Pitiyanquismo: La realidad de los puertorriqueños y su amor por Estados Unidos

La palabra independencia para la inmensa mayoría de los ciudadanos en el mundo representa un valor súmamente grande; es algo que denota respeto, identidad, valor propio; es lo que hace que una persona se sienta lo más cercano a la felicidad absoluta, Cuando se habla de independencia política, la inmensa mayoría de las divisiones políticas autónomas funcionan con este tipo de status; les da la habilidad de tomar decisiones sin que otros países intervengan o dispongan de qué debe hacerse y qué no. No depende del tamaño ni del número de habitantes pues hay estados independientes con más de 1 billón de habitantes como China e India, y otros con apenas unos pocos miles, como muchas islitas en el Pacífico y el Caribe que funcionan con gobiernos totalmente autónomos y libres.

En Puerto Rico existía un movimiento independentista grande antes de que surgiera el status colonial que conocemos hoy día como el Estado Libre Asociado. Estados Unidos fue un país que prosperó en apenas 200 años de ser nada a ser una potencia económico mundial, y que aún cuando ha perdido fuerza en los últimos 20 años, sigue siendo de facto la potencia mundial en cuanto a decisiones económicas y adelantos en la ciencia y tecnología; por lo tanto, Estados Unidos era visto, en el siglo XX, como el lugar añorado para vivir por la gente en diferentes partes del planeta.

Puerto Rico vivía de la agricultura principalmente, y la gente era relativamente pobre, hasta que Luis Muñoz Marín logró un acuerdo con la potencia mundial en la cual se intercambió ciertos niveles de autonomía por la industrialización para la isla; llegaron las fábricas y farmacéuticas al igual que otro tipo de grandes empresas; la economía evolucionó fuertemente y en cuestión de años, la isla prosperó a un nivel donde se convirtió, literalmente, en casi todos los sentidos, en la Isla del Encanto; un país hermoso y paradisíaco en el cual además había oportunidades de empleo con buen salario; despúes que se logró el acuerdo la infrastructura creció de tal forma que casi toda la isla está comunicada con buenas carreteras, muchas ciudades prosperaron y hoy día algunas lucen bastante urbanizadas, como el área metropolitana, Ponce y Mayagüez; y todo este proceso hizo que la mentalidad del puertorriqueño pasara de una nacionalista a una asimilista, digamos “agradecida” con Estados Unidos. Aprendimos a ser tan felices por las oportunidades que trajo el Estado Libre Asociado que algunos se volvieron aférrimos seguidores de dicha fórmula mientras que otros decidieron que “puede mejorar mucho más” si simplemente nos convertimos en un estado más de la unión americana.

Pero la cosas han cambiado – aunque obviamente muchos no lo han notado, especialmente quienes no han visto el embate de la crisis económica global que comenzó a mediados de los 2000’s. Estados Unidos poco a poco va dejando de ser una potencia respetada alrededor del mundo; países como Australia, Noruega, Alemania, Suecia, Dinamarca y Canadá ya ofrecen mejor calidad de servicios y vida que Estados Unidos, y países como Chile, Uruguay, Costa Rica, varios países europeos y Japón poco a poco van alcanzando el nivel de vida de dicho país. La inmigración por parte de personas de otras partes del mundo (que no sean países pobres especialmente Latinoamérica) se ha reducido significativamente, al punto que ya hoy los latinos son la minoría más grande y se proyecta con volverse una mayoría en par de décadas. El desempleo ha aumentado significativamente, y los trabajos de buena paga en Estados Unidos ha mermado fuertemente por dos causas ya discutidas anteriormente: la evolución de la tecnología y el aumento en la población ya sea porque emigran muchas personas o porque nacen, aunque la tasa de natalidad ha permanecido constante.

En Puerto Rico los medios se han enfocado tanto en lo negativo de la isla que la mayoría de la población permanece con una visión arcaica y obsoleta de lo que es Estados Unidos, básicamente creen que la nación está como estuvo en los ’80 y ’90. En los foros cuando alguien habla de las “grandes oportunidades que ofrece Estados Unidos”, algunos hablan de como se mudaron a mediados de los ’90. Es increíble que la gente no se de cuenta de lo inapropiado que es definir las oportunidades y estatus actual (presente) de un lugar a base de hace 20 años. Esa cantidad de tiempo es más que suficiente para pasar de ser, por ejemplo, una mina de oro a un vertedero.

