Las telenovelas: ¿qué enseñan?

Lo admito: fui novelero en el pasado. Y la última “novela” que vi fue hace tres años (relativamente completa excepto el principio), La Reina del Sur. Claro, se considera “novela” para propósitos de mercadeo ya que las novelas (el nombre) siguen teniendo una alta audiencia y decir que era una mini serie no hubiera hecho que tuviera la alta audiencia que tuvo. Claro, esta “novela”, aunque no es la única de su estilo (han habido otras como Sin Tetas no hay Paraíso, El Señor de los Cielos, Las Muñecas de la Mafia, etc.) no la considera como parte de las que pienso criticar fuertemente en este artículo, pues son más representativas de la realidad dura y cruel de la vida, muchas han tenido finales realistas (aunque algunas que se basan en historias de la vida real son alteradas para no afectar a las personas en las cuales se basaron estas series) y tienen temáticas que atraen porque varían.

Pero ahora voy con la telenovelas estilo cuentos de hadas, con tramas absurdos, elementos repetivos y que ya más que suspenso lo que causan es risa:

1. Secretos familiares (“Yo soy tu padre”; “¡Nooooooo!) (Posiblemente la historia pionera en esto fue Star Wars, ja ja ja)

2. Mujer pobre se enamora de hombre rico

3. Hombre se enamora de mujer en menos de un segundo; la ve y queda petrificado como si hubiera presenciado un elemento paranormal

4. Infidelidad y perdón constante (de esto hablo más adelante)

5. La dichosa boda al final. Me caso en ná… 90% de las novelas terminan con una dichosa boda…

Como muchos tipos de programas, las novelas realmente son para entretener. Novelas que vi y que en su momento me gustaron incluyen Guadalupe, la cual me interesó cuando el personaje interpretado por el llorón de Eduardo Yáñez botó de la casa a su mujer Guadalupe, interpretado por Adela Noriega y cuya trama fue TODA basada en él llorando y suplicando el perdón de ella, no estando en ningún momento en buenos términos hasta el capítulo final; Cara Sucia, de Venezuela, interpretado por Guillermo Dávila (conocido cantante recientemente hospitalizado en la isla) y Sonya Smith y cuyo trama estuvo bien loco, la escena más impactante fue cuando el personaje de Humberto García mata con un machete en el cuello a su esposa, que es madre de la protagonista y cuyo hijo está enamorado de ella, el trama incluye escenas que en estos tiempos serían censurados en la televisión, como cuando el villano manda a matar a dos complices de él atándolos y poniéndolos en un rincón mientras le construyen una pared falsa lo cual implica eventualmente asfixiarse, como si fueran enterrados vivos. Otras novelas más conocidas que vi fueron María la Del Barrio, de esta no hay que hablar mucho porque casi todos la vieron, además que ha sido repetida como ocho veces desde que salió en 1995; la Usurpadora, que hasta el sol de hoy contiene el personaje más sanano e ingenuo de la historia de las telenovelas y presenta un cuadro anormal de “bondad” rayando en la estupidez extrema, pero por lo demás no fue tan mala y finalmente Rubí, la última novela de este estilo que vi completa y con un trama relativamente diferente pues la protagonista es la villana, y no la mujer buena y noble que “quiere encontrar el amor de su vida” (yuck). Otras las he visto por partes, principalmente porque tengo el TV prendido y no lo cambió por vagancia o porque estoy en casa de alguien que ve novelas.

De todas maneras, las novelas, principalmente las mexicanas, han caído en una repetición constante de novelas viejas y readaptadas y algunas el mensaje que llevan es nefasto. Hay otras, como las que son filmadas en Miami, Florida, que dan asco. Envuelven tramas excesivamente machistas, donde la mujer tiene que perdonar al hombre infiel, de la manera más bajuna y humillante posible. Los actores (en sus papeles) engañan y mienten y luego exigen ser perdonados, y al final éstas perdonan porque “el amor es así”. Sí, se ha dado al revés, pero no tanto. Las novelas generalmente continúan la tradición machista que persiste en la cultura latina. Están extremadamente obsoletas en muchos casos, cuando alguien pide el divorcio, tiene que suplicarle a la pareja que se lo dé… ¿Qué rayos es eso? Si usted quiere divorciarse y su pareja no quiere somete la demanda y un juez se lo da aunque la otra parte no consienta. Y lo más tonto: la vestimenta dentro de las mansiones (en las novelas casi nunca hay clase media, o son mansiones pomposas en Chapultepec, Star Island o algún lugar exclusivo o son barriadas, vecindades y casitas de maderas en pésimas condiciones); los miembros en la casa vestidos como si fueran a ver el concierto de Betthoven. Y los nombrecitos de los personajes, que para variar siempre se llaman entre ellos con nombre y apellido. Y casi siempre la misma basofia: se enamoran, hay un tercero que quiere destruir la relación, lo logran temporalmente después viene el arrepentimiento, se perdonan, el tercero se quiere vengar y al final muere o va a la cárcel o un sanatorio mental y los protagonistas se casan y son felices para siempre (me gustaría ver una novela que empieza con la boda de los protagonistas a ver que tan felices son).

