La situación actual de Puerto Rico: Sobre la junta de control fiscal y el futuro socioeconómico de Puerto Rico

Puerto Rico vive en estos momentos en uno de los períodos más difíciles de su historia, si se habla de la situación fiscal. Luego de casi cinco décadas de mala administración, la economía está viendo un deterioro sin precedentes y es tiempo en el que Puerto Rico debe definir su futuro. En este artículo voy a exponer mi punto de vista personal basado en observación, datos y expectativas sobre lo que conlleva rescatar la isla de un colapso irreversible.

1. Status político

Puerto Rico lleva cerca de 65 años con el estatus de ‘Estado Libre Asociado’. Este status originalmente se diseñó como un proceso transitorio entre un tiempo donde Puerto Rico contaba con una economía pobre hacia una economía competitiva. Desde 1962 hasta mediados de los ’80’s, Puerto Rico contaba con una economía relativamente robusta y pocas personas se veían obligadas a emigrar a otros países, especialmente a los Estados Unidos continentales. Las industrias estaban en crecimiento, y se veía progreso en muchos campos como la salud, la transportación, y la investigación. Con el plan 936, la economía gozaba de unos incentivos que ayudaron a muchos pueblos a progresar a nivel de toda la isla y no solo el área metropolitana de San Juan, que es la que hoy días apenas logra exhibir algo de progreso en comparación al resto de la isla.

El Estado Libre Asociado, lamentablemente, vio al mismo tiempo un crecimiento económico en el gobierno, lo cual obviamente, tentó a la malversación de fondos, a los contratos por amiguismo y politico-partidismo, y a la corrupción en general. Durante el gobierno de Pedro Rosselló, en el empeño testarudo del Partido Nuevo Progresista (PNP) de obtener la estadidad, Romero y Bill Clinton acordaron la finalización de lo incentivos del programa 936, que vería sus últimos beneficios a mediados de lo 2000’s

Durante el poco tiempo de vida que le quedaba al programa, todos los gobiernos- el del PNP y el del Partido Popular Democrático (PPD) siguieron con el despilfarro de fondos por parte del gobierno federal y de las contribuciones del pueblo que causaron que en el 2006, Puerto Rico comenzara un proceso de decadencia, el cual no ha visto ninguna mejoría palpable desde ese año y al día de hoy cuenta con varias degradaciones, dos impagos y el futuro fiscal “a punto de caramelo” para un colapso irreversible. Ya el Congreso sabe que el gobierno de Puerto Rico, por lo menos manejado por los dos partidos tradicionales, no está comprometido ni capacitado para prosperar la economía y mejorar la condición de vida de los ciudadanos.

Cuba, a 90 millas de distancia de Cayo Hueso Florida, casi 15 veces más grande que Puerto Rico y con la mano de obra probada del pueblo cubano (recordemos que la actual ciudad de Miami en Florida fue desarrollada mayormente por cubanos) ofrece más “promesa” para Estados Unidos que Puerto Rico. Justo en el momento en que Puerto Rico se acerca más a un colapso irreversible, Cuba empieza a levantarse y Estados Unidos luce ansioso por poder hacer comercio y negociaciones en la isla más grande del Caribe. Aparte de que Cuba al ser independiente cuenta también con un foco de atención por parte de muchos países a nivel mundial, como Rusia, gran parte de Europa, y países de Latinoamérica. Recientemente el presidente Barack Obama visitó Cuba por varios días y habló extendidamente al pueblo cubano, mientras que a Puerto Rico vino solo unas horas y a pesar de que lo trataron mucho mejor en terminos de preparativos que en Cuba, el interés hacia Cuba sobre Puerto Rico es contundente.

El Congreso, por otro lado, lleva meses negando ayudas posibles para la isla- ya sea un rescate, una ley de quiebras, o aumentar los fondos- por más cabildeo y presión que ejerce el comisiado residente, el gobernador que va casi bisemanalmente a la capital federal, y otros líderes en el gobierno; la negativa de Estados Unidos en ayudar a la isla es innegable.

Durante las elecciones pasadas también hubo un aparente interés por parte de una mayoría del pueblo para buscar la estadidad. Ni siquiera el Congreso hizo caso a la consulta. Ni siquiera a pesar de que quizás no hubiese contado o sido válida para propósito de consideración seria, le dieron algo, aunque sea un mínimo, de importancia para considerar un proyecto de status en la que consideraran cambiar o modificar el status actual de la isla.
Con todo esto que se ha explicado, la conclusión es irreversible: Estados Unidos no va a darle nunca la estadidad a Puerto Rico. Apenas ahora es que se habla un poco de la isla en el Congreso y es por el asunto de la crisis económica. Puerto Rico ahora mismo es una carga económica “violenta” para el gobierno de Estados Unidos y considerando lo que voy a mencionar en el siguiente punto, se puede entender que sientan desconfianza para ayudar a la isla.

2. ¿En qué se usan los fondos federales y contribuciones?

