Esperanza para Puerto Rico

Estamos empezando el 2015 y en estas fechas uno intenta pensar en perspectiva positiva sobre cambios que uno puede hacer, y quiero ahora compartir sobre algunas ideas que podemos empezar a considerar para ayudar en el proceso de restauración de nuestra isla. Ya en varios artículos he mencionado varias ideas entre las que se encuentran un modelo económico que combine aspectos del capitalismo y el socialismo, la necesidad del basic income para todos los individuos desempleados que se encuentren activamente en búsqueda de un trabajo o crear su propio negocio; un modelo académico en el cual se prepare al estudiante escolar al mundo del trabajo y las universidades dejarlas para lo que son en estos tiempos- conocimiento adicional e investigación; un modelo de gobierno en el que cada cierto tiempo (sugerí cada seis meses) los miembros de gobierno sean evaluados por el pueblo y todo lo que el gobierno legisle o planifique sea votado usando la tecnología avanzada con la que contamos por el pueblo; desarrollar la neurociencia para evaluar situaciones de comportamiento criminal y psicopático para lograr rehabilitar de manera efectiva a las personas que incurren en conductas que no son positivas para la sociedad; declarar como patología mental el comportamiento fanático en las religiones que tanto daño causa en la sociedad; desarrollar el turismo y la agricultura a un nivel de excelencia y también recomendé que todas las personas que no ven esperanza alguna en la isla y se limitan a quejarse finalmente se vayan de la isla, pues realmente cuando no se aportan soluciones a los problemas y cualquier solución que se ofrezca es un pero que termina con un no, con tal de seguir un estilo de vida y un sistema que no tiene remedio ante la realidad de los cambios que está sufriendo el mundo, pues lo mejor es que estas personas se retiren y no sigan perpetuando la situación social actual.

1. Características de la isla

Se supone que todos los puertorriqueños sabemos cómo es nuestra isla desde la perspectiva geográfica, climática, cultural, social, política y económica. No podemos tapar los problemas actuales; no podemos tampoco pretender solucionar la situación si no vamos a las raíces de los problemas (hacer parches). El problema es que en este momento, prácticamente todas las soluciones que se quieren implementar son parches o simplemente dilataciones de eventos negativos que tarde o temprano tendremos que enfrentar. Queremos arreglar la economía cogiendo préstamos, despidiendo gente, cortando salarios, aumentando las contribuciones, y haciendo decisiones en las cuales alguien se verá afectado, sin realmente proveer alguna solución formal que minimice de forma confiable el tomar decisiones en el futuro de ésta índole, especialmente cuando sabemos que nuestro gobierno lleva décadas despilfarrando fondos y después cínicamente deciden embestir al pueblo y zafarse de la culpa de los problemas económicos que nos afectan a todos. Hemos visto alcaldes descarados subiéndose los salarios, haciendo favores a empresas privadas en lugar de permitir la libre competencia; tenemos una Autoridad de Energía Eléctrica que da un servicio mediocre a un costo que supera el de los 48 estados contiguos de Estados Unidos; una infrastructura en constante deterioro en general, en fin: tenemos una isla con nivel mega inaceptable de administración y esto complica el panorama para las generaciones venideras que tendrán más dificultad de levantar la economía del país.

En lo social, no estamos bien pero ya esto es más general y global y poco tiene que ver “la isla” en el deterioro; hemos adoptado unas posturas de índole religioso y cultural que laceran nuestro avance por los derechos humanos. Somos muy supersticiosos, muy creyentes de lo mágico y sobrenatural y no solemos razonar lógicamente las cosas. Somos muy apasionados, una sociedad hipersexualizada, fanáticos de la política por el mero hecho de no sentirnos diferentes de la masa. La comunidad fundamentalista en la isla es ruidosa, majadera y necia, y no nos atrevemos a enfrentarnos a estas personas porque seguirmos creyendo que son “usados por Dios”.