Claro, comparado con Puerto Rico, el cual al igual que el resto del mundo se ha visto embestido por el impacto negativo de la situación económica global, Estados Unidos no está tan mal; pero no está tampoco bien. A finales de los 2000’s muchos estados anunciaron congelamiento de plazas, y el gobierno federal se ha visto amenazado con cerrar en varias ocasiones; en el 2009 yo trabajaba en una agencia federal y estuve un día y medio en un despido temporal, en inglés furlough, en el cual no se me pagó sino hasta un mes después y fue mediante una medida- de no haberse hecho no hubierse cobrado ese tiempo que estuve- junto con cientos más- fuera. Muchas empresas han decidido mudar operaciones a otros países donde puedan minimizar los salarios de los empleados a la vez que siguen vendiendo sus productos al mismo precio que si se elaboraran en Estados Unidos. En fin, aunque la cosa aparenta un leve mejoría en estos últimos años, no es porque ahora hay más gente empleada como lo estaban antes; muchas personas que tuvieron buenos trabajos antes de la recesión ahora tienen trabajos donde ganan la mitad o incluso menos; otros simplemente se retiraron de buscar trabajo porque el proceso se ha vuelto más competitivo. Muchas agencias de empleo postean plazas falsas o dejan plazas expiradas, dando la impresión de que hay “mucho trabajo”. Un día yo hice la prueba y apliqué a 40 trabajos en un día; no hubo una sola entrevista, y solo 2 me llamaron y cuando les respondí desaparecieron.

Y también vivi en Estados Unidos por espacio de 6 años y medio, 5 de lo cuales fue de manera independiente. Vi cosas que jamás pensé vería cuando tenía la mentalidad pitiyanqui de mediados de los 2000’s, la misma mentalidad que leo en los foros de El Nuevo Día cuando ve gente alabando y ensalzando a Estados Unidos y escribiendo cosas que no conocen y solo repitiendo lo que les dicen otros que viven afuera con sus medias verdades o posiblemente mentiras. Los estados del sur están plagados de pobreza; se ven familias deambulando; en el centro de la Florida (con excepción del área metropolitana de Orlando) lo que se ve es gente viviendo en RV’s y trailers y en varios pueblos no hay casi ni casas; donde se ve la ropa tendida afuera, o sea se ve que no se vive con los estándares esperados en un país donde en la isla se enseña que son la epítome de la prosperidad y la riqueza.

¿Qué significa ser pitiyanqui, o pitiyankee? El término fue inventado por el prócer Luis Lloréns Torres y se refiere a una persona que desprecia sus raíces por ensalzar y exaltar las de Estados Unidos (la palabra significa léxicamente pequeño yankee). No cabe duda que el pitiyanquismo se debe principalmente a esta historia que acabé de escribir de como la isla se levantó por el ELA, en combinación con una creencia, parecida a una religión, de que Estados Unidos es la gran tierra de las oportunidades donde como quien dice, no existen los problemas sociales.

Yo creo que nosotros como pueblo fallamos en que nos hemos puesto en nuestra mente de que necesitamos de otros para poder echar hacia adelante; necesitamos de las ayudas federales, de la intervención del FBI, de los cupones y de los beneficios que existen en los Estados Unidos para poder subsistir y vivir relativamente bien. Esto se llama tener una manera de pensar cabizbaja, donde la satisfacción del esfuerzo no nos convence para poder echar adelante y si el mantengo y la dependencia maternal en otro país el cual no ha mostrado el más mínimo interés de cambiar o modificar nuestro estatus político. Estados Unidos, irónicamente, valora su independencia y el patriotismo es uno de los principales valores, defendido tanto en el nivel doméstico como en lo militar. Puerto Rico es uno de los países más envidiables y hermosos del mundo pero el pitiyanqui aprende a despreciarlo, a minimizar la grandeza de lo que hay tanto para disfrutar como para explotar, por entender que lo más grande y el sueño último de cada boricua es lograr obtener algo en Estados Unidos. Y quienes nunca salen de la isla jamás comprenderán lo que pierden por estar pendientes al amor del americano, que en sí es una raza diferente con costumbres y maneras de ser casi nada parecidas al del puertorriqueño.
Lo primero es que todo lugar con seres humanos tiene el potencial para funcionar de manera independiente, aunque en efecto la independencia real no existe en nuestro mundo globalizado. No creo que haya satisfacción más grande de un conjunto de personas que lograr echar adelante sin estar siendo mandados por otro; Puerto Rico parece un niño que tiene que consultarlo todo con sus padres y nos hemos acostumbrado a que esa es la mentalidad correcta, lo cual junto con otros males como el fanatismo religioso y político, constituyen una de las raíces de los problemas sociales en Puerto Rico.

One thought on “Pitiyanquismo: La realidad de los puertorriqueños y su amor por Estados Unidos

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s