Sobre la pena de muerte: ¿Es práctica y necesaria?

Esta semana ha sido fatídica para el pueblo de Puerto Rico con un incidente aislado (o sea que no es común, de hecho es muy raro este tipo de incidentes en la isla, el último de esta índole fue hace unos años en el municipio de Florida en un día de año nuevo, en el 2011) en el que dos hombres mataron a una familia compuesta por un hombre, su mujer y su suegra y posteriormente a uno de sus hijos durante un secuestro, y el intento de asesinato del único sobreviviente y el menor de todos. Cada uno de nosotros que nos hemos recreado o creado una “dramatización” en nuestra mente de todo el escenario, hemos reaccionado con coraje, indignación y deseo de justicia contra estos hombres, que afortunadamente por lo menos, ya no están en la libre comunidad.

Puerto Rico, al igual que muchos otros lugares en el mundo, sufre muchos problemas de índole mental y emocional en cuanto a su ciudadanía se refiere. Podemos ahora tratar de encontrar una explicación para todo este evento: uno de los victimarios le debía dinero a una de las víctimas de una renta. Surgen preguntas como: ¿Qué sucedió? ¿Enloqueció el victimario? Y si la cosa fue con uno solo de ellos, ¿por qué desató en una masacre?

Ninguna pregunta justifica o minimiza el grave crimen cometido por estos dos individuos. Pero si podemos encontrar una versión que explique una “razón” para este suceso, podemos buscar una solución para evitar dentro de lo posible que se repita algo como esto en el futuro, pues en esta ocasión sucedió con ellos, pero en el futuro puedo ser yo, o usted quien me lee o cualquiera. Nadie está exento de la ola criminal y de la maldad que impera en nuestro mundo. Si determinamos por ejemplo que el victimario, en teoría, hizo esto porque estaba muy enojado por estar a punto se quedar en la calle y decidió vengarse porque a lo mejor a su criterio el arrendador era un mezquino que no tenía compasión por él entonces tenemos dos problemas: la inhabilidad de respetar un contrato o un acuerdo y el elemento de que tenemos serios problemas con el desempleo y con el costo de vida, cosas de las cuales he hablando en otros artículos y pueden referirse a ellos para más detalles.

Pero esta tragedia tiene unos elementos de morbosidad que no podemos despreciar. No existe ninguna razón válida ni comprensible para que esto sucediera. Y menos en Puerto Rico donde es más fácil encontrar algún tipo de techo en caso de quedar sin un hogar. Pero lo que me perturba y me inquieta aún par de días de este suceso es la odisea del jovencito. Es como si en realidad esto del deshaucio no fuera la verdadera razón para la masacre. En un caso criminal común, generalmente solo habría una víctima- el propietario de la vivienda. Los bancos y el sistema en general aquí en Puerto Rico y en Estados Unidos tienen total control sobre su hogar. Si el dueño de la casa tenía que pagar por ella el inquilino TENÍA que pagar para evitar que el dueño de la casa tuviese problemas de pago al banco. No necesariamente a juicio del victimario el dueño quería sacarlo porque era avaro, malo, etc. y todo lo que QUIZÁ desató en el coraje que se salió de control (si es que fue eso). Pero aún si hubiera sido un acto de mala fe, la solución no es tomar la decisión tan absurda y estúpida de matarlo y aparte matar a su familia y causar un sufrimiento que es de todo el pueblo porque todos nos identificamos con ese joven que quedó solo y aparte tiene ese recuerdo que lo acompañará hasta la hora de su muerte y que de no ser tratado puede terminar en un deseo de venganza que pueda llevarlo por el camino equivocado; la depresión profunda, una actitud de misantropía total o el suicidio entre otros.

La reacción del pueblo ha sido prácticamente unánime en que merecen ser castigados con las penas máximas posibles. Unos los quieren ver podrirse en la cárcel, otros quieren que los maten. Ambos son sentimientos totalmente entendibles ante la magnitud de la tragedia y a menos que usted no ame a su familia, si a su familia le pasa algo como a esta familia, usted posiblemente querrá ver una justicia contundente. Ni la religión ni la cultura ni nada podrá evitar que usted sienta una tristeza grande y desee ver que el crimen sea vengado de alguna forma- o sea que se ajusticie a los victimarios.

