¿Cómo empata la teoría de los universos paralelos con la teoría de un Dios?

En mi pasado artículo, escribí sobre diferentes características que tienen los universos paralelos que podrían existir en lo que se denomina teóricamente como un multiverso; la necesidad de trascender de las dimensiones del espacio y del tiempo para accesarlos; maneras de verlos, como los sueños y los pensamientos- pues todo lo que imaginamos mientras sea lógico y posible está, de hecho, pasando en otro universo, y cómo entonces todo esto puede explicar lo que desconocemos (que muchas veces hace que recurramos a la religión y a la filosofía inventiva para dar explicaciones no probadas mientras la ciencia logra explicar con precisión que los causa).

Y este es mi punto en este artículo: ¿pueden empatar los universos paralelos con las creencias religiosas? Creen los religiosos en la teoría multiversal a su manera, o no pueden ser compatibles? Si se prueba finalmente la existencia de dimensiones alternas, ¿podremos finalmente deshacernos de las creencias en lo sobrenatural o seguirá esa necesidad de creer intacta, negando lo que se ha probado, como pasa hoy día con la teoría de la evolución?

Vida Eterna

El concepto de los universos paralelos es una “forma” de vida eterna. Algo que no mencioné en el pasado artículo es que existe la posibilidad de que al morir, nos corresponda “nacer” en el próximo universo. Esto no es precisamente reencarnación, al menos no como se conoce en ciertas filosofías porque el nacimiento ocurriría en otro universo paralelo, posiblemente para el mismo intérvalo de tiempo en el que nacimos aquí- lo que significa que siempre estaríamos naciendo en el siglo XX o en el siglo XXI de la Tierra correspondiente en los universos paralelos donde nos toque nacer; ello explicaría lo que comenté sobre energía de la memoria que cuando morimos, se sale de la realidad 4D y es capturada por el alter-ego del siguiente universo. Si la energía y materia que componen el universo es infinita, entonces la cantidad de universos paralelos sería infinita y habrían versiones infinitas de nosotros; claro, si el multiverso es infinito pero los universos no, y estos se repiten, “circularmente”, repitiríamos vidas después de haber vivido todas las versiones que hay de nosotros después de morir aquí; esto sería como una forma de vida eterna, aunque claro- no tan atractiva como la del cielo nuevo y tierra nueva del cristianismo. Sin embargo, físicamente, es más probable que la de la teología cristiana. En algunos universos paralelos seremos mejores personas que como somos aquí, en otros lamentablemente no. En uno seremos seres detestables, en otro seremos famosos, en otro seremos casi-santos, etc.

El concepto del cielo y del infierno

En varias religiones tenemos un concepto de “justicia” y “recompensa” según como vivimos. Pero sin embargo, la evidencia es contundente: no existe ningún tipo de efecto de recompensa por hacer el bien o castigo por hacer el mal. Nuestra existencia se basa en la suerte y es así en todos los posibles universos paralelos. Sin embargo, que cada uno de nosotros nos veamos obligados a vivir todas las versiones posibles de nosotros- así sea un googolplex de versiones- hace justicia a todos por igual: nuestra existencia absoluta en el multiverso es exactamente igual entre todos: todos hacemos las mismas cosas buenas y las mismas cosas malas en todos los universos donde existamos. Aquello que te da terror o temor ser aquí puede ser tu modus vivendi en otro universo paralelo. Puedes ser cristiano en este universo y satánico en otro; puedes ser heterosexual aquí, y homosexual en otro; puedes ser un millonario baloncelista aquí, y un deambulante en otro. ¿Por qué existe gente mala, pobre, miserable, con problemas, criminal, etc.? No te preocupes… que “vivirás todo eso” en carne propia en otro universo, ya sea en el próximo o dentro de 1000 vidas.

Por tanto, no existe un cielo o infierno (entiéndase como se explica en la religión): en algunos universos tu vida será un paraíso, en otras será un infierno, y en otras algún punto neutral entre ambos. Y será de manera aleatoria: en esta te tocó ser una buena persona, quizás en el próximo universo seas malo o mala. Aunque sea una teoría muy poco atractiva en este sentido, la realidad es que el multiverso es justo si nos obliga a vivir de todas las maneras posibles en cada universo que existimos.

