Cómo psicológicamente la negatividad constante nos afecta

En este año 2016 que acaba de iniciar me tomé como propuesta intentar ver menos noticias negativas y dejar de enfocarme en las tragedias y eventos lamentables que pasan a nuestro alrededor, aunque no está bien que me “encajone” en un mundo ficticio por lo que mantengo el verificar en prensa escrita las noticias “mainstream” pues es necesario mantenernos informados de lo que sucede a nuestro alrededor.

Pero, ¿es bueno el ver tanta noticia? ¿Cuál es el beneficio de mantenernos informados constantemente si sabemos que la mayoría de las noticias que se reportan son relacionados con situaciones como crímenes, corrupción, violencia doméstica, abandono, maltrato de niños y animales y demás? En Puerto Rico el bombardeo de negatividad debido a éstos y otros tipos de asuntos como la crisis económica que nos asedia y el problema político que lleva al menos 43 años ha hecho que nuestro pueblo se vuelva uno más hostil, deprimido y angustiado. Se ve dondequiera las caras largas de la gente, los padres impacientes con sus hijos, conversaciones sobre como “hay que irse de la isla”, “la isla no sirve”, “esto no tiene solución”, y demás frases que reflejan una actitud de un pueblo rendido y sin esperanza. ¿Se puede entender este tipo de pensamiento? Sí: la realidad es que vivimos tiempos críticos, el empleo no abunda, la crisis en el gobierno aumenta, y mucha gente se ve forzada a buscar oportunidades en otros lugares para sobrevivir. Muchos no lo hacen porque por experiencia de haber vivido en otros lugares así como responsabilidades que tienen en la isla, no pueden irse tan fácilmente. Pero ciertamente Puerto Rico no es el único lugar (incluso en Estados Unidos) que enfrenta dificultades sociales de importancia, por lo que parte de la solución a alejarse de ciertos problemas no es razonablemente moverse a otro que los tiene también o que tiene otros incluso peores. Para propósitos de trabajo, asuntos de tratamiento o algo similar, emigrar es razonable. El asunto es que no se puede seguir viendo esa como la única solución ante el problema qu enfrenta la isla porque si todos concluyésemos que la única opción es salir, entonces definitivamente la isla está condenada a seguir su camino de deterioro y de final colapso absoluto, que seguramente signifique que otro grupo de personas retome la isla y ésta pierda su identidad y cultura presente.

Soluciones hay y algunas están discutidas en el blog en artículos pasados. Lo que no parece haber es voluntad porque la depresión colectiva en la isla es severa. De costa a costa la infelicidad, la queja y la dejadez se notan en el pueblo. Entonces, si uno se muda a Estados Unidos y observa el comportamiento de la gente, notará que aunque sea a menor escala, uno nota los mismos problemas porque al igual que en la isla, la negatividad y el morbo son lo preferido por el consumidor mediático estadounidense. Y si no son cosas negativas, son chismes de farándula o cosas intrascendentes como el nuevo amor de X artista o lo que ha hecho la hijita de Adamari López en la medida que crece, para mantener entretenido e ignorante al pueblo, en lugar de que este colectivamente llegue a la conclusión de que hay que despertar y empezar a educarnos y cuestionar. Somos esclavos de la negatividad, y nuestros únicos momentos de sosiego son preferiblemente trivialidades. En los trabajos nos entretenemos, pero a veces hay ambiente negativo en éstos, y la negatividad dominante hace que las personas psicológicamente se afecten al punto de crear actitudes pesimistas, paranoicas, exageradas y arrogantes entre otras actitudes defectuosas.

Noten que negar realidades negativas no está bien y no es la solución para atender un problema social o económico. Pero darle solo enfoque a esas realidades invitan a imaginar eventos negativos que no tienen que pasar o no son reales, creando un ambiente de ansiedad y depresión, que si se da de forma colectiva, es grave para el país.

Una persona que se acostumbra a lo negativo le buscará lo negativo a todo. Ejemplo: si sale una noticia de que X empresa piensa abrir operaciones en la isla, se dicen cosas como “¿y cuánto va a durar?”, “están locos con todos los impuestos que hay aquí”,  así en otros aspectos de la vida, se negativizan cosas buenas porque la psiquis cerebral ha asimilado el negativismo como si fuera heroína- uno se vuelve asiduo a lo negativo. Del negativismo real que hay que enfrentar y atender, se pasa a un negativismo irreal y paralizante, y esto afecta en todos los aspectos de la vida- mal desempeño en los trabajos o en un colegio, problemas matrimoniales, padres que siempre discuten con sus hijos, jefes abusivos, conductores hostiles, empleados que no te tratan amigablemente, clientes impacientes, feligreses hipócritas, rivalidades, conductas sexuales inapropiadas, y mucho más. La gente infeliz busca de todas formas ser feliz y mientras más negatividad consumen, más negativos se vuelven y menos pueden lograr ser felices. Entonces su “felicidad” es hundirse en el pesimismo y en la histeria.

