¿Qué es el alma? ¿Qué es el espíritu?

En pasados artículos he hablado del alma, a pesar de que no sigo ninguna religión y no creo en dioses. La palabra alma se asocia en la religión cristiana a la esencia del ser humano que nunca muere. Sin embargo, aunque esta definición es algo cierta, personalmente no creo que vaya a un lugar predeterminado como el paraíso o el infierno. Primero, hay que ver de qué está hecha el alma, si es que está hecha de algo reconocible. Y segundo, hay que analizar la posibilidad que una vez el cuerpo en el que habita el alma (al menos, mientras no dormimos) muere, ésta pueda “fragmentarse” lo cual, si fuese el caso entonces no se podría ir a otro lugar, sino a muchos. Hay que investigar si el alma se compone de algo físico que sólo puede manifestarse en seres vivos, lo cual nos pone a pensar, ¿es el alma lo que da vida a algo inanimado? Todo parece indicar que sí, pero la ciencia tiene aún que investigar más.

Componentes del alma

El alma es la esencia de la vida. Los seres vivos siguen un instinto básico: sobrevivir. La manera en que se sobrevive no se limita solo a luchar, sino a formas de comunicarse y generar conexiones. En el caso del humano, el alma se manifiesta a través de las emociones y sentimientos: el amor, la paz, la esperanza, el sentido de dignidad, la compasión, la misericordia, la felicidad y otros así como lo que no es muy positivo. Por lo tanto, el alma se puede resumir como la expresión del interior de cada ser vivo.

El alma influye en el cuerpo ya que las expresiones corporales voluntarias provienen del alma. Las que son involuntarias provienen de los instintos. Muchas personas que no creen en la existencia del alma usan el argumento de que todo es provocado por actividad involuntaria en el cerebro, pero olvidan que por lo menos el humano tiene la capacidad de decidir, o escoger. No todo se puede decidir: dormir, comer, ir al baño, sentir sed, etc. Sin embargo, qué comer, cómo dormir y otros son controlados por el alma pues son cosas que el humano puede decidir. 

En realidad, alma es otra palabra para conciencia. Alma se usa mucho en las religiones, por lo que la comunidad científica prefiere el otro término; pero son el mismo concepto. La militancia atea suele rechazar el término por el sentido religioso de que el alma se mantiene intacta al morir, lo cual no tenemos aún evidencia de eso. Pero de lo que sí tenemos evidencia es la existencia de ese yo interno en cada uno de nosotros. El gran misterio es ¿de dónde surge? El alma es algo innato- no se da con el tiempo, simplemente se manifiesta en el humano a temprana edad. 

La teoría más aceptada es que el alma es creación de una deidad- Dios, en las religiones abrahámicas y otros dioses o deidades en otras religiones. Esta teoría no cuenta con base científica y carece de argumentos fuertes para que sea considerado una teoría razonable. Esta teoría se nutre primordialmente de indoctrinación y supersticiones a lo largo del tiempo. Muchos piensan que es la manifestación de la deidad de su creencia predilecta. El alma sin embargo puede estar hecha de alguna “materia” misteriosa, posiblemente (y yo diría con gran probabilidad, tomando en consideración lo explicado en artículos anteriores) hiperdimensional. Si este fuese el caso (que hace más sentido) entonces es muy difícil que la ciencia pueda explicar (por lo menos hasta dentro de bastante tiempo) las características del alma. Pero vale la pena filosofar sobre el asunto y encontrar teorías que hacen sentido científico.

¿Qué es el espíritu?

En un sentido religioso, espíritu se usa para referirse como la parte del alma que se conecta con la deidad de la religión profesada. Desde una perspectiva más genérica, el espíritu es lo que permite una conexión entre cuerpo y alma. Me explico- en el diario vivir, la mayoría de las personas están muy ocupadas en cosas materiales, problemas, el trajín de la vida (trabajo, hijos, familia, salud, cuidado físico, etc.) y descuidan su conciencia: no meditan, no hacen introspección de su vida, no buscan ayuda profesional cuando la necesitan; se vuelven apáticos, amargados en muchas ocasiones, y terminan optando por dejarse llevar más por sus instintos que por la conciencia que ha sido descuidada. La salud espiritual es la que se encarga de que esto no suceda y es fundamental para que una persona funcione lo mejor posible.

Es por esto que explico que lo espiritual no se limita exclusivamente a las religiones (y mucho menos a una en específica). 

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