Más allá de la muerte: reencarnación, vida eterna y universos paralelos

A pesar de las diferentes teorías para tratar de explicar que pasa después de la muerte de una persona- especialmente las que han sido propuestas por líneas de pensamientos religiosos o filosóficos como el cristianismo, el Islam, el budismo y el hinduismo, entre otros, la ciencia por el momento desconoce. Como sabemos, las religiones abrahámicas sugieren un paraíso y un lugar de castigo eterno; el budismo y el hinduismo sugieren una cadena de vidas en serie, o reencarnación, hasta llegar a un punto en que el alma logra encontrar la paz mayor, conocido como nirvana en el caso del primero y moksha en el caso del segundo. En estas dos filosofías, el alma no muere y no se fragmenta sino que se transporta por completo hacia un nuevo ser.

El principal problema con estas creencias es que contienen elementos supersticiosos que esconden deseos humanos que rayan en lo infantil y en lo fantasioso. La ciencia no puede operar tratando de probar que algo tan complejo como nuestra existencia tiene correlación con situaciones místicas; las personas que adoptan estas creencias lo creen por fe porque la ciencia no tiene las herramientas para probar que sus teorías pueden tener sentido empírico. Para evaluar que sucede con el alma (la esencia consciente de los seres humanos, lo que contienen las memorias) después de morir, hay que evaluar aspectos científicos y no dejarse llevar por lo que desearíamos que sucediera porque como sabemos, el cosmos y la vida operan mayormente al azar.

Más allá de la cuarta dimensión

Los seres humanos podemos percibir o detectar nuestro entorno usando tres coordenadas espaciales (ancho, largo y profundidad) y una coordenada unidireccional de tiempo. Es decir, solo podemos movernos cardinalmente hacia el norte, sur, este, oeste, puntos intermedios (si asumimos una posición inicial central) y hacia arriba (cénit) o abajo (nadir), así como “movernos” del pasado al futuro (i.e. crecer, envejecer). Nuestro sistema nos ha limitado a estas cuatro dimensiones: la realidad 4D. Sin embargo, los misterios que guarda el cosmos sugieren la posibilidad de que hayan otras dimensiones, para nosotros increíbles o imperceptibles, pero no imposibles. De hecho hay teorías científicas que hablan de diez u once dimensiones, aunque la realidad es que por ahora pueden haber cualquier cantidad de dimensiones mientras no tengan las herramientas para sugerir alguna cantidad máxima determinada. Muchas de estas dimensiones desconocidas se han sugerido para explicar el comportamiento de la luz, las ondas gravitacionales, la materia oscura y otros, así como conceptos abstractos conocidos por nosotros, como las emociones, la imaginación y los sentimientos. En otras palabras, existe la posibilidad de que aunque nuestro cuerpo solo pueda detectar cuatro dimensiones, nuestra alma pueda detectar más, pero todavía falta encontrar la evidencia de que así es.

Teoría del multiverso

Las dimensiones adicionales se podrían detectar o percibir de forma voluntaria o involuntaria. Al momento, se me ocurren tres formas: la imaginación, los sueños y el fenómeno del déjà vu. Existen también otras como quizá efectos de drogas o alucinógenos, condiciones como la esquizofrenia o experiencias cercanas a la muerte, entre otros, en las que los humanos son capaces de trascender de las cuatro dimensiones y percibir voluntaria o involuntariamente aspectos que normalmente no se podría. Las dimensiones alternas también sugieren la existencia de universos paralelos, explicado ya en varios artículos como la teoría que sugiere que existe una cantidad indeterminada de universos donde existen todas las permutaciones posibles de energía y materia. Esta teoría existe para explicar varias cosas abstractas y desconocidas, principalmente el origen de nuestro universo observable. También puede servir para explicar otros fenómenos misteriosos.

En el multiverso no hablamos sólo de las cuatro coordenadas conocidas; comprende de todas las dimensiones posibles, por lo que el humano, quizás, nunca pueda comprender del todo esta teoría y si lo lograra, falta mucho para ello- incluso, quizás sea algún ser inteligente que surja en otro ciclo que lo logre. Por lo tanto, todo lo que implica esta teoría es especulación, por más sentido lógico y/o científico que haga

Solipsismo

En un pasado artículo discutí sobre este pensamiento filosófico, y no lo podemos descartar de las posibilidades de que pueda ser cierto y su posible relación con la teoría del multiverso. Si existen versiones ilimitadas (o por lo menos, vastas) de cada uno de nosotros a lo largo del multiverso, eso significa que cada vida podría estar dentro de su propia percepción del universo; es decir, dos seres no coincidirían nunca en el mismo universo exactamente. Cada vida viviría en un universo paralelo particular. Esto explicaría porqué hay tantas personas diferentes y no podemos nunca entender del todo esas diferencias, porque en realidad es todo producto de la percepción particular y esa persona que hace cosas que se nos haría imposible a uno, en realidad no existe en el mismo universo- sólo la percibimos, la “ilusionamos”. Tú vives y percibes un universo que no es necesariamente el que percibe ese ser vivo que ves. 