Muchos residentes puertorriqueños en los Estados Unidos aún desde la distancia no se despegan de la isla ya sea en forma de venir cuanto más puedan, ver las noticias locales lo mayor posible, llamar a familiares todos los días y preguntar a éstos sobre cómo se encuentra la isla, entre otros; sin embargo, muchos de éstos son los mismos que en un foro o cuando vienen de visita hablan de lo “maravilloso que es dónde viven”, notándose que no se molestan en ver noticias de sus paraísos por preferir seguir pendiente a la isla. Esto es un ejemplo de una mente negativizada y predispuesta a buscar lo malo, porque una persona que decide que la isla ya no da para más y quiere mantener la mente positiva, si es que se le es imposible ver lo positivo de la isla (que es mucho), se olvida de ella y se inserta en su nuevo lugar. Pero claro, posiblemente saben que si se adentran en su paraíso floridiano, tejano o nueva yorkino, descubrirán que no es muy diferente de la isla si se compara lo negativo de la isla contra lo negativo de estos tres estados (que uso de ejemplo).

La mente negativa también suele ser antipática a los lugares que va, creando ambientes incómodos pues la realidad es que todos tenemos situaciones personales de peso y nadie necesita asuntos negativos sin importancia o que si la tienen no tienen solución alguna o inmediata. La acumulación de tensiones y ansiedad es dañina para la salud, no solo mental sino física. De nuevo- es necesario que uno mantenga los pies en la Tierra y no es real esperar que todo lo que uno experimente en cualquier lugar sea positivo. Habrán problemas, complicaciones y posiblemente crisis y es inevitable que pasemos por períodos, a veces largos, de dolor y sufrimiento. Pero con ayuda de cosas como meditación, tomarse tiempo solo o sola para hacer introspección, profesionales de la salud mental, grupos de apoyo o solidaridad (religioso moderado por ejemplo), e incluso si se necesitan medicamentos para ayudar al proceso de inducir positivismo real, se puede combatir la “tormenta” de negativismo a la que estamos sometidos por causa de los medios y el diario vivir.

Una de las claves para que los medios no luzcan tan mal y tan desconsiderados con un pueblo enfermo y sacudido por el pesimismo colectivo es proveer soluciones y alternativas en combinación con los problemas a los cuales se refieren cuando reportan o escribir en prensa escrita. Es cierto que el trabajo del periodista no es esencialmente concientizar, aconsejar o dar consejos positivos, pero la carencia de éstos en cerca de un 90% de los medios- y reemplazando la búsqueda de soluciones a los problemas con distracciones que no ayudan en nada, los medios aportan al problema de salud mental del país, que se recrudece en la medidas que muchos por falta de ideas u oportunidades deciden irse y mientras la cultura puertorriqueña se ve amenazada a desaparecer en la medida que la población se diluye en los Estados Unidos- las familias se separan y eventualmente lo que quedarán serán descendientes con raíces puertorriqueñas- algo así como los taínos, que aunque no desaparecieron realmente cuando se combinaron con los españoles y africanos, su cultura pura ya es intrascendente y ahora le llamamos (digo, yo no, pero la mayoría) a España “La Madre Patria”. Puerto Rico es un lugar con un potencial turístico, agrícola e industrial que se pierde en la medida que la avaricia de un gobierno inepto y una negatividad y dejadez enfermiza del pueblo avanzan. Los analistas, contrario a los reporteros, sí tienen un deber formal de proveer soluciones ante los problemas y no estar con el sensacionalismo y amarillismo que tienen a la gente en un estado precario de nervios, provocando que en masse vayan al aeropuerto para ir a lugares saturados donde no necesariamente las oportunidades son garantizadas y donde los problemas sociales son los mismos, o peores en algunos casos.

No menciono soluciones per sé en este artículo porque ya muchas han sido escritas con anterioridad y lo pueden leer en otros artículos pasados. Pero si a las soluciones le buscamos los suficientes peros para no implementarlas y seguir esperando a que el barco se hunda entonces no cabe duda que lo que destruirá la isla es la negatividad y el pesimismo de un pueblo psicológicamente asediado por la crisis mental.

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