La arrogancia en el ser humano

Durante el día de ayer me encontré con un post en Facebook, en la páginas de Confesiones UPRM (Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez) en la que una persona graduada de la Universidad Interamericana del Recinto de San Germán expresaba que básicamente la institución no tenía nada que envidiarle a la UPRM y que al final era lo mismo pues ambas universidades confieren grados en carreras que la otra no tiene, y sobre como el panomara de empleo es el mismo para todos irrelevantemente de donde te gradues. En fin, lo encontre un post muy honesto y certero, pero lamentablemente la mayoría de los comentarios fueron de estudiantes y alumni de la UPRM menospreciando la Universidad Interamericana y algunos expresaron cosas como “somos genéticamente superiores”.

Yo me gradué de la UPRM hace cerca de 9 años y me consta lo arrogantes y creídos que son un gran número de los estudiantes, quizás más de la mitad- especialmente en ingeniería. De hecho de toda la gente que conocí solo quedan unos pocos, puesto que la mayoría a pesar de haber entrado en el mundo “real” del trabajo y haber sentado cabeza muchos haciendo sus familias, la arrogancia lamentablemente sigue siendo la misma y no me gusta ya estar rodeado de personas así. La arrogancia es un defecto tan y tan malo que dicta mucho de la verdadera naturaleza maligna de quien posee el defecto.

Hay que diferenciar entre orgullo (positivo) y arrogancia, ya que muchos arrogantes rápido tratan de justificar su terrible defecto diciendo que lo que sienten es orgullo y eso no tiene nada malo; el orgullo (positivo) no necesita de hacer sentir mal a otras personas. Una persona egresada de la UPRM puede sentirse perfectamente orgullosa de su alma mater, de lo que logró, y de su esfuerzo porque sí es cierto que se pasa trabajo; pero eso no le da el derecho a catalogar a personas que estudian en la Politécnica, en el Turabo o en la Interamericana como gente “quedada”, “mediocre” o “fracasada”. Cuando se asume esta actitud, ya no se es orgulloso; se es un miserable, una persona que no tiene ninguna capacidad intelectual.

La realidad es que hay gente que ni siquiera va a la universidad y tienen éxito. Claro: no son la norma, aunque en el sistema actual hay que considerar muchos factores antes de darle el crédito del éxito profesional a la institución de la que se gradúa una persona, tales como lambonería, panismo, favores sexuales, chanchulleo, corrupción laboral, etc. porque no podemos ser tan ilusos e ignorantes de pensar que estas cosas no suceden a la hora de “tener éxito” en una carrera, especialmente al escalar; aunque claro no digo que siempre suceda esto. En los comentarios en dicho foro, el nivel de ignorancia debido a la falta de experiencia de vida es tremenda, y quizá eso “justifique” un poco el por qué son tan arrogantes y necesiten de golpes en la vida que les haga sentar cabeza y concluyan que no existe nada que garantice el éxito y que por lo tanto no existe algo absolutamente mejor que otra cosa cuando se trata de cosas relativas. La UPRM NO es absolutamente mejor que otras instituciones porque en la UPRM no se ofrecen todas las carreras que existen. Sí: hay elementos que confieren que la institución es estadísticamente mejor que otras en ciertos aspectos, pero aún así, hay personas de otras instituciones que logran un éxito memorable así que no hay argumentos válidos para creerse mejor que otras personas.

Pero esto no solo se limita a este tipo de asuntos. La arrogancia está presente en muchos más aspectos y en absolutamente ningún caso es beneficioso. De nuevo: sentir orgullo no es malo. Yo puedo decir que me siento orgulloso de haber nacido en este paraíso terrenal que es Puerto Rico, pero no puedo decir que nací en el mejor lugar del mundo porque sencillamente para otras personas quizá el paraíso es estar en una zona polar donde puede apreciar un Aurora Borealis, o una zona templada donde ve las cuatro estaciones manifestarse. Mi preferencia por el clima tropical y la geografía accidentada (montañas, valles, etc.) no es absoluta, hay personas que prefieren los llanos y la nieve. Si digo “estoy orgulloso de haber nacido en mi tierra hermosa”, está bien. Si digo “nací en el mejor lugar del mundo” estoy siendo arrogante. Y sí, lo he hecho… Todos en general hemos sido arrogantes con ciertas cosas; pero en mi caso, reconozco el error y sé que no hago bien e intento no repetirlo pero en el caso de otras personas a veces justifican su clara arrogancia, añadiendo el defecto de la estupidez a ese defecto y haciendo que esa persona tenga menos valor humano.

En otros artículos he hablado del “pitiyankismo”, que es otra forma de arrogancia común en nuestra raza puertorriqueña. La arrogancia en sí es síntoma incuestionable de complejos y necesidad de darse un valor que no se tiene. Lamentablemente la persona arrogante muchas veces no recapacita porque decir algo como “Tanto los que vivimos en Puerto Rico como los que se van tenemos el mismo nivel de felicidad o éxito” o “los que estudiamos en la UPRM y en la Inter por lo general somos iguales de buenos” o incluso en el tema de la religión “los cristianos y los ateos muchos somos buenos y merecemos un respeto” resulta en sentirse humillados, y en aceptar que en realidad lo que son no les da un valor superior a otra persona. La superioridad de un ser humano sobre otro no estriba en títulos, diplomas, nacionalidad, lugar de residencia, orientación sexual, género, religión, raza, carrera profesional, ni nada de eso. Hay doctores con varios títulos que son criminales, adúlteros, violadores, mafiosos y hay barrenderos que son “ángeles del cielo”. Eres superior cuando tienes la capacidad de reconocer que solo eres una persona más que entiende que debes hacer el bien a los demás, en la mayor forma posible. Tener educación académica o una ortografía impecable no te hacer ser mejor SER HUMANO. Al final tu capacidad física nada tiene que ver con tu valor humano y te tengo muy malas noticias: si ves que tienes muchos “amigos” y consigues pareja con mucha facilidad porque tienes un éxito académico y profesional envidiable, no es porque te quieran por lo que eres. Pregúntale a Robin Williams, Amy Winehouse, Whitney Houston y Héctor Lavoe.

No se tiene que ser un falso humilde, ni fingir ser alguien que no se es. Pero si se puede meditar, pensar, buscar información, comparar y no dejarse llevar por sentimentalismos “estilo patriótico” para concluir que no existe nada a nivel superficial, material o físico que te haga superior a nadie en el aspecto humano. ¿Sabes por qué se dice que la mayoría de los ricos no son felices? Porque viven de falsedad. Porque por dentro saben que todo es apariencia y como se dice en inglés, “smoke and mirrors”. No, nadie es perfecto, y de nuevo todos fallamos de arrogancia en general alguna vez en la vida. Pero es hora de recapacitar de los errores y crecer y no seguir en la verdadera mediocridad de creerse mejor que otros por un título o un certificado que NO te garantiza siquiera un trabajo en estos tiempos de altísima/loterística competitividad.

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