El costo emocional del éxodo masivo desde Puerto Rico

Reportes preliminares indican que poco más de 150,000 personas se fueron de la isla en el recién terminado año 2015, rompiendo un récord de casi el doble del 2014. Sin duda parte de la razón para este frenesí de irse de la isla fue consecuencia de dos factores que acentúan la crisis monumental y caótica que enfrenta la isla: el nuevo impuesto de 11.5% que ha acabado con muchos negocios, tentado a otros a no reportarlo y como consecuencia siendo embargados por el Departamento de Hacienda, y el hecho de que muchas personas minimizen sus compras y que negocios tengan que reducir sus ganancias para compensar con el precio total cuando estaba el IVU del 7%; y la declaración de impago en el mes de agosto que incurrió en el primer “default” en la historia. Esto se añade a un crédito reducido en el 2013 a chatarra. Negocios privados- que hasta hace poco se mantenían relativamente inmunes a la debacle en el sector público han empezado a sentir los estragos de la economía colapsada, y a esto se añade un programa de educación afectado desde hace décadas; las cuotas de las escuelas privadas han tenido que subir para compensar por la pérdida de ingresos por aquellos jóvenes que tienen que irse con sus padres a Estados Unidos y otros países. Pero de lo que no se habla en los medios- quizás porque no es necesariamente tarea de éstos- es del impacto social y emocional de este deprimente éxodo; la separación de familias y amistades y la depresión por la cual pasan muchos residentes puertorriqueños en Estados Unidos por motivos como el frío, la segregación, el individualismo y la mentalidad de solo trabajar para vivir, entre otros factores.

¿Qué implica emigrar?

Aunque los puertorriqueños técnicamente no emigran pues son ciudadanos americanos y (por el momento) no necesitan un pasaporte para viajar y cuentan con lo necesario para poder establecerse sin mucho problema (solo necesitan dinero, buen crédito y educación y/o experiencia) en los Estados Unidos, hay que entender que hay unas diferencias significativas, especialmente dependiendo de qué parte de la nación se mudan. Sabemos sobre la diferencia en los idiomas, pero también hay diferencias culturales, de mentalidad, y de cómo se vive. En lo positivo, Estados Unidos ofrece mejores servicios en cuanto a educación, salud, transportación, seguridad (relativo), en ciertos aspectos es más barato, especialmente donde se resida, y obviamente al ser mucho más grande pues ofrece más variedad geográfica y climática y a la vez más oportunidades de empleo y hacer negocio. En lo negativo, sin embargo, prevalece un racismo muy fuerte, las personas que entran generalmente se individualizan y la diversidad no es tan importante cuando hay mucha segregación, hay un ambiente militarista que crea un ambiente de temor, la mentalidad capitalista es prácticamente prioridad sobre cualquier otra cosa; tener familia no importa si trabajas para una compañía que te exige trabajar más de lo debido; y la gente puede ser más “seca” pues su cultura está influenciada por lo militar. En cuanto a problemas sociales, Estados Unidos enfrenta problemas serios con personas depresivas- más que en la isla, en proporción. Tiene la población de presos más grande del mundo, y cualquier ofensa puede ser causa para arresto dependiendo de la actitud del policía y oficial de autoridad. En conclusión, tanto Puerto Rico como Estados Unidos poseen atributos y defectos, por lo que mudarse no puede hacerse, realmente, bajo la premisa que uno es mejor que el otro en general. Si bien es cierto que al momento Estados Unidos ofrece mayores oportunidades de empleo como mencioné, éste no es fácil tampoco de encontrar porque aunque vean muchos anuncios de que se buscan empleados, el proceso de encontrarlos es competitivo y lento. Además, todavía- aunque sean pocos- hay algunos que logran encontrar empleo en la isla, mientras que otros deciden hacer sus propios negocios.

Emigrar es más que mudarse. Especialmente si es por primera vez y también cuando es a algún lugar nuevo, hay un proceso emocional donde ese lugar donde están tus recuerdos más bonitos e inocentes así como los que permitieron ser quien eres, ya no va a estar presente físicamente en tu vida. Te alejas no solo de familiares y amigos sino que dejas atrás la cultura y todo lo que esta conlleva. Es un proceso el cual no todos procesan fácilmente y algunos no pueden al final. Muchos emigran por necesidad y éstos son los que menos habilidad tienen para acostumbrarse totalmente al nuevo ambiente. A veces se acostumbran o se acoplan pero no al 100%. Los que son más afortunados suelen viajar con mucha frecuncia a la isla y por lo menos tienen el consuelo de que cuando se van, regresan pronto aunque sea de visita.

¿Qué factores dificultan el acostumbramiento a Estados Unidos?

1. Idioma. Si no hablas inglés, o lo hablas pero no te gusta, es difícil poder sentirte feliz rodeado de personas que hablan dicho idioma por ser el que se habla de facto y es el usado en el mundo laboral y gubernamental así como en el diario vivir.

