¿Es hora de una educación intelectual y emocional más avanzada en Puerto Rico?

Ustedes saben que quiero mucho mi país, y que no estoy de acuerdo en la forma en que muchas personas hablan con respecto de nuestra esencia y de nuestras situaciones como si fuéramos el único lugar en el mundo con dichas situaciones, pero no podemos tapar el sol con la mano: nuestra sociedad está muy enferma. La chabacanería y vulgaridad sexual abunda en prácticamente todos los medios en la isla- escritos y orales. Somos una de las jurisdicciones más fundamentalistas y homofóbicas de todos los Estados Unidos (somos territorio de dicho país), tenemos mucha gente supersticiosa, pero además tenemos unos índices de crímenes que aunque van en descenso, siguen muy altos- específicamente en el área metropolitana de San Juan. Hay mucha gente, en conclusión, que aunque puede tener algo o mucho de educación académica y profesional, su intelecto y estabilidad emocional dan mucho que desear.

Hemos optado por dejar que este tipo de educación (la intelectual y la emocional) la dejemos a un lado para que sean los padres quienes la ofrezcan a sus hijos. Teóricamente, es lo esperado y adecuado. En la práctica sabemos que no está siendo efectivo por la simple razón de que las personas no pueden enseñar lo que no saben. La cantidad de padres deficientes en la isla es enorme y seguimos dejando que estos padres mediocres eduquen a sus hijos en temas que son cruciales para que pueda haber una sociedad en sana armonía. En el ámbito de lo sexual, lo político, lo social, lo religioso, y otros asuntos de similar índole, estamos muy mal y es hora de hacer cambios.

Yo respeto las creencias de las personas. Aunque muchas veces sueno muy fuerte con respecto a las religiones, no podemos obligar a la gente a que piensen de una manera que no desean. Pero no podemos seguir siendo una sociedad que de laica no tiene casi nada. Seguimos haciendo decretos inconstitucionales religiosos en el país esperando que milagros del cielo sanen la situación social de la isla, mientras en cuanto a derechos de los homosexuales seguimos en la era antigua, cosa que muchos países desarrollados han dejado atrás incluyendo recientemente Chile. Seguimos inculcando valores favoritistas y exclusivos, sobre todo las iglesias fundamentalistas que parece que solo enseñan a sus feligreses a odiar a sus semejantes y a creer que tienen la última palabra en todo.

No podemos descuidar la educación académica y profesional, pero es hora de pensar en talleres y enseñanza en otros niveles porque obviamente la educación en el hogar en Puerto Rico no es la deseada en lo general. Lo vemos todos los días en las carreteras, con la gente pitando por cualquier cosa por ejemplo. Lo vemos en los ambientes escolares, laborales, gubernamentales, y en el diario vivir- aumenta la hostilidad y los complejos de la gente. Vivimos a base de ilusiones, mentiras y medias verdades a consecuencia de la falta de educación en el hogar. Sí, hay padres eficientes y que crían bien a sus hijos, otros los crían bien en unas cosas y mal en otras, y otros no crían nada bien a sus hijos. Hay padres que les inculcan a los hijos una crianza de culpabilidad, de sentirse mal cada vez que fracasan y de sentirse inferiores si no logran ser el mejor. En un mundo de 7 billones de personas es imposible que todo el mundo sea el mejor en lo suyo; tenemos que aprender a reconocer los esfuerzos de las personas; no es de hacer una sociedad conformista, pero no incurrir en actitud infantiles de que si “fracasaste, no sirves y debes rendirte”.

Muchas personas suelen tener un carácter muy fuerte y cuando “penalizan” a una persona que pierde la intención no es de hacer sentir mal sino de que reforzar el deseo de superación de la persona que pierde. La intención no es mala pero asume que la persona tiene un solo tipo de personalidad- generalmente, la considerada o llamada colérico-sanguínea. Esta es la personalidad “default” en nuestra sociedad, la que se considera “normal” y en la que se basa el sistema. Las personas melancólicas, puramente sanguíneas, puramente coléricas o flemáticas generalmente confrontan un poco de, o mucha dificultad a la hora de vivir porque no complacen la norma establecida. En Estados Unidos el sistema sigue siendo para este tipo de personalidad, pero acordémonos de que aparte, se espera una mentalidad capitalista, relativamente individualista y en menor o mayor grado (y en esto incluyo la isla), también heterosexual, cristiana y democrática. En otras palabras nuestro sistema funciona tal que todos los humanos deben aunque sea en contra de su voluntad, asumir esta postura. Esto se debe a la falta de educación intelectual. Psicólogos han logrado determinar las diferentes personalidades de las personas, y no hay manera de cambiar o transformar una personalidad en otra. A veces el carácter cambia por las experiencias de la vida pero la esencia de la personalidad es la misma desde que se nace hasta que se muere. Y si en nuestro sistema escolar y universitario se incluyera en los currículos alguna forma de educación intelectual y emocional mandatorio no tendríamos los problemas, por lo menos no en el nivel actual, que tenemos en el presente.

Algunas carreras requieren cierto tipo de personalidad, por la naturaleza de las carreras, no porque la gente te obligue. Es difícil ver a una persona con una personalidad tímida haciendo cosas como malabarismos en una cuerda floja, o no vayamos a lo extremo: vender. Pero si enfocamos todas las carreras en un nivel que solo se puede ser colérico-sanguíneo, estamos creando problemas sociales. Hay que tratar de enfocar las profesiones y carreras, dentro lo posible que se pueda, en un nivel donde se cuenten todas las personalidades y se llegue a un punto neutral.

