y aprender. La actitud es “yo estoy bien y te toca a tí mostrarme que estoy mal”. Una actitud de arrogancia y prepotencia muy vista en todo tipo de fanáticos. El fanatismo es producto del miedo; la gente, por su orgullo, teme aceptar un posible error en su pensamiento porque siente que si lo acepta es un perdedor y que no tiene credibilidad. En el campo de lo místico y lo físico hay muchas cosas que podemos aprender y decidir si rechazar o aceptar, y tener argumentos sólidos y libres de bias para defenderlos; ¿pueden los humanos hacer eso, o siempre habrá una intervención del sentimiento y deseos internos a la hora de defender o rechazar ideas?

Sí, ateo: usted tiene fe. Si no tuviera fe, dudaría de todo, ni siquiera negaría porque negar sin pruebas consiste de fe: fe en que su suposición es cierta. Toda suposición por la que nos inclinemos y defendamos requiere de la fe. Usted tiene fe cuando cree en la ciencia en su totalidad. Usted tiene fe cuando confía en expertos, porque los expertos no dejan de ser humanos y por lo tanto no podemos estar seguros de que no mienten por algún lado. Observe que muchos “letrados” les da con ser corruptos, no piense que la preparación académica o experiencia de trabajo le quita lo humano. El humano falla, a veces adrede por lo que usted para todos los efectos, tiene que tener fe hasta que pueda probar que la persona realmente es confiable o no lo es. Si usted tiene pruebas de algo, estas deben ser incontrovertibles para que entonces se diga que usted no tiene fe y si está seguro de algo. Todas las personas que se enamoran, tienen fe. Ateos, creyentes y agnósticos por igual; ustedes saben que hay gente al principio todo es color de rosa y es solo cuestión de tiempo para mostrar su realidad, que puede ser que de verdad son personas sinceras o son rufianes que solo quieren usar a otros. Yo tengo fe en algo, y todos ustedes también.

Ahora, para terminar este artículo quisiera opinar un poco sobre una opinión que tienen muchos ateos sobre el no tener que respetar las creencias de los religiosos. Creo que el problema está cuando no se separa el fanatismo religioso del “contenido” de las religiones. Ayer se celebró lo que se llama el día internacional de la blasfemia, en el que se quiere enforzar el hecho de que las religiones no deben ser impuestas a los ciudadanos. Varias personas pusieron memes y fotos que bueno, algunas me parecen (con todo respeto) inmaduras y que se rebajan al nivel de los fanáticos religiosos; otras pues tenían un mensaje un poco más liviano y pasable e incluso fotos cómicas, una la cual yo mismo compartí en el wall de Facebook de una amiga. Al punto: el contenido de las religiones no tiene nada que ver con el fanatismo religioso. Recuerden que la necesidad de la fe es innata en prácticamente todos los humanos y la mayoría no acepta la idea de un mundo accidental. Es la realidad y esto es probado con el hecho de que casi todas las culturas han servido o tenido alguna creencia en alguna forma de deidad. No significa que hayan deidades, pero si que hay una búsqueda de conocimiento que mientras no se tiene la gente prefiere asociar con ideas supernaturales e imaginarias. En la medida que las personas lo hagan sin forzarlo u obligarlo, no veo cual es el problema. Ciertamente las religiones en general a través de la historia han probado ser nefastas y entiendo perfectamente el deseo ateísta de que no existiese la religión, pero ¿la cosa realmente cambiaría si se eliminaran las religiones? Posiblemente se formarán nuevas corrientes filosóficas pues la religión es una forma de aplicar la filosofía, lo único que recurre a elementos que no pueden ser probados o analizados empíricamente. Si los cristianos, digamos, decidieran que van a respetar total y absolutamente la separación de iglesia y estado, no se meten más con los homosexuales, no tapan ni cubren más casos de pedofilia y trabajan arduamente para ser lo menos hipócritas y falsos posibles, yo diría que simplemente los dejemos que crean en lo que deseen. Que sigan orando, congregándose y hacer sus cuestiones en paz. Por lo tanto, si vamos a trabajar en contra de algo de que poseen las religiones no es el contenido de estas. No es poniendo fotos de Jesús en una situación vulgar, o llamadas imágenes herejes; no vamos a deconvertir ni siquiera vamos a hacer pensar a los creyentes de esta manera. Si no queremos que lo religiosos creen un estereotipo equivocado del ateísmo y la no creencia, debemos de dar el ejemplo. Creo que es mejor concentrarnos en el problema contundente que hay en las religiones: la falsedad, la hipocresía, la mentira, la falta de respeto al laicismo, el discrimen, y el estereotipo esperado de que todos tenemos que creer en un ser imaginario o que no se puede probar que existe. Si los creyentes son realmente felices creyendo en Dios, no deben estar preocupándose por lo que hace el que no cree o el que no sigue los estándares esperados del cristianismo, si no perjudica ni causa daño. Más tienen que preocuparse por bregar con el festival de pedófilos, pederastas, hipócritas y estafadores que abundan en demasía en su su institución. Lo mismo aplica a otras religiones como el Islam.

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