¿Cómo podemos aprender a controlar nuestros impulsos cuando somos víctimas de burla y mofa por parte de otros?

Si hay algo que he aprendido con el pasar de los años es que hay mucha gente mala. Mucha. No se si decir que sean los menos como dicen algunos. Vivimos en una sociedad basada en muchas mentiras e inventos que nos incrustan desde que empezamos a razonar. Por ende, muchas veces solemos confiar en la opinión colectiva especialmente si se basa en lo que se llama “normal”. Aún cuando la historia nos ha mostrado períodos consecuentes donde la maldad humana se revela de una manera impresionante y en muchas ocasiones resulta victoriosa (ejemplo, cuando los europeos mataron a los nativos en América y lograron quedarse con sus tierras, pues hoy día en algunos lugares no existen y en otros están apartados de los demás), las personas prefieren pensar que por lo general el humano es bueno, noble y amoroso, y de ahí partimos con las ideas de basicamente confiar en éstos.
Prácticamente, todos hemos sido víctimas de la traición de otras personas. Ya sea en el nivel de amistad, pareja, trabajo, familia o algún tipo de relación, conocemos personas que al principio y por un tiempo resultan agradables y uno piensa que uno puede confiar en ellos, y de momento cambian de una manera que uno no lo puede entender. Es normal que en un mundo tan complejo y tan aleatorio las personas inevitablemente cambien y esos cambios puedan generar separaciones, división o incluso una divergencia total entre dos personas; pero cuando estos cambios generan cosas como la envidia, la mala fe, la indisposición y el odio, entre otros defectos severos y dañinos, entonces es inevitable sentir decepción.
El ser humano puede ser muy bueno, pero puede ser muy malo. Y no, no se limita a adultos. Todos los seres humanos desde que razonan y tienen memoria, es decir, desde niños, pueden ser malos- malos de verdad. Ya sea porque es lo que ven e imitan o ya sea porque tienen “un corazón negro” lo suficiente como para cometer actos de psicopatía como matar animales indefensos, por ejemplo, como pasó con el caso de un perrito asesinado por estudiantes de primer grado en una escuela del área norte de la isla. Cuando los europeos llegaron a América, a pesar de ser cristianos que incluso trajeron curas y todo, mataron despiadamente a los locales, como si un pillo se metiera a una casa y matara a sus ocupantes. Hoy día nos atrevemos a llamarle al país de donde vinieron todos esos asesinos “la madre patria”. Y muchos que criticamos esto se nos dan cientos de excusas para justificar esto, que si “fue parte de la historia”, que si “eso fue hace mucho tiempo”… la gente no cambia en terminos de maldad o bondad, cada generación repite la misma tendencia hasta que llegue la llamarada solar, el cometa u otro elemento que cause la sexta entinción masiva.
Habiendo dicho esto, creo que entonces es importante que aprendamos a ponernos una armadura emocional impermeable y sólida como el acero en contra de las opiniones negativas con intención de ofender de otras personas. Cada vez que suplicamos amor de otros, nos humillamos de una manera inaceptable. No podemos deprimirnos ni dejanos amedrentar por personas llenas de odio, amargura y rencor y que solo desean ver que otros sean tan miserables como ellos. Esto es lo que pasa con un bully; su esencia es una de eterna infelicidad y no soporta ver que otros sean felices porque él no puede serlo. No tiene sentido preocuparnos ante las opiniones de personas que solo respiran odio e infelicidad. Esas personas que no importa lo que pase siempre te criticarán y se alejarán de tí. ¿Ustedes tienen idea cuanto tiempo de mi vida yo perdí tratando de cuajar y agradar en una sociedad que nunca me aceptó? Y ahora que no solo no me interesa sino que me gusta desenmascar su verdadera esencia maligna y oscura, me puedo dar cuenta que haber logrado ser parte de ellos me hubiese convertido en una persona sin ningún tipo de esencia buena, en otras palabras- en un ser despreciable.
Sin duda hay personas que pasan por momentos muy difíciles y no podemos pretender que trabajen con los problemas de la misma manera. Algunos se alejarán voluntariamente de contactos, otros son más fuertes y saben que no todo el mundo es igual y que hay que ser objetivo y no caer en la generalización. A pesar de considerarme enemigo de los fundamentalistas, tengo cuidado de no generalizar y empacar a todos los religiosos dentro del grupo. Muchos lo hacen y no solo eso sino que se justifican, pero yo haré todo lo posible por ser lo más objetivo posible. A veces habrá ese momento en que alguien dirá algo en el que uno se siente justificadamente aludido (lo que conocemos coloquialmente como tiraera) pero antes de tomar la decisión de lo que yo llamo diverger de esa persona, tenemos que analizar cuál es su estado de ánimo, su condición mental, su situación actual, y otros elementos que sugieran que no se debe tomar personal y si se debe buscar soluciones. Ahora, si los ataques se vuelven frecuentes y no hay señal de que habrá mejoría lo correcto es alejarse de forma definitiva de la persona, aún si se trata de alguien que se “corrompió” luego de haber sido agradable al comienzo.
La vida es así y lo triste es que a veces nunca sabemos por qué la persona rompe los lazos con uno, pues no recordamos que hicimos algo, si es que lo hicimos porque se dan casos donde no se hace absolutamente nada; yo siempre recuerdo en octavo grado y creo que fue mi primera experiencia en sentir el cambio negativo de una persona de forma súbita, algo que no ha sido común pero si me pasa por lo menos 1 vez al año; una muchacha que me saludaba y me sonreía, un día simple y sencillamente me empezó a mirar mal, a mirarme con desconfianza, incluso una vez recuerdo que se estaba riendo y cuando cruzó su mirada conmigo se volvio seria, era obvio que algo pasó aunque nunca lo supe. En ese momento por mi inmadurez eso me creó un poco de trauma ya que me daba temor que me pasara con todos los demás; llegar un día a un lugar y en vez de recibir los saludos y trato común y corriente, ver malas caras, críticas, y en los tiempos modernos, que me borren de Facebook sin saber que hice, entre otras formas de cambiar negativamente. Pero sucede, y sucederá, por eso es importante, ante todo, ser independiente y tratar de depender lo menos posible, en lo que se pueda, de otros. Siempre seremos dependientes porque no somos una raza donde cada uno solo funciona; pero limitar esa dependencia a lo obvio- en lo económico (dependemos de un gobierno, de unos intercambios, de la globalización, etc.) por ejemplo; pero no en lo emocional. Tenemos que aprender a querernos nosotros mismos lo suficiente como para no necesitar que otros nos digan te quiero para funcionar. En niños y jóvenes se puede entender por la falta de experiencia y conocimientos que les permiten ser autosuficientes, pero en adultos, aunque en ocasiones es inevitable dependiendo de la forma en que fue criado, hay que ser más independiente y tener más dignidad y no estar suplicando y rogando por amor cuando hay tantos seres humanos perversos y con un sentido de egoísmo que les impide sentir amor por los demás.

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