¿Se puede aprender algo de estos tramas? Mere: en la vida real esta es la realidad: ai alguien le es infiel, le volverá a ser infiel con toda probabilidad. Usted NUNCA va a recuperar al 100% la confianza de alguien a quien engaña y esa desconfianza es la que garantizará una vida matrimonial o de pareja con discusiones constantes por lo mismo: ¿dónde estabas? ¿con quién estabas? ¿qué hacías? Y así. Una vida lejos de ser “felices por siempre”. Por eso me gusta la serie de películas de Shrek. La primera parte es estilo novela, ya la segunda presenta un cuadro más realista, en la tercera se interrumpe la trama del amor de Shrek y Fiona para dar paso a buscar al heredero de Muy Muy Lejano y en la última parte es donde se muestra la verdadera cara de la felicidad de pareja y familia: no pensar en uno solo.

Sin duda en la vida real hay situaciones difíciles en las parejas, pero las novelas enseñan a que el amor va más allá de la decencia, de la integridad, de la moral y de los principios. Como “te amo”, no me importa que me hayas engañado, mentido, usado, etc. ¿En que novela usted ha visto que la reconciliación se da después de un diálogo productivo? Me lo imaginaba, en casi ninguna. La reconciliación se da cuando el que engaña se pone seductor y la engañada cede ante sus encantos. Es una cosa que me da ganas de vomitar.

Y lo peor, muchas novelas empiezan el trama con una de las partes ya con su pareja, pero esta de repente se enamora y deja a su actual pareja para estar con quien ama ahora. Mere: NUNCA SE HAGA NOVIO O NOVIA DE ALGUIEN QUE NO LE INTERESA y que en realidad solo quiere de amigo o amiga. Mucha gente hace esto: conocen a alguien (principalmente del sexo opuesto) y en vez de tener una amistad honesta y limpia rápido ceden a una relación basada en sentimientos que en realidad no existen. Si usted tiene pareja (NO TIENE QUE SER NECESARIAMENTE CASADO, CON UNA NOVIA O UN NOVIO BASTA) y lo/la deja por alguien más, ¿qué garantías tiene la nueva pareja de que no será “víctima” de lo mismo con alguien más, y así y así en un círculo vicioso? Arriesga a que su nueva pareja desconfíe de usted: “lo/la dejó por mí… ¿y si después hace lo mismo conmigo?” Claro, a lo mejor la pareja que está dejando lo/la está tratando mal, no es ya amoroso/a, y todas esas cosas hay que entenderlas pero, haga lo mínimo: deje a esa persona, dése su tiempo para meditar y no cambie de pareja de la noche a la mañana. Se ve fatal.

Las novelas entretienen, pero no tienen nada, en estos tiempos, productivo que enseñar. Perdonar infidelidades sin un diálogo serio, estar de acuerdo con acabar relaciones para empezar otras rápido; el inexistente amor a primera vista, donde te metes como alguien que no sabes si es un violador en potencia, etc. Estamos en una sociedad enferma donde este tipo de entretenimiento no ayuda en nada a desarrollar el intelecto. Está bien entretenerse, pero quizás se deba exigir cambios al modelo que se presenta en las novelas actualmente. Predomina el machismo, la discriminación social, perdonar de manera inapropiada la infidelidad y el engaño y al final, lo que se hace es copiar un modelo de vida deplorable y vomitivo. Mire el porciento de divorcios: 90%.

Pero por supuesto: si usted quiere siguir viéndolas es su decisión y se respeta.

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