2. Clima. Estados Unidos solo tiene un lugar climáticamente similar a Puerto Rico: Hawaii. Florida es llano y no es siempre tan caliente, ni tiene el clima de humedad caribeña. Si eres de los que te gusta sentir el fresco y la brisa del Caribe, ver los mares rugientes, azules y al mismo tiempo llegar en minutos a una montaña con una vista espectacular, Hawaii es tu única opción- la más lejana, y la más cara. Si no te gusta estar de 4 a más meses limitado por un frío incómodo, el norte de Estados Unidos no es para tí.

3. Cultura. Estados Unidos es una mezcla de culturas, y al mismo tiempo multicultural, de manera que no vas a ver el mismo nivel de “festejo”, como por ejemplo en las fiestas de la Calle San Sebastián, o en alguna fiesta patronal, allá. Hay fiestas, pero son diferentes y quizás no te sientas “igual”. Recuerda que debido a su historia y su prioridad por lo militar, las festividades en Estados Unidos tienden a ser más “solemnes”, por eso por ejemplo la música navideña en Estados Unidos no es música de fiesta como la que canta José Nogueras o Plena Libre en la isla.

4. Naturaleza de trabajo. En Estados Unidos lo primordial es trabajar para hacer dinero, no trabajar para sentirse útil y tener un balance de vida donde lo social y lo laboral se complementan adecuadamente. Es muy común ver exigencias para trabajar extra, en fines de semana o feriados y básicamente estar lo que se llama “on-call”. Si es cierto que muchos trabajos por su naturaleza lo exigen, en estos últimos años los trabajos se han buscado consolidar en la medida que también la tecnología (especialmente la robótica) aumenta y por tanto ya eso de tener muchos empleados que puedan cubrirse en caso de que otro no pueda estar está cada vez siendo menos necesaria y mucha gente está haciendo trabajos que antes hacían más porque con la ayuda de la tecnología la eficiencia ha mejorado (además de los ahorros).

5. Mentalidad capitalista. Relacionado al punto anterior, la mayoría de las compañías están para hacer mucho dinero y capitalizar. En Estados Unidos la desigualdad económica es impresionante, y el gobierno no tiene planes de lidiar con ese problema. Más que tu familia, tu bienestar, tu salud y tu tranquilidad, lo más importante es poder hacer dinero. Esa es la realidad en ese país.

6. Mentalidad individualista. Suele ocurrir que muchos emigrantes- y hablo en este caso de muchos ejemplos de puertorriqueños, cuando se van a Estados Unidos, reducen su mundo a trabajo-casa-trabajo-casa…, y si acaso iglesia y solo cuando pueden, hacen actividades libres. Cuando yo viví en Virginia habíamos un grupo grande de puertorriqueños, y cuando me tuve que ir todavía se reunían pero con el pasar del tiempo me di cuenta que muchos se dispersaron y solo se reunen en ocasiones muy reducidas. Así mismo vi en Florida que aunque hay mucho puertorriqueño y latinos en general, se tiende a que cada quien se preocupa por lo suyo y aunque eso es bueno en parte, la tendencia a socializar es menor y hay un porcentaje alto de personas que ni siquiera conocen a sus vecinos.

7. Entretenimiento caro. El cine, los parques, las playas, los museos, los monumentos y todo tipo de atracción turística suele ser más caro en Estados Unidos- asi mismo los restaurantes, los circos, los teatros y los conciertos entre otros. Aquí en la isla aún se paga menos con todo y el alza del IVU.

8. Lejanía de familiares. Esto se da más en la gente soltera, pero aún pasa en casados y personas que se van con sus familias (maridos/mujeres e hijos). Sencillamente una persona que acostumbra tener una vida social activa en la isla cuando se muda a Estados Unidos dependiendo del área se le puede hacer difícil acostumbrarse. Ya eso de salir con los primos, los panas, todo eso queda reducido a contacto a larga distancia. A veces debido al paso del tiempo esas relaciones se deterioran.

9. Decepción. Vamos a la realidad- no todo el que se muda a Estados Unidos tiene éxito en sus planes. Arrogante e ignorantemente muchos juzgan a la persona y la responsabilizan por la decepción, pero tenemos que entender que no siempre se es lo que se espera. Los trabajos inestables abundan en el país y el proceso de conseguir trabajo consiste mucho en panismo e influencias al igual que pasa en la isla. Si la cosa estuviera tan buena y fuera como se pinta en los medios, los puertorriqueños se estarían yendo a todos los estados y no se estuvieran concentrando la mayoría en ciertas zonas, especialmente si son zonas saturadas y sin muchas oportunidades de crecimiento debido a la alta competencia. Ocurren despidos por “reestructuración”, cierre de empresas y todo lo que afecta a la isla aunque sea a menor escala.