Y es aquí donde vamos al tema de la pena de muerte. Contrario a asuntos como la homosexualidad, el aborto, la eutanasia y la legalización de la droga que generalmente son los fundamentalistas y un número despreciables de otros grupos los que están en contra, la pena de muerte tiene oposición de todo tipo de gente. De hecho, normalmente los grupos seculares no la aprueban, es por eso que en lugares como Europa, Canadá y otros la pena de muerte fue abolida. ¿Por qué?

ELEMENTOS HUMANITARIOS

Si hay un argumento que me choca bastante de algunos oponentes a la pena de muerte es la pena, o lástima que sienten por los que cometen crímenes atroces. Hay personas que por seguir el status quo y sin analizar ni cuestionar entienden que la vida es un derecho inalienable. Que aunque una persona cometa un genocidio, “sigue siendo una vida y hay unos derechos que nunca los va a perder”. Este es el elemento que se ve en el sector fundamentalista pero también se ve en algunos seculares que aunque no siguen dogmas si siguen elementos legales para sustentar su oposición basado en los derechos humanos, pero sin explicar una razón convincente de por qué los mantienen aunque se los arrebaten a otros. Este elemento también incluye la teoría del background de los victimarios de un crimen horrendo: si fueron abusados de algún modo, si les pasó algo en la vida que los llevó a tomar una actitud rebelde y criminal y terminan cometiendo estos actos. Debemos recordar que aunque muchas veces esto sucede, las personas alrededor no tienen que pagar por las situaciones que pasan otros porque no tienen la culpa.

Pero usted puede decirme: “en parte la sociedad sí tiene la culpa, porque votan por personas que son las que implementan medidas que afectan a la ciudadanía; todo sube, el desempleo aumenta, la vida se vuelve más compleja” y se busca victimizar totalmente al victimario de un crimen atroz; se le busca que se vea como una persona que está teniendo problemas emocionales y mentales que no le permiten pensar con cautela y mesurada. En parte yo comprendo esto, pero también recreo el evento de la tragedia y me pregunto: ¿las víctimas de este crimen tienen que ver con el mal social? A veces tenemos la mala costumbre de buscar alguna justificación ante un evento injustificable. Vamos a recordar en el 2012, cuando ocurrió el horrible asesinato del publicista Jose E. López Saladín: Kobbo Santarrosa, en su personaje de La Comay, hizo la siguiente expresión: ¿se buscó eso el publicista? Esta expresión que en su naturaleza efectivamente es inapropiada ocasionó una molestia que culminó con la salida del programa SuperXclusivo, el programa #1 de Puerto Rico desde principios de 2000 hasta finales del 2012 para un total de 13 años, más un año en Telemundo con un programa semanal y un segmento en el show de mediodía, para un total de 14 años. Independientemente de que X persona esté haciendo algo que no sea lo más prudente: que te quemen vivo, que te ejecuten y te tiren por un puente, etc. es totalmente morboso, innecesario y no deja de ser un crimen atroz. Por tanto el argumento de la humanidad y la compasión para no estar de acuerdo para la pena de muerte no tienen, en mi opinión personal, un componente de razonabilidad para oponerse. Pero cada quien al final entiende si usa este elemento para oponerse o no.

ELEMENTOS DE SALUD MENTAL

Supongamos que una persona que padece de sus facultades mentales, que sufre de bipolaridad, esquizofrenia, algún tipo de impedimento mental de todo tipo, mata a otra persona. El crimen puede ser algo espantoso, algo terrible. En el 2008 en Canadá, un hombre atacó súbitamente a un muchacho en una guagua Greyhound y luego matarlo empezó a picarlo y a comerse partes de la víctima, en presencia horrorosa de los demás. Un escenario grotesco, sacado de alguna película de horror. Hace poco un hombre en New York de forma súbita, decidió lanzar a un total desconocido que iba con su esposa a las rieles del subway, el cual lo mató horropilantemente en presencia de su esposa. Hemos visto varios casos de tiroteos y masacres masivas como pasó en Santa Bárbara con un muchacho que estaba desajustado por “ser rechazado por las mujeres” y el otro muchacho que decidió matar a varios niños en una escuela en Connecticut, EU. Todos estos crímenes fueron cometidos por pacientes de salud mental. Cuando una persona tiene este problema, ¿se justifica la pena de muerte?