Puerto Rico cuenta con una infrastructura que no ha visto gran progreso desde mediados de los 2000’s. Por ejemplo, la extensión de la autopista PR-22 (José de Diego) hasta el municipio de Aguadilla nunca se materializó. La autopista PR-53 de Fajardo a Salinas no ha visto construcción alguna desde que terminó el billonario proyecto de los túneles de Maunabo, que debido a su longitud tan corta no valió la pena establecer un peaje porque lo que iba a suceder es que la gente no los tomaría pues su inicio y final es la misma carretera y el ahorro en tiempo era despreciable. Los fondos asignados para culminar la parte terminada en Guayama hasta los túneles no se usaron para esos propósitos y desde su construcción a mediados de los ’90’s, la PR-53 apenas cuenta con un 60% de terminación y por ahora no hay planes ni para conectar Maunabo con Yabucoa, ni con Guayama.

El Tren Urbano fue otro proyecto fallido- billones invertidos y actualmente opera con pérdidas, porque apenas cuenta con tránsito de personas. Las estaciones fueron hechas en puntos donde no hay mucha gente y con excepción de eventos de conciertos y fiestas, el uso del tren es mínimo.

Las carreteras en general apenas ven reparaciones y casi siempre consta de parches y remodelaciones vagas. Las escuelas públicas pierden maestros, los centros de salud pierden personal. El Departamento de Educación no opera adecuadamente. La paga a los maestros y educadores es mediocre. Los servicios se ofrecen de manera selectiva. En la pasada sequía, se empleó el mismo método de ahorro de agua que a mediados de los ’90’s.
Ahora, vayamos con los municipios; 78 municipios en un área que de oeste a este toma menos de 3 horas cruzarla. Si analizamos el status de “autónomo” de la mayoría, vemos que muchos pueblos están estancados; han desarrollado proyectos fracasados, los pueblos ven mermas poblacionales, pero los salarios de los gobiernos municipales no se reducen. Varios alcaldes- incluyendo de municipios como Maricao- ganan salarios jugosos y cuando uno visita los pueblos lo que ve es lo mismo que ha visto en los últimos 20 años. Ponce y Mayagüez que son los pueblos base de las dos áreas más pobladas después de San Juan cuentan con cascos urbanos deteriorados y economías en declive. Evidentemente, el dinero que se recibe a nivel municipal y estatal no se está utilizando como se debe. Muchos de estos alcaldes se han ido a viajes lujosos y los servicios municipales no han visto mejoría por ninguna parte.

3. Un pueblo dormido y sumiso en el bipartidismo

Mientras el gobierno roba descaradamente en frente de las narices de los puertorriqueños, éstos siguen absurdamente fieles a los partidos de tradición. Cuando ocurrió el primer impago, varias personas planificaron marchas de protesta, y nada… la manifestación más grande frente al Capitolio hasta el día de hoy ha sido la de los fundamentalistas homofóbicos hace unos años en contra de los derechos de los homosexuales. Mientras la cosa se ha complicado desde ese entonces, el pueblo sigue en lo mismo. Hace unos meses cerca de 10,000 personas abarrotaron el coliseo Roberto Clemente para el anuncio a la candidatura a la gobernación del hijo de Pedro Rosselló. Cuando uno ve los candidatos políticos para noviembre, vemos las mismas caras. Los candidatos nuevos- especialmente los no afiliados a los dos partidos de tradición, ven poco apoyo. Una excepción relativa es Alexandra Lúgaro, pero las encuestas no la favorecen sobre el inexperto y mediocre candidato por el PNP.

Por otro lado, la gente mayormente se opone a la consolidación de municipios. A lo sumo los que están de acuerdo están dispuestos a que se consoliden mientras sus municipios (donde viven) no se vean afectados. Aún cuando se habla de que los días del ELA podrían estar contados, la gente sigue pensando que las alcaldías definen la identidad de un pueblo. Pareciera que lugares como La Parguera, Boquerón, Río Piedras y Santurce ya no son conocidos por la gente porque no tienen alcaldes, ¿verdad?

4. Pánico a la independencia

Retomando lo discutido con respecto a Cuba, aún cuando Estados Unidos le dice a Puerto Rico sutilmente “no me interesas, ya no te quiero, ahora quiero a Cuba”, los puertorriqueños siguen empeñados en la utopía de la estadidad. Todavía vemos a políticos mediocres como Pedro Pierluisi que hablan de pedir la estadidad para la isla. Todavía hay personas que exponen como solución al problema grave económico de la isla a la estadidad. Mientras el Congreso no ha mencionado nada de importancia sobre el status de la isla, aún con las voces de congresistas como Nydia Velázquez y Luis Gutiérrez, todavía la gente- incluso puertorriqueños que viven en los Estados Unidos- mencionan a la estadidad como la solución más adecuada. 

Entendamos lo siguiente; la estadidad no va a cambiar nada si siguen los mismos políticos de siempre. El que piense que la estadidad garantizará un gobierno pulcro, obviamente desconoce de la realidad de muchas ciudades como Detroit o Chicago, o estados como California o Illinois. Con la estadidad si la gobernación del estado de Puerto Rico la ocupa alguna de las figuras conocidas de los partidos tradicionales, lo único que va a pasar es que verán más dinero para seguir malversándolo, y seguiremos igual. ¿Qué vamos a hacer? ¿Pedir más fondos?

