La necesidad de una autoridad sobre las personas

Desde que el ser humano alcanzó un nivel bastante avanzado de adaptación a nuestro mundo, hemos funcionado de forma jerárquica, tal que hay un orden para controlar la población. Y en ciertos aspectos, esta autoridad teóricamente es necesaria. Si no tuviésemos un control, el ser humano como ser egoísta no compartiría los recursos que tenemos con los demás. Por siglos, el mayor controlador en este sentido ha sido el dinero. Si todo fuese gratis, la gente pelearía por los recursos. Imagínense que una aerolínea dijera hoy “Viajes para Europa gratis”. Sencillamente se formaría un caos en el aeropuerto. Lo mismo si un supermercado anunciara que regalará la comida por un día. En un lugar donde hayan miles de personas esto sería catastrófico. Como saben, la comida no se puede crear con magia, y si se agotara toda la comida que hay sencillamente las consecuencias serían nefastas. Sin los recursos para volver a tener comida rápido no están presentes, no podríamos imaginar lo que sucederá. El control es necesario en ciertos aspectos para evitar situaciones indeseables.

Pero tener una autoridad también implica unos riesgos, y estos riesgos es lo que he hemos visto en la mayoría de las sociedades en el globo: si hablamos de un gobierno, no podemos olvidar que consiste de humanos, los cuales no dejan de ser egoístas en general. Cuando una o varias personas (un grupo pequeño en comparación a la totalidad de la población) ejerce un control, normalmente se sentirá superior y con deseos de incurrir en un comportamiento, digamos, dictatorial o totalitario. El concepto de la democracia en teoría es imposible en una sociedad humana porque siempre hay un aspecto de control en el cual se quiere imponer algo a la sociedad. Ejemplo es lo que vimos ayer con el impuesto al petróleo aprobado en la Cámara de Representantes de Puerto Rico. Practicamente nadie lo quería, pero el peor gobernador que ha tenido la isla del Partido Popular Democrático declaró que era necesario y llegó a tener el descaro de decir que ahora que ha bajado el costo de la gasolina era el momento, aprovechándose de la ingenuidad de un pueblo fanático que se queja pero siempre termina votando por la misma basura cada cuatro años, pues el costo del petróleo no es algo que una vez baja no sube; en el año 2008 la gasolina llegó a costar cerca de $1.50 por galón en Estados Unidos, y en 2011 se había trepado a casi $4.00 por galón. Esto es un ejemplo de como una autoridad no respeta la voluntad de los subordinados, de cómo el concepto de liderazgo no existe y sí un concepto de dictadura que se disfraza y adorna de tal manera que el pueblo no se da cuenta de que están siendo abusados.

Ciertamente hay veces en que medidas que no son del agrado de la gente deben ser tomadas, el problema es cuando esas medidas no surten ningún efecto al final. Volviendo al impuesto al petróleo, hay personas que defienden este enésimo aumento en los últimos 6 años porque la economía está muy mala y hay que generar ingresos. Llevamos oyendo eso y es muy obvio, digo, para una mente inteligente, que ya esto es una excusa. Es como un hombre que engaña repetidamente a su mujer y ésta lo perdona tontamente creyendo en que “esta vez no te engaño más”. Un ciclo abusivo en el cual se puede decir que la culpa de que el gobierno siga asumiendo posturas abusivas es de nosotros, por no sentar cabeza y solo quejarnos. Pero miren que serios somos, cuando le ponemos apodos graciosos a estos abusos: crudita, ivutazo, etc. ¿Cómo pretendemos que el gobierno tome en serio nuestras quejas si no actuamos en serio? Cualquier persona que piense que el dinero de este impuesto se va a usar como se debe con esta gente que lleva 40 años y un poco más destruyendo la economía y estabilidad de Puerto Rico, o padece de sus facultades mentales o hay una agenda escondida que conoce que le beneficiará personalmente. Es obvio que dentro de un tiempo, la Autoridad de Carreteras tendrá que declararse en quiebra ya que el dinero del impuesto será usado para aumentos de salarios, viajes pomposos y toda clase de despilfarro como ha sido en los últimos 40 años.

Esto es un ejemplo como no tener una anarquía no significa evitar problemas, pero pensemos: ¿qué es mejor, la anarquía total o seguir con este modelo? Existen soluciones para no tener que incurrir en la anarquía pues esta es la peor de las opciones en práctica: la humanidad no puede funcionar, lamentablemente, sin dirección. Es en la vida personal y muchas veces no se puede, imaginen un pueblo entero, sin ley, sin un elemento de control que evite guerras civiles constantes, matanzas y atracos. La anarquía no puede ser nunca la solución. El humano podrá ser supuestamente inteligente y tener capacidad de razonamiento, pero nuestro instinto animal, aún miles de años después de nuestro último avance significativo en la evolución, sigue siendo generalmente más poderoso y en una anarquía esto desembocará en un desastre en el que desearemos volver a tener un gobierno corrupto controlándonos y abusándonos.

Vuelvo a decirlo, desarrollar el intelecto es vital para una sociedad menos corrupta y donde nos demos a respetar a la vez que seguimos respetando la autoridad necesaria para evitar una anarquía. En Puerto Rico tenemos muy pocas personas intelectuales en el gobierno. La mayoría tiene altos niveles de fundamentalismo, se oponen a ciertos avances en los derechos humanos, y a la vez nos han mostrado que no son confiables; podemos mejorar eso y ya he dado varias ideas al respecto en otros artículos.

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