Universos paralelos y la muerte

Habiendo explicado todo esto (este artículo es mejor entenderlo si han leído todos mis artículos relacionados a los temas discutidos hasta ahora), ¿es razonable pensar que después de la muerte se acaba todo? Es obvio que cuando el cuerpo muere, eventualmente el alma deja de percibir la coordenada temporal. Si el alma consiste efectivamente de alguna forma de materia o energía (sea física, cuántica, oscura, etc.) ésta no va a desaparecer del multiverso. Podría desaparecer de las dimensiones conocidas, pero recordemos que el multiverso lo incluye todo- el todo absoluto. ¿Qué sucede entonces con el alma? Habría primero que deducir que lo más lógico es que ésta se fragmente y dichos fragmentos, que contienen, por supuesto, memorias, se dispersen a lo largo del multiverso. Asumamos que dichos fragmentos son como “polvo”, pero compuesto de energía y materia que no se puede detectar en el espacio y tiempo (realidad 4D). Por lo tanto, estos fragmentos del alma no necesariamente se limitan por las leyes físicas que aplica a la energía y materia física- por eso se dice que el alma no es algo físico.

Contrario a las creencias religiosas donde se cree que éstas van solo a dos (o tres) posibles lugares predeterminados, los fragmentos del alma se reciclan en las condiciones que se pueden manifestar. En nuestro entorno sabemos entonces que el único entorno donde se pueden manifestar es en seres vivos. A través de sueños, la imaginación y el fenómeno del déjà vu, los fragmentos el alma reviven en otros seres, de manera muy limitada. Por supuesto estos fragmentos no se limitan entonces en nuestro universo.

Entonces, ¿qué es la imaginación?

He mencionado el concepto de la imaginación como uno de los medios por los que fragmentos del alma de vidas pasadas (o futuras) se manifiestan; junto con los sueños y el déjà vu. Sin embargo, la imaginación es la fuente por la cual fragmentos del alma de vidas pasadas, futuras o alternas se manifiestan de forma más común. Desde siempre, hemos definido el concepto de imaginar el crear o recrear algún escenario real o ficticio. Podemos imaginar que seríamos en el futuro, lo cual es perfectamente posible, así como podemos imaginar que volamos y respiramos bajo el agua (sin máquinas o ayuda artificial), lo cual no es posible por lo menos en nuestro universo. Pero noten que debido a la naturaleza infinitamente variada del multiverso, eso que no es posible en nuestro universo, sí lo podría ser en otro; por lo tanto, la imaginación podría definirse mejor como la capacidad de recrear un evento del pasado, futuro, o alterno; la palabra crear en realidad no tiene sentido multiversal. Nada puede ser creado- ni siquiera el más absurdo de nuestros pensamientos ficticios; todo lo que imaginamos existe en este u otro universo. Sin embargo, podemos usar la palabra recuerdo para definir la recreación de un evento pasado que ocurrió; algo que sabemos sin duda alguna ocurrió es un recuerdo; todo lo que “pudo haber ocurrido” o “podría ocurrir”, es imaginación; y ocurre de forma real, en el futuro o en un universo paralelo.

¿Qué pasa, entonces, cuando una persona o ser vivo muere?

Es muy posible que no solo los humanos sino los demás animales y posiblemente demás organismos tengan alma. Los componentes del alma posiblemente tienen orígenes desconocidos, pero sabemos que está ahí, por lo que ésta no desaparece sino que se fragmenta y se reciclan a lo largo del multiverso. Por tanto, nuestra “percepción” de vida no puede mantenerse igual después de la muerte. Lo lógico es pensar que como ya la percepción del tiempo se termina, al morir, inmediatamente volveremos a nacer en algún punto del multiverso- en cualquier punto del tiempo, en cualquier universo y en cualquier forma de ser vivo, no necesariamente como un humano

Para ponerlo como ejemplo, supongamos que hay dos seres: uno es un humano en nuestro universo, el otro es un ser inteligente en otro universo. Supongamos que el humano muere; su alma se fragmenta y el sentir de la vida cesa. Lo que pasa entonces es que “inmediatamente”, instantáneamente, vuelve a sentir vida, pero con un alma nueva, en ese ser del otro universo. Es posible que ese nuevo ser. tenga algún recuerdo de su “vida pasada” a través de sueños, imaginación o déjà vu. Pero por lo general es un ser completamente nuevo sin memorias pasadas. No es una reencarnación, al menos no al estilo del budismo e hinduismo, pues este tipo de ciclo de vidas sería intermitente, o por lo menos hasta que el nuevo alma le corresponda nacer en un universo donde la vida es eterna. No necesariamente es algo imposible, recordemos que todo lo que podemos imaginar es posible en algún otro universo.

¿Existen el cielo y el infierno?

Recordemos que según las religiones abrahámicas, las almas son juzgadas al morir (en este universo) para pasar una vida eterna o castigo eterno en estos dos lugares. El problema de esta creencia es que conecta dos universos o realidades dimensionales con argumentos de “justicia”, lo cual no es científicamente lógico; el cosmos se comporta de una manera aleatoria; morimos en cualquier momento, de cualquier modo, sin importar si somos buenos o malos, por lo tanto, la realidad dimensional de un paraíso o de un infierno es igual a los demás universos paralelos; las almas se fragmentan y son recicladas en varios universos incluyendo el que conocemos; si un ser “nace” en la realidad dimensional del cielo o del infierno, no es como consecuencia de una vida pasada porque las almas no quedan intactas cuando alguien muere. Tampoco resulta muy lógico pensar que el cielo o el infierno obedece las características descritas en las religiones abrahámicas. Sí, es muy posible que existan universos donde la realidad de algunos seres sea un verdadero infierno o un verdadero paraíso, y lamentablemente o afortunadamente no puedan morir.

Para concluir, podemos decir entonces que no existe la ficción si el multiverso es infinitamente variado. Todo lo que sea posible, existe. Todo lo imaginado que tenga forma posible de ocurrir en otro universo, es real.

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