El gran problema de Puerto Rico

Estamos viviendo en unos tiempos muy difíciles en Puerto Rico, en el cual la economía y la estabilidad social pasan por momentos muy complejos, y los mayores problemas son que llevamos bastante tiempo en esta situación y estamos notando como muchos ciudadanos se han frustrado y han optado por irse de la isla al perder totalmente la esperanza de un cambio, así como que no se ven soluciones en el ambiente de forma concreta y notoria, o siquiera algún plan de gobierno que lleve a una potencial solución definitiva.

Y en este artículo quiero tratar de no repetir lo que hemos oído hasta el cansancio en las noticias, en los programas de análisis político o en otros medios. Ya sabemos que tenemos un serio problema a nivel de administración y solo voy a poner un ejemplo de algo muy grave que ha estado pasando que no es nada nuevo, pero se ha agudizado, con respeto a la administración de agencias públicas: el trato a los maestros.

La paga al magisterio en Puerto Rico es una burla, una falta de respeto y un descaro. Pareciera como si el gobierno pensara que los maestros solo van al salón a dar clases y ya, y que todos los estudiantes se portan muy bien o son como robots que no ocasionan ningún problema a los maestros y que por tanto el trabajo es fácil y no requiere de esfuerzos mayores. Los maestros, junto con los doctores, son esenciales para la formación de un ser humano y son las profesiones más importantes (dentro de la importancia que tienen todas) porque sin estas sencillamente la gente no puede lograr nada significativo, en general o mejor dicho, vivir.

Es lamentable leer cosas como que cientos de maestros están considerando irse del país, principalmente a Texas, donde recientemente hicieron una feria buscando maestros bilingües. El daño que esto provoca en el futuro del país es comparable con un ataque bélico; entre menos maestros, más letargo en el niño y joven de hoy y más probabilidades de que termine en malos pasos en el futuro. A veces podemos pensar que el maestro está siendo egoísta al estar yéndose del país, pero la mayoría de estos maestros tienen familias que mantener y con pagas mediocres como las que reciben- añadido a esto también el que su retiro haya sido atacado por el gobierno, básicamente los obligan a hacerlo.

Vamos entonces a la fuente del problema en Puerto Rico: la administración gubernamental. Llevamos años y años usando las mismas estrategias obsoletas y destructivas y el pueblo aunque se queja de boca y en las redes sociales, no hace ningún movimiento masivo que haga sentirse en el gobierno para que estos entiendan que hay que hacer algo ya, y de forma concreta.

Pero vamos ahora a preguntarnos qué hace la prensa, el llamado cuarto poder, ante esta situación. Si vemos la pobre o nula habilidad de mencionar soluciones potenciales de prácticamente todos los medios, podemos pensar que estos están siendo controlados por el gobierno (o como se dice vulgarmente, vendidos). Todos los analistas políticos son buenos mencionando y explicando los problemas que hay, con todos los detalles habidos y por haber; pero a la hora de dar soluciones, de brindar ideas innovadoras, todos fracasan estrepitosamente. Tenemos a un bufón llamado Luis Dávila Colón, que está en WKAQ a las 5pm y es buenísimo mencionando todos los problemas pero no hay nadie peor que él a la hora de indicar las causas y soluciones ante el panorama actual: todo es culpa del Partido Popular Democrático, y la solución es coger un vuelo de JetBlue o Southwest y escapar de la isla. ¿Así queremos que la isla eche hacia adelante? Jay Fonseca, el más joven de todos y quizá el más conocido por las generaciones más jóvenes, aunque es más objetivo, también fracasa a la hora de dar soluciones pues todos son soluciones basados en parches o remiendos temporales. Recuerdo cuando se degradó el crédito a chatarra en 2013 que se habló de tomar el préstamo, el licenciado mencionó que era la única manera porque íbamos a ir al impago. Aunque ciertamente pareciera que tenía razón en lo que se considera a corto plazo, no dijo nada de soluciones a largo plazo y no mencionó lo más importante: este tipo de “soluciones” son solo delatantes o retardantes para enfrentar lo venidero porque llevamos décadas pidiendo préstamos para soluciones las situaciones económicas severas, poniendo diferentes servicios como el Aeropuerto o las autopistas, a pagar deudas por períodos de tiempo muy largos y son las generaciones venideras las que pagarán las consecuencias de todo este despilfarro y mediocridad administrativa sin precedentes.

Los medios escritos son todavía peor. Las noticias “positivas” casi nunca se relacionan a soluciones a estos problemas y lo peor de todo es que llegamos al punto en que cuando vienen soluciones buenas para esta situación precaria que vivimos, hay quejas. Ejemplo es que escribiendo este artículo, me topé con una noticia en que se habla de que se extienda el tiempo escolar, hasta las tardes o sábados; pues hay madres quejándose. Es increíble como el apasionamiento nos detiene como pueblo. Otro problema es que recurrimos demasiado a la religión- lo cual es solo creencia y fe, nada concreto, nada medible- para acudir a soluciones “milagrosas” para el problema social que vivimos. Estamos esperando que un día, de repente, suban los salarios, los que se han ido regresen, los turistas se disparen viniendo para acá y todos nuestros campos amanezcan con millones de frutas y verduras listas para vender.