Espiritualidad

La espiritualidad yo personalmente la defino como la habilidad de una persona de tener contacto con su propia conciencia. Esto significa que no hay que ser religioso para ser espiritual. Pero retomando lo que hablé en el pasado artículo, nuestra conciencia podría tener la capacidad de revivir vivencias de universos paralelos pasados (o futuros, o presentes, realmente no hay efecto del tiempo en cuanto a vivir en múltiples universos) y por eso si tomamos el tiempo para concientizar sobre todo aquello que “vivimos en otros universos”, que nos trajo consecuencias negativas en esos universos, podemos evitar repetir el error en este universo. Por ejemplo: si yo imagino que uso drogas y termino deambulando y terminando muerto por hambruna y malas condiciones de salud, eso significa que en efecto, en otro universo eso sucedió; por tanto, no quiero que pase en este. Revivir la experiencia de otro universo paralelo para corregirlo en este y no tener la misma vivencia, nos hace ser espirituales. Los cristianos lo llaman hablar con/seguir a Dios, pero es básicamente lo mismo. Si se sigue un camino religioso moderado, se evitan problemas que ocurrieron en otro universo.

Recordemos que todo lo imaginado son recuerdos o memorias de otros universos en ésta teoría

Si se siguen las leyes de la física de manera seria, nuestras memorias son energía, de alguna forma, y la energía no sale de la nada, por lo tanto, esas cosas que imaginamos no son conceptos literalmente creados. Nuestro subconciente captura y guarda información que viene extradimensionalmente de otros universos para reconfigurarla y cada vez que pensamos, procesamos esa información. Si pensamos en “lo que hubiese ocurrido si hubiéramos hecho tal cosa” eso significa que sabemos que pasó- en otro universo. No queremos que vuelva a suceder. Por tanto, la capacidad de pensar es una forma de “arreglar errores del pasado”, aunque realmente no es el pasado, sino una realidad alterna.

¿Dónde queda Dios en todo esto?

La teoría de universos paralelos convierte a Dios en un concepto multiversal, y por tanto cae bajo la categoría del panteísmo. Obviamente achacar el multiverso a un dios local, como Jehová, Alá o Brahma es absurdo, pero si recordamos el hecho de que la conciencia nos permite “recordar eventos de otros universos” para no hacerlos igual en el nuestro, significa que la conciencia tiene una relación muy estrecha con el multiverso. En pasados artículos y comentarios que he hecho en mi página de Facebook y otros foros, “Dios” como concepto genérico tiene un componente cósmico y un componente conciente; el multiverso es el que contiene los universos paralelos y la conciencia podría ser el puente para accesarlos. Es decir, definitivamente Dios sería la combinación de esos dos componentes. Orar o meditar equivale a procesar información de universos paralelos.

¿Qué pasan con los libros sagrados y los dogmas?

La teoría de universos paralelos se puede probar o desprobar- contrario al concepto antropomórfico de un Dios “humanizado” que obliga la fe y la convicción sin pruebas. Por tanto, los libros sagrados quedan como libros “corrientes” como cualquier otro- recuerden que en otro universo la Biblia puede tener otro contenido, de manera que no se puede usar la Biblia (u otro libro sagrado) de forma multiversal. En otro universo paralelo quizás la figura de Jesucristo es mala, mientras que la de Satanás es buena y podría haber una Biblia Satánica en lugar de una Biblia Cristiana. Nuestras creencias no aplican en otros universos, pero conceptos morales y valores en general que pudiésemos encontrar en los libros- incluyendo los sagrados- pueden ayudar a fortalecer nuestro espíritu o contacto con la conciencia, pudiendo entonces absorber más información de otros universos. Lo mismo aplica con los dogmas.

¿Entonces pueden empatar las religiones con la teoría multiversal?

Literalmente, no. No se pueden poner preceptos literales que nuestra capacidad humana limita a cuatro dimensiones a mundos y dimensiones diferentes. Pero si se pueden hacer asociaciones y analogías que permitan que entendamos que aunque no existe un dios local como Jehová, si existe una “fuerza” multiversal que se comunica a través de la conciencia, a la que podemos llamar, si queremos, Dios.

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