Paternidad después de la mayoría de edad; los límites

Muchas veces veo a la gente queriendo tener hijos como si fueran algo así como una especie de mascotas; seres que serán siempre de su propiedad y que siempre tendrán alguna forma de autoridad sobre ellos. Legalmente sabemos que una vez una persona cumple los 18 años de edad (en la mayoría de los países, aunque en otros es un poco más tarde) se convierte en adulto para todos los efectos: pueden ir a la mayoría de los lugares y hacer prácticamente todo lo que quieran sin permiso o consentimiento legal de sus padres. Pero en nuestra cultura latina, y especialmente a consecuencia de (de nuevo, el dichoso estorbo de siempre) la influencia fundamentalista religiosa, en la realidad existen muchos padres que van más allá tratando de dominar y gobernar la vida a sus hijos: que carrera seguir, que tipo de pareja tener, donde vivir, etc.

Sin duda en estos tiempos de economía crítica en la cual conseguir un trabajo es difícil, criar hijos es costoso, y donde simplemente la carencia de experiencia en ciertas cosas de la vida adulta no conviene que los hijos después de haber cumplido la mayoría de edad no se lleven con sus padres, hay que entender que romper lazos familiares puede ser una desventaja pero al mismo tiempo esto no se debe o mejor dicho, puede usar como un elemento de chantaje por parte de los padres para seguir controlando y gobernando la vida de sus hijos. Después de la mayoría de edad, los padres pueden seguir dando consejos, ayudar, cooperar con sus hijos pero técnicamente no pueden ordenarles nada, así como no tienen ninguna obligación legal con ellos. Puede sonar injusto pero sí- un padre puede echarte de la casa después de los 18 años por la razón que sea o sin razón, aunque obviamente un buen padre o una buena madre no haría eso (pero se entiende que si un hijo tiene un ingreso económico estable debe asumir las riendas de su vida como la naturaleza lo dicta).

Voy a usar varios ejemplos de situaciones que aunque no he vivido personalmente si las he visto en personas que conozco o he visto en los medios: padres que no aceptan a sus hijos gays, padres que quieren decidir parejas a sus hijos, y padres que se envuelven en todas las decisiones que toman los hijos, a veces haciéndoles cambiar de parecer, así como padres que rechazan a sus hijos por ser ateos o seguir una religión que no es la de ellos. Esto me recuerda la escena de God’s Not Dead en la cual un padre musulmán echa de la casa a su hija por haberse convertido al cristianismo. Las religiones pueden y posiblemente son la fuente principal de los desacuerdos entre padres e hijos que tienen ideas diferentes y el cual una de las partes quiere imponerse sobre la otra. En Puerto Rico, ser cualquier cosa que no sea ser cristiano se ve como “terrible” y “triste” y la influencia es tan y tan negativa que se han roto lazos familiares a consecuencias de esas diferencias. Hijos que les confiesan a sus padres que son homosexuales o ateos, y estos reaccionan como si les hubieran confesado que mataron o violaron a alguien, cuando ambos son posturas naturales y/o respetables. ¿Le gustaría a una persona cristiana que yo le dijera que está mal de la cabeza por creer en un libro con alto contenido de misoginia, genocidio y disparates y por creer neciamente que su creencia es la única verdadera cuando hay cientos de religiones en el mundo que difieren? No creo… Pues lo mismo pasa con el ateísmo: no hay ningún derecho en cuanto a respeto se refiere a hacerle creer a un ateo que está loco por creer que todo lo que existe es un posible accidente. Ambas posturas tienen su oposición y su aceptación y lo que hay que hacer es aprender a respetar y convivir, si no hay forma que un padre religioso pueda llevarse con un hijo ateo, mejor es que ambos eviten el tema de la religión cuando compartan entre ellos. Y he visto también casos de hijos homosexuales que cuando se casan los padres no asisten a la boda o si asisten van con rostros de frustración, y todo por la influencia religiosa. Se nos enseña que lo ÚNICO aceptable es papá y mamá y que ambos sean creyentes en la deidad del cristianismo.

También está el padre hipócrita que quiere una pareja específica para su hijo. Y esto se ve mucho en padres con hijas. Después que fueron tremendos mujeriegos y enfermos sexuales en su juventud, una vez “sientan cabeza” y se casan y tienen una hija entonces cuando esta llega a la adolescencia y a la mayoría de edad no quiere novios que fueron como él para ella. Vamos a ser sinceros- la inmensa mayoría de los varones en edades pubertas y en los primeros años de la mayoría de edad no son maduros y solo piensan en cosas que no tienen realmente ninguna relevancia. Y en medio de esta sociedad hipersexualizada es muy esperable que su prioridad en una relación de pareja sea el sexo. Usted como padre puede darle el mejor consejo a su hija- pero si ella es mayor de edad, no intente obligarla a tener a un novio sacado del monasterio y mucho menos “virgen”; la inmensa mayoría de los seres humanos dejan de ser virgenes a los 20 años y cuidado si antes. El puritanismo no es mas que hipocresía y una gran estupidez. Definitivamente hay que cuidarse y ser responsable, pero perfección es imposible. La mayoría de los humanos quieren tener pareja y no pueden ser absolutamente inflexibles porque si no, nunca la van a tener. He conocido casos de gente que en contra de su deseo, nunca tuvieron pareja porque aún a edades ya más allá de la mayoría de edad (30, 40 años) sus padres seguían espantándoles las parejas a sus hijos, buscandoles o esperando “la pareja perfecta”.

Si su hijo o hija es homosexual- ACÉPTELO. Qué vergüenza que por creencias religiosas usted decida cortar su relación con quien existe gracias a usted, mientras que su deidad no se sabe si existe. Entienda que no es una elección, es absurdo que una persona que se siente atraída a un género decida sentirse atraída por el otro. Abra su mente porque estamos en unos tiempos difíciles y cualquier podría necesitar de su apoyo aún después de la mayoría de edad- porque se quede sin trabajo, porque tenga problemas de salud, o por cualquier cosa y cuando piense en sus padres, debería pensar en gente con quien puede contar. Si su hijo decide vender drogas o hacer algo inmoral entonces ya eso es otra cosa, pero que sea homosexual, ateo, que tenga una pareja que no es virgen o que tiene mentalidad liberal, o que decida tomar una carrera que no es quizá lo que usted en su preferencia personal no prefiere entre otras cosas, esto no puede ser razón para el rechazo. Solo logrará que su hijo sienta resentimiento y miedo por usted, y no amor. La ley le permite criarlo como desee hasta que tienen 18 años, pero sepa que son seres humanos independientes que a la larga tomarán su camino y usted no tiene que sentirse responsable por las decisiones que tomen estos después que pasen la mayoría de edad.

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