Pero el peor problema de Puerto Rico no es esto descrito en el nivel político, social y económico. Lo peor es que sabemos que hay problemas, pero no pensamos o nos interesamos por las soluciones y las medidas para cambiar la situación. No vemos protestas masivas para exigir cambios al sistema para proponer ideas como las que he escrito en muchos artículos. No queremos dejar de ser de un pueblo para pertenecer a una división más grande por puro sentimentalismo. Las 78 alcaldías llevan obsoletas hace ya más de 50 años; hace mucho las carrozas y caballos dejaron de ser el sistema principal de transporte, no necesitamos tanta alcaldía, no necesitamos tanta gente chupando del gobierno en trabajos que se pueden asignar a menos personas y ahorrar dinero y así promover otros campos de trabajo que necesitan un desarrollo de urgencia como la agricultura y el turismo. Las soluciones definitivas van a requerir un cambio de mentalidad que no es fácil, pero tarde o temprano tendemos que hacer el cambio a nivel colectivo o condenaremos a este paraíso terrenal a algo que no merece.

La isla posee características geográficas y climáticas que, bien administrada, harían de este país uno que se compare a lugares como Irlanda y Japón. Tenemos espacio para desarrollar industrias de todo tipo- farmacéuticas (que ya hay), petroleras (hay algunas pocas), nucleares, tecnología, informática, etc. Podemos hacer un esquemático en la que considerando que aunque tenemos un espacio para todo no somos tan grandes como para tenerlo todo distribuido, nuestra isla puede ofrecer una calidad de vida que sea la envidia de todo el planeta.

2. El suroeste: el Silicon Valley del Caribe

Comprendiendo de municipios como Cabo Rojo, Hormigueros, San Germán, Lajas, Guánica, Maricao, Yauco y Sabana Grande: esta zona no es muy productiva para la agricultura por la relativa ausencia de lluvia en comparación con el resto de la isla. A la vez, sus temperaturas son lo suficientemente altas para que industrias que puedan aprovechar la energía solar por lo que es una zona que puede reservarse para el desarrollo de la industria tecnológica. Compañías como Apple, Google, Microsoft, Intel, Samsung e incluso locales (creadas aquí mismo) pueden elegir esta zona para sus centros de ensamblaje, programación y fabricación de productos tecnológicos. El área mide unas 25 millas de ancho y unas 10 de largo, espacio suficiente para que esta zona sea la preferida para este propósito.

3. El noroeste: el Orlando/Anaheim del Caribe

El noroeste es lluvioso y por tanto esa zona tiene que compartir parte de su espacio con la agricultura, pero los complejos turísticos en Orlando no suelen ser muy grandes (comparados con la totalidad de la zona metropolitana de dicha ciudad). El noroeste de Puerto Rico tiene varias zonas relativamente llanas y espacio para construir complejos como los que hay en Anaheim y Orlando, aunque claro esta que ya estos tienen un turismo sólido por lo cual si se desarrollara algo en la isla deberás ser innovador y ofrecer cosas que ahora no ofrecen es los complejos en California y Florida. Podemos traer parques temáticos y ya tenemos Las Cascadas que la podemos mejorar y agrandar para tener un complejo acuático de excelencia. Las vistas al mar desde Aguadilla, Rincón e Isabela (que puede aumentar el turismo con la presencia actual del surfing) ofrecerán una experiencia inolvidable para el turista.
Podemos reservar los siguientes municipios para el uso de terreno para complejos turísticos (ya Aguadilla tiene varios y hay que felicitar al actual alcalde por eso): además de Aguadilla, también Isabela, Moca, San Sebastián, Quebradillas, Camuy, Lares y Hatillo. Obviamente lugares como Guajataca deben permanecer intactos.

