El dios del protestantismo moderno: ¿un ser de amor o un monstruo?

Sabemos que el dios cristiano en términos generales, para todos los cristianos, es el mismo: el creador del universo, el cosmos y todo lo que nos rodea y según la mitología que la define, Jesús es su encarnación en la Tierra. Si nos preguntamos por qué en un cosmos tan inmensamente grande su creador escogió a un punto azul pálido como le llamó Carl Sagan a nuestro planeta considerando la perspectiva del tamaño del cosmos, y que no tan solo eso sino que de todos los seres vivos que hay solo los humanos (y para variar, solo algunos, poco menos de una cuarta parte de ellos) lo creen así, la respuesta apunta fuertemente a que el cristianismo, al igual que el Islam y otras religiones y filosofías, son solo inventos humanos que han tenido propósitos diferentes a través de los siglos. Hoy día el cristianismo se encuentra seriamente fragmentado, al punto que no todos los cristianos se ponen de acuerdo en su interpretación de su figura divina. En este artículo me quiero concentrar en la división del protestantismo, especialmente enfocado en el tiempo moderno.

Sabemos que el protestantismo se originó de la oposición a las posturas de la Iglesia Católica, llamada también Universal, en tiempos donde sabemos regulaba totalmente la política de los países que practicaban la religión. Hoy día en muchos de nuestros países donde (se supone que) prevalece el laicismo, el protestantismo ha tomado un tono que varía entre lo moderado y lo rígido, dependiendo de las denominaciones.

Hay grupos protestantes no denominacionales que prefieren ser llamados solamente cristianos. Pero hay una serie de criterios que determinan si un grupo cristiano es moderado o rígido, tomando el término fundamentalista como sinónimo de rígido a partir de ahora: su capacidad de flexibilidad ante los estatutos establecidos por los principales líderes de los grupos, así como del libro sagrado, la Biblia.

Los metodistas son uno de los grupos protestantes más flexibles, en algunos casos permitiendo las celebraciones de matrimonios entre personas del mismo sexo. Aunque nunca he visitado una iglesia metodista, por lo que he podido saber es un grupo bastante abierto de mente, aunque limitados en el ámbito de la ciencia pues al igual que los demás grupos cristianos, creen en Jehová como la base en la cual se fundó el cosmos. Los pentecostales y evangélicos por otro lado forman la ala más rígida, al punto que forman grupos de discriminación en contra de comunidades como la lesbiana, bisexual, gay y transgénero, así como oposiciones bien fuertes en contra del aborto, la legalización de la marihuana y la eutanasia, y sus cultos en algunos casos son muy ruidosos. Son estos los grupos que suelen ser también los más prejuiciados, los que menos toleran la diferencia de opiniones y también donde hay más personas falsas, hipócritas y mentalmente enfermas.

Es común ver en los sectores fundamentalistas las personas más antipáticas y antisociales, algunos con pasados oscuros y muchos viviendo una doble vida; simulando una vida espiritual “llena” mientras que fuera de la iglesia maltratan a sus hijos, engañan a sus parejas, cometen delitos, infrigen la ley y actúan como si tuvieran total libertad de hacer lo que quieran. Algunos se hacen pasar como los “convertidos” para aparentar que quienes fueron antes ya no lo son, pero sus actitudes delatan que realmente no cambian.

No es de extrañar que en las filas del protestantismo hayan líderes multimillonarios, o por lo menos que no tienen problemas económicos en lo más mínimo, gozan de estilos de vida lujosos, viajan por todo el mundo y todo a costa de la ingenuidad, la necesidad de aliento espiritual y la baja autoestima de miles de creyentes que no son capaces de cuestionar si lo que siguen tiene sentido. Es común ver en foros de Facebook a creyentes actuar de manera extremadamente hostil, a veces incluso amenazando a quienes no estén de acuerdo con ellos. Lo que lleva a la pregunta, ¿qué clase de Dios siguen estas personas?

Echando una mirada a comentarios diferentes foros donde participan los fundamentalistas, las características del dios al que siguen son unas de un dios intolerante, contradictorio, con ganas de hacer daño, vengativo e injusto. En noticias sobre homosexuales, como por ejemplo Ricky Martin, Kany García o Ellen DeGeneres, o de ateos como Stephen Hawking, Rickard Dawkins o Seth MacFarlane, o incluso de personas con otras creencias como los católicos o gente con posturas neutrales, estas personas se refieren a ellos como “agentes del enemigo”, “personas que necesitan salvación” o “seguidores de falsas doctrinas”, como quien dice, la doctrina fundamentalista es la única correcta. La misma que siguen personas que juzgan, ofenden y tratan de menos a otros. En Estados Unidos podemos añadir que muchos de estos fundamentalistas son precisamente personas con altos niveles de racismo y que se alínean con grupos políticos que promueven la discriminación. 

El enfoque del dios cristiano en el fundamentalismo es el de un carácter colérico y sediento de sangre, sufrimiento y dolor. Amenazas como “si sigues como vas terminarás en el infierno”, “si haces esto vas al infierno y allí sufrirás por toda la eternidad” y expresiones que aluden a la venganza y a ver a otros en situaciones extremadamente negativas solo por no seguir el estilo de vida que ellos entienden es el correcto son comunes en los círculos del fundamentalismo. El dios que ellos siguen es en realidad un monstruo, y eso nos pone a pensar si eso es la proyección de lo que ellos son como individuos.

¿Por qué son así? ¿Son los fundamentalistas personas malas de conciencia? Puede tentar a uno a pensar que la naturaleza de los fundamentalistas es de gente mala que tratan de establecer un orden que resulte atractiva, pero la realidad es que hoy día la mayor parte del fundamentalismo es heredado o indoctrinado (o ambos). Personas con pobre criterio propio, bajo intelecto, problemas severos o algún tipo de problema en general son presa fácil para los farsantes y charlatanes que introducen religión usando el lenguaje del miedo y del terror. Por ende, quienes no se educan, solo ven programas de chisme y farándula en la televisión, no leen, no salen de sus entornos, no usan el internet excepto para usar Facebook, consumir pornografía o navegar por lugares donde se alimenta el morbo, eventualmente son víctimas de las corrientes fundamentalistas que los enredan y hacen que se vayan de un extremo malo al otro. No es que sean así por alguna naturaleza malévola- los que sí tienen una naturaleza malévola son aquellos que son capaces de mentir con tal de obtener beneficios financieros o personales. Los líderes de los grupos religiosos más intolerantes son generalmente personas con agendas escondidas, muchos los cuales ni siquiera creen en religiones y solo las usan para coger a las personas con problemas de tontos. No quepa duda que el sector fundamentalista, el cual hoy día se alínea en el cristianismo hacia la rama protestante, es la más nociva y dañina para una sociedad que poco a poco empieza a abrirse paso al conocimiento y al intelecto.

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