10. Racismo. En Puerto Rico hay racismo, pero cuando comparamos con Estados Unidos, el racismo en la isla es relativamente limitado y es menos consecuencial que en Estados Unidos, donde tenemos un candidato a la presidencia que abiertamente muestra prejuicios infundamentados contra mexicanos, musulmanes y otros sectores, incluso burlándose de un discapacitado. Hay grupos supremacistas organizados que entienden que el color del piel aún importa para efectos de quién es mejor que quién. No todos experimentan racismo, pero hay quienes lo experimentan de forma muy cruda y triste.

Estos son solo algunos puntos a considerar. En Estados Unidos se da mucho el efecto del “loneliness” que se traduce en personas que pueden volverse psicópatas y vemos cosas como las matanzas que han ocurrido desde hace años donde gente inocente es asesinada al azar por personas que están enojadas con la sociedad por su sufrimiento o enfermedad mental. En la isla el crimen normalmente aún permanece dentro del sector del bajo mundo y los riesgos para una persona inocente siguen siendo bajos.

La actitud de muchos que se mudan delata su infelicidad- actitudes hostiles, renuencia a compartir con gente nueva- aún si son de su país, aislamiento social, caras largas o angustia notable. Hay quienes se acostumbran y les gusta Estados Unidos, pero no todos los que se están yendo para allá- especialmente ahora, están preparados porque carecen de objetividad y solo se van por sentir que están en un lugar libre de problemas. Nada más lejos de la verdad que eso: muchos ni siquiera ven noticias locales pero no se despegan de las noticias de la isla porque aunque se engañan con que les gusta donde viven, sus mentes siguen en la isla.

No significa esto, claro, que debemos ignorar lo que está sucediendo en la isla a nivel de decadencia económica y social. Con la llegada del IVA en abril, el cierre de varias tiendas que llevaban tiempo operando, el impago, la amenaza de apagones selectivos por carencia de dinero para pagar la Autoridad de Energía Eléctrica y otros asuntos es obvio que la isla cada día se hunde en problemas y muchos no ven otra salida mas que irse y buscar mejor calidad de vida. Pero no podemos perder de vista los asuntos que afectan el lugar donde vayamos a mudarnos, porque entonces uno cae en el sensacionalismo y en la exageración, convierte medias verdades en verdades completas y convenientemente se divulga información a medias. Hoy día por ello Orlando es uno de los peores lugares para vivir en Florida, por cómo ha aumentado el crimen y los problemas por el aumento poblacional que experimentó el área después de desarrollados los parques de Walt Disney y Universal Studios.

El éxodo afecta la economía y el gobierno de alguna manera auspicia éste, en lugar de evitarlo. En abril, como mencioné, llega el Impuesto del Valor Añadido, el cual aunque el ciudadano no tiene que pagar per sé al comprar productos, el comerciante se ve obligado a subir precios para compensar por ese nuevo impuesto. Algo que está sucediendo desde el aumento del IVU es que muchos negocios han tenido que bajar los precios de lo que venden; aunque puede ser que bajando precios puedan generar más (más caro = menos gente = menos dinero; más barato = más gente = más dinero), el éxodo frena las ganancias de estos comerciantes porque mucha de la clientela que han perdido ya no están en la isla y aunque “regalen” las cosas, esta clientela no vuelve. De manera que tienen que buscar otros mecanismos como, por ejemplo, ver si pueden exportar sus productos para que la clientela sea recuperada desde la diáspora. Otros en la medida que ven una acumulación considerable de puertorriqueños en una región (como por ejemplo, el  corredor de la Interestatal 4 en Florida, que tiene cerca de 1 millón de puertorriqueños entre Tampa y Daytona Beach, con otros también un poco al norte y un poco al sur) deciden llevar sus franquicias a estos lugares, como lo ha sido el caso de El Mesón y próximamente Me Salvé. Como son comerciantes locales, parte de las ganancias que obtienen en estos lugares van a a la isla aunque los impuestos del local se queden en Florida. Y al vivir aquí, estos comerciantes invierten aquí.

Pero en conclusión, el problema más grande que hay con el asunto del éxodo es la amenaza del final de nuestra cultura y nuesta idiocincracia. No podemos negar que al irnos a diferentes partes de una nación multicultural, la cultura puertorriqueña se diluye; y aunque las generaciones de los que se van, muchos intentan mantenerla intacta, lamentablemente sus hijos, las generaciones que ya nacen y se crían allá, o nacen en la isla pero se van a Estados Unidos a edades como de 1 mes a 3 años, no conservan siempre esa identidad, algunos ni siquiera aprenden español y formamos una nueva generación de descendientes de puertorriqueños que en realidad no están interesados en la historia y cultura de la isla. Algunos sí- algunos aún creciendo en Estados Unidos aprenden y dominan el español, lo cual es espectacular, pero entonces tienen sus hijos y tienen que pasar su cultura a ellos, y así poco a poco de aquí a 10 generaciones, si la isla no mejora, veremos que nuestro país finalmente ha perdido su identidad para ser sustituída por la de que aquellos que desde otros países decidieron rescatar la isla porque los puertorriqueños no pudieron.

Está en nosotros evitar o permitir esto.

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