3. Mayagüez: centro urbano

Mayagüez puede crecer como ciudad, permitir la construcción de un distrito de economía que impulse industrias dirigidas a la banca, empresaría, finanzas, parecido a ciudades como Tampa en Florida y Charlotte en North Carolina. Es necesaria la presencia de una autopista cómoda que comunique todo el oeste. El puerto debe ser agrandado para acomodar cruceros que se estacionarán para que los turistas puedan visitar el noroeste y sus complejos así como el suroeste y la zona turística que ya tenemos y que ofrece una experiencia satisfactoria.

4. El sur y sureste: pura agricultura

Ponce puede, al igual que Mayagüez, ser desarrollado para propósitos urbanos (más de lo que está) y los pueblos cercanos (Peñuelas, Guayanilla, Villalba y Juana Díaz) servir como suburbios para quienes trabajarían tanto en Ponce como en la zona “tecnológica” del suroeste. No olvidemos que el turismo en el suroeste sigue existiendo (Cabo Rojo, Lajas, Guánica, etc.) por lo que también hay una industria de esta índole en toda esta zona. Pero los llanos costeros del sur son la zona más plana y fértil para ciertos alimentos y esta área debe ser lo más reservada posible para el cultivo y la siembra. Se puede tener una que otra farmacéutica, fábrica o planta de ensamblaje o de producción, y una que otra urbanización, pero no tomar todo este espacio para lo que no es productivo. Hay que buscar la manera de sacar las porquerías de molinos en Santa Isabel. Maunabo y Yabucoa deben ser enfocados total y absolutamente en la agricultura, porque cuentan con el terreno más fértil de la isla y reciben mucha más lluvia que el resto del sur.

5. El norte: agricultura, turismo e industrias

El norte tiene algunas zonas que son muy frágiles y no es tan desarrollable (presencia de sumideros, cuevas, mogotes, y una costa muy peligrosa) por lo que se puede seguir usando para lo que se usa actualmente; las zonas fértiles cultivables se deben usar para la siembra. Arecibo puede desarrollarse como la cuarta zona urbana aunque muchos espacios sirven para la producción de alimentos. Las cuevas, cavernas y ríos de la zona pueden proveer una experiencia turística de mayor excelencia que la actual. Debe haber un interés por mantener estas zonas que son visitadas por turistas pero que a veces se limitan solo para los que tienen un nivel alto de adrenalina pues por ejemplo para la Cueva Ventana se requiere cierto nivel de preparación física al descender hacia la cueva.

6. El noreste y este: industria cinematográfica (el Hollywood del Caribe), agricultura y turismo

Es difícil dejar a un lado el turismo y agricultura en una isla donde toda es propicia para estas dos; pero se puede dejar espacio en lugares como Loíza, Canóvanas, Río Grande, Luquillo, Fajardo, Ceiba y Naguabo para posibles estudios cinematográficos para producción de películas de calidad. No podemos, por supuesto, tocar el Yunque. Pero si hay espacio para poner compañías dedicadas a los medios. Esto impulsa el turismo y promete una entrada bestial de dinero lo cual haría que el costo de vida en la isla no sea tampoco tan alto, mientras la población ronde unos 2 millones con todos los pitiyankees fuera de la isla.

7. El área metro: urbanización con buena planificación

El área metro se compone de los siguientes municipios, ya muchos de ellos bastante desarrollados y por lo tanto requiriendo una rehabilitación más que una reconstrucción: San Juan, Guaynabo, Bayamón, Carolina, Trujillo Alto, Cataño, Caguas y Cayey. Todos estos pueblos pueden desarrollarse como una gran metrópolis, comparable a la zona metropolitana de Washington DC. Seguiría siendo el área urbana más grande pero con las industrias distribuidas la población puede dispersarse mejor y mejorar la infrastructura eliminando complejos que no estén habitados o que no tengan utilidad, y mejorando el tráfico. Es importante recalcar que en asuntos de negocios y compañías, tiene que distribuirse en las cuatro zonas urbanas de la isla (mejorada) y que no se centralice todo en San Juan.