En estos casos hay unos elementos evidentes de “falta de voluntad”: no se está haciendo el acto concientemente. Por más terrible, por más horrendo que son este tipo de casos, el encontrar padecimientos mentales sí excusa a los victimarios, porque sencillamente el elemento de intención no existe. Lo que hay es un total deterioro mental que no se atendió. Nótese que la mayoría de esta gente se suicidó posteriormente. Por más rabia y coraje que nos causa la naturaleza de estos crímenes, la intención conciente de hacerlo está ausente, por lo que en este caso de estar vivos la solución es ser internado involuntariamiente en un sanatorio mental. Aquí no se justifica la pena de muerte.

ELEMENTOS DE TECNICISMO

La pena de muerte varía de país en país y por diferentes razones. En lugares como el mundo islámico, la pena de muerte no se limita a asesinatos violentos; el adulterio, la blasfemia al Islam y la simple expresión de ideas contra el Islam también son penados por la pena de muerte. Obviamente en mi opinión nada de esto lo justifica, y es por eso que más adelante en los elementos de imperfecciones humanas explicaré mi oposición a la pena de muerte en todo tipo de delitos que no envuelva un sufrimiento humano masivo. En Estados Unidos como está el sistema, la pena de muerte conlleva un proceso sumamente lento, impráctico y costoso. Se gasta más dinero en decidir la ejecución de una persona que en mantenerla toda la vida en la cárcel. Los criminales que se exponen a esta pena pueden apelar indefinidamente hasta que algún tipo de sentencia final e inapelable se de, y esto puede tardar años. Evaluar la salud mental del criminal, determinar si fue voluntario, si hay unos motivos que puedan convertir el crimen de uno que amerita la pena capital en uno que no la merezca, etc. pueden hacer el proceso tedioso, aparte del principal problema que enfrenta la pena de muerte, una imperfección causada por el tecnicismo.

ELEMENTOS DE IMPERFECCIÓN

Estos son los elementos que tienen más validez razonable a la hora de oponerse a la pena de muerte: la posibilidad de que una persona inocente sea enjuiciada y ejecutada. Cuando consideramos los elementos de salud mental, y los elementos de tecnicismo, la imperfección es muy probable. Cuando ocurre un crimen horrendo y no hay admisión de culpa, apoyada por pruebas incontrovertibles, algun video que confirme que esa persona fue la que cometió en crimen, la pena de muerte no es el mejor elemento de juicio. De hecho, las admisiones de culpa en sí no garantizan que sean culpables porque sabemos que estos procesos y tecnicismos que hay en la cuestión de derecho son tan protocolares y en algunos casos obsoletos, que los abogados aconsejan a los que se defienden de la culpabilidad de un crimen que se declaren culpables, ya sea para cumplir penas menores o por considerar que la admisión en sí los librará. Si esto pasa y un jurado mantiene la sentencia de muerte, estamos hablando que una persona inocente está siendo ya enlistada para ser ejecutada. Esto significa que la pena de muerte, en terminos de lo jurídico en Estados Unidos, está muy mal implantado. Y volviendo a casos como el mundo islámico, ejecutar a alguien por razones religiosas es descabellado. Las religiones no son elementos finales que no pueden ser cuestionadas. Ejecutar a alguien por no aceptar el Islam es tan absurdo como ejecutar a alguien por no aceptar la historia de Harry Potter.

Hay unos elementos de morbosidad humana en algunas personas que favorecen la pena de muerte- especialmente por razones como traición y sedición. Puede usarse aparte para personas de ciertos aspectos demográficos específicos: es muy, pero muy poco probable que alguien rico termine en el corredor de la muerte, sea cual sea el delito cometido. Sabemos que hay personas muy malas que pueden inventar historias para lastimar y poner en peligro la vida de otras por puro despecho e implantar la pena de muerte podría ser una navaja de doble filo para esto. Para un caso como la masacre de Guaynabo teóricamente estaria de acuerdo con la pena de muerte para ambos victimarios, porque al momento no se encuentra razón para elementos de imperfección, tecnicisimo o salud mental que lo pongan en duda; ya todo está confirmado con elementos físicos en adición a la admición de culpa. ¿Pero será peligroso implantar la pena de muerte tal que en un futuro se aplique a alguien que no la merece?

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