La gente no entiende que la única manera de que Puerto Rico pueda ver más entrada de dinero a causa del fin de las leyes de cabotaje es la independencia. Pedirle a Estados Unidos que quite esas leyes, pero que siga el mantengo y las ayudas es irrosorio. Estados Unidos NUNCA da algo a cambio de nada. Ya se fueron la Marina y la Fuerza Aérea de Ceiba/Vieques y Aguadilla, respectivamente. Por medio de las grandes cadenas privadas americanas, Estados Unidos recibe una cantidad sustancial de dinero, muy superior a la que dan para las ayudas.

Debido a que el gobierno de Puerto Rico ha decidido que importar es mucho más importante que invertir en la isla, las leyes de cabotaje representan para Estados Unidos una oportunidad brutal de hacer dinero- esto en adición al dinero de las contribuciones de las empresas americanas que se benefician de sus ventas en la isla. Estados Unidos no pierde con la independencia pues aunque se eliminen las leyes de cabotaje seguirá usándose en gran parte la flota americana para traer los productos que venden las cadenas americanas, a menos claro que un gobierno de una república de PR eleve las contribuciones al punto que las cadenas americanas se vayan. Aparentemente, en la isla no hay gente preparada para establecer negocios locales. Es penoso ver como tiendas como Wal-mart, Home Depot y otras han desplazado los negocios locales, como Pitusa, Topeka, Masso, Berríos y otros.

Con la condición colonial Puerto Rico sigue dándole más a Estados Unidos de lo que éste le da. Entonces, la estadidad mantiene esa tendencia, aunque la razón de beneficio de EU/PR sea de 70/1 sería quizá de 60/1. Estados Unidos no pierde con la condición actual. El mercado privado en la isla no está bien, pero no está tan mal como el sector público y sigue generando ganancias buenas para el Tío Sam.

Pero la gente ha sido indoctrinada a que Puerto Rico no es nada sin el “hombre que la mantiene”. Puerto Rico es ahora mismo como una mujer despreciada e ignorada, y que ahora ve su relación sentimental “amenazada” por la llegada de otra mujer, Cuba.

La independencia concede a la isla la oportunidad de establecer su propia economía. Estados Unidos sigue siendo parte de ella, aunque no la controlaría más. Se abren las puertas a mercados como Europa, Latinoamérica y hasta Asia. La infrastructura actual no es mala, solo requiere mantenimiento. Si se desarrolla el turismo y la agricultura como se debe, la isla tiene un potencial grande. 

5. La junta de control fiscal

Estados Unidos no le va a dar nunca la estadidad a la isla, la colonia va rumbo al colapso y la gente no quiere la independencia. ¿Qué alternativas tiene Estados Unidos para que el resto del mundo no diga que tiene un territorio en crisis humanitaria? Por supuesto, la alternativa más costo-efectiva para ellos es que la isla regresa a un status similar al que hubo antes de la creación del ELA. Si el pueblo no está capacitado para votar inteligentemente, entonces ellos deducen que no pueden permitir que sigamos decidiendo que es lo que nos conviene. Esto, en principio, no es democrático, pero resulta que es lo que aparenta ser la única alternativa real. Al gobierno de Estados Unidos no le interesa la clase pobre y media; no le interesa dentro de la nación, ¿cómo esperamos le interese en una colonia? Ellos solo quieren que la isla luzca “bien” y eso es alimentando la oligarquía creciente; abogar por los derechos de los bonistas y la gente que ha invertido aunque eso incurra en otras cosas. En principio, la junta de control fiscal no es moral, pero en la realidad cruel, si no se establece dicha junta lo otro es seguir como estamos y ultimadamente los servicios básicos se verán afectados, de manera que esa ya aparenta ser una situación inescapable. Si el pueblo no se levanta, si no se quiere la independencia, si acabamos de entender de una buena vez que la estadidad es un sueño que jamás se hará realidad, y si entendemos que el ELA ya no tiene vigencia, entonces solo queda que se nos trate como un pueblo de “niños”, de “menores de edad”, que no tienen madurez ni capacidad para decidir en asuntos serios. Estados Unidos no va a darle la estadidad a la isla nunca y mucho menos bajo las condiciones infantiles y absurdas exigidas por parte de los partidos actuales. El gobierno allá sabe muy bien que el gobierno acá no ha hecho nada de relevancia para mejorar la economía de la isla. 

Si el pueblo sigue presionando a Estados Unidos para que les permita seguir viviendo de la guachafa, lo que va a suceder es que tarde o temprano nos van a forzar la independencia porque no van a seguir dando fondos para que los políticos sigan robando y viviendo de contratos inmorales mientras el pueblo sigue atorado en la mentalidad de que Estados Unidos es la varita mágica de la Hada Madrina.

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