8. Centro de la isla: virgen para la agricultura y turismo

Si usted ha viajado a Estados Unidos ha notado que las zonas montañosas no tienen tanta gente y casi no tienen industrias o estructuras que afecten la naturaleza alrededor; con excepción de algunas áreas de California, Pittsburgh, Asheville NC, Charleston WV y otros, la gente prefiere vivir en los valles y zonas llanas. El centro de la isla no tiene porque estar tan habitado, y si se distribuye todo bien en las zonas urbanas de Ponce, Mayagüez, Arecibo y la metrópolis de San Juan, esta zona se puede reservar exclusivamente para turismo y agricultura. Cabe señalar que estas zonas pasarían a otras divisiones políticas por lo cual no necesitamos alcaldes en ningún municipio actual del centro. Ciales, Utuado, Morovis, Toa Alta, Corozal, Comerío, Naranjito, Barranquitas, Aibonito, Villalba, Coamo, Orocovis, Cidra, Aguas Buenas, Adjuntas, Las Marías y Jayuya pasarían a ser parte de las divisiones de zona de San Juan, Arecibo, Ponce y Mayagüez, y se enfocarían con muy pocas excepciones industriales al turismo y la agricultura.

Es necesario que se permita, al igual que en Japón, la construcción de edificios más altos (construcción vertical) para así no usar espacio de terrenos que sirven para la agricultura y turismo. No promover el habitar en casas; no somos un continente con espacio casi infinito para vivir en solares que pueden ser usados para el cultivo. Si la economía se desarrolla y par de gente puede abandonar los residenciales para vivir en mejores lugares podemos eliminar par de caseríos y dar aún más espacio.

En resumen, así sería la distribución de la isla:

Noroeste: Turismo puro, complejos turísticos competitivos internacionalmente y agricultura

Mayagüez (Suburbio: Aguada): Zona Urbana

Suroeste: Informática, tecnología, desarrollo de sistemas, turismo un poco de agricultura donde se permita

Centro (Toda la Cordillera Central): Agricultura y turismo

Ponce (Suburbios: Guayanilla, Peñuelas, Juana Díaz y Villalba): Zona Urbana

Sur (Entre Santa Isabel/Coamo hasta Yabucoa): Agricultura

Arecibo (Suburbios: parte de Utuado preferiblemente el norte, Barceloneta, Florida, Manatí): Zona Urbana y turismo en las zonas de las cuevas

Norte (las Vegas, Toas, Dorado: Agricultura, Turismo, Farmacéuticas, Plantas Nucleares (bien construidas)

Metrópolis de San Juan: Zona Urbana

Este: Agricultura, Turismo, Farmacéuticas, Plantas

Vieques y Culebra: Agricultura y Turismo

Si a esto añadimos el desarrollar los aeropuertos de Aguadilla, Ponce y Ceiba para recibir turistas, junto con una absolución de la absurda ley de cabotaje, la implantación de otras ideas que he mencionado anteriomente sobre el sistema actual, y sobre todo el sentido patria y de amor a la isla para que esta mejore, un comercio abierto internacional, Puerto Rico por fin le hará honor a su nombre. ¿Qué esto que digo es fácil? Claro que no… requiere de educar a un pueblo actualmente ingenuo, supersticioso y fanático en muchos sentidos; requiere de una evaluación exhaustiva de los costos, riesgos, viabilidad, el no afectar el medio ambiente, el ecosistema, la calidad de las playas, la hidrografía, el aspecto de que competiríamos con sectores turísticos ya desarrollados como República Dominicana, Colombia, Florida y próximamente Cuba; pero si vemos todas estas dificultades como obstáculos que no se pueden superar, entonces seguiremos siendo un paraíso infernal, un oxímoron entre la belleza física de la isla y la fealdad social. Un verdadero puertorriqueño opta por pensar en soluciones y no quedarse en la queja.

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