¿Se puede ser buena persona si no se cree en Dios?

Una de las cosas que se nos da a entender por medio de la enseñanza del cristianismo, y posiblemente del islam y otras religiones similares, es que una persona no puede ser buena si niega a su dios específico. Desde niños, los padres religiosos infunden en sus hijos una creencia en su religión que éstos, la mayoría, igualan la bondad y la decencia con su fe religiosa. En otras palabras, una persona que no está bajo el manto de la religión no puede ser buena porque “no tiene reglas” (excepto aquellas que son leyes hechas por el hombre).

Sin embargo, si observamos el comportamiento de los religiosos fundamentalistas, éstos no se comportan precisamente como si tuvieran algún tipo de bondad que los caracterice. Se destacan por la falta de compasión, la arrogancia, la creidez, la avaricia, los prejuicios, la grosería y otros aspectos nada positivos. Se supone que los fundamentalistas son los más que se afincan a su creencia, pero sus características no los definen como buenas personas.

Por lo tanto, vemos algo así como un oxímoron entre las religiones y el aspecto de la decencia y la bondad. Y lo cierto es que no debe ser extraño que en los confines más profundos del fundamentalismo en realidad lo que hay es conveniencia y falsedad. Los fundamentalistas religiosos han causado genocidios y todo tipo de problemas a lo largo de la historia y por ejemplo en el caso del fundamentalismo cristiano, lo que se dio en la Edad Oscura continuaría si no hubiese habido una “rebelión” por parte de un grupo moderado que no estaba de acuerdo y si no se hubiera decidido separar la religión del estado.

En realidad, ni se tiene que ser religioso para ser bueno, ni ateísta para ser malo. Ninguna de las dos tiene relación con el bien y el mal. Así hay como hay cristianos buenos, respetuosos y compasivos, los hay ateos; y hay ateos malos así como cristianos malos y con corazón oscuro.

El problema está en condicionar la bondad, y es lo que se ve en las religiones: “se bueno para que papito Dios te premie en la vida”. Hay miles de personas que han hecho el bien, predominantemente, en la vida, y hoy día están en la cárcel, deambulando, divorciados, desempleados o han terminado en una situación negativa. Como he dicho en otros artículos, no hay premios garantizados por ser buena persona. No hay nada que te garantice que recibirás una bendición si donas para una causa benéfica, o si ayudas a tus semejantes con frecuencia. Si te enamoras de una persona y eres detallista, amable, simpático/a y respetuoso/a, no necesariamente esa persona te va a corresponder. En el cristianismo se suele criar a la gente con la mentalidad falsa de la bendición garantizada si haces el bien, y el castigo o “paga” si haces el mal. Hay miles de personas malas que han tenido éxito en la vida, que se han salido con la suya, que han hecho cosas inimaginablemente terribles y mueren en paz y en tranquilidad e incluso son recordadas con respeto. Ejemplo es el que celebre un día de “Colón” cuando ese hombre y su grupo ocasionaron dolor a miles y miles de indígenas a lo largo del continente americano. Claro, algunos sabemos y esto y no lo admiramos. Nosotros los puertorriqueños somos una mezcla de tres razas, y llamamos “madre patria” a la peor de las tres en términos de la historia de la invasión americana. Y un detalle interesantes es que estos invasores eran cristianos.

Por lo tanto, es una falacia aborrente que ser bueno requiera ser cristiano. Oimos en los medios a cada rato hablar de los valores cristianos. Los valores cristianos son una mentira. No existen valores cristianos, porque los valores cristianos son realmente valores (sin más nada) y generalmente son compartidas entre todas las religiones, filosofías y líneas de pensamiento que promueven un tipo de orden. La moralidad no se limita a una religión; el principio básico de los valores es el respeto al prójimo y esto no requiere para nada de ser cristiano.

Este mundo sería un lugar de paz si simplemente desistimos de imponer nuestro criterio y querer controlar a los demás para que estén de acuerdo con nosotros. Siempre habrá gente que se va a oponer a lo que uno piensa, por más altruista que uno sea. ¿Saben cuantas personas han diferido conmigo, tanto cuando era cristiano como ahora? Y todos hemos tenidos detractores, pero normalmente no podemos simplemente respetar a los demás. Queremos imponernos. Y usamos el estado para hacerlo. Implantamos leyes donde un sector se ve obligado a estar de acuerdo con algo que no tiene sentido. Ejemplo es que en esta isla cundida de males sociales, asesinatos, divorcios y desempleo a tutiplén se insista en que se mantenga ilegal la marihuana, una planta de la naturaleza que se ha probado no crea ningún daño que sea mayor al que provoca el alcohol (o sea, en exceso). Se nos ha incrustado desde niños con la idea de que es mala, de que es dañina (y puede que lo sea, si se consume en demasía como practicamente todo) y los que no estamos de acuerdo con esa mentalidad no podemos usarla para curar a personas que la pueden necesitar para propósitos MEDICINALES siquiera.

Ser ateísta (cuando menciono ateísta me refiero no solo a los ateos sino a toda persona que siga una línea que tiende a no seguir deidades) no significa ser malo. Los ateístas pueden donar, pueden hacer obras comunitarias, pueden hacer marchas en favor de enfermos de cáncer; puede criar a sus hijos con una base de respeto y de consideración a los demás; por que al final, lo que determina si eres una buena persona o no es si eres capaz de respetar el pensamiento de los demás, aunque no estés de acuerdo. Un ateo puede ser así y de hecho hay muchos ateos así. No eres buena persona cuando hablas de una manera que otros se sienten ofendidos por sus ideas.

¿Cuál es el beneficio de ser bueno si no se cree en Dios, en un cielo, en un nirvana, o en algún tipo de premio sobrenatural? Simple: un mundo con mayor armonía. Que puedas ir a cualquier parte del mundo sin que tengas problemas significativos con nadie. Que puedas hablar con alguien de otra religión sin caer en un dime y direte que termine en una tragedia. Que hayan menos conflictos en las escuelas, en los trabajos, incluso en iglesias y centros sociales. Que veamos menos homofobia, menos xenofobia, menos necedad en los foros cibernéticos. Un mundo así sería maravilloso. Eso es ser bueno. Respetar a quien respeta. Ser bueno para agradar a una deidad incluso puede ser hasta una especie de chantaje, una bondad falsa, que no es pura, que no es creíble.

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