Ahora la pregunta es, ¿hacen bien las personas que terminan rindiéndose y yéndose a los Estados Unidos, hartos de la carencia de soluciones ante estos problemas? (Disculpen si ofendo por el término rendirse, lo que quiero decir es que se cansan de no ver acción, de que después de luchar ven que no hay razón para seguir haciéndolo porque no se ven resultados concretos) Para muchas personas, muchos que se van son cobardes porque no confiaron, optaron por irse a otro lugar donde aparentemente van a encontrar lo que están buscando hace tiempo y no pueden encontrar en la isla. En mi opinión es muy subjetivo considerar una ida como una huída o como un paso avanzador porque depende de las circunstancias en la persona que se va. Hay quienes se van después de una experiencia desagradable como un asalto o un atraco, lo cual de momento se puede entender pero en términos generales no es una buena razón porque en Estados Unidos también asaltan y atracan, independientemente que sea menos o más porque uno puede estar en un lugar donde nunca matan como quien dice y venir un psicópata de la nada, sin uno imaginárselo, como es usual en ese país y disparar por puro vacilón porque está hastiado de la sociedad y quiere matar al que se le ponga en frente. Otros se van porque como puse horita, se cansaron de la pocavergüenza de una paga abusiva e inmerecida. Estos tienen argumentos válidos, aunque sabemos que si teóricamente se van todos los profesionales (no solo los que se van con un aparente odio por Puerto Rico (o como yo llamo pitiyankees), sino también los buenos pero que sencillamente se hartan del abuso) sencillamente la isla no tiene futuro (aunque en la práctica dudo que eso pase porque seguramente llegarán otras personas, incluyendo americanos que se hayan hartado de los fríos inmisericordes como el que acaba de pasar en el noreste y si ven la isla “virgen” para el desarrollo no lo pensarán dos veces para venirse al paraíso terrenal). Y hay otros que pues, viven bien en la isla y no tienen la necesidad de irse pero son amantes del dinero y de capitalizar aún más, y en su derecho democrático y legítimo, aunque a muchos no guste, pues se van para generar aún más.

Teóricamente los éxodos masivos no son buenos para ningún país, pero la suerte de Puerto Rico es que contamos todavía con sobrepoblación, evidenciado en la magnitud de los tapones en las mañanas y las tardes lo cual es prueba de que todavía hay gente demás en la isla. Y nuevamente digo que es mentira que la mayoría de la gente que se esté yendo es de profesionales. Los medios aquí y algunos puertorriqueños allá en Estados Unidos mienten con respecto a la realidad de los que se están yendo. Ejemplo fue una dama que dijo que en toda el área metropolitana de San Francisco, en lo que va de año, no había habido un solo asesinato hasta el domingo pasado. El que no sabe nada de la región y no sabe que Oakland es la ciudad más peligrosa de California, donde más alta es la tasa de asesinatos en todo el estado, le cree, por lo cual me vi obligado a desmentirla con la información real: hasta el domingo había habido 8 asesinatos en Oakland. Y estoy seguro que en otras ciudades en el área metropolitana de la Bahía, especialmente San José y San Francisco, ha habido homicidios ya durante este año.

Volviendo al asunto de los que se van; sí, muchos son profesionales, pero no creo que sean la mayoría. En Estados Unidos NO SE ESTAN ABRIENDO miles de plazas con salarios buenos. La inmensa mayoría de los empleos que han surgido son plazas de medio tiempo y de paga mínima, y estos son los trabajos que están halando a todo tipo de personas; las especializaciones están bajando en número de posiciones porque cada vez la tecnología reemplaza más la mano de obra humana. En números: de los 5 millones de puertorriqueños, apenas entre un 10%-20% tienen trabajos especializados (maestros, ingenieros, médicos, abogados, CPA’s, banqueros, etc.) la gran mayoría trabaja en empleos generales a veces teniendo que tener más de un trabajo y hay un número grande también, quizá mayor que el porciento profesional, cogiendo ayudas (welfare, cupones, plan 8, etc.).

Ya en otros artículos he mencionado ideas, por lo cual no se puede decir que no he aportado ninguna. A veces las soluciones ofrecidas tienen lagunas que necesitan ser evaluadas pero en general creo que lo que he propuesto es válido. Por lo menos la más importante es que el pueblo monitoree su gobierno cada medio año y se le evalúe; contamos con la tecnología para hacerlo y se puede usar, gracias al sistema democrático (en teoría) que vivimos, agentes privados para lograr con este propósito para que así el gobierno no intervenga en los resultados y sí tenga que atenerse a la voluntad del pueblo. Nuestro sistema actual es y lo seguiré diciendo: es obsoleto.

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