Tenemos que abandonar las generalizaciones. Esto es un problema grave en Puerto Rico. Volviendo a la línea mencionada del status quo, de cómo debe ser la gente, generalizamos que todo el mundo en Puerto Rico es cristiano, heterosexual, capitalista, que le gusta socializar muchísimo y que cuando llegan a ciertas edades ya tienen pareja o están casados con hijos. Hay personas que no les interesa o no pueden tener una o todas estas características “normales”. La mayoría quizá sí, pero no olvidemos que muchas personas “se ajustan” a este estilo sin que su verdadera esencia esté contenta o feliz. Cosas como que hay que tener hijos para te llenen de felicidad, que si no estás casado a cierta edad es que tienes algún problema emocional, o eres gay o quién sabe si hasta algo malo piensen; o cosas como que “somos un país de valores cristianos” son generalizaciones sumamente ofensivas y por esto muchas veces ocurren muchas cosas que no deben suceder, como suicidios, guerras, comportamiento psicopático, delincuencia y otros problemas de índole social.

Necesitamos educar más a los niños y jóvenes en estos dos aspectos. Hay que estimular una educación social mucho mejor. ¿Se debe dar algún curso escolar, preferiblemente a nivel de entre quinto grado y octavo grado de escuela, con respecto a educación sexual? ¿Saben cuántos preadolescentes pasan por tantas dudas y tienen tantas preguntas de ésta índole y no se atreven a hablar con sus padres porque son religiosos fanáticos y “hablar de sexo es pecado” o se van a los extremos y a veces si ven que tienen interés en el tema pueden irse en una línea donde puede haber hasta abuso o degeneración sexual? ¿Cuántas jovencitas quedan preñadas a edades tan bajas como 10, 11 y 12 años, sobre todo en países pobres, por falta de educación sexual adecuada? ¿Porque los padres no quieren o no se atreven a hablar de temas sexuales por razones religiosas, tabú o miedos internos?

Si vemos lo enferma que está nuestra sociedad en temas de índole sexual, urge una enmienda que permita que entonces personas certificadas y profesionales en estos temas intervengan en un nivel sistemático, entiéndase cursos o clases en la escuela donde se eduque de manera ADECUADA y PROFESIONAL, sin chabacanerías ni de una manera inapropiadamente gráfica a los jóvenes cosa que si tienen unos padres mediocres esto no sea excusa para que ya en intermedia tengan su primera relación sexual y peor aún, sin protección. Entendamos que es muy probable que sea imposible evitar que uno que otro joven incurra en un comportamiento inapropiado, pero podemos bajar enormemente la incidencia de sexo precoz en nuestros jóvenes. Temas que son obligatorios en estos cursos es hablar sobre la masturbación; sobre las orientaciones sexuales; sobre lo que conlleva el acto sexual; la definición de sexo desde una perspectiva biológica; consecuencias a corto y largo plazo de sexo sin protección y aún con protección, los daños emocionales si el sexo no se realiza como se debe. En la medida que el joven se va acercando a la mayoría de edad los cursos van siendo más claros cosa que no haya esa curiosidad en estos de recurrir a la pornografía, la cual está al alcance de cualquiera que tiene internet a su disposición. No hay que incurrir en vulgaridad ni educación inapropiada en medio de estos cursos (de nuevo es importante enfatizar esto) y las personas que los ofrezcan (profesores) deben ser evaluados que no tengan un solo récord de ofensa sexual en su contra, porque se trata de educar a menores y no se puede permitir personas que padezcan de pedofilia u otros trastornos de índole sexual en este tipo de iniciativa.

Así mismo, es necesaria una educación intelectual mucho más adecuada. Las clases de religión en las escuelas especialmente en las privadas es muy a favor del cristianismo. Es esperado porque es la religión predominante. Pero tener maestros o profesores que inculquen a la total sumisión a esta religión tal que las demás “están mal”, tampoco es lo mejor a nivel de educación intelectual. No podemos pretender que todo el mundo en el planeta esté de acuerdo con una mayoría local porque en otras zonas del mundo, el islam es lo correcto, en otras el judaísmo, en otras el budismo, y en otros cualquier otra religión o filosofía. Tenemos así mismo que hacer con sistemas económicos, políticos- enseñar a los niños y jóvenes que no todo el mundo sigue el mismo sistema y por tanto se trata de educar para que la gente use su juicio sobre cual sistema prefiere y aprende a respetar los demás sistemas- siempre y cuando no ocasionen daño inequívoco a la sociedad. Aunque esto es muy subjetivo y difícil porque hay gente por ejemplo que cree que el socialismo (en sí) es un sistema totalmente negativo y que hay que ser capitalista como si este último sistema fuera perfecto. Aquí también necesitamos profesionales que muestren su capacidad de no inmiscuir su criterio personal a la hora de ofrecer cursos de educación en estos temas.

Hay que dividir el tiempo y si es posible, extenderlo para que ya los jóvenes y el futuro de Puerto Rico mejore en este sentido ofreciendo estos cursos, además quizás sea bueno entrelazarlos en medio de un currículo académico así no se aburren o cansan o están tan locos porque se acabe el día en la escuela; pues yo recuerdo que a veces estar 7 horas de idiomas, matemáticas, ciencias y sociología ya me aburría. Sobre todo en la intermedia que los estudiantes lo que tienen en su mente muchas veces es tener su primer novio o su primera novia y seguimos con un sistema obsoleto. Y por último, debe educarse al niño, desde kínder si posible, a aprender a amar la lectura. Leer es aprender.

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